Fecha de Lanzamiento
20/02/2023
Distribuidora
Focus Entertainment
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series, PlayStation 4, Xbox One y PC
Versión Analizada
PlayStation 5
¿Pueden ser los videojuegos considerados como un manifiesto de corte político? Quizá más de uno de los que estéis leyendo esto os hayáis hecho esta pregunta antes. A fin de cuentas, el videojuego es una expresión artística más del ser humano, y como tal, el artista (o, en este caso, grupo de artistas) plasma su punto de vista del mundo de forma consciente o inconsciente a través de la obra. Sin embargo, sigue habiendo gente que considera que los videojuegos solo son entretenimiento y, por ende, son apolíticos. Quizá el primer videojuego que suscitó este debate fue el maravilloso Bioshock, que partiendo de la base del genial System Shock proponía una lectura bífida del neo-liberalismo presente en la sociedad estadounidense. ¿Podrían sobrevivir las utopías ideadas por los gurús de estos movimientos? Evidentemente no, y este juego lo demostraba con un enorme y cuidado nivel de ironía. Su estilo, tanto narrativo como jugable, ha sido imitado (y difícilmente igualado) por un gran número de juegos, y aún a día de hoy esperamos la llegada de un verdadero sucesor. Uno que, sin embargo, podría estar a la vuelta de la esquina.

De una forma u otra, el arte es una expresión que se nutre del presente y de los acontecimientos clave que se suceden. Quizá Bioshock cambiaría ciertos aspectos de su trama si hubiera sido creado a día de hoy, y un ambiente tan caldeado como el que vivimos hoy en día con la triste guerra de Ucrania, era cuestión de tiempo que se lanzara un juego como Atomic Heart. Por supuesto, el estudio detrás del título, Mundfish, no está compuesto por mediums ni videntes capaces de ver el futuro, por lo que decir que es un juego que responde a tal conflicto es una auténtica chorrada. Sin embargo, descubrir la existencia de un shooter en el que se critica abiertamente al régimen de la Unión Soviética (y, por ende, a los herederos de esta) realizado por un equipo ruso es, cuanto menos, sorprendente. Y si encima tiene tan buena pinta como es el caso de Atomic Heart, pues es normal que atraiga la atención de todo el mundo. A fin de cuentas, la inventiva rusa dentro del campo de la ciencia ficción es fascinante; obras como la serie Metro o Stalker han dado forma a todo un género, incluyendo grandes críticas al gobierno ruso de forma sutil. El humor, el estilo y la creatividad está a la orden del día dentro de la cultura rusa, por lo que es especialmente interesante descubrir un juego triple A creado allí y con tal ambientación. Dejando a un lado posibles polémicas, hoy vengo a daros mi opinión acerca del que, tras una larga espera, apunta a convertirse en uno de los juegos del año. ¿Listos para sumergiros en la Unión Soviética del futuro, camaradas? ¡Pues vayamos allá!

 

Robótica soviética de la más alta gama

Como ya os comentaba, la historia de Atomic Heart nos traslada a una versión futurística y utópica de la Unión Soviética. En esta, la investigación en robótica e inteligencia artificial da pasos agigantados cuando, durante los años 40 y 50, un científico investiga con éxito un misterioso polímero. La creación de los primeros androides  y la configuración de la red conocida como «Kollektiv» permite que la URSS comience a desarrollarse a pasos agigantados, alzándose pronto como la mayor potencia económica y política del mundo. En este contexto encontramos a nuestro protagonista, P-3, una suerte de mercenario al servicio de Sechenov (creador de la red neuronal y mente maestra detrás de la revolución tecnológica vivida por el gigante europeo) que deberá investigar la instalación 3826 a horas del lanzmiento de «Kollektiv 2.0», una red que unirá aún más a los humanos y las máquinas. ¿El motivo para que tenga que desplazarse a tal lugar? Sencillo: alguien ha modificado a las máquinas de la zona, y estas están destruyendo el entorno y arrasando con cualquier humano que se cruce en su camino. Como podéis observar, nos encontramos ante una premisa absolutamente interesante que nos sumerge de lleno en una de las ambientaciones más ricas y colmadas de detalles que se han visto en los últimos años. Al más puro estilo Wolfenstein, es fascinante ir descubriendo más y más detalles acerca de la configuración política y social del mundo, viendo además como la cultura global ha sido modificada para adaptarse a los intereses soviéticos. Como visión alternativa de nuestra sociedad es absolutamente fascinante, y solo por este motivo ya merece la pena darle una oportunidad al título. Además, la ironía es uno de los puntos más fuertes del juego, presentando críticas mordaces y sutiles a lo largo y ancho de toda la historia. 

Sin embargo, hay un aspecto de su narrativa que me ha dejado bastante confundido. Desde el primer momento, el juego parece tener un aire mucho más solemne y dramático, algo en la línea de los ya citados Bioshock y Wolfenstein. En estos juegos no es que falte el humor, por supuesto, pero los personajes suelen actuar con coherencia y seriedad durante todo el juego… A diferencia de lo que ocurre en Atomic Heart, donde P-3 reacciona con fiereza y un humor algo infantil ante todo lo que se le presenta. Ya sea una amenaza de muerte o una escena de terror puro y duro, nuestro protagonista siempre responderá en modo pasota y con algún que otro insulto, lo que genera una cierta dicotomía entre el tono de la historia, la ambientación y el tratamiento del propio protagonista. La actitud de P-3 puede llegar a cansar bastante, no os voy a engañar, aunque por suerte esto se compensa con un tratamiento de los personajes secundarios bastante trabajado. He visto arquetipos muy originales dentro del título cuya presencia responde, sencillamente, a que son personajes propios de la cultura rusa que no se suelen ver por nuestras tierras. Y, la verdad, da gusto empaparse de estas cosas puesto que todo se siente como un soplo de aire fresco. Por último, y antes de pasar a hablar de la jugabilidad del título, cabe destacar que el título nos llega subtitulado al español. El trabajo de localización es realmente bueno, si bien los subtítulos sufrían de una cierta desincronización con respecto al sonido.

 

Sobreviviendo al ataque de los clones

A nivel jugable nos encontramos un FPS de carácter semi-lineal y con tintes de RPG donde deberemos andarnos con mucho ojo para sobrevivir a los embistes de las diversas máquinas que amenazan con destruir la paz en la Unión Soviética. Así, iremos obteniendo gradualmente más y más armas, lo que nos permite que nos vayamos haciendo al uso de cada arma de forma progresiva con el avanzar de la historia. El gunplay del juego es más que decente, y si bien no llega a los niveles de grandeza de series como Wolfenstein, mantiene un alto nivel gracias, en parte, a presentar un conjunto de armas realmente potente, en donde hasta las armas cuerpo a cuerpo consiguen resultar divertidas. Además, la cosa no se queda ahí, puesto que gracias a las modificaciones robóticas de nuestro protagonista podremos usar su mano izquierda para recoger objetos y recursos a larga distancia que nos permitirán mejorar y modificar nuestras armas. El sistema de mejora de armas es muy completo, e insta a investigar al 100% cada área con el fin de conseguir todos los materiales posibles. Hablando de sus áreas, el que lo clasificara como un juego de carácter semi-lineal no es casual; mucho se ha hablado acerca de su mundo abierto, y creo que es un error clasificarlo como tal. Sus zonas abiertas no son más que zonas de tránsito en las que no se insta a la exploración. Hay ciertas misiones secundarias, y es interesante conocer más acerca de este mundo (a pesar de que las zonas de exploración y tránsito están algo vacías), pero lo cierto es que la gracia del juego se encuentra en su historia principal.

¿Y qué tal está diseño de los niveles principales? Lo cierto es que este me ha dejado más que satisfecho, presentando una serie de desafíos complejos donde se podrán a prueba todos nuestros reflejos y conocimientos sobre el título. Los niveles no se sienten repetitivos o redundantes, y aunque en algunas zonas el ritmo se pueda resentir un poco, el nivel de calidad general el sorprendentemente alto según los estándares de un estudio tan amateur como Mundfish. Los puzles son intrigantes e intuitivos, siendo uno de los aspectos más pulidos y trabajados del juego. Además, hay una variedad de poderes dinámica que, hasta cierto punto, remite a los plásmidos de Bioshock. Estos hacen de la experiencia algo aún más completo si cabe, suponiendo la guinda del pastel. Un juego sorprendentemente divertido y bien diseñado que, si bien apuesta más por la linealidad, consigue ofrecer un desafío elevado que es imposible no disfrutar.

 

Hora de liberar la patria madre, camarada

Pasando a hablar del aspecto visual del juego, lo primero que llama la atención es el increíble diseño artístico del que hace gala desde el primer minuto. El tratamiento del arte soviético, algo más pulido y adaptado a la introducción de la más alta tecnología, ofrece una visión de mundo absolutamente brillante e innovadora. Los escenarios son, al mismo tiempo, sobrecogedores y terroríficos, y el diseño de los robots es sorprendentemente creativo y eficaz. Su diseño consigue generar algo de malestar, lo que ya adelanta las malvadas intenciones que estos tienen a lo largo del juego. Ya os adelanto que, a mi parecer, se trata de uno de los mejores apartados gráficos que he visto en los últimos años, pues junto a su trabajado diseño conceptual se encuentra un estilo gráfico muy trabajado en el que tienen cabida modelos de personajes y objetos detallados hasta el más mínimo detalle, juegos de partículas y efectos innovadores y un uso de la iluminación que nada tiene que envidiar al de otros juegos triple A. En lo técnico, el título me ha dejado más que convencido: la versión de PS5 funciona a las mil maravillas y ofrece unos tiempos de carga reducidos. Eso sí, hay ciertas texturas que no terminan de cargar, y algún que otro bug que debería arreglarse. 

Por último, a nivel sonoro el juego supone otro acierto absoluto. La mezcla de música folklórica rusa y tecno podría, en primera instancia, parecer algo extraño, pero lo cierto es que consigue dotar al título de un carisma único. La elección de Mick Gordon como compositor de algunos de los mejores temas del juego no hace si no elevar la calidad del título. Además, el juego llega doblado al español, y el trabajo es impecable. 

 

Conclusión: Una distopía que merece la pena visitar

Atomic Heart es un juego impresionante, que busca convencer a propios y extraños gracias a una ambientación espectacular, una historia sorprendente, un diseño de niveles pulido y un diseño artístico de infarto. Es un juego distinto, que remite al maravilloso Bioshock pero que, al mismo tiempo, consigue establecerse como una propuesta única. Eso sí, se echa en falta un mejor tratamiento del protagonista o un mayor pulido de los bugs, pero seamos justos: para ser el primer juego de Mundfish, es impresionante el gran trabajo que se ha realizado. Un juego que me es imposible no recomendar, y que dará tema para muchas conversaciones. Uno de los primeros imprescindibles de 2023.

Sinopsis
Bienvenido a Atomic Heart. Ten encuentros explosivos en un delirante y sublime mundo utópico. Adapta tu estilo de combate a cada rival, aprovecha el entorno y mejora el equipamiento para cumplir la misión. El precio de averiguar la verdad tendrás que pagarlo con sangre.
Pros
Su ambientación es increíble y fascinante, y su historia nos mantendrá enganchados
Su gunplay es genial, y cuenta con un gran diseño de niveles
A nivel gráfico es una bestialidad, contando además con un rendimiento estable
Su BSM es absolutamente hipnótica y, además, llega doblado al castellano
Contras
El tratamiento del protagonista, que a ratos es incoherente y roza la línea de lo "edgy"
Quien espere un juego de mundo abierto quedará decepcionado
Se podría pulir algo más el título en lo referente a bugs
8.9
Recomendado

Normalmente escribiría algo profundo que contara más sobre mi... ¿Pero de verdad alguien lee esto? Bueno, en ese caso... Me gustan los videojuegos y el cine. A veces unos más que otros, ya sabéis como funciona. Si queréis saber más, solo tenéis que leer lo que escribo.