[Análisis] Demonschool

[Análisis] Demonschool

Fecha de Lanzamiento
19/11/2025
Distribuidora
Plataformas
PC
Versión analizada
Steam

Demonschool es un RPG táctico independiente de Necrosoft Games que mezcla combates por “planificación y ejecución” con una estructura de vida estudiantil, buscando el punto medio entre estrategia pura y narrativa de personajes al estilo Persona. La propuesta destaca por su identidad estética: una puesta en escena muy marcada por el horror y el “camp” cinematográfico, con una interfaz agresiva y un tono que alterna lo inquietante con lo excéntrico.​

En lugar de apoyarse en el bucle típico de combates aleatorios y subida de niveles constante, el juego se define por encuentros tácticos más diseñados y por decisiones fuera del combate (gestión del tiempo, eventos con personajes y progresión académica) que afectan a cómo se llega a cada enfrentamiento.

 

Demonschool

La narrativa de Demonschool sitúa al jugador en el papel de Faye, la última descendiente de un antiguo linaje de cazadores de demonios que se infiltra como estudiante en una universidad ubicada en la misteriosa isla de Hemsk. Aunque su objetivo inicial es investigar una profecía apocalíptica ligada al linaje de su familia, pronto descubre que la isla esconde secretos mucho más extraños: laboratorios subterráneos, rituales ocultos y fenómenos paranormales que parecen sacados de una película de terror de serie B.​

Lejos de ser una heroína solitaria, Faye se ve obligada a formar un equipo de inadaptados que encarnan (y a menudo subvierten) los arquetipos clásicos del género escolar. Entre ellos destacan Namako, una estudiante reservada y curiosa que se convierte en la confidente y contrapunto de la impulsiva Faye; Destin, el típico «chico duro» amante de los puñetazos pero con un corazón leal; y Knute, el personaje «cool» y distante. La dinámica del grupo puede compararse con la de Scooby-Doo mezclada con el tono fatalista de Shin Megami Tensei: un grupo de amigos resolviendo misterios grotescos mientras lidian con exámenes y dramas juveniles.​

Estructuralmente, la historia sigue un formato episódico semanal muy marcado. Cada semana en el juego representa un nuevo «caso» o incidente demoníaco que debe resolverse antes del viernes. Los días laborables se dedican a la investigación, clases y fortalecimiento de vínculos, culminando en un gran enfrentamiento al final de la semana. Este ritmo permite que la trama avance a través de micro-historias que eventualmente se conectan con el gran misterio central de la profecía. El tono oscila constantemente entre el humor absurdo, con diálogos llenos de sarcasmo y situaciones ridículas, y un horror corporal inquietante.

 

Resolviendo y combatiendo

Demonschool construye su identidad jugable alrededor de un combate táctico que se siente más como resolver un tablero que como ejecutar una lista de acciones por turnos tradicionales. En vez de centrarse en menús y estadísticas, la clave está en entender el espacio, la colocación y el orden de resolución para convertir cada enfrentamiento en una pequeña coreografía de golpes, empujes y control de zonas.​

El sistema parte de una idea muy particular: el movimiento ya es la acción, así que desplazar a un personaje implica atacar, asistir o activar efectos dependiendo de dónde termine y a quién “toque” en su trayectoria. Varias reviews resaltan que el juego permite planificar y ajustar la jugada antes de confirmarla, lo que reduce la frustración típica del “me equivoqué de casilla” y fomenta experimentar hasta dar con el turno óptimo. Cuando se confirma, las acciones se ejecutan con un ritmo rápido y encadenado, y el placer está en conseguir que el tablero se “rompa” a tu favor mediante interacciones en cadena.​

La estrategia, por tanto, no se resume en hacer más daño, sino en crear situaciones ventajosas: empujar a enemigos a posiciones malas, abrir líneas para remates, y encajar el kit de cada miembro del equipo en el turno correcto. La crítica internacional suele coincidir en que, cuando el sistema funciona, resulta tremendamente satisfactorio, pero también comenta que algunas relaciones entre habilidades/efectos y ciertas reglas no siempre se explican con toda la claridad que necesitaría un juego tan sistémico.​

Fuera de las batallas, la estructura de “vida universitaria” organiza la progresión con un calendario y actividades, reforzando la sensación de estar preparando al grupo para el siguiente caso o semana. También se ha destacado que el diseño evita depender del “grindeo” típico, empujando a mejorar por planificación (tanto dentro como fuera del combate) más que por repetir encuentros para subir números.​

 

Pixelado pero molón

Demonschool entra por los ojos con una seguridad aplastante. Su apuesta por mezclar personajes en pixel art sobre entornos tridimensionales no es nueva, pero la ejecución destaca por la escala: los sprites son gigantescos y enormemente expresivos, dominando la pantalla y dotando a cada escena de una presencia teatral que muchos RPG tácticos sacrifican en favor de la claridad. La dirección de arte respira cine de terror italiano y estética de cómic pulp, con una interfaz agresiva bañada en rojos intensos y negros profundos que grita estilo en cada menú, logrando que incluso los momentos de horror corporal resulten visualmente magnéticos en lugar de repulsivos.

A nivel sonoro, el juego ofrece una banda sonora que sabe mezclar lo inquietante con ritmos funk y sintetizadores pegadizos, creando una atmósfera que es a la vez tensa y extrañamente «cool». Los efectos sonoros juegan un papel crucial en la satisfacción táctica; cada golpe, empujón y combo resuena con una contundencia «crujiente» que hace que la resolución del turno sea un placer auditivo. Es una lástima que este envoltorio tan cuidado se vea ocasionalmente empañado por problemas de rendimiento y bugs visuales que, aunque no rompen la partida, sacan momentáneamente de la inmersión que el resto del apartado artístico se esfuerza tanto en construir.

 

Conclusión

Demonschool es una propuesta valiente que intenta fusionar el combate táctico innovador con la estructura narrativa de simulación estudiantil, y en buena medida lo consigue. Su sistema de batalla basado en planificación simultánea y posicionamiento estratégico logra convertir cada enfrentamiento en un puzle satisfactorio que recompensa la creatividad y el pensamiento lateral, alejándose de la monotonía del grinding tradicional. La dirección artística es audaz y memorable, con una identidad visual que mezcla horror giallo y humor estudiantil de forma única en el género.

Sin embargo, el juego no está exento de tropiezos. Los problemas técnicos, desde bugs molestos hasta problemas de rendimiento ocasionales, empañan una experiencia que de otro modo sería más pulida. Además, la falta de claridad en algunas mecánicas puede frustrar durante las primeras horas, y la estructura episódica «monstruo de la semana» puede hacerse repetitiva en la mitad del recorrido. A pesar de estos defectos, Demonschool es una aventura con personalidad arrolladora que merece la pena para quienes busquen algo diferente en el género táctico, especialmente si valoran el estilo y la innovación jugable por encima de la perfección técnica.

Podéis saber más sobre el juego en su web oficial.

Demonschool
Sinopsis
Demonschool es un RPG táctico de nuevo estilo donde el movimiento equivale a la acción. Derrota a grandes bichos raros entre el mundo humano y el demoníaco con Faye y sus inadaptados compañeros, mientras navegas por la vida universitaria en una isla misteriosa.
Pros
Sistema de combate fresco y estratégico
Estética y personalidad arrolladoras
Diseño respetuoso con el tiempo
Contras
Problemas técnicos y bugs
Falta de claridad en ciertas mecánicas
Estructura narrativa algo repetitiva
7
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He visto más animes de los que puedo recordar. Con un mando entre las manos desde que tengo uso de consciencia. Maestra y futura especialista en Asia Oriental. Tengo demasiados hobbies para el poco tiempo que tengo.