
Cuando Rise of the Ronin se lanzó originalmente como exclusiva de PlayStation 5, su recepción fue tan apasionada como dividida. El juego de Team Ninja prometía una mezcla ambiciosa entre acción al estilo Nioh, exploración de mundo abierto a lo Ghost of Tsushima, y decisiones narrativas al estilo RPG occidental. El resultado fue un título cargado de personalidad, con aciertos jugables evidentes y también ciertas limitaciones técnicas que dejaron claro que la ambición había superado, en ocasiones, a la ejecución.
Ahora, con su llegada a PC a través de Steam, Rise of the Ronin se libera de los márgenes de la consola de Sony y se pone en manos de una comunidad distinta: más exigente en lo técnico, más diversa en lo que respecta a configuraciones de hardware, y también más acostumbrada a analizar los ports al detalle. Y esa es, en esencia, la clave de esta versión: no se trata de un juego nuevo, pero sí de una oportunidad para que la experiencia respire mejor y se ajuste a diferentes preferencias.
No estamos ante una “versión definitiva” en el sentido estricto, pero sí ante una edición más flexible, más fluida y con un techo técnico considerablemente más alto. Aun así, no todo son aplausos. El port de Rise of the Ronin en PC acierta en lo esencial, pero también arrastra algunos problemas que empañan lo que podría haber sido una adaptación ejemplar.
Un apartado gráfico que por fin brilla
Uno de los grandes lastres del lanzamiento original en PS5 fue su apartado técnico. Si bien el arte y ambientación destacaban, la resolución variable, el popping evidente y ciertas limitaciones en distancia de dibujado y texturas le restaban empaque a un juego que, por escala y ambición, pedía más músculo. En PC, ese músculo por fin se nota.

La versión de Steam permite desbloquear el framerate, y con ello, ofrecer una experiencia mucho más fluida —ideal para quienes dispongan de monitores de 120 Hz o más. Además, el soporte para resoluciones ultrapanorámicas, opciones de antialiasing avanzadas, control de sombras y oclusión ambiental dan una capa de personalización que brilla especialmente en equipos potentes.
Texturas de mayor resolución, mayor nitidez en los modelos de personajes y, sobre todo, una distancia de dibujado mucho más generosa permiten disfrutar del Japón de Rise of the Ronin con una claridad y viveza que no era posible en consola. Los amaneceres en Yokohama, las aldeas rurales cubiertas de niebla o los combates al borde del acantilado ganan presencia y dramatismo con un motor gráfico menos constreñido. Eso sí, no esperes milagros visuales: no se trata de una remasterización ni de una reconstrucción gráfica como tal. Es más bien un desbloqueo de su verdadero potencial.

Opciones técnicas y personalización
El port incluye un abanico decente de opciones gráficas, con presets adaptables y configuración manual para detalles de sombras, reflejos, filtrado de texturas, desenfoque de movimiento, profundidad de campo, distancia de LOD, etc.
También se agradece el soporte nativo para DLSS (NVIDIA) y FSR (AMD), lo que permite escalar el rendimiento sin pérdida visual apreciable, especialmente en configuraciones de gama media. Esto lo convierte en un port bastante accesible para distintos tipos de hardware.

El juego permite modificar el FOV (campo de visión), desbloquear el límite de framerate, y ajustar los controles tanto para teclado y ratón como para gamepad, incluyendo compatibilidad total con DualSense si se conecta vía USB, conservando parte de la respuesta háptica (aunque limitada en comparación con la versión de PS5).
Eso sí, hay ausencias notables: no hay soporte para ray tracing, y la personalización del HUD o accesos rápidos sigue siendo muy limitada. Tampoco se ha implementado una opción para mods o integraciones de Steam Workshop, lo que podría haber sido una gran oportunidad para extender la vida útil del título o incluso reparar limitaciones a través de la comunidad.
Rendimiento: bueno, pero no perfecto
En equipos con hardware moderno (RTX 3060 hacia arriba), Rise of the Ronin en PC se comporta con bastante solvencia. Los 60 FPS estables en 1440p son fácilmente alcanzables con configuración alta o muy alta, y en resoluciones 4K, DLSS ayuda mucho a mantener el tipo.

Sin embargo, en su estado de salida, hay algunos problemas que deben mencionarse. Se han reportado casos de stuttering ocasional, especialmente al entrar en nuevas zonas o cargar eventos de historia. También hay momentos puntuales donde la tasa de fotogramas cae sin motivo aparente, incluso en equipos potentes, lo que parece deberse a cuellos de botella en la carga de assets o un sistema de stream de mundo abierto que aún necesita ajustes.
Otro detalle a tener en cuenta: los tiempos de carga, aunque muy rápidos en SSD NVMe, no son tan inmediatos como en PlayStation 5, donde el juego aprovechaba la arquitectura personalizada de la consola. Aquí, hay ligeros tiempos de espera entre viajes rápidos o reinicios desde checkpoints, lo que rompe un poco el ritmo, aunque sin volverse molesto.

Dicho esto, el port no sufre de errores críticos o incompatibilidades graves. No hay cierres inesperados, ni bugs rompedores de partida, ni problemas de drivers gráficos con las versiones recientes de NVIDIA o AMD.
Requisitos técnicos:
Mínimos (1080p / 30 FPS / Calidad baja)
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SO: Windows 10/11 (64-bit)
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Procesador: Intel Core i5-8400 / AMD Ryzen 5 2600
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RAM: 16 GB
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Gráfica: NVIDIA GeForce GTX 1060 / AMD Radeon RX 580
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DirectX: Versión 12
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Almacenamiento: 70 GB SSD
Recomendados (1440p / 60 FPS / Calidad alta-ultra)
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SO: Windows 11 (64-bit)
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Procesador: Intel Core i7-9700K / AMD Ryzen 7 3700X
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RAM: 16-32 GB
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Gráfica: NVIDIA GeForce RTX 3060 Ti / AMD RX 6700 XT
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DirectX: Versión 12
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Almacenamiento: 70 GB SSD NVMe recomendado
¿Y los controles? Teclado y ratón, con reservas
Aunque la implementación del control con teclado y ratón es funcional, se nota que el juego fue diseñado con gamepad en mente. Los menús, el mapeo de teclas y la navegación de inventario no están del todo optimizados, y aunque es posible reconfigurar controles, la experiencia se siente más natural con mando.
El soporte para DualSense es bienvenido, pero no llega al nivel de integración háptica de PS5: no hay retroalimentación adaptativa ni sensibilidad de gatillos plena. Por su parte, los mandos de Xbox funcionan perfectamente, con layout automático y sin necesidad de ajustes adicionales.

A destacar que Rise of the Ronin en PC también permite combinar control por teclado y ratón con ciertas funciones de acceso rápido, lo que podría resultar útil para usuarios avanzados, aunque no es una opción claramente explotada ni documentada dentro del juego.
El port de Rise of the Ronin en PC hace los deberes, pero sin sobresalir
La llegada de Rise of the Ronin a PC es una noticia excelente para quienes no pudieron probarlo en consola o simplemente esperaban una versión más libre y configurable. Y lo cierto es que cumple: mejora la resolución, ofrece mayor fluidez, más opciones gráficas y soporte para tecnologías clave como DLSS y FSR.
No es un port desastroso ni un lanzamiento problemático, pero tampoco alcanza la excelencia técnica que hemos visto en otras adaptaciones recientes. Hay stuttering, algún bug gráfico aislado y un sistema de menús que no termina de adaptarse al entorno de PC.
Es, en resumen, una versión sólida que hará las delicias de quienes cuenten con un buen equipo y busquen disfrutar del juego en su mejor estado visual y técnico. Pero para llegar a ese estado óptimo, quizá convendría esperar un parche o dos que termine de pulir las aristas.
Para fans de Team Ninja o quienes busquen una experiencia de samuráis que combine libertad, combate técnico y un Japón al borde del cambio, esta versión es más recomendable que nunca. Pero si ya exprimiste la versión de PS5, quizá la mayor novedad aquí sea el desbloqueo técnico, no el contenido.

Kalas
Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.