[Análisis] Slime-San

[Análisis] Slime-San

Slime-San es un juego de plataformas en el que hay que pensar con rapidez y que ha estado disponible en Steam desde abril de 2017. Ahora, el estudio de videojuegos Fabraz, ubicado en Nueva York, ha traído este título de estilo retro a la nueva plataforma de La Gran N, Nintendo Switch. Un juego de plataformas divertido y rápido es algo que siempre le viene bien a cualquier plataforma, y en este caso no es una excepción.

¡CORRE SLIME-SAN!

La historia de Slime-San nos pone a controlar a un limo verde que ha terminado en el estómago de un gusano. Cada nivel que completemos, nos hará estar un paso más cerca de nuestra libertad. Suena basatnte simple, pero esto se vuelve más difícil por momentos, puesto que cada nivel es una mezcla de saltos bien sincronizados, acciones estratégicas y carreras contra el ácido del estómago del mencionado gusano, que actúa como temporizador en cada fase.

El tutorial de Slime-San está inteligentemente integrado en los primeros niveles. Aunque el título es bastante frenético desde el principio, nos muestra cómo hacer los movimientos básicos, uno por uno. Después de haber aprendido los controles básicos, estaremos listos para escapar. Como comenté unas líneas más arriba, es un juego de plataformas de ritmo rápido, pero el esquema de color simple de este juego, hace que todo esté realmente claro a la hora de navegar por los niveles. Hay verde, que es el color del jugador y nada amistoso. También hay rojo, que es el ácido del estómago del gusano, así que tocarlo equivaldrá a la muerte y el reinicio del nivel. El fondo es una mezcla de gris oscuro y blanco.

Aunque Slime-San pueda parecer un juego de plataformas de correr y poco más, tiene algunos trucos interesantes que me gustaría comentar. Lo primero es que podemos reducir la velocidad cuando estamos saltando alrededor, lo que nos ayudará a esquivar las cosas rojos y viscosas. La desaceleración también nos permite pasar a través de ciertos bloques verdes. Esto es importante, y por ello tendremos que aprender a reducir la velocidad, pero luego volver a la velocidad normal en el momento justo. Si no conseguís haceros pronto con esta mecánica, probablemente moriréis en más de una ocasión.

Afortunadamente, y aunque pueda sonar extraño, la muerte no supone un castigo demasiado problemática en este título. La muerte en Slime-San es realmente un divertido juego de prueba y error. No hay penalización entre las muertes, dado que aparecemos en la fase en las que estábamos jugando por lo que no ralentiza nuestro avance en el juego, y nos ayuda a aprender un poco más cada vez. Esto se traduce en menos tiempo de inactividad y más acción. A lo largo del juego, tendremos que lidiar con 100 niveles, que se componen de 400 habitaciones. Cuando añades esto a los 100 niveles del nuevo modo de juego +, nos encontraremos con la nada desdeñable cifra de 800 habitaciones para pasar.

Después de completar una docena de niveles, llegará el turno de combatir contra los jefes. Las muertes antes mencionadas son extremadamente útiles, puesto que al menos en mi caso, no siempre tenía demasiado claro que es lo que había que hacer para derrotarlos. Después de un puñado de muertes, finalmente conseguía eliminar al jefe. Al final todo se basaba en prueba y error, ver las reacciones del jefe y actuar en consecuencia cuando se diese la situación oportuna.

Por otra parte, en Slime-San podremos recoger manzanas mordidas durante nuestro viaje a través del estómago del gusano. Estas pueden ser utilizadas para comprar diferentes habilidades y trajes. Creedme cuando digo que este juego es más que un simple juego de plataformas, es un título de habilidad.

CONCLUSIÓN

Slime-san es sin duda un título que vale la pena, tanto por su encanto y su adicción. Es impresionante ver cuánta personalidad logra transmitir Fabraz con tan sólo unos pocos píxeles. Dicho esto, creo sin duda que la jugabilidad hace que valga la pena jugar a este simpático título.

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.