[Análisis] Dollhouse

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Los juegos de terror probablemente sea el género más igualado en cuanto a cantidad de gente que lo ama y gente que lo odia se refiere, creo que nunca me he llegado a topar con nadie que se encuentre en un punto medio. Y no nos equivoquemos, no hablo de que la persona en cuestión se asuste o no, sino de que disfrute de la tensión que estos títulos provocan, el terror psicológico impuesto por algunos y los sustos que te hacen gritar que nos ofrecen otros, porque al final, un buen juego de terror es el que es capaz de meterte el miedo en el cuerpo durante un rato al menos.

Yo personalmente soy de esos locos que se lo pasaron pipa dando gritos mientras jugaban a Outlast, que se llevaron más de un susto con Until Dawn o que no pude evitar tener todos los músculos del cuerpo tensos mientras buscaba las notas en Slender Man o las natillas en Slendytubbies, la «parodia» del último mencionado. Y bien, se me ha dado la oportunidad de darle un tiento a la creación de Creazn Studio que ha sido editada por Soedesco: Dollhouse. El juego ya está disponible en PC y en PlayStation 4, siendo esta última la plataforma en la cual se ha llevado a cabo el análisis.

Quienes hayáis leído obras de Stephen King podréis encontrar un leve parecido en este juego, pues vemos que está claramente ambientado en la realidad de la época mas no se escatima en añadir elementos ficticios que, con el trato adecuado, encajan perfectamente en la trama y en ningún momento la ficción desentona lo suficiente como para que pensemos en si encaja o tiene sentido que exista esto y de esta manera. Dollhouse nos pone en la piel de Marie, una detective que sufre amnesia y por tanto deberá indagar en su pasado gracias a las pistas que fue dejando para llegar a ser capaz de resolver el extraño misterio que envuelve a Dollhouse, el lugar donde se encuentra encerrada.

 

La historia como tal no da demasiado de sí, se centrará únicamente en recuperar las memorias de Marie mientras investigamos cada rincón del mapa, encontrándonos con grabaciones de audio, notas y diversos objetos que nos revelarán progresivamente lo sucedido, pero por suerte el misterio nos mantendrá intrigados en todo momento y de esta manera encontraremos un incentivo para seguir avanzando más allá de lo placentero que es sentir el miedo en el cuerpo. De todas formas, si no fuera por como está gestionada la manera y la velocidad en la que nos enteramos de los hechos, el argumento sería bastante básico (aunque eso no quita que esté elaborado, que lo está) y típico dentro de lo que serían las antiguas películas de cine negro, aunque cuenta con la variante positiva de que se va construyendo según actuamos, lo que compensa un poco que estas líneas argumentales no sean demasiado originales.

Para poder llevar esto a cabo, deberemos investigar una enorme cantidad de pasillos y salas en los cuales nos perderemos infinitud de veces por muy buen sentido de la orientación que tengamos, lo único que podemos hacer para ayudarnos es, con tizas que iremos encontrándonos (no son ilimitadas) pintar flechas en los carteles que aparecen de vez en cuando para saber si ya hemos pasado por esa zona o no y en qué dirección, aunque a la que llevemos unas cuantas flechas terminaremos olvidándonos de cuál era cuál. Por suerte, siempre tendremos marcado el punto al cual tenemos que llegar para avanzar con la trama.

 

Eso sí, obviamente no estaremos solos, habrá varios robots o muñecos o como queráis llamarlos porque yo no tengo demasiado claro qué son realmente, que nos perseguirán con tal de atraparnos y acabar con nosotros, aunque por mucho que nos atrapen seremos revividos diciendo que nos han restablecido, por lo que podemos intuir que no somos realmente tan humanos como pensamos a priori. Aunque otra característica que nos induce a pensar esto es la enorme cantidad de habilidades especiales que tiene Marie, por ejemplo, empezaremos teniendo «Flash» que nos permitirá mover objetos y paralizar a nuestros perseguidores, y también con «Focus», con la cual podremos ponernos en la piel de uno de ellos y ver a través de sus ojos, incluyendo cuando se mueven persiguiéndonos, lo que nos facilita el escapar de ellos al saber su posición en relación a la nuestra.

Eso sí, no os penséis que a base de ensayo error os conoceréis el mapa al completo y podréis llevarlo todo a cabo en un santiamén, puesto que los mapas se crean de forma procedural, es decir, cada vez que iniciemos una partida el mapa será diferente a la vez anterior, por lo que olvidaos de memorizar zonas y caminos, que no servirá de nada más que de convenceros de que sabéis lo que estáis haciendo cuando no es así.

En cuanto al apartado visual se refiere, nos encontramos con un título que, obviamente, se basa en tonos lúgubres y una ambientación en el cine antiguo para jugar con la iluminación, el problema está en que de vez en cuando se esfuerzan tanto en hacernos ver que está oscuro que no vemos prácticamente nada, cuando no debería ser así. El diseño de todo lo visto en pantalla se divide en dos: los escenarios en general y los objetos grandes donde se puede ver que han tratado de hacerlos realistas, y los objetos más pequeños como tazones o cajas fuertes y otros puntuales que más que realistas parecen hechos de plastilina.

El juego fluye bien, la gran mayoría del tiempo lo disfrutaremos a 60fps o poco menos, pero hay momentos aleatorios (no requiere que sea en una acción concreta) en los que sufriremos tirones muy bestias, llegando a estar a 15fps o incluso menos.

 

Auditivamente es bastante decente, no nos topamos con una banda sonora espectacular pero encaja de muy buena manera con el transcurso del juego, se encargará de absorbernos de muy buena manera y de saber jugar con el momento, tensando aún más la situación en la que estemos o, por contra, relajándonos con su música para luego asustarnos de golpe. Personalmente agradezco la gran adaptación de las melodías al juego, ya que por muy buenas que sean, si no las utilizan en los momentos adecuados pasan a un segundo plano, por lo que me alegra que se hayan centrado en hacer que cada momento tenga su sonido ideal.

 

Conclusión

Dollhouse es un juego de miedo de esos que se esfuerzan en mantenerte tenso y que pretenden que las partidas sean largas para que la sensación se te quede después de jugar, pretendiendo que si eres alguien susceptible, termines mirando detrás de ti cuando camines por casa de noche o que no puedas evitar encender las luces si te levantas a por agua mientras estás jugando. No lo calificaría de un excelente juego de terror porque lejos queda de grandes títulos como Outlast o la saga Resident Evil, pero es una muy buena propuesta a un precio más asequible de salida y que quien ya haya jugado los mencionados anteriormente y busque una nueva experiencia que le mantenga agarrado a la silla seguro que disfrutará.

 

Análisis - Dollhouse

Distribuidora: Soedesco

Sinopsis: Dollhouse para PlayStation 4 es un juego de horror narrativo que rinde homenaje al cine noir de 1950. El juego posee inspiración de las novelas de Stephen King, sin buscar sustos innecesarios, centrándose en sobrecoger al jugador en su atmósfera surrealista y aterradora. La narrativa se autoconstruye y sumerge a los jugadores en un mundo que se ve afectado por sus elecciones.

  • 7/10
    Argumento - 7/10
  • 7.5/10
    Jugabilidad - 7.5/10
  • 6.5/10
    Gráficos - 6.5/10
  • 7/10
    Sonido - 7/10
7.0/10

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