[Análisis] Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino

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Hace ya algo más de 5 años que salió al mercado occidental Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, juego que ya había hecho su aparición por tierras niponas en los últimos momentos de 2011. Antes de su salto a las plataformas de sobremesa, el título que surgía de la unión de Level-5 y Studio Ghibli, dio sus primeros pasos en la que entonces era la consola portátil de Nintendo, DS, con Ni no Kuni: Shikkoku no Madōshi, juego que nunca abandonó las tierras del país del sol naciente para deleitarnos con su presencia.

Particularmente, he tenido el placer de disfrutar tanto de Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca como de Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, del cual os hablaré en este texto, no sin antes centrarme un poco en mi relación con el primero de ellos, el título que llegó a PlayStation 3.

No tengo recuerdos de su anuncio, ¿se reveló en un E3 o en otro tipo de evento? No sabría deciros, ya que no escuché hablar de ese juego hasta que su lanzamiento estaba cerca, alrededor de 1 mes o así. Yo y un amigo veníamos de haber disfrutado tiempo atrás de Baten Kaitos, probablemente el juego que recuerdo con más cariño de la época en la que jugaba con mi GameCube, y que consiguió marcarme por muchas de sus bondades, y hasta día de hoy sigue haciéndolo. Ambos ansiábamos encontrar nuestro nuevo “Baten Kaitos“, entendiendo esto como concepto de ese juego que te marca tan profundamente, que tras haber pasado algo más de 10 años de su lanzamiento aún tienes fresco en la memoria, ya que por X o Y consiguió enamorarte. Estoy seguro de que los que estáis leyendo esto, os habéis sentido identificados con lo que os cuento, bien sea con un videojuego, una serie televisiva o una saga de libros en concreto, ese momento en el que terminas aquello en lo que llevabas horas inmerso, y te preguntas: ¿Y ahora qué? Nunca es fácil llenar ese tipo de “vacíos” que te quedan cuando por azar del destino, te encuentras con una obra que consigue hacer que te sientas de esa forma.

Un día, este compañero me habló de Ni No Kuni, algo que sonaba por primera vez en mi cabeza. Yo no creía que ese juego de estética infantil en el que mandabas a unos simpáticos bichos a pelear, pudiese ser el JRPG que estaba buscando, pero, de todas formas, decidí darle la oportunidad. Confiese que jamás me he arrepentido tanto de prejuzgar un videojuego como en esa ocasión, y es que, no solo disfrute de Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, sino que además, terminé por alzarme con el trofeo platino y se convirtió en uno de mis títulos favoritos de esa generación.

Desde ese día, siempre y cuando mi tiempo me lo permite, me gusta darle una oportunidad a todas las obras que pueda… si, se que no se puede juzgar un libro por su portada, todos hemos escuchado esa frase hasta la saciedad, pero consciente o inconscientemente, tendemos a hacerlo en algunas ocasiones, y me alegro de que una parte de mi decidiese lanzarse a la piscina y arriesgarse a adentrarse en las aventuras de Oliver y sus amigos. No quisiera aburriros más, así que, sin más preámbulos, ¡el rey Evan nos espera!

El rey que se propuse construir un nuevo reino donde todos sean felices

El título comienza con una escena en la que vemos a un señor en un coche oficial (más concretamente, un presidente estadounidense a juzgar por la parafernalia), que tras una explosión provocada por un misil que destruye toda la ciudad, se desintegra para aparecer en el cuarto de Evan. Este distinguido cargo político no es ni más ni menos que Roland, nuestro primer compañero de aventuras. Poco después ambos caen en la cuenta de que en el reino de Cascabel, está teniendo lugar un golpe de Estado, perpetrado por el bando de los ratócratas con el primer ministro y mano derecha del antiguo rey, Ratoleon, como cabecilla de esta revuelta.

El padre de Evan y antiguo rey, ha sido envenenado, y el día de la coronación de su hijo, este se ve obligado a huir del reino junto a Roland. Tras esto, Evan se propone fundar un nuevo reino, Estivania, y para evitar que más gente sufra, decide visitar a todas las naciones conocidas para que se unan bajo el tratado de Donovan, el cual busca mantener la paz entre los reinos y fortalecer los nexos entre ellos. Una tarea que por supuesto, no será fácil, pues cada reino tiene una situación política distinta, y por si fuera poco, tendremos que lidiar con el malo de turno. Y, creo que hasta aquí puedo leer si quiero evitar incurrir en spoilers.

Si habéis jugado a Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, seguramente algo de lo que he mencionado un poco más arriba haya hecho saltar vuestras alarmas. Si, Cascabel (o Ding Dong Dell) están de vuelta. La ciudad antaño gobernada por su miaujestad, el rey Timoteo XIV, una ciudad donde felineses y humanos convivían, y donde los ratócratas sufrían discriminación; de hecho, el rey ratón Constantino XVII estaba viviendo en el pozo cascabel, y en este juego se menciona que según rumores, la familia ratócrata más importante, fue condenada a vivir en el pozo de Cascabel. Por cierto, el nombre completo de nuestro joven protagonista es Evan Pettiwhisker Timoteo, de la estirpe real de los Timoteo, por lo que queda claro que los felineses han seguido gobernando hasta esta segunda entrega, al menos hasta el levantamiento de los ratócratas. ¿Es por tanto necesario jugar al primer título para entender el segundo? En absoluto, pero os ayudará a captar referencias y enriquecer vuestra experiencia.

La estatua del rey Timoteo XIV en el pozo de Cascabel, es una de las diversas referencias que encontraréis al primer juego.

Por cierto, los simpáticos juegos de palabras siguen estando presentes, como por ejemplo, su Ratidad (como mezcla de rata y santidad) para referirse al rey Ratoleon: o Canghai, como uno de los grandes reinos presentes en el título, creado como si de un parque temático chino se tratase, y poblado en su mayor parte por una raza perruna (can de cánido y Shangai, dando lugar a Canghai; aunque curiosamente, se comentó que para realizar este reino se habían inspirado en Taiwán)

En cuanto a la historia, se auguraba por lo que sabíamos que sería bien diferente a la vivida por Oliver y compañía. La primera de ellas, más pura y sentimental, la historia de un niño que por un revés del destino se ve abocado a madurar por la fuerza debido a la pérdida del pilar fundamental de su vida, su madre. Oliver va evolucionando con el tiempo gracias a todos aquellos que le rodean, mientras que se aferra a un clavo ardiendo, al vago ideal, a las promesas de que si hace lo que tiene que hacer, su madre podrá volver junto a él, para finalmente darse de bruces con una cruda realidad.

Por su parte, esta segunda entrega no apelará a nuestro corazón de esa forma, ya que se centra en el plano político, comenzando con el alzamiento popular de una raza que se había visto hostigada por aquella que ostentaba el poder en el reino. Cada ciudad es un ecosistema vivo en si mismo, con sus habitantes, sus monarcas y sus historias que contar; y cada una de ellas sufre a su manera por culpa del mal gobierno llevado a cabo por el/la regente de turno, quien suele estar bajo el influjo del villano. Después de visitar la primera de las grandes naciones, reconozco que todo se volvió bastante predecible. Quizás sea un romántico, y me gusta que los videojuegos intenten jugar con mis sentimientos, pero en términos generales, reconozco que disfruté más de la historia de Oliver que de la de Evan.

Tomando el papel principal en los combates

La jugabilidad a la hora de luchar contra los enemigos, es sin duda lo que más ha cambiado en comparación con la primera entrega. En Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, teníamos a los únimos, unos pequeños bichos que podíamos “domesticar” para añadir nuestro elenco con la finalidad de que nos ayudasen en nuestras peleas. Esto hacía que la mayor parte del tiempo los personajes principales, fueran meramente secundarios, marionetistas moviendo las cuerdas de sus marionetas en el campo de batalla, dándoles órdenes desde la lejanía. No obstante, en Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, nuestros héroes pasan a un primer plano a la hora de combatir, lo cual agiliza mucho el proceso. De todas formas, no estaremos solos, ya que los únimos han dejado paso a los fofis.

En esta imagen podemos ver que 2 de las 3 espadas que utiliza Evan tienen un 86%, mientras que otra un 0%. A mayor porcentaje, más poder de ataque.

Cada personaje puede portar un máximo de tres armas cuerpo a cuerpo, aunque solamente de un tipo (espadas, lanzas y hachas), y otra más enfocada a los ataques a distancia (varitas, pistolas y arcos). Podemos cambiar entre estas tres armas a placer durante el combate, aunque igualmente, y si preferimos no hacerlo manualmente, hay un modo automático y semiautomático para ello. Conforme vamos golpeando con las armas cuerpo a cuerpo, irán acumulando un porcentaje que llegará hasta el 100%, cuando eso ocurra (como seguramente habréis adivinado), el poder de ataque con esa arma aumentará hasta que vuelva a bajar ese porcentaje. Por cierto, las armas pueden estar imbuidas con algún elemento en concreto (fuego, luz, sueño, etc.)

Los ataques con arma a distancia consumen maná (representado en los hexágonos que salen sobre la barra de salud de nuestro personaje, al lado de su retrato), por lo que no podemos estar abusando constantemente de ellos. Dicho esto, este maná también nos sirve para llevar a cabo diversas habilidades especiales, tales como lanzar hechizos de agua o fuego, o realizar poderosos ataques físicos. De todas formas, el maná se irá recargando mientras golpeamos a los adversarios, pero, aún así, debéis intentar maximizar su uso para no malgastarlo y veros en una situación comprometida más adelante. Os aconsejo además que no dejéis de visitar el Laboratorio Mágico de Estivania, si queréis intentar sacar el máximo partido de vuestros ataques mágicos (ahondaré un poco más en Estivania más adelante).

Aquí vemos a Evan realizar una habilidad, un ataque especial de área en el que golpea duramente a varios enemigos cercanos.

Además de los ataques melee y de rango, cubrirse es especialmente útil si deseamos evitar un golpe directo, o si sois como yo y eso de cubriros no va con vosotros, siempre podéis rodar y esquivar así los envites de los contrarios. Igualmente, se puede fijar a los enemigos, aunque depende de cada caso puede resultarnos de utilidad o ser un lastre.

Asimismo, podemos cambiar entre cualquiera de los tres personajes que estén combatiendo. En mi caso, y como podréis acertar en vista de las capturas de pantalla con las que ilustro este análisis, sabréis que mi decisión fue básicamente manejar a Evan durante la mayor parte de mi viaje. No obstante, si os matan al personaje que estáis utilizando, os cambiarán instantáneamente a otro de los que siguen vivos.

Durante el fragor de la batalla se nos permite acceder al zurrón para hacer uso de objetos curativos y comidas, aunque no estarán disponibles el 100% de ellos. Por ejemplo, podéis disponer de 200 plantas curativas de un tipo en concreto, pero a la hora de intentar usarlas durante un combate, simplemente os aparecerán 10 unidades (o menos, depende del ítem).

En el zurrón disponemos de objetos curativos de salud y magia, así como comidas. Por ejemplo, no podemos usar más de 10 bihojas medicinales por combate.

Aprovecho para añadir que, al menos en mi experiencia con el juego, es muy probable que una vez lleguéis a la mitad más o menos de la aventura, posiblemente los enemigos os saquen entre 10-20 niveles y veáis muchos nombres en rojo (el rojo indica que un tiene más nivel, blanco que está más o menos al nuestro, y azul que son demasiado bajos). Yo iba realizando una buena parte de las misiones secundarias que estaban a mi alcance, y aún así me encontré con este panorama. De toda formas, no temáis, puesto que, al contrario de lo que pensaba al principio, un enemigo que tenga 15-20 niveles más que nosotros puede ser derrotado, de hecho, en mi caso, el jefe final tenía 19 niveles más que mis mejores personajes cuando me enfrenté a él, y aún así lo derroté. Eso sí, os aconsejo que vayáis siempre bien provistos de objetos curativos, tanto de vida como de magia, así como lágrimas para resucitar a los que puedan caer en combate.

Los fofis y nuestro amigo Chumbo

Los fofis son criaturas mágicas de la naturaleza, y aunque parezcan pequeños, tened a buen seguro que estos luchadores nos brindarán su apoyo a la hora de combatir. Normalmente se pasean por el campo de batalla atacando en grupos de 4-5 de ellos, de los cuales, uno es su capitán. Para ello, debemos elegir nosotros cuales de ellos nos acompañarán en base a nuestras preferencias, ya que los hay de diferentes elementos y roles. Para hacer uso de sus útiles habilidades, debemos esperar a que formen un círculo amarillo en el suelo, y acercarnos en ese mismo momento para pulsar el botón y darles la orden. Como añadido, a veces cuando infligen daño a algún enemigo, estos sueltan bolas azules o verdes, que restauran maná o vida. Los fofi no nos ayudan únicamente en el campo de batalla, ya que además de pelear, son capaces de realizar acciones necesarias para avanzar en el juego.

Dos ejemplos de fofis: blancos sacando un cañón de ataque, y otro grupo verde creando un círculo de sanación.

Las formas de conseguir a los fofis en este juego son dos: la primera se basa en visitar a San Fofi, una deidad que cuenta con estatuas de piedra dispersas por la geografía (normalmente por bosques, cuevas y similares) y que a cambio de una ofrenda en específico, tendrá a bien cedernos un nuevo fofi. Estos intercambios no son monetarios, puesto que la estatua pedirá un objeto en concreto, aunque no nos dirá cual, sino que nos dará pistas, y de una lista de posibles objetos que se asemejan al que pide tendremos que escoger el correcto (siempre y cuando tengamos al menos una unidad en el zurrón). La segunda, es crearlos en el Atelier Fofi de Estivania, uno de los edificios que construiremos y que nos ayudará además a subir de nivel a nuestros compañeros dándoles cosas que les gusten. Igualmente, el juego cuenta con una Fofipedia que nos da información sobre cada uno de los fofi que conseguimos, y más importante todavía, hay 100 fofis según este libro, por lo que ya tenemos contenido post game para entretenernos.

Así son las estatuas de San Fofi.

Para no extenderme mucho más en este apartado, me gustaría finalmente presentaros a Chumbo, nuestra deidad protectora (cada reino tiene la suya propia, y esta es la que se encargará de proteger Estivania) La mayor parte del tiempo va de aquí para allá mientras nosotros combatimos, sin hacer nada en concreto, pero en ocasiones, nos presta parte de su poder que se materializa en forma de bola dorada. Si logramos capturar esta bola que se pasea por el escenario, un aura dorada rodeará a Evan (o cualquier otro personaje que estemos usando) y entrará en lo que se conoce como “Frenesí Real”. En este modo seremos capaces de usar las habilidades del personaje tantas veces como queramos sin preocuparnos del gasto de maná, al menos durante los pocos segundos que dure el efecto; además, podemos absorber a los fofis para potenciar estos golpes.

Ese personaje amarillo, bajito y regordete de extraño peinado, es Chumbo, la deidad protectora de nuestro reino.
No, Evan no se entrena para ser un Super Saiyan, es el Frenesí Real. En la esquina inferior derecha, podéis ver como al absorber los fofis en este modo, pasan a aparecer junto a cada una de las habilidades del personaje.

Monstruos emanentes y deidades protectoras

Dispersos por el mapeado encontraremos una gran cantidad de monstruos deseando abalanzarse sobre nosotros para intentar derrotarnos, siempre y cuando sean de nuestro nivel o superior. Entre todas estas criaturas, hay unas especialmente grandes y temibles, los “monstruos emanentes”, que son seres corrompidos por la oscuridad y fácilmente reconocibles por ser más grandes de lo normal, y estar rodeados por un aura. Se que os comentaba que si los enemigos os sacaban 10, 15 o incluso 20 niveles todavía podíais hacerles frente y derrotarlos, pero esto no se aplica a estos seres, a menos que queráis terminar trágicamente con la vida de vuestros personajes. Estos enemigos son más poderosos que los normales, y sus ataques pueden conllevar un hermoso destrozo en la barra de salud.

Al acércanos a un monstruo emanente, se nos informará sobre su nivel y si deseamos enfrentarlo. Elegid en consecuencia.
Al enfrentarlo nos teletransportamos a un escenario apocalíptico de color morado con tintes negros, y naranja lava. La barra de salud del monstruo aparece arriba.

Sin ninguna duda, los combates más espectaculares de este juego son los que nos llevan a enfrentarnos a las grandiosas deidades protectoras. Estos espectaculares combates contra gigantescas bestias, se desarrollan de forma especial, puesto que para acabar con ellas habrá que atacar determinadas zonas especiales del cuerpo, que brillarán en color amarillo, dándonos así la información necesaria para saber donde golpear. Una vez que le trabajemos bien las partes débiles, el enemigo caerá y quedará un rato inconsciente, facilitando mucho la posibilidad de que le demos una buena somanta de palos hasta que se recupere.

Las deidades protectoras se defenderán con garras y dientes, y hay que ser cautelosos cuando nos ataquen. Algunas de las habilidades que utilicen, harán que aparezcan determinadas cosas sobre el campo (meteoritos o pequeños robots que nos atacarán) cuando eso pase, centrad vuestra atención en acabar con todos ellos, puesto que si lo hacéis, saldrán unos fofis especiales que os ayudarán a luchar contra la deidad protectora, bien atacándola o otorgándonos protección contra sus ataques.

Draconaga está recibiendo una buena dosis de calmantes, mientras que los fofis especiales (azules) nos echan una mano.

El Ecualizador

Esto será lo último que trate en el extenso apartado de jugabilidad, centrado en los combates. El Ecualizador se desbloquea en los primeros capítulos del juego en nuestro menú, y en este podemos canjear puntos de batalla que hayamos conseguido al subir de nivel a nuestros personajes por diferentes ventajas. Los monstruos tiene diferentes tipos (viscoso, hada, demonio, etc.) y una de las opciones que nos ofrece, es aumentar nuestro poder de ataque hacia los diferentes tipos. La posibilidad de mejorar una resistencia en particular, también es posible, bien sea a elementos o debilidades físicas (fuego o confusión, agua o veneno, etc.). Os invito a que vayáis probando por vuestra cuenta, y lo adaptéis a cada situación, puesto que si pasáis por una zona llena de monstruos robóticos, no os beneficiará en nada tener la barra al máximo en viscoso, pero si os será de gran utilidad moverla hacia el lado contrario, potenciando así el ataque a los monstruos de ese tipo.

Son muchas las opciones que ofrece el Ecualizador. Lo más conveniente es adaptarlo a las necesidades del momento.

Explorando el mundo

La forma de movernos por el mapa es algo que no parece haber variado entre la primera y la segunda entrega. Nuestros pequeños personajes de estética chibi, algo que si ha cambiado ligeramente, puesto que aquí se muestran más cabezones, mientras que en Ni no Kuni: La ira de la Bruja Blanca, aparecían más proporcionados; avanzan a través del mapa, mientras que los enemigos están igualmente presentes, y acércanos a ellos supone que irremediablemente estos se lanzarán a por nosotros. Hay algunos puntos brillantes que nos otorgarán objetos si pasamos por encima de estos, así como cofres esperando a ser abiertos (al menos los de color rojo, para los azules habrá que esperar). Asimismo, hay ciertas puntos los que podemos interactuar, como los teletransportes (en forma de luz azul) o las ciudades o zonas de interés en las que podamos adentrarnos. Cuando avancemos lo suficiente en la aventura, podremos surcar los mares en nuestro barco, o sobrevolar el cielo en dirigible.

Una vez que estemos dentro de una zona en particular, el minimapa nos marcará aquello que considere importante, como las piedras rúnicas (para guardar la partida manualmente y recuperar salud y maná), las tiendas en los diferentes reinos que visitemos, o sin ir más lejos, el lugar hasta el que tenemos que llegar para continuar o completar una misión (marcado con una estrella amarilla, en caso de ser una quest principal, o en azul, en caso de ser secundaria) Retomando el tema de los teletransportes, ni que decir tiene que es sumamente importante que interactuéis con ellos, ya que así podréis hacer un viaje rápido desplegando el minimapa en la pantalla. Aparte de lo antes comentado, hay vendedores de muchos tipos y posadas, que nos ayudarán a recuperar a nuestros personajes. Así como algunos objetos especiales, que requerirán la utilización de hechizos en colaboración con los fofis para avanzar.

A la izquierda de Evan, hay un haz de luz azul que represente un teletransporte a ese lugar. A su derecha, una piedra rúnica.

¡Por el honor del rey y de la patria! 

Otro de los añadidos en Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, son las batallas campales. Al avanzar por el mapa, podemos toparnos con una bandera, ¿qué quiere decir esto? Esto es una de las nuevas mecánicas, en la cual Evan puede dirigir a un ejercito de súbditos contra otro bando. Antes de dar inicio a la contienda, se nos ofrecen una serie de opciones para escoger aquel súbdito que queramos en nuestro ejército, y si queremos gastar Guílderes Reales (la moneda usada en Estivania) para otorgarles una bonificación de vida, ataque y otros.

Aquí, al igual que en Fire Emblem, hay un triángulo de armas en el cual, espada vence a martillo, martillo vence a lanza, y lanza vence a espada. Hay que tener muy en cuenta esto, dado que en las batallas campales entramos con cuatro destacamentos militares, y podemos ir rotándolos a conveniencia, para que si aparece un grupo de enemigos con martillo, y nuestros espadachines están cubriéndonos la espalda, pasen a la delantera a enfrentar con ventaja a ese grupo contrario. Igualmente, hay grupos especializados en ataques a distancia, como magos o arqueros, que no entran dentro de este triángulo antes comentado. Por supuesto, cada grupo tiene su rol definido, y mientras que unos se centran más en la defensa, otros son mejores a la hora de hacer daño, mientras que otros se enfocan más en la velocidad. Por otro lado, no todas las tropas van pegadas a su pequeño rey, ya que existen unas “unidades irregulares” cuya táctica está en separarse ligeramente del grupo, aunque siempre suelen volver con el tiempo.

Aquí, el poder militar lo es todo. Si tienes suficiente poder militar, puedes conseguir refuerzos que cubran las bajas que ha sufrido tu ejercito. Las Tácticas, requieren igualmente de poder militar, y son unas habilidades que pueden ayudar a decantar la batalla a nuestro favor de diferentes maneras, bien pidiendo refuerzos aéreos que bombardeen a los enemigos, debilitándoles, o dándonos poder a nosotros mismos, entre otras acciones. A esto hay que sumarle, que si perdemos a uno de los capitanes de los cuatro ejércitos que nos acompañan, no podremos volver a invocarlo junto a su escuadrón hasta pasado un rato, con el correspondiente gasto de poder militar que eso conlleva. Conclusión, si nuestro poder militar es inferior al del bando contrario, seguramente estaremos en un aprieto de los grandes. Aunque en ocasiones, algunos enemigos dejan caer un objeto que sube nuestro poder militar.

También podemos echar abajo construcciones del enemigo (como bases o cañones) y usar esto a nuestro favor reconstruyéndolo. Reconstruir una base nos proporcionará un extra de poder militar, mientras que hacer lo propio con un cañón o torre de arqueros, nos proporcionará un bonus ofensivo, siempre que haya algún enemigo cerca que pueda recibir el cañonazo o las flechas. Por último, Evan puede dar algunos comandos como que las tropas se muevan más rápido por el combate, o que se esfuercen más; aunque sin duda, la más importante de todas es la orden real, mediante la cual ayuda a su gente a luchar con ímpetu, consiguiendo que les rodee un aura amarilla y haciéndoles eficaces contra cualquier tipo de arma y más resistentes durante un breve período de tiempo. Para hacer uso de esta última habilidad, el círculo que rodea la cara de Evan en la parte inferior, debe estar completamente amarillo.

En esta ocasión, el poder del ejército de los Jabernos era superior al mío, y ya os adelanto que esta batalla no terminó bien…

De pequeña ciudad a reino supremo

La construcción de Estivania, es probablemente lo que más horas de juego os consuma, al menos, siempre y cuando queráis completar en la totalidad vuestro reino, con todas las construcciones e investigaciones al máximo, así como el reclutar súbditos que nos ayuden. En el Reino de Estivania hay cuatro pilares fundamentales para el avance de la nación: Los Guílderes Reales, la influencia, los súbditos, y los edificios.

Quizás menos la influencia, todos son bastante obvios. ¿Cómo podríamos construir un reino sin mano de obra? ¿Para construir edificios y mejorarlos, no es necesario dinero? Y por supuesto, ¿de qué forma se podría expandir el territorio sin edificarlo? La influencia va de la mano de todo aquello que conlleve un gasto monetario, puesto que si construimos un nuevo edificio, mejoramos uno ya existente, o invertimos en investigaciones, la influencia de Estivania crecerá.

Gestionaremos el reino desde el trono, o bien pulsando triángulo en las calles de Estivania.

Los súbitos se pueden conseguir de diversas maneras: la primera de ellas es simplemente hacer las misiones principales, ya que algunos personajes importantes en la historia pasarán a unirse al gobierno de Estivania para echarnos una mano; la segunda, es reclutarlos mediante misiones secundarias en las cuales se nos pedirá lo típico dentro de los juegos de este género: matar enemigos, conseguir objetos y llevárselos, derrotar ejércitos o hablar/encontrar a otros personajes; la última es acudir al recadero, un señor que nos dará unas monedas especiales por ayudarle con sus misiones, que podremos canjear por objetos o los servicios de un súbdito.

Los súbditos tienen determinadas habilidades que hacen que sean mejores en un puesto en particular, por lo que sería contraproducente que una persona que se maneja bien en la fragua, terminase cuidando ovejas en una de nuestras granjas. Además, pueden subir de nivel al trabajar con el paso del tiempo, consiguiendo más puntos de habilidad, lo que nos ayudará a llevar a cabo investigaciones en los edificios del reino.

Aki Ta es una de las súbditas que se unirá a Estivania tras ayudarla con su misión.

Los Guílderes Reales, que son diferentes a los Guílderes normales, puesto que los primeros solamente sirven para construir edificios y llevar a cabo investigaciones, se consiguen ayudando a nuestros súbditos con sus problemas, o meramente con el paso del tiempo, y cuanto más mejores los edificios y más súbditos empleemos, más llenaremos nuestras arcas. Algunos edificios como las minas o granjas, proporcionan materiales que podemos recolectar en el almacén real. Como dato adicional, si dejáis la consola encendida con el juego abierto (aunque no estéis jugando), las arcas y el almacén irán llenándose, así como las investigaciones que pongáis completándose; lo cual es bastante útil, ya que podéis poneros con otras cosas e ir recolectando mientras se suman las horas de juego.

Los edificios que se pueden construir son muy diversos, y por lo general suelen ser muy beneficiosos para nosotros. Hay un par que ya he mencionado antes, el Laboratorio Mágico y el Atelier Fofi; ambos nos ayudan activamente, puesto que investigar en este caso se traducirá en mejoras para nuestras habilidades mágicas y para los fofis. Otros simplemente proporcionan materiales.

Por otro lado, la influencia simplemente servirá para dejarnos llevar a cabo determinadas construcciones, mejoras o investigaciones. No hay que preocuparse mucho por esto, puesto que conforme vayamos participando activamente en la reconstrucción de Estivania, irá subiendo.

Una preciosa odisea para deleitar nuestros sentidos

Una vez más, el apartado audiovisual es lo más destacable del juego. Aunque Studio Ghibli no está directamente implicado como en la primera entrega, he podido comprobar a través de la serie de vídeos “Behind the scenes” compartidos por Bandai Namco, que han logrado mantener a dos pesos pesados: el primero de ellos es Yoshiyuki Momose, quien ya fue director de animación del primer juego; el segundo, el talentoso compositor y director de orquesta, Joe Hisaishi, que trabajó en la banda sonora original del juego, y que ha vuelto a tomar la batuta para trabajar con la Filarmónica de Tokio para deleitarnos con sus preciosas composiciones.

Si hablo de los gráficos, no puedo más que deshacerme en halagos al juego. Su diseño muy similar al cel shading de estética animada, está de vuelta. Los personajes son únicos, y no me refiero únicamente a los principales, también los NPC que aparecen por las ciudades. El grado de detalle de los personajes, las ciudades, las bestias sagradas, es genial, y el título rezuma mimo por los cuatro costados. Los ataques y habilidades especiales, así como los llevado a cabo por fofis y enemigos, son un espectáculo de luz y color. Y hablando de luz, añado que la iluminación también está cuidada al detalle, y esto se ha conseguido mediante un fantástico trabajo de las sombras. En cuanto a los monstruos normales, se hace algo bastante común dentro del género, y es que se reciclan cambiando de color (más bien de elemento) en cada nueva zona.

No quiero ni imaginarme la cantidad de trabajo que debe haber tras el juego, y menos en lo que compete al diseño gráfico. Las ciudades parecen parques temáticos de aquello a lo que buscan asemejarse. Vuelvo a sacar el nombre de Canghai, que es la primera ciudad extranjera a la que llegaremos, y que está fuertemente inspirada en China, además de en los juegos de azar. Me centraré en esta, pero cada uno de los reinos presentes en el juego, bien podrían dar para un artículo cada uno.

En el centro vemos el símbolo taoísta del yin y el yang. Justo detrás, la figura del Gran Dhadora, probablemente inspirado en el bodhisattva Avalokiteshvara, sentado sobre una flor de loto abierta, símbolo de la iluminación en el budismo. Igualmente, vemos los tejados de construcción tradicional, y los farolillos rojos. Todo esto ubicado en la Plaza de Tirándamen (otro juego de palabras referido a tirada y la Plaza de Tiananmen)

La banda sonora es sensacional, y totalmente instrumental. Cada ciudad tiene una música acorde a la temática, al igual que algunos personajes tienen su propia composición sonora cuando aparecen. Los efectos de sonido están muy bien trabajados, tanto a la hora de asestar golpes o realizar hechizos, como la propia respiración cansada del personaje al que manejamos tras andar de un lado para otro. El doblaje está muy logrado tanto en japonés (que es como lo he jugado yo) como en inglés. Creo que el vídeo que os adjunto debajo, es buena prueba de ello.

 

Mi viaje para acabar la historia, me ha llevado 37 horas y media, un poco menos de lo que me costó terminar el primer Ni No Kuni, pero sigue siendo una buena cifra. No obstante, hay algo que me gustaría comentar, y es que hay una parte llegados prácticamente al final del juego, que alarga artificialmente la duración. Básicamente se nos pide que para continuar subamos el nivel de nuestra forja al 4, para esto habrá que subir Estivania hasta el nivel 3. Aquí, nos obligarán a parar nuestra aventura en pos de reclutar súbditos para el reino y conseguir Guílderes Reales para construir los edificios necesarios (creo que eran 50 súbditos y 35 edificios). Confieso que esta decisión no me agradó en absoluto, puesto que yo soy de los que tiene a bien hacer las misiones secundarias por gusto, y en ese momento, me sentía obligado por el juego a parar estando prácticamente en la parte final para dedicarme a mejorar el reino. De todas formas, a esta duración que comentaba, podréis sumarle todo el tiempo que os lleve mejorar Estivania al máximo, así como haceros con todos los fofis, entre otros, para pasar más horas jugando al título.

El rey reclama su corona

He disfrutado mucho del viaje de Evan y sus compañeros, desde su exilio, hasta, bueno… el final de la aventura. Sobre la historia, creo que teniendo como tiene la política como eje central, podría haber dado más de si. Evan se ve obligado a exiliarse, pero nunca tiene pretensiones de recuperar Cascabel (su reino natal), al contrario, llega a una llanura y funda Estivania, por una promesa que había realizado sobre crear un reino donde todos sean felices. Por otro lado, unir a todos los reinos bajo un tratado suena bien, aunque no será fácil; el caso es, que los reinos no están enfrentados ni aliados entre si (excepto quizás en cierto modo Estivania y Cascabel, pero no hay un conflicto abierto entre ambas, más bien tiene que ver con que a Evan le arrebataron el que debía ser su trono mediante un golpe de Estado, algo que tampoco parece importarle demasiado) simplemente no parece que haya contacto alguno entre ellos, al menos hasta que Evan consigue convencer a todos para firmar. La trama podría ser más compleja que llegar a un reino, ver como está pasando algo raro que suele ir de la mano con un monarca controlado de fondo, y arreglar la situación para avanzar al siguiente lugar.

La jugabilidad ha cambiado respecto al primer juego, y para mi gusto, mejorado. Es cierto que capturar y entrenar únimos como si de Pokémons se tratase tenía cierta gracia, pero ahora los combates son mucho más ágiles que antes, y los protagonistas reales, toman el rol principal en las batallas. Igualmente, el añadido de las batallas campales, así como la construcción y mejora del Reino de Estivania, son un plus adicional para invertir más horas de juego.

El apartado audiovisual es de sobresaliente, sin duda alguna, la parte más relevante del juego. Ese colorido, ese tipo de arte tan particular en el que intentan llevar el 2D a un mundo tridimensional rebosante de vida, el mimo puesto en cada personaje y cada ciudad, es un trabajo admirable. Por su parte, Joe Hisaishi y la Filarmónica de Tokio, han cumplido con creces dotando al juego de preciosos temas capaces de evocar sentimientos en el jugador en cada ocasión que así lo requiera.

En conclusión. Si habéis jugado al primero, adelante, lo que encontraréis en Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino, os encantará. Si por el contrario no habéis disfrutado del título anterior, (¿a qué estáis esperando?) puede que os perdáis algún que otro guiño, pero no es ni mucho menos necesario completarlo para jugar a este. Si no habéis vivido aún la experiencia “Ni No Kuni”, está es una oportunidad inmejorable para hacerlo. Eso si, no cometáis el mismo error que yo y no lo prejuzguéis como un título infantil por sus gráficos, algo que ha pasado de ser lo que me echaba para atrás a la hora de probar el primero, a ser lo que más he terminado admirando y disfrutando en ambos casos.

Análisis - Ni no Kuni II: El Renacer de un Reino

Distribuidora: Bandai Namco

Sinopsis: Únete a la épica aventura que llevará al joven rey Evan a encontrar un nuevo reino, unir su mundo y salvar a sus habitantes de un mal espantoso. Embárcate en una experiencia inolvidable donde convergen los mundos del videojuego y las películas de animación. Ni no Kuni II está desarrollado por LEVEL-5 y cuenta con diseños de personajes muy logrados de la mano del legendario artista Yoshiyuki Momose, además de una banda sonora conmovedora compuesta por el archiconocido Joe Hisaishi.

  • 7.5/10
    Historia - 7.5/10
  • 8.5/10
    Jugabilidad - 8.5/10
  • 10/10
    Gráficos - 10/10
  • 9.5/10
    Sonido - 9.5/10
8.9/10

Kalas

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.

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