[Análisis] Everdeep Aurora

[Análisis] Everdeep Aurora

Fecha de Lanzamiento
10/07/2025
Distribuidora
Ysbryd Games
Plataformas
Nintendo Switch y PC
Versión analizada
Nintendo Switch

La aventura de un pequeño gato en busca de su madre puede parecer una premisa simple, pero Everdeep Aurora la convierte en una exploración emocional, narrativa y mecánica que evoca nostalgia y vulnerabilidad a partes iguales. Con su estética pixelada inspirada en la Game Boy Color y una estructura que mezcla plataformas, metroidvania y novela visual, este título indie de Nautilus Games logra algo más difícil de lo que parece: dejar huella.

 

Una historia que brota desde lo más profundo

La historia comienza con Shell, una adorable gatita que despierta en una noche lluviosa, sola y confundida. Su madre ha desaparecido, dejando una nota críptica que le insta a encontrarse “en el lugar de siempre”. Lo que comienza como una misión aparentemente sencilla se convierte en una odisea subterránea a medida que Shell se adentra en el Everdeep, un vasto mundo escondido bajo la superficie, lleno de criaturas excéntricas, secretos olvidados y emociones latentes.

La narrativa de Everdeep Aurora no se apoya en largos diálogos ni exposiciones explicativas. Al contrario, es un juego que confía en la sutileza: en las pequeñas interacciones con personajes que cargan sus propias penas, en los objetos desperdigados que cuentan historias si se observa con atención, y en la atmósfera melancólica que empapa cada rincón. Hay múltiples finales posibles dependiendo de las decisiones del jugador y los personajes que decida ayudar o ignorar, pero más allá de la resolución, lo que prevalece es la sensación de haber vivido una experiencia íntima, casi introspectiva.

La comparación con juegos como Dark Souls en cuanto a la forma críptica de presentar su mundo no es gratuita. Aquí no se dan respuestas fáciles: se sugiere, se insinúa y se invita al jugador a conectar emocionalmente con lo que no se dice.

 

Cavando hacia lo desconocido

Everdeep Aurora combina exploración, plataformas ligeras, resolución de puzles y una mecánica central de excavación. Shell se equipa desde el principio con un taladro alimentado por un mineral llamado Duracita, el cual debe recargarse en estaciones repartidas por el mapa. El objetivo, en teoría, es simple: excavar, descubrir nuevos caminos y encontrar pistas del paradero de su madre. Pero en la práctica, la experiencia es mucho más libre —y más frustrante, en ocasiones.

No hay combate. La amenaza aquí no son enemigos ni trampas letales, sino la desorientación. El mapa es rudimentario, muestra puntos como si de un sonar se tratara, lo que dificulta enormemente recordar ubicaciones o rutas clave. Además, no existe un registro de misiones ni objetivos, lo que exige del jugador una memoria activa para seguir los encargos de NPCs o desbloquear rutas previamente inaccesibles.

La falta de un tutorial tampoco ayuda. La primera hora puede sentirse abrupta, casi hostil, mientras se entiende cómo funciona el sistema de exploración o se descubre que ciertos caminos no llevan a ninguna parte. Sin embargo, con el tiempo, estos elementos se transforman en parte de su encanto. La posibilidad de trazar tu propio recorrido, de encontrar secretos escondidos o desbloquear rutas alternativas, aporta una satisfacción única que no siempre proviene de la comodidad.

El juego permite desbloquear mejoras para el taladro, como mayor potencia o nuevas habilidades de movimiento para Shell, como el impulso o el salto por las paredes. Esto aporta cierta progresión al estilo metroidvania, aunque en un contexto mucho más relajado. Hay también minijuegos opcionales —como pescar, jugar con una máquina de garra o un divertido juego de dados contra una cobra— que diversifican la experiencia y aportan momentos de ligereza entre tanta introspección.

La mayor crítica, sin embargo, recae sobre su sistema de guardado. Solo se puede grabar en las hogueras (o campamentos), las cuales son escasas y, combinadas con la falta de viaje rápido, provocan que el backtracking sea constante. Perder 20 minutos de progreso por no haber llegado a tiempo a una hoguera puede llegar a ser frustrante, sobre todo en una aventura centrada más en lo emocional que en el desafío.

 

Estética GBC y sonido para el alma

Visualmente, Everdeep Aurora apuesta todo a un estilo que recuerda a los títulos de Game Boy Color. Su paleta limitada, sus sprites minimalistas y su interfaz simple generan una sensación de nostalgia inmediata. Pero no es solo una cuestión de técnica retro: hay un esmero real en el diseño de personajes, escenarios y transiciones de color. Cada zona del Everdeep —desde ruinas hasta jardines secretos o bares subterráneos— tiene su propia identidad visual, a pesar de las restricciones gráficas.

El diseño de personajes brilla especialmente. Shell, con apenas unos cuantos píxeles, logra transmitir dulzura, miedo, determinación. Lo mismo puede decirse de los NPCs, cada uno con un aspecto, voz escrita y personalidad definidos con mimo.

El apartado sonoro está igual de cuidado. No hay voces, salvo los entrañables maullidos de Shell, pero la banda sonora es una delicia minimalista: piano melancólico, melodías etéreas, ritmos juguetones… Cada pista se funde con la emoción del momento y rara vez ocupa un papel protagónico. Es una música que acompaña, que arropa, que respeta el silencio cuando es necesario. Los efectos de sonido —el crujido de la tierra, el eco de las cavernas, el zumbido del taladro— refuerzan la sensación de estar inmerso en un espacio cerrado, frágil y vivo.

 

Conclusión

Everdeep Aurora no es un juego perfecto. Su falta de tutorial, sus limitaciones de navegación, la escasa accesibilidad de su mapa o su duración (unas 4-6 horas) pueden hacer que muchos jugadores se frustren antes de descubrir todo lo que ofrece. Pero también es un juego profundamente honesto. Uno que no intenta complacer a todo el mundo, sino tocar el corazón de quienes estén dispuestos a dejarse llevar.

Es un juego que no se corre, se camina. Que no se gana, se atraviesa. Un título sobre la búsqueda —de una madre, de un sentido, de uno mismo— que pone el foco en los detalles, en las emociones, en el peso de la soledad. A veces cálido, a veces extraño, Everdeep Aurora es de esos juegos que, si logras conectar con él, se quedarán contigo mucho después de haberlo terminado.

Everdeep Aurora
Sinopsis
Una lluvia de meteoritos asola la superficie de un planeta que se enfrenta a su colapso, obligando a la población a adentrarse en el subsuelo. Como Shell, una niña felina que busca a su madre, te adentrarás en las profundidades para descubrir un mundo subterráneo oculto y a sus habitantes: criaturas atormentadas con un pasado incierto.
Pros
Historia personal envuelta en numerosas interacciones opcionales
Delicada estética pixel art que gustará a los más veteranos
Banda sonora y efectos que intensifican el tono narrativo
Contras
Mapa minimalista y falta de guía hacen que perderse sea frecuente
Guardado manual sin autoguardos en puntos clave puede resultar frustrante
Ritmo pausado que puede resultar lento para jugadores acostumbrados a acción
7
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.