
City Tales – Medieval Era es un city builder de ambientación medieval desarrollado por el estudio Irregular Shapes y publicado por Firesquid Games. Tras un periodo en Acceso Anticipado que comenzó en mayo de 2025, el juego alcanzó su versión completa el 29 de enero de este año.
A diferencia de los pesos pesados del género que se centran en la supervivencia extrema o en la microgestión de hojas de cálculo (al estilo Banished o Manor Lords), City Tales se posiciona orgullosamente en el espectro del «cozy gaming» o juego relajante. Su propuesta principal gira en torno a la construcción de «ciudades orgánicas»: olvídate de las rígidas cuadrículas ortogonales; aquí trazas zonas libremente y observas cómo las viviendas y callejuelas se adaptan al terreno de forma natural, imitando el crecimiento real de los asentamientos de la época.
Es un título diseñado para quienes disfrutan del proceso creativo de ver crecer una aldea hasta convertirse en una próspera metrópolis, apoyándose en un sistema de progresión guiado por misiones y compañeros con nombre propio, todo envuelto en una atmósfera libre de estrés donde el mayor castigo no es la muerte por inanición, sino tener que reorganizar un distrito para que sea más bonito o eficiente.
City Tales
Aunque el género de los city builders no suele destacar por su narrativa, City Tales integra una capa de historia ligera pero efectiva que sirve como hilo conductor y motor de progresión, alejándose del típico «empiezas en la nada sin motivo». La premisa básica te sitúa como un líder enviado a tierras salvajes para establecer y hacer prosperar un nuevo asentamiento, pero el juego no te deja solo en esta tarea.
El corazón narrativo reside en el sistema de Compañeros. No gestionas una masa anónima de aldeanos desde el minuto uno; empiezas con un grupo reducido de personajes clave, cada uno con su propio nombre, trasfondo y especialidad (como un granjero experto, un maestro artesano o un recolector). A medida que tu aldea crece de un simple campamento de tiendas de campaña a una ciudad bulliciosa, estos compañeros te van asignando misiones narrativas y cadenas de objetivos que no solo te guían por las mecánicas del juego, sino que también revelan detalles sobre sus vidas, sus motivaciones y el mundo que habitan.

Este enfoque personaliza la experiencia. Cumplir los objetivos de un compañero no solo es un requisito para desbloquear nuevos niveles de tecnología o edificios, sino que se siente como ayudar a un miembro vital de tu comunidad. Por ejemplo, completar la línea de misiones de tu artesano principal podría ser la llave para acceder a la forja avanzada, integrando la historia con el progreso mecánico de forma muy natural.
Además, para aquellos jugadores que prefieren la libertad total y consideran que las misiones interrumpen su flujo creativo, City Tales ofrece la opción de desactivar las líneas narrativas y jugar en un modo sandbox puro, demostrando que la historia está ahí para sumar contexto y guía, no para encorsetar la creatividad del jugador.

Construyendo tu asentamiento
La jugabilidad de City Tales brilla precisamente por lo que no hace: no te agobia con cuadrículas perfectas, cadenas de producción microscópicas ni desastres inminentes. En su lugar, Irregular Shapes ha diseñado un sistema de construcción basada en distritos sumamente intuitivo y satisfactorio.

No colocas cada casa individualmente; trazas un perímetro libremente sobre el terreno con la herramienta de pincel, y el juego genera automáticamente las viviendas, los jardines y los pequeños caminos, rellenando el espacio de forma orgánica y adaptándose a las curvas del mapa. Esto crea asentamientos que parecen haber crecido de forma natural con el paso del tiempo, eliminando el aspecto cuadriculado de muchos city builders.
Una vez creado un distrito residencial, la estrategia entra en juego mediante la sustitución de parcelas. Puedes seleccionar casas individuales dentro del distrito y reemplazarlas por edificios de servicio (como panaderías, carnicerías, sastres o pozos) que proporcionarán bienes y mejoras a las viviendas circundantes dentro de un radio de acción. Este sistema es crucial porque las casas necesitan satisfacer necesidades progresivas para subir de nivel, lo que a su vez aumenta la capacidad de población y los impuestos recaudados. Si un distrito se queda pequeño para todos los servicios necesarios, el juego te obliga a planificar expansiones hacia nuevas zonas, creando núcleos industriales o comerciales especializados.

El sistema de Compañeros no es solo decorativo. Para que un edificio de producción avanzado funcione a pleno rendimiento o desbloquee recetas superiores, debes asignar a un Compañero que suba la producción y la automatice. Esto añade una capa de gestión RPG ligera: debes decidir a quién enviar a trabajar a la cantera y a quién dejar en la herrería para maximizar la eficiencia y subir el nivel de sus habilidades (que llegan hasta el nivel 20).
Las cadenas de producción son claras y directas, evitando el «síndrome de la hoja de cálculo». El trigo se convierte en harina y luego en pan; la madera y la piedra en materiales de construcción. La logística se maneja de forma abstracta, por lo que no verás a cada aldeano transportando un tronco individualmente, lo que reduce la frustración de cuellos de botella en el transporte y te permite centrarte en el panorama general.

A medida que avanzas en el mid-game, desbloqueas la capacidad de crear Aldeas dependientes. Estos funcionan como sub-asentamientos donde envías a tus Compañeros a vivir y trabajar permanentemente en zonas alejadas del mapa para explotar recursos específicos (como una veta de hierro o un bosque denso) y enviarlos a la ciudad principal.
Para adaptarse a todos los gustos, City Tales ofrece múltiples niveles de dificultad, incluyendo un modo de constructor libre, donde tienes recursos infinitos y todos los edificios desbloqueados desde el principio, ideal para quienes solo quieren usar el juego como un lienzo digital para crear dioramas medievales de ensueño. Por el contrario, los modos más difíciles penalizan la moral y la eficiencia si no gestionas bien los recursos y las necesidades, aunque rara vez llegan al nivel de castigo de otros juegos del género.

Cozy y bonito
En el apartado audiovisual, City Tales abraza por completo su identidad de cozy game, ofreciendo una experiencia sensorial diseñada para relajar y reconfortar al jugador.
Visualmente, el juego se aleja del fotorrealismo crudo o la estética sombría y embarrada típica de la Edad Media. En su lugar, Irregular Shapes ha optado por un estilo artístico vibrante y pictórico, que recuerda a las ilustraciones de un libro de cuentos infantil (un acabado tipo storybook o diorama). Los colores son cálidos, la iluminación es suave y los entornos naturales (bosques, ríos, prados) invitan a la contemplación.

Lo más satisfactorio a nivel visual es el proceso de construcción animado. Cuando trazas un nuevo distrito o colocas un edificio importante, no aparece mágicamente de la nada; ves cómo se levanta andamio a andamio, viga a viga, creando una sensación de progreso tangible y orgánico. Los pequeños detalles, como el humo saliendo de las chimeneas de las panaderías, los aldeanos moviéndose por los caminos sinuosos o los campos de trigo meciéndose con el viento, dotan a la ciudad de una vida encantadora. De hecho, el juego es tan consciente de su atractivo estético que incluye un Modo Foto dedicado, animando a los jugadores a capturar sus creaciones desde los mejores ángulos.

En cuanto al sonido, la experiencia es igualmente cuidada. El diseño de audio ambiental (el repiqueteo de herramientas, el murmullo del mercado, el fluir del agua) es sutil y nunca abruma. Sin embargo, es la banda sonora la que realmente define el tono del juego. Lejos de las marchas épicas o las fanfarrias de gestión intensiva, la música de City Tales tira hacia lo melancólico, lo pastoral y lo sereno. Con un uso notable de instrumentos acústicos (laúdes, flautas, cuerdas) y tonalidades menores, las melodías te acompañan de fondo como un murmullo reconfortante. El tema principal, en particular, establece de inmediato esa sensación de estar construyendo un refugio seguro lejos del caos del mundo exterior.
Conclusión

City Tales – Medieval Era es ideal si buscas un constructor medieval de progreso amable, creatividad orgánica y narrativa ligera mediante compañeros, más que un simulador de crisis y optimización extrema. Su punto débil es que, si vienes buscando presión constante o castigo por errores, puede sentirse demasiado relajado y con un tramo medio más lento por la progresión ligada a prestigio/habilidades. Aun así, como “city builder para desconectar” con identidad propia, City Tales – Medieval Era cumple muy bien su promesa. Podéis descubrir más sobre el juego en su web oficial.

Yukop_
He visto más animes de los que puedo recordar. Con un mando entre las manos desde que tengo uso de consciencia. Maestra y futura especialista en Asia Oriental. Tengo demasiados hobbies para el poco tiempo que tengo.