[Análisis] Styx: Shards of Darkness

[Análisis] Styx: Shards of Darkness

El juego protagonizado por el goblin antiohéroe Styx fue sin duda una agradable sorpresa. Algo que debería haber sido un intento olvidado de un título de género de nicho, terminó siendo algo extremadamente competente y más divertido de lo que se esperaba que fuese. Cuando escuché que iba a salir una continuación de la primera parte, lo recibí con cierta ilusión. Mientras que el primer juego fue mejor de lo que esperaba, todavía quedaba mucho espacio para mejorar. La secuela hace bien mejorando en algunos puntos al primero, pero también flaquea en otros.

Styx es un juego de sigilo, en la misma línea que la clásica serie Splinter Cell. Él se agachará en las sombras, la luz juega un papel importante, y también tiene una colección de habilidades utilizadas para la distracción. Lo que Styx se propone hacer, lo hace bien. La mecánica de la cautela se siente bien, y hay un montón de maneras de resolver cada rompecabezas. Sin embargo, el mundo monótono y los enemigos sin inspiración realmente consiguen arrastrar la experiencia.

Cada nivel en este juego se siente como un gran sandbox con múltiples formas de jugar. El hecho de que el personaje se controle tan bien es sólo la guinda del pastel. Como he mencionado, hay múltiples maneras de manejar cada situación, y el juego incluso nos premia con medallas basadas en varias cosas como la velocidad y cuántos enemigos dejamos vivos por el camino. Hace por tanto interesante la rejugabilidad de los niveles, y proporciona a los jugadores algo por lo que esforzarse. Es la visión detectivesca, lo que permite a Styx poder ver los coleccionables y por supuesto la línea de visión enemiga, pero entrar en combate la mayoría de las veces supondrá para nosotros un game over.

Esa fue una de las mayores quejas que hubo hacia su predecesor, y la secuela no ha hecho nada para rectificarlo. Si consiguen vernos por lo general únicamente tenemos dos opciones: ejecutar e intentar ocultar el cadáver, o tomar la muerte como una lección aprendida. Lo entiendo, este es un juego de sigilo, pero el sistema de parrys está tan mal diseñado, ni siquiera tengo claro porque se incluyó en el título. Por tanto, es completamente infructuoso intentar ir a la ofensiva.

Beber ampollas de ámbar mágico otorga la capacidad de convertirse en invisible o generar un clon. La primera es demasiado corta para ser confiable y utilizada con demasiada frecuencia, pero gracias a esta habilidad podremos escaparnos de la vista de más de un guardia. La capacidad de realizar un clon, sin embargo, nos será bastante útil dado que nos permite crear un señuelo. Podemos cambiar el control entre Styx y su réplica, lo que significa que el trabajo sucio más peligroso puede ser hecho por la copia del goblin. Como consejo, os diremos que si os estáis encontrando con problemas en el juego, probablemente no estéis utilizando estas habilidades lo suficiente.

Más allá de esto, tenemos una interesante selección de gadgets, como las bolas de arena que nos permiten extinguir las antorchas, botellas para distraer a los enemigos y dardos para enfrentar a los guardias más débiles desde la distancia. Además hay un sistema de actualización en el juego que, por alguna razón, insiste en el uso de grupos más grandes de puntos de habilidad. En lugar de dar uno o dos, da cientos, y luego, por supuesto, las habilidades cuestan cientos, lo que me ha resultado bastante raro. Sin embargo, me gustan los árboles de habilidades. Mejorar los poderes y habilidades es adictivo, y algunos de los de niveles superiores son superdivertidos y realmente muy útiles de tener.

El mundo de Styx es también un poco aburrido a la par que extraño. Nunca supe exactamente por qué estaba haciendo lo que estaba haciendo. Los enemigos son genéricos y las ciudades se sienten como patios vacíos para matar a los enemigos. El primer juego de Styx se llevó alguna que otra crítica debido a su desagradable IA. En este ocasión la IA tampoco es demasiado ingeniosa, con guardias siguiendo rutas de patrullaje claras, deteniéndose innecesariamente para dejarlos vulnerables a ser asesinados y sólo mostrando inteligencia cuando están en alerta, pero aún así es bastante sólida y consistente.

La historia también es un tanto extraña, ya que al comenzar la partida se nos cuenta que hay una supuesta «plaga verde», pero rara vez he visto a otro goblin vagando por ahí, al igual que tampoco tengo demasiado claro por qué todo el mundo estaba tan molesto con estos. Styx es un personaje tremendamente humorístico, que bromea constantemente e incluso con algunos comentarios sarcásticos cuando muere. Es una manera divertida de romper la cuarta pared, pero también muestra el poco carácter que el resto del juego tiene.

Visualmente Styx: Shards of Darkness es una historia con dos polos opuestos. Hay momentos en que la dirección de arte brilla, y siento que es digno de hacer una captura de pantalla, mientras que otras veces me pregunto si estoy jugando al mismo juego. El rendimiento está por lo general bien, con muy pocos casos de problemas de velocidad de fotogramas. Me gustaría que los mundos fuesen un poco más animados. Están bastante vacíos y tristes la mayor parte del tiempo, no nos equivoquemos, realmente creo que encaja bien con el juego, pero tampoco hace nada por la personalidad de este o de su propio mundo.

CONCLUSIÓN

Styx: Shards of Darkness es un juego sólido con unas mecánicas pulidas que no establecerá puntos de referencia o redefinirá el género, pero es un buen juego de sigilo jugado con humor y una pizca de estilo. Se siente un poco como un título de la vieja escuela y ligeramente hardcore para los tiempos que corren, pero hay algo agradable en su jugabilidad y un verdadero sentido de la diversión en escondernos furtivamente, sabotear y masacrar junto a Styx. Styx: Shards of Darkness, no impulsará al goblin a jugar en grandes ligas, pero desde luego, esta segunda parte hará que nos alegremos de su vuelta.

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.