[Análisis] Pokémon Rojo Fuego

[Análisis] Pokémon Rojo Fuego

Distribuidora
Nintendo
Plataformas
Nintendo Switch 2 y Nintendo Switch
Versión analizada
Nintendo Switch 2

Este 2026 está siendo un año de celebraciones titánicas en la industria. Mientras Nintendo sigue descorchando botellas por el 40º aniversario de Super Mario, una franquicia igualmente gigantesca acaba de soplar 30 velas: Pokémon. Para conmemorar las tres décadas desde que los primeros cartuchos llegaron a las tiendas japonesas en 1996, The Pokémon Company no solo ha anunciado nuevas entregas, sino que ha decidido apelar directamente a nuestro corazón lanzando en la eShop de Nintendo Switch los míticos remakes de Game Boy Advance de 2004: Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja.

La decisión ha levantado alguna que otra ceja. En lugar de incluir estas joyas en la suscripción del Paquete de Expansión de Nintendo Switch Online (donde residen otros clásicos de GBA), se venden como juegos independientes a un precio de 20 euros cada uno. La justificación de GameFreak es clara: proteger la legitimidad de las criaturas de cara a su futura integración con Pokémon Home. Pero, ¿justifica esto un lanzamiento que, como veremos, es extremadamente conservador? Nos hemos vuelto a calzar las deportivas y hemos regresado a Pueblo Paleta para comprobar si la llama de Pokémon Rojo Fuego sigue ardiendo con la misma intensidad 22 años después de su lanzamiento original.

 

Regreso a los orígenes

En Pokémon Rojo Fuego la historia es la definición misma del viaje del héroe en su estado más puro. Encarnamos a un joven entrenador (o entrenadora) que, tras recibir su primer Pokémon de manos del Profesor Oak, se lanza a recorrer la vasta región de Kanto con el objetivo de conseguir las ocho medallas de gimnasio, derrotar al temible Alto Mando y desmantelar los planes de la organización criminal Team Rocket. Todo esto mientras lidiamos con nuestro arrogante vecino y rival.

Lo que más sorprende al jugar a Pokémon Rojo Fuego en pleno 2026 es el contraste brutal con las entregas modernas de la franquicia. Aquí no hay un «Repartir Experiencia» global que convierta a tu inicial en una máquina de matar que arrase con todo mientras el resto del equipo sube de nivel desde la comodidad de sus Poké Balls. En Kanto tienes que ganarte cada punto de experiencia. Si capturas a un Magikarp y quieres un Gyarados, vas a tener que ponerlo a luchar en primera línea de combate y cambiarlo rápidamente. Este ritmo, más pausado y exigente, te obliga a gestionar tus recursos, a visitar asiduamente los Centros Pokémon y, sobre todo, a crear un vínculo real y táctico con tus seis criaturas. Es un diseño que recompensa la paciencia y el grindeo más clásico, recordando por qué el bucle jugable original era tan rematadamente adictivo (y reconozco que un servidor, que se inició en esto con Pokémon Amarillo, echaba de menos esa sensación ya perdida en el tiempo)

 

Las bondades de la tercera generación y el post-game definitivo

Aunque a nivel visual Pokémon Rojo Fuego carece de las expresivas animaciones de entrada que sí tenía Pokémon Cristal, mecánicamente introdujo todo el esqueleto de la Tercera Generación en Kanto. Los más puristas disfrutarán (o sufrirán, según se mire) planificando estrategias con las Habilidades pasivas introducidas en Rubí y Zafiro, la irrupción de los tipos Acero y Siniestro que no existían en las entregas originales de Game Boy, y la influencia de las naturalezas en las estadísticas.

Pero donde este relanzamiento brilla con luz propia es en los ajustes internos que Nintendo ha realizado bajo el capó. Por un lado, se ha solucionado uno de los bugs más infames del juego original de 2004: aquel que provocaba que los perros legendarios errantes (Entei, Raikou o Suicune) desaparecieran para siempre de tu partida si usaban el movimiento «Rugido» en combate.

Por otro lado, la gran victoria de esta edición es la integración de los eventos físicos. Al derrotar al Alto Mando y acceder al archipiélago de las Islas Sete, el juego deposita automáticamente en tu mochila los tickets especiales de evento que antaño requerían peregrinar a una tienda física o descargar a través de promociones extintas. Gracias a este detallazo, cualquier jugador puede acceder directamente a las misiones post-game para capturar a titanes como Lugia, Ho-Oh y Deoxys, convirtiendo a esta entrega.

 

El peaje de la nostalgia

Lamentablemente, los halagos terminan en el momento en el que analizamos el envoltorio del producto. Cobrar 20 euros por un juego clásico en 2026 exige unos mínimos de calidad y opciones de accesibilidad que este port directo simplemente ignora. Al ejecutar Pokémon Rojo Fuego, el título arranca estirado a pantalla completa, sin posibilidad alguna de modificar la relación de aspecto, añadir bordes artísticos, ni aplicar filtros visuales que simulen las scanlines de una Game Boy Advance. Aunque los colores lucen vibrantes y nítidos en la pantalla de la Switch 2, conectarlo al dock del televisor revela la crudeza de una ROM expandida en pulgadas para las que nunca fue diseñada.

A esto hay que sumar la ausencia de cualquier extra conmemorativo por el 30º aniversario. No hay galerías de arte conceptual, ni selector de idiomas (se elije el idioma de la versión cuando vas a adquirirlo en la eShop), ni reproductor de música. Comparado con el mimo exquisito que compañías como Konami o Capcom ponen en sus colecciones retro (con Castlevania o Mega Man), el trabajo de Game Freak aquí se siente absurdamente perezoso. Asimismo, la excusa de evitar trampas para justificar la falta de «Guardado Rápido» es comprensible, pero no justifica que se haya omitido un botón de cámara rápida para acelerar los combates o los textos, algo casi obligatorio hoy en día en los RPG clásicos.

Y hablando de botones, hay que lanzar una advertencia crítica a todos los futuros compradores: los controles vienen mapeados de forma letal. Los botones Start y Select de la GBA han sido asignados a los botones X e Y de la Switch. Esto significa que si, por un resbalón del pulgar en medio de un combate tenso, presionas accidentalmente A, B, X e Y a la vez, ejecutarás un Soft-Reset instantáneo. El juego se reiniciará sin avisar, borrando todo el progreso no guardado. Es un fallo de diseño garrafal que obliga a los jugadores a remapear los botones desde el menú interno de la consola antes siquiera de elegir a su Pokémon inicial.

 

Sin rastro de la conexión global

El apartado multijugador es otra de las oportunidades perdidas de este relanzamiento. El juego permite los combates e intercambios mediante conexión inalámbrica local con otros usuarios de Switch, pero carece por completo de opciones online. Si no tienes a un amigo físicamente cerca con Pokémon Verde Hoja, la consigna de «Hazte con todos» se vuelve una quimera imposible.

La esperanza reside en la prometida actualización que dotará al título de compatibilidad con Pokémon Home. Cuando esta función esté disponible (aún sin fecha de lanzamiento oficial), podremos trasladar a nuestros veteranos compañeros de Kanto a las ediciones Escarlata y Púrpura o al futuro título competitivo Pokémon Champions. Sin embargo, valorar un juego por promesas futuras siempre deja un regusto amargo.

 

Conclusión

Pokémon Rojo Fuego sigue siendo, en su núcleo, una obra maestra atemporal. Su ritmo pausado, la obligatoriedad de conocer a tu equipo, la majestuosa banda sonora y la inclusión de todo el contenido de evento del post-game lo consagran como una de las mejores y más puras experiencias de rol clásico que puedes disfrutar en Nintendo Switch.

No obstante, como producto comercial conmemorativo, es una profunda decepción. La total falta de opciones de visualización, la ausencia de multijugador online, la omisión de un botón para acelerar el tiempo y unos controles por defecto que rozan el sabotaje ensucian lo que debería haber sido la fiesta definitiva del 30º aniversario. Si la nostalgia te llama o si nunca pudiste experimentar Kanto en la era de los 32 bits, sigue siendo una compra muy recomendable; pero prepárate para jugar exactamente como lo hacías en 2004, con todas las asperezas que ello conlleva.

Pokémon Rojo Fuego
Sinopsis
La magia de la región de Kanto y muchos rostros Pokémon familiares siguen estando presentes tal y como los recuerdas, pero ahora el juego incorpora gráficos modernizados en comparación con el título original de Game Boy. Por otro lado, también incluye un nuevo añadido con respecto a Pokémon Edición Roja: Archi7, un archipiélago de islas que amplía considerablemente el territorio que puedes explorar y hace que tu aventura sea aún más grande. Algunos recuerdos no desaparecen con el paso del tiempo... Tanto si vas a elegir a tu primer compañero Pokémon, enfrentarte a una siniestra organización o tener un encuentro legendario, te espera un mundo de sueños y aventuras con los Pokémon. ¡Adelante!
Pros
Subir de nivel y crear estrategias se siente más gratificante que en las facilidades de las entregas modernas.
Todos los tickets de evento para capturar a Lugia, Ho-Oh y Deoxys están incluidos de serie tras superar la Liga.
La eterna tranquilidad de saber que han parcheado el infame bug del "Rugido" de los perros legendarios.
Contras
Ni filtros de pantalla, ni bordes, ni ajuste de resolución, ni galerías de arte que justifiquen su precio.
Sin guardados rápidos, sin botón de aceleración y sin intercambios online.
7.8
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.