
Pues claro que es divertido. Los juegos que os he mencionado antes son, ante todo, increíblemente entretenidos y adictivos, y el nuevo juego de Nao Games busca precisamente eso, atrapar a los jugadores con un esquema de juego vibrante, dinámico y divertido. Por supuesto, os hablo de Ninja or Die: Shadow of the Sun, un curioso roguelite de acción dividido en múltiples niveles que presenta un sistema de control tan original como sencillo. El amor por la cultura del país del sol naciente que denota su creador (pues el juego está realizado por un equipo sorprendentemente pequeño) demuestra que nos encontramos ante un título realizado con mimo y con la intención de ofrecer una obra original. Sin embargo… ¿Estará el juego a la altura de las expectativas? ¡Veámoslo en el análisis completo, que podéis leer a continuación!

A la sombra del cerezo
La historia de Ninja or Die: Shadow of the Sun nos pone en la piel de un ratero solitario de la calle a quien el cataclismo ha convertido en un poderoso ninja. Como la única esperanza del pueblo, nuestro aguerrido guerrero tendrá que abrirse paso a través de las interminables oleadas de ninjas enemigos mientras salva a la mayor cantidad de ciudadanos y pone fin a la tiranía de la persona que causó el declive, una que es mucho más cercana a él de lo que podría esperar. Como os podréis imaginar, al encontrarnos ante un juego tan arcade y centrado en la acción, la historia acaba quedando relegada a un segundo plano, solo siendo presentada a través de pequeños diálogos disponibles entre niveles. Quizá pueda sonar como una trama especialmente oscura, pero no os confundáis: junto a su carga filosófica y trascendental se presenta un componente de humor absurdo muy divertido, perfectamente visible en las respuestas que nos ofrecen los diversos personajes que vamos encontrando durante nuestra aventura.
Aunque el camino del guerrero es uno solitario, nuestro querido ninja irá ganando aliados a medida que avanza hacia la raíz del mal, si bien muchos de estos pueden no ser especialmente simpáticos de primeras. Es cierto que la historia del juego es poco memorable y no precisamente interesante, pero sus diálogos están realmente bien escritos y son capaces de sacar una sonrisa en los momentos más inesperados. A esto hay que sumarle un trabajo de traducción al español bastante bueno, algo que sinceramente no esperaba encontrar y que me ha dejado realmente sorprendido, haciendo que cualquier jugador pueda enfrentarse al título sin temer a la barrera del idioma.

Lanzándonos hacia el vacío
Si por algo sorprende Ninja or Die es por su jugabilidad y su esquema de control, que rompe cualquier concepto clásico al controlar cada movimiento de nuestro personaje mediante impulsos. Es decir, que no nos moveremos de forma tradicional (pues no tendremos control sobre el desplazamiento lateral de nuestro personaje) si no que apuntaremos constantemente hacia donde se lanza, como si se tratara de una versión endiablada de Angry Birds. Esto hace que sea muy fácil hacerse con el control del juego, pudiendo ser manejado con una sola mano, pero que su simpleza no os engañe: Ninja or Die oculta una serie de desafíos durísimos que quizá puedan echar para atrás a más de un jugador, pues tendremos que estar constantemente evitando peligros tales como pinchos, enemigos, venenos y demás elementos que tendrán como único objetivo acabar con nosotros. Cabe destacar que, en líneas generales, la simpleza del esquema de control del juego y su agilidad hacen que sea sorprendentemente adictivo, algo idóneo teniendo en cuenta que nos encontramos ante un juego roguelite. Siempre estaremos deseando echar otra partida, intentando mejorar nuestras marcas y avanzando más de lo que habíamos logrado previamente.
Sin embargo, todo esto no está exento de problemas, y considero que Ninja or Die tiene un talón de aquiles bastante importante en forma de su curva de dificultad. Así, la rapidez que requiere el juego y su sencillo esquema de control no terminan de encajar bien en los últimos compases del juego, ya que se presentan desafíos bastante duros que requerirán de una precisión milimétrica… Teniendo escasos segundos para poder realizar cualquier acción. Tendremos que jugar casi por instinto, lo que nos llevará a morir una y otra vez. Como os comentaba en la introducción, parece imposible encontrar un juego de ninjas que no ofrezca un desafío duro, y este no es la excepción. Tampoco podemos obviar que, para ser un roguelite dividido en 10 niveles principales, la variedad de enemigos que presenta es bastante escasa: siempre estaremos enfrentándonos a los 5 mismos tipos de ninja en mapas relativamente parecidos, algo que puede llegar a agotar. Lo que sí que funciona mejor es su catálogo de jefes finales, quienes ofrecen batallas duras pero muy divertidas y con conceptos innovadores dentro del cómputo general del juego.

Haciendo de la oscuridad nuestra mejor fortaleza
Ninja or Die se caracteriza por contar con un apartado gráfico muy vinculado a los grandes exponentes de las plataformas y la acción en 2D de mediados de los 90s, lo que quiere decir que nos encontramos ante un apartado visual marcado por el pixel art. Este está bastante cuidado y detallado, siendo especialmente destacable el tratamiento de las animaciones de nuestro protagonista y de los enemigos. El juego de luces del título también está sorprendentemente cuidado, si bien considero que peca de utilizar un conjunto de colores muy similares que impiden que veamos del todo bien los elementos presentes en pantalla. En más de una ocasión pasaremos por alto objetos y personajes simplemente porque no se distinguen bien del fondo, y creo que un mejor trabajo de color habría solucionado eso.
Técnicamente el juego presenta una fluidez admirable, haciendo que cada partida goce de la agilidad y la rapidez que merece. Por otro lado, quizá a nivel musical no se haya trabajado todo lo que me gustaría, puesto que encontramos temas que, sí, encajan bien con la ambientación pero no terminan de funcionar de cara al juego ya sea por su repetitividad o por su poca creatividad.

Conclusión: Salvemos el mundo de salto en salto
Ninja or Die: Shadow of the Sun es un juego realmente divertido, en el que su originalidad es tanto su mayor virtud como su mayor defecto. Si bien su componente arcade hace que no nos enfrentemos ante una historia compleja, este permite disfrutar de un juego sencillo y entretenido, capaz de enganchar para estar constantemente haciendo frente a sus desafíos. Si os gustan los juegos de acción y plataformas endiablados, ni os lo penséis.

Antonio Gallardo
Normalmente escribiría algo profundo que contara más sobre mi... ¿Pero de verdad alguien lee esto? Bueno, en ese caso... Me gustan los videojuegos y el cine. A veces unos más que otros, ya sabéis como funciona. Si queréis saber más, solo tenéis que leer lo que escribo.
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