
Mirad, no pretendo meterme en ningún tipo de polémica sobre plagio, influencia y demás métodos de adopción de ideas externas, pues creo que el arte siempre se ha nutrido (y se nutrirá) de ideas y conceptos presentados en otras obras anteriores. Sin embargo, es evidente que Oceanhorn bebía mucho de Zelda, y cuando se anunció la secuela me generó interés al saber cómo se amoldarían al cambio significativo que había traído a la industria el lanzamiento de Breath of the Wild. No voy a sorprender a nadie si digo que Oceanhorn 2 no está a la altura de la serie de Nintendo, pues el juego lleva disponible más de dos años. Sin embargo… ¿Sería justo compararlos? Lo cierto es que no; Cornfox & Brothers es un estudio pequeño, que no tiene ni una décima parte del presupuesto de la Gran N. Por ello, y con motivo del lanzamiento de Oceanhorn 2 en PS5, Xbox Series X/S y PC, hoy vengo a contaros qué tal está el juego, si se ha adaptado bien a la nueva generación de consolas y si merece la pena como juego de aventuras. ¡Dentro análisis!

Jamás volverás a estar solo
A pesar del número que aparece en el título, Oceanhorn 2 no es una secuela, si no una precuela que transcurre 1000 años antes de los acontecimientos del primer juego, dando pie a una visión completamente nueva del universo de la franquicia que, la verdad, resulta algo más interesante que la presente en la primera entrega. Así, en esta ocasión tendremos que recorrer el reino de Gaia mientras conseguimos los recursos necesarios para poder hacer frente al señor oscuro Mesmeroth, quien lidera a su ejército sombrío con el fin de poner fin al reinado de los hombres. En esta ocasión nuestro protagonista no será el único que se enfrente a las fuerzas del mal, puesto que estará rodeado de un variopinto grupo de guerreros originarios de distintos puntos del reino que le asistirán de múltiples formas. Como podéis observar, la trama del juego no brilla precisamente por su creatividad, siendo una mezcla de clichés constantes y vistos hasta la saciedad en un sinfín de obras de fantasía. ¿Esto hace que sea menos entretenida? No, lo cierto es que entretiene, pero peca de tener muy poca originalidad y de no saber aportar una mayor personalidad a sus protagonistas. Así, tanto nuestro héroe como sus acompañantes no terminan de cuajar en ningún momento de la trama, sintiéndose bastante poco inspirados. Ocurre lo mismo con el villano, que no deja de ser un enemigo demasiado simple y que no aporta nada nuevo.
A esto hay que añadirle que, aunque el universo de Gaia esté más desarrollado que en la primera entrega, aún se sigue echando en falta una construcción de mundo más exhaustiva: no hay un interés real por parte del juego para enseñarnos más acerca de la historia de Gaia, sus personajes y sus conflictos. Solo podemos conocer lo básico, algo que en un juego de fantasía deja mucho que desear. Lo bueno de esto es que es un juego que no exige a sus jugadores haber probado la entrega original, pudiendo cualquier jugador sumergirse en su mundo sin miedo a perderse. Y lo cierto es que, en líneas generales, esta es una entrega mucho más trabajada que la original, tanto en su tratamiento jugable como en su apartado técnico. En especial este último es el que mejor parado sale, al menos en sus versiones más recientes: el rendimiento es muy estable en PS5, y no he encontrado ningún bug destacable durante mis poco más de seis horas de juego. Se agradece el nivel de pulido del juego en consolas, pues demuestra el mimo que el estudio le ha puesto de cara a su relanzamiento. ¡Ah! Cabe destacar que el juego nos llega en español, algo que se agradece en exceso puesto que el trabajo de localización es muy bueno.

¡Hagámonos a la mar!
Pero pasemos a hablar del aspecto más llamativo e interesante del juego, que no es otro que su apartado jugable. Como ya os comentaba en la introducción, nos encontramos ante un juego de aventuras y acción en tercera persona que cuenta, además, con pequeños tintes de rol reflejados en un sistema de niveles algo… Limitado, por definirlo de alguna forma. A fin de cuentas, este solo permite mejorar levemente las estadísticas y aprender ciertos hechizos, quedándose muy en la superficie de todo lo que podría realmente llegar a ofrecer. Sin embargo, lo que peor parado sale es el sistema de combate: no solo los movimientos y los ataques son increíblemente toscos (cuesta hacer un combo de tres ataques aquí más que en cualquier Tekken), si no que las hitboxes están muy mal planteadas, dando pie a que recibamos ataques imposibles y a que muchas de nuestras estocadas no acierten al enemigo a pesar de tenerlo justo delante nuestra. Lo que sí que me ha gustado más es el diseño de niveles y, más concretamente, de las mazmorras, ya que ofrecen desafíos muy divertidos que ponen a prueba nuestras habilidades tanto físicas como mentales (bueno, las de nuestro personaje, pero ya me entendéis). El tema de la exploración del mundo se quedaría en un punto medio: no me ha parecido especialmente llamativa, pero tampoco fracasa estrepitosamente. Está ahí, demuestra el potencial del juego, pero tampoco aporta mucho.
Quizá ese sea el mayor problema del título: que quiere ser lo que realmente aún no puede ser. El salto que el estudio pretendía dar de la primera a la segunda entrega era muy grande, pasando de un sencillo juego de aventuras y acción en vista cenital a un juego de acción en tercera persona y mundo semi abierto al más puro estilo Wind Waker, y en la mayoría de apartados se nota la inexperiencia. Por ejemplo, a nivel visual encontramos un quiero y no puedo, pues si bien se presentan diseños de escenarios vistosos y un uso del color dinámico y creativo, lo cierto es que los diseños de personajes son genéricos a más no poder, y el trabajo gráfico no deja de sentirse muy amateur, como si fuera un proyecto de estudiantes. ¿En donde se nota esto más? Pues en la iluminación, las animaciones y las texturas de los objetos, que son muy poco detallados. ¿Sabéis lo que sí que me ha gustado mucho? Su banda sonora, que es sorprendentemente épica y se acopla muy bien a cada situación.

Conclusión: Una aventura entretenida que no está a la altura de sus referentes
Oceanhorn 2: Knights of the Lost Realms es un juego que se ve engullido por su propia ambición, y no termina de dar la talla en el mercado de las consolas de sobremesa. Como juego de dispositivos móviles si que consigue funcionar, pues aporta ideas que no suelen verse en estas plataformas, pero en el resto de medios se ve muy limitado, especialmente si lo comparamos con sus grandes referentes. ¿Significa esto que es un juego desechable? No, para nada. Oceanhorn 2 es un juego que se nota a la legua que está hecho con mimo, y creo que a los fans de juegos como Zelda quizá les guste, pero hay que saber a lo que uno se enfrenta: a un juego de móviles excesivamente ambicioso.

Antonio Gallardo
Normalmente escribiría algo profundo que contara más sobre mi... ¿Pero de verdad alguien lee esto? Bueno, en ese caso... Me gustan los videojuegos y el cine. A veces unos más que otros, ya sabéis como funciona. Si queréis saber más, solo tenéis que leer lo que escribo.
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