
MADO MONOGATARI vuelve y, por fin, aterriza oficialmente en Occidente con Fia and the Wondrous Academy, un dungeon crawler RPG de corte ligero desarrollado por Compile Heart junto a Sting y publicado por Idea Factory International. Su lanzamiento occidental viene con textos en inglés y voces en japonés.
Más allá del dato, hay algo simbólico: en esta serie está el ADN de Puyo Puyo, y aquí se celebra con cameos, enemigos reconocibles y ese tono desenfadado que mezcla aventura de mazmorras con humor y personajes achuchables. Sobre el papel, su propuesta es clara: avanzar por mazmorras generadas de forma aleatoria y combatir con un sistema en tiempo real, para crecer como maga dentro de una academia mágica que sirve de base, de hogar y de pequeño parque de actividades.
Empezando la academia «por suerte»
Fia, una chica con una suerte absurda, consigue entrar en la Ancient Magic Academy y sueña con convertirse en una Gran Maga. La mayor parte del viaje discurre entre exámenes, encargos de profesores y misterios puntuales en torno a la leyenda de un gran mago.
El guion no exige conocer entregas anteriores: hay referencias y caras familiares para quien venga de Puyo o de Madō Monogatari, pero este capítulo funciona como aventura autocontenida. El foco está en un reparto muy reducido: Fia y cuatro compañeros peculiares que aportan gags, pequeñas tramas íntimas y roces cotidianos propios de “grupo de clase”. El tono es deliberadamente blando y bromista, casi costumbrista de academia; las apuestas rara vez se sienten apremiantes y el drama queda muy dosificado.
Eso hace que la narrativa de Fia and the Wondrous Academy entre muy fácil, pero también que a veces parezca que el “gran arco” tarda demasiado en arrancar, apoyándose más en la simpatía del elenco que en un conflicto potente. Como carta de presentación de la marca en Occidente, funciona; como relato memorable, depende de lo mucho que te guste convivir con sus personajes y su humor de aula. Fia and the Wondrous Academy abraza sin complejos lo ligero y lo episódico en general.

Volviéndote una gran maga
Fia and the Wondrous Academy se construye sobre un bucle sencillo: vida escolar, mazmorra y vuelta a la vida escolar. La academia es un mapa pequeño con media docena de pantallas funcionales donde aceptas encargos, consultas el tablón de peticiones, plantas ingredientes, pescas, cocinas curry para obtener bonificaciones en las mazmorras, sintetizas equipo y, sobre todo, gastas LP para abrir nodos del Grimorio, el árbol de habilidades que desbloquea nuevas habilidades llamadas Magic Arts. Esta capa de progresión es clara, se entiende rápido y te da margen para orientar a Fia hacia estilos de juego, aunque la amplitud del árbol siempre está filtrada por el ritmo de encargos que la propia historia te pide.

Las mazmorras en Fia and the Wondrous Academy están generadas de forma aleatoria y se recorren piso a piso, buscando el portal al siguiente nivel, recogiendo objetos y evitando trampas. Aquí llega la peculiaridad del combate, el juego tiene batallas en tiempo real pero que depende, en cierto modo, de un sistema híbrido: te mueves en tiempo real, gestionas un orden de acciones y, al ejecutar habilidades de ciertos elementos, vas cargando Orbes Elementales que permiten desatar Great Magic Arts, los golpes más espectaculares del repertorio.
El papel del posicionamiento y el control de área existe, pero el diseño apuesta por la simplicidad: manejas a Fia y los compañeros actúan en piloto automático, lo que reduce la microgestión y mantiene la acción legible… a costa de que el techo de profundidad no sea especialmente alto.

El loop principal de Fia and the Wondrous Academy funciona: entrar, limpiar pisos, ganar experiencia, volver a la escuela a mejorar equipo con síntesis y gastar puntos en el Grimorio para avanzar en los exámenes. También hay minijuegos y tareas secundarias que alivian la monotonía. Sin embargo, la estructura recicla mucho: los capítulos te piden revisitar las mismas mazmorras en tramos cada vez más largos, y la combinación de autoguardado por piso, posibilidad de guardar manualmente y checkpoints en jefes rebaja casi por completo la tensión típica del género. Es un diseño amable para quien no quiera castigo, pero resta emoción y convierte la exploración en una rutina cuando llevas horas.

En combate, el híbrido tiempo real + selección de habilidades deja sensaciones encontradas. Lo positivo: la economía de orbes elementales empuja a variar el set de hechizos, la construcción de Fia mediante el Grimorio sí cambia tu forma de encarar encuentros y, cuando encadena Great Magic Arts, el flujo es satisfactorio. Lo menos brillante: el control exclusivo de Fia limita el juego táctico; y la variedad de enemigos no alcanza para sostener sesiones largas sin sensación de déjà vu.

Por último, en Fia and the Wondrous Academy la capa de vida escolar no es un Persona ni pretende serlo: añade color (plantar, cocinar, hablar, mirar el tablón) y recompensas funcionales para las mazmorras. Se agradece como descanso entre expediciones, aunque el campus se siente estático y con poca densidad de eventos emergentes; la academia es más menú extendido que espacio vivo.
Estilo chibi
Visualmente, Fia and the Wondrous Academy opta por una estética sencilla y dulce. Las ilustraciones 2D y los CGs de eventos lucen bien y los diseños de personajes son atractivos, con ese aire mono y chibi marca de la casa. En el lado 3D, los modelos y animaciones resultan funcionales pero discretos, con un acabado que recuerda más a producciones de portátil tardío que a un título nativo de 2025. Algunas mazmorras encuentran un estilo propio, pero la reutilización de espacios y la economía de escenarios acaban restando impacto. No es un juego que busque deslumbrar técnicamente; su apuesta es la coherencia estética y el carisma de su arte promocional.

En lo sonoro, la banda sonora es alegre y jovial, muy en la línea Puyo Puyo: temas de combate animados, melodías pegadizas para acompañar subidas y bajadas de ritmo, y un leitmotiv simpático asociado al grupo. Funciona especialmente bien como fondo para sesiones de farmeo y exploración suave. Donde flojea es en la variedad: con el paso de las horas, ciertos temas de la academia se hacen repetitivos.

El doblaje está solo en japonés y encaja con el tono; Algunas de las voces que podemos reconocer en el elenco son: Saya Aizawa como la alegre Fia, la conocemos por voces como Norn Greyrat en Mushoku Tensei o Eva en The Hundred Line: Last Defense Academy; El aspirante a héroe, Will, tiene la voz de Maki Kawase, igual que Rena Miyauchi en Blue Reflection: Second Light o Junko Konno en Zombieland Saga; Nichika Omori da voz a la inteligente Leena, igual que a Rein Kashiwagi en Darwin’s Game o Ena Ibarada en Rikei ga Koi ni Ochita no de Shōmei Shite Mita. Hay muchas otras voces conocidas pero lo dejo aquí para que no se haga eterno.

Conclusión
MADO MONOGATARI: Fia and the Wondrous Academy cumple como dungeon crawler amable y accesible: combate híbrido con cierta chispa, progresión clara vía Grimorio y una vida escolar ligera que invita a volver. Entra por su carisma, funciona bien a ratos cortos y ofrece un viaje simpático sin exigir demasiado.

El talón de Aquiles de Fia and the Wondrous Academy es la repetición: mazmorras recicladas, baja tensión por los guardados y poca variedad que limita la táctica al controlar solo a Fia. Si te atrae el universo Madō/Puyo y buscas desconectar con algo ligero, te dará unas 20–30 horas agradables; si quieres reto, mazmorras elaboradas o profundidad estratégica, no es aquí. Podéis conocer más detalles del juego en su web oficial.

Yukop_
He visto más animes de los que puedo recordar. Con un mando entre las manos desde que tengo uso de consciencia. Maestra y futura especialista en Asia Oriental. Tengo demasiados hobbies para el poco tiempo que tengo.
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