Analizamos Owlboy, el juego indie que ha levantado pasiones en todo el mundo de manera más que justificada. El juego de plataformas y aventuras desarrollado y distribuido por D-Pad Studio, comenzó a crearse en el 2007 hasta salir inicialmente en noviembre de 2016 para PC. El 13 de febrero llegó a consolas, incluyendo Nintendo Switch, la versión que hemos podido jugar.
Que tus alas griten por ti, niño búho
El juego nos presenta la historia de Otus, un joven niño búho que no puede hablar. Por desgracia, además de eso, es bastante torpe tanto volando como sin hacerlo. En las primeras secuencias de la historia podemos ver que no es una persona querida por prácticamente nadie, que no se cuenta con él para prácticamente nada y que casi todo el mundo le da por perdido, y ahí es donde entra en juego su maestro, Asio, quien, pese a ser consciente de la poca utilidad de su alumno, persiste en enseñarle y no le deja de lado cuando realmente tiene algún problema.
Con el paso del tiempo comienza nuestra aventura controlando a Otus, quien ya es un búho adolescente capaz de volar sin ningún problema. Se nos asignará la misión de vigilar los alrededores de las islas flotantes en las que vivimos para prevenir la llegada de los piratas del aire al pueblo. Para no diferir con el estereotipo mostrado de nuestro protagonista, abandonaremos nuestro puesto tras una disputa con Fib y Bonacci (sí, como Leonardo de Pisa), dos abusones que se meten con nosotros por nuestras dificultades. En el periodo que abandonemos nuestro puesto, aprenderemos nuevas dinámicas del juego como el transportar a alguien o algo mientras volamos e interactuar con ello, ya sea disparando mientras cargamos a nuestro amigo, usando consumibles, o lanzando rocas para derrumbar paredes.

Un gran punto a favor de esto es que cada botón tiene una utilidad distinta, por lo que no tendremos que hacer maniobras con nuestro joystick como si fuésemos Paul Walker en Fast & Furious, sino que podremos movernos sin problema a la vez que apuntamos con el joystick derecho y disparamos o cambiamos aquello que estemos sujetando con L o R. Otro buen punto del juego es la posibilidad de teletransportar al compañero que tengamos en el momento, así evitamos tener que cargar con él cuando sea innecesario, ya que termina resultando molesto, y facilita mucho el hecho de combatir, puesto que podremos efectuar movimientos más rápidos en caso de ir solos o más potentes usando a nuestro acompañante.
Durante este tiempo, nos percatamos de la aparición de un alborotador en el pueblo y lo perseguimos para detenerlo. En nuestra persecución, nos meteremos en una cueva donde aprenderemos más respecto al combate, pudiendo hacer ataques girando como si fuese un puñetazo, o usando la opción de rodar como ataque, que siempre va bien cuando tenemos que movernos rápidamente. El sistema es, de hecho, bastante sencillo, pero adictivo; cuando golpeas a un enemigo se queda paralizado por unos instantes, por lo que puedes usarlo para escapar en caso que tus puntos de vida sean escasos, o para terminar de rematarlo aprovechando el momento. Añadiendo a esto el párrafo anterior, nos queda un estilo de combate variable según tus preferencias, aunque es cierto que en determinados momentos estarás obligado a usar uno u otro específico, el juego te deja bastante libertad a la hora de ello, por lo que cada uno podrá eliminar a los enemigos de la manera que se sienta más cómoda.

Además, en cada lugar tendremos tanto plataformas como puzles, algo que me ha encantado, ya no solo por la combinación de ambos, sino también por la manera de llevarlo a cabo. No hay ningún puzle ni ninguna zona que vaya a hacer que te quedes bloqueado en ella durante un largo tiempo, pero tampoco te resultan demasiado fáciles, debido a que en todo momento deberás interactuar con multitud de objetos, y no se hace repetitivo pese a hacer tres veces seguidas un puzle similar, ya que pese a tener el mismo desenlace, el proceso varia bastante, haciéndolo así todo mucho más ameno, entretenido y disfrutable. Respecto a las plataformas, quizá sea lo menos destacable del juego, pero está por encima del promedio respecto a otros, dado que la primera impresión que tienes es «si puedo ir volando por todos lados, voy a ir sobrado», pero no, porque habrá bastantes puntos en los que no podamos usar nuestras alas por unas razones u otras, y debamos volver al estilo plataformero puro, sobretodo en niveles como el de los gnomos, que todos los que juguéis entenderéis por qué me refiero específicamente a ese.
Volviendo al tema principal, la historia, una vez detengamos al alborotador será cuando desbloqueemos la ya mencionada teletransportación, y saldremos de la cueva para encontrarnos con lo que todos esperábamos: los piratas del aire han llegado al pueblo. Por suerte para todos, o bueno, quizás no, se marchan tras conseguir la reliquia, pero su ambición va más allá… Quieren atacar la capital, y robar la reliquia sagrada. Para evitar esto, iremos al Templo del Búho para tratar de conseguir la bendición y ayuda de los búhos antiguos para acabar con el mal que nos amenaza. La trepidante aventura de Otus no dejará a nadie insatisfecho, sin duda, llena de giros argumentales inesperados, traiciones y aliados extraordinarios, Owlboy nos ofrece una de las mejores historias que hemos podido disfrutar hasta ahora de un indie.

Apartado audiovisual
En lo referente a los gráficos, son los típicos gráficos de los juegos indie de este estilo, pero con detalles que raramente se aprecian a no ser que se fijen, pero que marcan la diferencia, por ejemplo: pese a no ser algo detallado, la cara de Otus, o mejor dicho, los ojos, cambian un poco según su estado anímico, cambiando únicamente los tonos de los píxeles alrededor de sus pupilas. Después, el juego en movimiento también está muy bien desarrollado y el diseño y arte me han gustado mucho. La única pega que yo pondría es que las zonas se muevan por cuadrados por así decirlo, en vez de ser un mapa en constante movimiento, ya que al cambiar de cuadrado es un poco brusco.
Por parte del apartado sonoro, toda la música del juego es sencilla pero eficaz, ya que no destaca ninguna pieza en concreto en ningún momento (a excepción de la final, que me parece sublime, pero no os la mostraré para evitar spoilers y que podáis disfrutar al oírla in-game por primera vez), pero no hay ninguna que esté fuera de lugar. Todas harán que tu experiencia de juego sea agradable y amena, acompañando de una manera magnífica a una historia espectacular.
Conclusión
Owlboy es un gran juego, de eso no cabe duda, que destaca en todos sus aspectos. Cualquier aficionado a los videojuegos, independientemente del género al que esté acostumbrado, debería darle una oportunidad a este indie, que sin duda, le hará disfrutar como un niño pequeño, y que las horas se pasen volando a través de las plumas de Otus. Por tanto, estoy seguro de que si Otus pudiera, te gritaría a pleno pulmón lo agradecido que está de haber sido creado, y de que decidamos pasar parte de nuestro tiempo junto a él, viviendo su historia. No esperes más, compra Owlboy y disfruta tanto como yo lo he hecho.