[Análisis] Metal Max Xeno

[Análisis] Metal Max Xeno

Con tan solo ver Kadokawa Games y NIS America relacionadas con él, ya merece la pena echarle un ojo a cualquier juego. En este caso el afortunado ha sido Metal Max Xeno, juego que conmemora el 25 aniversario de la saga Metal Max. ¿Qué nos ofrecerá la última entrega de esta serie de venerados títulos?

El juego llega hasta nuestras PlayStation 4 y PlayStation Vita (aunque estas únicamente en Japón) para contarnos la aventura de Talis, quien persigue un claro objetivo.

 

¿El apocalipsis de la humanidad?

Mucho tiempo se nos lleva advirtiendo de que la Inteligencia Artificial que tanto nos empeñamos en crear se volverá en nuestra contra; películas como Yo, robot, son un gran ejemplo de ello. Y así ha sido en la historia que nos plantea Metal Max Xeno. Hace ya unos años, los humanos crearon una Inteligencia Artificial de lo más sofisticada llamada NOA, la cual consideró que el verdadero problema para el planeta eran los propios humanos, por lo que decidieron llevar a cabo su exterminio, al cual solo han sobrevivido unos pocos afortunados como Talis, nuestro protagonista, un chico con brazo metálico cuya madre ha sido asesinada por culpa de NOA, por lo que su sed de venganza no es precisamente poca.

Explorando el vasto yermo de Distokyo, Talis se encuentra con un tanque rojo que le ayudará a combatir contra las máquinas que dominan el mundo, tanto real como digital, tras este apocalipsis de la humanidad. Poco después de eso, llegará a Iron Base, donde se encontrará con un pequeño grupo de supervivientes que también quieren dar un golpe sobre la mesa y volver a tomar el control del mundo que antes les pertenecía. Dando esto por entendido, la premisa de la historia queda bastante clara, ¿no? Deberemos dedicarnos a buscar y proteger al resto de supervivientes a la «limpieza» del planeta y armarnos hasta los dientes, o al menos conseguir los mejores tanques posibles para retomar el control.

Siendo honestos, me parece una muy buena idea en cuanto a argumento se refiere, pero tanto su ejecución como el hecho de aprovecharla al máximo dejan mucho que desear. La historia está contada de una manera muy básica y sin darle la profundidad clásica que un JRPG nos ofrece, sin sorpresas ni sobresaltos repentinos, no deja de ser una trama previsible en todo momento que impide su total disfrute.

Además, pese a ser un gran amante del romance y el contenido erótico (este último en su justa medida), pienso que en este juego abusan de él, no porque haya demasiado, sino porque le roba demasiado protagonismo a la narrativa, y lo peor es que no llega a tener relación con esta, es únicamente contenido para el deleite visual y no tan visual, pero que no aporta nada al juego.

De la misma manera, el objetivo del juego está claro desde el primer momento y no da pie a posibles giros argumentales o distintas ramas a la hora de desarrollar la historia, por lo que durante las 30 horas que puede durar el juego (teniendo en cuenta que se emplee tiempo en hacer unas pocas secundarias), seguiremos un argumento muy lineal que, pese a entretenido, no termina de ser del todo convincente por cómo se ha llevado a cabo.

Guerra de tanques

Al final, uno de los aspectos más importantes de los juegos, por no decir el que más, es su jugabilidad. La acción principal será el estar vagando por el desierto que es ahora Distokyo, montado en nuestro tanque (o andando, pero no os lo recomiendo para nada si apreciáis vuestro tiempo) y tratando de encontrar supervivientes, pero no será lo único que encontremos, puesto que también habrá una gran cantidad de máquinas enemigas de las cuales podremos pasar de largo o atacar desde la distancia una vez las veamos para eliminarlas sin necesidad de pelear o, al menos, partir con ventaja en la batalla.

Y aquí es donde entramos en el JRPG por turnos (los buenos, los de verdad) que nos ofrece Metal Max Xeno. Si nos ponemos a compararlo con el sistema de pelea de Octopath Traveler u otros del mismo corte obviamente sale muy desfavorecido, pero mirándolo individualmente no puedo considerarlo malo. En vez de estar subiendo de nivel cada dos por tres (aunque esto también sea necesario para todo), nuestra mayor preocupación será conseguir dinero para poder reparar y adquirir nuevas piezas para mejorar nuestros tanques; por suerte, es bastante sencillo ir consiguiendo el dinero necesario para esto.

¿Por qué será tan importante, por ejemplo, tener un chasis u otro? Básicamente porque todas las peleas serán con nuestros tanques (pueden ser con los personajes, pero creedme que lo mejor es no hacerlo siempre que tengamos opción), por tanto, será muy importante el confeccionar bien tu vehículo con habilidades que se adapten a tu estilo de juego al igual que seleccionar el tipo de arma que prefieres: lanzamisiles, ametralladora… no es tan importante tener un arma más o menos potente sino el conjunto en sí del equipo. Como punto positivo y motivacional, destacar que cada vez que derrotemos a un boss nos quedaremos con su arma, y entre esto y lo anterior dicho, no puede evitar darme un aire a Medabots, serie que tuve la suerte de disfrutar de pequeño.

Pero también habrá veces en las que debamos combatir a pie, y aunque estos combates son bastante más complicados y el ratio de aparición de enemigos es bastante alto, lo compensan con la poca penalización por derrota, puesto que lo único que hacemos es volver a la base, pero los niveles y objetos conseguidos se mantendrán en todo momento.

Por desgracia, los diseños de las mazmorras no son demasiado variados y será bastante intuitivo el camino a seguir para llegar hasta el final de cada una.

Apartado audiovisual

Respecto al apartado gráfico del juego, tenemos algo que realmente merece ser destacado, como es el diseño tanto de personajes como de escenarios, en los cuales se nota que hay un talento importante detrás que ha dedicado horas a darle tanto el realismo necesario que embellece el juego como, el toque erótico que, por culpa de sobreutilización en la historia principal, pierde parte de su gracia. Pero no todo es de color de rosa, porque pese al gran talento de diseño que hay, el nivel visual deja que desear, dando el pego perfectamente por un juego de PlayStation 3 dada su baja nitidez y la poca calidad de las animaciones.

Auditivamente, el juego vuelve a no sobresalir, con una banda sonora que sin duda es buena, pero quizás sea demasiado escueta, lo que provoca que muchas veces escuchemos la misma canción en bucle durante un largo rato. Por suerte (al menos para mi gusto personal) las voces son en japonés, cosa que siempre significa un plus para mí, aunque los textos están completamente en un inglés sencillo (y llenos de bromas sexuales) por lo que con tener un mínimo nivel del idioma, podrás jugar sin problemas y disfrutar de las voces originales.

Conclusión

Metal Max Xeno no es ni un mal juego ni un mal JRPG, pero tampoco puedo decir que esté al nivel necesario como para considerarlo una compra segura. La historia deja que desear por culpa de su mala ejecución y, pese a que la idea es muy buena, no consigue enganchar en ningún momento. Afortunadamente, a la hora de combatir se salva un poco más, haciendo de este el principal atractivo del juego.