Análisis Carrion Cover
Fecha de Lanzamiento
23/07/2020
Distribuidora
Devolver Digital
Plataformas
Xbox One, Nintendo Switch y PC
Versión Analizada
Xbox One X
El panorama indie en general y servicios como Xbox Game Pass en particular están permitiéndonos conocer, prácticamente todas las semanas, títulos y géneros que se alejan de las macroproducciones y de la imaginería colectiva videojueguil, acercando a los estudios desarolladores más pequeños los medios necesarios para plasmar sus conceptos o ideas en este maravilloso arte que nos ocupa, el del ocio electrónico. De hecho, muchos de los considerados grandes títulos de esta generación de consolas, que está dando sus últimos coletazos, han participado o directamente nacido del universo independiente, nutriendo de calidad y variedad un catálogo sobrecargado de juegos de acción, “trenes de la bruja” y clones, de calidad cuestionable, de Dark Souls. Así, hace un par de semanas aproximadamente, Phobia Game Studio, de la mano de Devolver Digital, haría llegar a compatibles, Nintendo Switch y Xbox One una propuesta de este tipo, definida por ellos mismos como “reverse-horror game” (o lo que es lo mismo, un juego de terror a la inversa), que recibiría el nombre de Carrion, y que hemos saboreado lo suficiente como para poder contaros cuán bueno es eso de volver a ser “los malos”.

 

Un mal liberado

En Carrion seremos la… ehm… Bueno, dejémonos de bromas, va. Bien, como decía, el estudio desarrollador del título nos propone una nueva forma de encarar los juegos de terror, que no es otra que la, todo sea dicho, ya vista fórmula de ponernos en la piel del propio causante del mal durante el juego. De esta forma encarnaremos al protagonista, un ente de origen desconocido compuesto por un amasijo de dientes y tentáculos, que tendrá la misión de escapar del confinamiento al que ha sido sometido, para lo que tendrá que ir avanzando a lo largo de diversas zonas de un complejo de investigación de aspecto industrial, mientras da buena cuenta de aquellos que lo han encerrado ahí.

Análisis Carrion Base

Como habíamos indicado antes, la propuesta de ser los malos ya se ha visto en otros juegos y en el cine, aunque quizá no desde una perspectiva tan grotesca y genuinamente estomagante, dicho esto, ojo, para bien. Nuestro camino a la liberación es todo un viaje a lo más profundo del cine gore y el género Alien, si se me permite tamaña comparación, por lo que no es apta para todos lo públicos, digámoslo desde ya. Eso sí, recorrer cada uno de los sectores del laberinto que compone Carrion se convierte, sobretodo para los fans de estos géneros, en una delicia y un constante guiño a esas escenas de mal gusto que tan “buenos” recuerdos generan, consiguiendo por tanto que queramos seguir avanzando en una historia que no necesita más que lo que nos entra por los ojos para desgranarse, y que acompaña de forma convincente y eficaz este festival de vísceras y píxeles de color rojo, alcanzando un final que os invitamos a descubrir y con el que teorizar.

Por momentos, aparte de a nuestro voraz protagonista, también manejaremos a un ser humano, a través de escenas flashback que complementan la narrativa global del título, y que terminan de redondear el mencionado hilo argumental para que no todo sea abrir puertas y devorar enemigos, algo que también  termina aportando variedad, por momentos, a la fórmula jugable en la que haremos hincapié a continuación.

 

Resolviendo apetitosos puzles

La fórmula en la que Carrion nos invita a recorrer su mundo para escapar de nuestros captores bebe directamente, o al menos eso nos ha parecido, de juegos como los de la saga Oddworld, pero eso sí, con un ritmo más ágil que el visto en los juegos de Sherry McKenna y Lorne Lanning y empleando en las versiones de consola la fórmula dual-stick que, también hay que decirlo, a veces se muestra un tanto errática. Por si no los conocéis, y resumiendo a grandes rasgos, el mencionado esquema jugable nos planteará, mientras recorremos el escenario y derrotamos a los enemigos que nos vamos encontrando por el camino, diversos puzzles para avanzar por los niveles, cuya resolución irá íntimamente ligada al desarrollo de las habilidades propias del protagonista. Por tanto, de la misma forma que la propia historia se va desgranando únicamente con lo que perciben nuestros ojos, la jugabilidad adquiere una evolución muy orgánica, dado que nuestro avance por el juego irá de la mano de los nuevos movimientos y habilidades que irá adquiriendo nuestro querido tentáculo amorfo.

 

Estas habilidades podrían catalogarse en 4 tipos: de movimiento, de ataque, de defensa y de control mental. Las de movimiento, como su propio nombre indica, nos permiten alcanzar zonas a las que no se podría acceder sin ellas, siempre teniendo en cuenta el desplazamiento: por ejemplo, acceder a través de espacios estrechos. En el caso de las de ataque, nos permitirán abrir nuevos caminos a base de fuerza bruta, así como desarrollar estrategias más destructivas a la hora de enfrentarnos a los enemigos de la zona. En las de defensa, y “recargando nuestras pilas” mediante dispositivos habilitados a tal efecto, podremos volvernos invisibles para burlar la seguridad o convertirnos en una masa gelatinosa pero indestructible, y por último, con la de control mental, no hace falta decir lo divertido que resulta freír con sus propios mechas a esos tiranos que nos han tenido encerrados. Vale, no son tantas habilidades, pero aquí entra la parte divertida: para hacer uso de todas nuestras herramientas, tendremos que alimentarnos con los cadáveres de los enemigos (lo que también nos rellenará la vida) o partirnos en dos si nuestro tamaño no es lo suficientemente pequeño como para hacer uso de alguna habilidad que requiera la situación a resolver, por lo que tendremos que tener en cuenta siempre que en Carrion más no es mejor en todos los casos.

Llegados a este punto es cierto que puede decirse que la forma en la que avanzamos por el mapa siempre es la misma: abre esa puerta con las habilidades nuevas, avanza, vuelve a empezar; sin embargo esto, que podría resultar repetitivo, está bien compensado con el sistema de habilidades que acabamos de mencionar y con la duración contenida del título (4-6 horas en función de lo hábiles y completistas que queramos ser), con lo que no se llega a sentir ese agotamiento a los mandos que otros títulos de mayor calado producen a las 2 horas. También destaca, aunque la dificultad del juego sea, en general, razonablemente sencilla, el hecho de que no se nos lleve de la mano con un mapa o flechas luminosas hacia el camino a seguir, obligándonos a utilizar un impulso que marcará con una señal visual los checkpoints cercanos por los que habremos dejado ya nuestra sangrienta impronta, así como señales visuales del propio recinto.

Análisis Carrion Puerta

 

Sangre, sudor y píxeles

De la misma forma que en la presentación hacíamos referencia a la fuerza que ha adquirido el panorama indie en esta generación, ahora nos toca apuntar a lo bien que sienta ver un pixel-art como el que se ha llevado a cabo en Carrion. Los más puristas (por llamarlos de alguna manera no dolorosamente ofensiva) dirán que para qué queremos consolas con la capacidad de procesar millones de paquetes de información para acabar jugando con los gráficos de hace tres décadas, y el principal punto es que, pese al aspecto, en aquella época era impensable que todo se moviera con la fluidez con la que se hace aquí, por no hablar de los efectos de partículas o de iluminación, esta última llegando a modificarse a nuestro destructivo paso de forma sobresaliente.

Este saber hacer también se ha trasladado a los enemigos, existiendo de diversos tipos y dotados de distintos tipos de armas y comportamientos y a los escenarios, en los que encontraremos backtraking, al más puro estilo metroidvania, y diferentes niveles de profundidad y detalle. En cuanto al HUD, mantiene el foco siempre en el protagonista, e informa con acierto de nuestras habilidades y nuestra vida restante. Vida que además de aparecer con la clásica barra, también modificará el aspecto y tamaño de nuestro ¿héroe?, por lo que siempre estaremos al tanto de cuándo debemos desatar nuestra sanguinolienta furia.

En el apartado sonoro encontramos melodías que consiguen ponernos en tensión cuando toca, con composiciones notables, y efectos sonoros que han provocado que soltáramos más de una carcajada al desatar toda nuestra ira sobre ese vil secuestrador que trata de huir de nuestra espiral de terror. Los textos están localizados al castellano, en un añadido que siempre es de agradecer pese a que en Carrion apenas se necesiten, más allá de reconocer nuestro progreso en las distintas áreas.

Análisis Carrion Flashback

 

Conclusiones

El terror inverso de Carrion se convierte por méritos propios en un título muy a tener en cuenta dentro del panorama independiente, consiguiendo divertir como pocos con su perspectiva de sangre y destrucción, con un sistema de habilidades y un progreso en la narrativa entrelazados que logran funcionar con solvencia, pese al período de adaptación que requiere lo, en ocasiones, errático de la fórmula dual-stick empleada en consola. El acertado pixel-art, donde sobresale la iluminación, y un aspecto sonoro notable, envuelven con acierto un juego de comedida duración, que hace que la propuesta jugable no se resienta en cuanto a repetitividad, pero donde no hay que obviar que algunos jugadores pueden considerarla corta.

7.5
Recomendado
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Sinopsis
Carrion es un juego de acción, puzles y "terror inverso" en el que asumes el papel de una criatura amorfa de orígenes desconocidos, que acecha y devora a los que le encarcelaron.
Pros
Pixel-art de calidad
Sistema de habilidades y progreso
Apartado sonoro notable
Contras
No es demasiado exigente
Período de adaptación al dual-stick en consola
Puede resultar corto
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