[Análisis] Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition

[Análisis] Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition

Fecha de Lanzamiento
18/08/2020
Distribuidora
Koch Media
Plataformas
PlayStation 4, Xbox One y PC
Versión analizada
PlayStation 4
Los amantes del rol clásico de dado, papel y lápiz, seguro que han esperado largo tiempo por algo así. La fantasía épica y la aventura más cruda llegan a nuestras pantallas con Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition, la edición más completa del juego creado por Owlcat que adapta a su vez uno de los más conocidos juegos de rol de mesa de la historia.

Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition apuesta por la expansión de una experiencia ya de por sí densa y repleta de opciones. Además, el juego se enfrenta a la difícil tarea de adaptar unas normas tan extensas y variadas como las de su homónimo de tablero. ¿Estará a la altura de su reputación Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition?. Veámoslo en nuestro análisis.

 

La fantasía épica más clásica

Si algo define a Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition es la palabra clásico. Y no podía ser menos con su historia y su mundo. El juego nos introduce una trama de fantasía llena de orcos, elfos, humanos, enanos, semiorcos… todo el elenco que podríamos esperar de un juego de rol y fantasía.

Lo primero que veremos al darle a iniciar partida será una pantalla de creación de personajes donde podremos moldear a nuestro héroe o heroína. Sin embargo, no os confundáis, no estamos ante un sistema de diseño y personalización de aspecto, las opciones en este sentido son casi nulas, sino que nos encontramos ante un complejo sistema de elección de clases, razas, habilidades y puntos de mejora. Será así como nacerá nuestro protagonista, siendo más una hoja de características que un avatar propio con el que identificarnos. Tras esto empezará el verdadero viaje.

Comenzamos nuestra aventura siendo convocados por Jamandi Aldori, la general de un reino cercano que nos encargará una misión; derrotar al autoproclamado señor de las Tierras Robadas, aquel a quien llaman Stag Lord. Como premio, la semi-elfa nos promete convertir estas tierras en nuestro territorio, nombrándonos Barón. No obstante, pronto se torcerá la cosa y un grupo de asesinos irrumpirá en el castillo. Nuestra anfitriona nos urgirá a partir y cumplir nuestra misión, vaticinando que fuerzas oscuras se ciernen sobre el mundo.

Así comenzará nuestro periplo en busca de la fama y la gloria. En cualquier caso, Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition no se detendrá ahí, y acabaremos sumergidos en intrigas políticas, guerras fronterizas y amenazas monstruosas. ¿Acabaremos siendo el señor de un gran imperio o sucumbiremos ante oscuras criaturas o grandes ejércitos? Eso solo depende de nuestros actos.

En el transcurso de la aventura conoceremos a muchos personajes, algunos de los cuales nos acompañarán como fieles camaradas. Podremos relacionarnos con ellos, desarrollar sus propias historias y estrechar lazos de diversas formas, enriqueciendo nuestra historia base. A quien conozcamos y como lleguemos a conocerlos también dependerá plenamente de las decisiones que tomemos, así que explorad todas las posibilidades.

 

Una adaptación con más sombras que luces

Como ya hemos comentado, Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition es la adaptación al videojuego de un juego de rol de mesa clásico, y esto tiene bastantes peligros e inconvenientes.

El peligro más importante es el traslado de la mecánica principal de estos juegos de mesa: las tiradas de dados. Y, ¿por qué digo esto?, sencillo, porque de esta manera introducimos, de una forma muy notoria, el factor “suerte” en todas y cada una de nuestras acciones en el juego. De esta manera, para golpear a un enemigo, nuestro personaje realizará una tirada de dado, que se enfrentará a la tirada del oponente de esquiva. El problema es que los valores de “golpeo” y “esquiva” suelen estar a la par, lo que genera interminables cadenas de fallos y golpes débiles. Esto alarga de una manera absurda y aburrida hasta los combates más pequeños, haciendo de la experiencia de combatir algo realmente frustrante en muchos casos. Y cuando consigues frustrar a un jugador con una de las mecánicas principales del juego estás haciendo algo muy mal.

Podremos desarrollar estos combates en tiempo real, pausando la acción cuando lo creamos necesario o también podemos optar por combates por turnos reflejando de forma completamente fidedigna el sistema de juego del rol de mesa. Aunque esta segunda opción nos permite tener mucho más control sobre el campo de batalla nosotros la desechamos casi al completo, pues de esta manera, los combates se llegaban a alargar hasta la eternidad.

Creedme si os digo que esto es una auténtica lástima, pues otros elementos del clásico de rol están adaptados de una manera realmente divertida y agradable. Así, tendremos múltiples opciones de conversación según nuestra inclinación o habilidades, así como la posibilidad de realizar acciones especiales como acampadas, recolección o varias decenas de magias y hechizos.

 

El mundo de Pathfinder en su versión definitiva

Y hablando de magias y hechizos. El desarrollo de nuestros personajes es extenso y con cientos de combinaciones posibles, pudiendo elegir varias ramas para su crecimiento. Algunas de estas habilidades han sido introducidas en esta edición definitiva, acompañando a múltiples nuevas armas y armaduras.

También merece una mención la inclusión, como era de esperar en una Definitive Edition, de gran cantidad de contenido extra. Además de la historia principal dispondremos de dos expansiones añadidas, cada una disponible desde el inicio del juego. Podremos acceder a estas aventuras desde el menú de inicio, por lo que no necesitaremos avanzar hasta algún punto del juego base para disfrutarlas.

Se han incluido más variedad de encuentros, nuevos enemigos y una mejora en el sistema de gestión del reino, haciendo la experiencia algo más variada y fluida que en su versión original. Algo de agradecer.

Se supone que esta versión también arregla numerosos bugs y problemas que presentaba la experiencia original, aunque de esto hablaremos más adelante en su propio apartado.

 

Una tierra por explorar y gobernar

La exploración del mundo también la realizaremos en un tablero, pudiendo movernos por los caminos existentes en el mapeado mediante una ficha. En estos caminos encontraremos diversas localizaciones y encuentros, pudiendo decidir explorarlos de una manera más activa utilizando a nuestros personajes. El tiempo transcurrirá mientras nos movamos por el tablero, por lo que deberemos parar a descansar y a comer con regularidad para evitar la fatiga.

Además, llegados a cierto punto desboquearemos la opción (si lo hacemos bien) de gestionar y expandir nuestro propio reino, por lo que tendremos que visitar periódicamente nuestra capital con el fin de actuar como gobernante. Podremos crear asentamientos, mejorarlos, construir edificios, defensas… ¡todas las opciones que podáis imaginaros!. También podremos dirigir campañas de conquista y anexión contra reinos cercanos, ampliando así la leyenda de nuestro ducado. Tendremos que esperar un periodo determinado de días para que cada evento de gestión se complete, lo que nos dará tiempo para salir al mundo y emprender nuevas aventuras.

La faceta más rolera del juego, junto a su sistema de gestión, se alzan así como auténticos puntos fuertes en la jugabilidad del título, desbancando así al combate o la exploración, que se ven ahogadas por su tedioso sistema.

 

Una gran fuente de ideas que se derrama sobre un árido desarrollo de las mismas

Está claro que la fantasía épica medieval es un tema muy manido hoy en día, y es aquí donde un diseño artístico bien planteado debe hacer única a una obra. Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition demuestra que tiene un mundo interesante, un trasfondo extenso y un lore bien construido, por lo que debería tener suficiente material para crear un apartado artístico más que notable. Sin embargo, y una vez más, la premisa se pierde durante la ejecución del juego.

Estamos ante un universo colorido y un trabajo de arte base muy desarrollado, pero su traslado a la pantalla se queda en un quiero y no puedo. Durante nuestras aventuras en el mundo de Pathfinder no hemos podido evitar pensar en que estábamos ante un continuo cliché visual. El diseño de armas, armaduras y criaturas es clásico hasta la médula, tanto que podría denominarse como “standard”. Con esto nos referimos a que, al ver, por ejemplo, a una mantícora, el modelado de esta parece sacado de una biblioteca de criaturas clásicas. Y lo mismo puede aplicarse a cualquier objeto, arma o personaje.

Tampoco ayuda al desarrollo del apartado artístico el mermado apartado gráfico, y es que, Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition se queda muy lejos de lo que podríamos esperar de un juego a estas alturas de la generación. Los modelados de los personajes son pobres, genéricos y con texturas planas, nada que ver con los bonitos retratos que los acompañan. Da la sensación de que el juego confía en que su alejada cámara cenital oculte esta falta de detalle tras un conjunto lejano resultón.

En cuanto a su banda sonora, el juego presenta temas orquestales que se vuelven a ceñir al más estricto arquetipo clásico, pero que consiguen acompañar a la perfección a esta aventura medieval. Los efectos de sonido vuelven a quedarse en lo aceptable, sobre todo en cuanto a las voces e interpretación de los personajes principales. Y hablando de voces, algo importante a comentar es que el juego en su totalidad, está doblado y traducido al inglés. Este punto, sumado a la ingente cantidad de texto existente, puede ser algo que eche a muchos jugadores para atrás.

 

La pifia de la partida de rol

No podía cerrar el análisis sin hablar sobre el punto más hiriente de Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition; su rendimiento. Y es que, si algo nos ha abrumado en las horas que hemos pasado en el juego ha sido su nefasto funcionamiento. El título presenta numerosas caídas de frames en todo momento, además de algunos bugs de lo más molestos. Todo aderezado por numerosas pantallas de carga entre cada una de las zonas visitables.

A veces nuestro personaje se moverá solo hacia una dirección, y tendremos que corregirle manualmente para que deje de hacerlo. Hasta el menú de inicio está bugueado, obligando a veces a cerrar la aplicación y volver a abrirla por la imposibilidad de darle a continuar partida. También hemos sufrido varios crasheos del juego, teniendo que volver a iniciar y pudiendo perder algún que otro progreso.

Pero lo más frustrante sucede en nuestro propio “hogar”. Para ser un juego tan centrado en la creación de ciudades estos emplazamientos son una auténtica pesadilla. Tras crear un puesto o ciudad podremos pasear por este mismo lugar, pero durante nuestra estancia en estos hemos sufrido SIEMPRE de un framerate absolutamente horroroso, llegando a alcanzar hasta los 5-10 fps. Con esto no nos referimos a caídas puntuales, sino a que en los asentamientos el juego corre en todo momento a esa tasa de frames. Este problema, sin ninguna duda, requiere de un parche o solución inmediata, que, al menos hasta ahora, no ha sucedido.

Todo esto, quiero aclarar, sucede en la versión de PS4 (modelo standard), que es la que hemos podido jugar, por lo que no puedo asegurar que en otras plataformas suceda de la misma forma.

 

Conclusión

Pathfinder: Kingmaker – Definitive Edition muestra lo que pueden ser los vestigios de un futuro realmente prometedor, pero su misterioso mundo se hunde en su tedioso sistema de combate y en su nefasto rendimiento y bugs. Sin embargo, no puede sino recordarme a los primeros Fallout de una forma increíble, por lo que solo deseo ver como este universo crece y mejora para ofrecernos a todos una experiencia más pulida y llena de detalle. No obstante, si conseguís soportar esos baches, os encontraréis con un mundo y una experiencia que realmente merece la pena descubrir.

El juego puede agradar a los fans más acérrimos del universo Pathfinder. Los aficionados al rol épico medieval, por otra parte, tienen a su disposición demasiadas opciones más ricas, pulidas y divertidas en el catálogo actual.

6
Aceptable
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Sinopsis
Explora las Tierras Robadas, una región disputada durante siglos. Cientos de reinos se han alzado y han caído en estas tierras y ahora te toca a ti dejar tu huella: ¡crea tu propio reino! Para hacerlo, tendrás que sobrevivir tanto a la despiadada y salvaje naturaleza como a la amenaza de los reinos rivales, así como a las de tu propia corte.
Pros
Un mundo rico por descubrir
La gestión de nuestro propio reino y las consecuencias de nuestros actos
Contras
Sistema de combate lento y frustrante en el que prima la aleatoriedad
Multitud de fallos, bugs y rendimiento pobre
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