
La saga Mario Party es sinónimo de reuniones familiares, risas, traiciones inesperadas y amistad puesta a prueba. Desde que debutó en Nintendo 64, el concepto de mezclar tableros digitales con minijuegos ha marcado a varias generaciones de jugadores, convirtiéndose en uno de los pilares sociales de Nintendo junto a Mario Kart o Smash Bros.. Sin embargo, no todas las entregas han mantenido el mismo nivel: en la última década, la serie alternó entre títulos que experimentaban demasiado sin rumbo claro y otros que simplemente no lograban captar la chispa original.
En 2024, Super Mario Party Jamboree (cuyo análisis podéis leer en este enlace) devolvió la confianza a los fans con un juego sólido, divertido y variado, recuperando la esencia de las mejores entregas clásicas y añadiendo un ritmo de juego más moderno. Ahora, con el salto a Nintendo Switch 2, Nintendo ha querido ir un paso más allá con Super Mario Party Jamboree – Nintendo Switch 2 Edition + Jamboree TV, una actualización que no solo pule lo ya visto, sino que busca convertirse en la muestra perfecta del nuevo hardware.
El objetivo es claro: usar Mario Party como escaparate para la cámara, el micrófono y los Joy-Con con control de ratón de Switch 2. Lo que sobre el papel suena a innovación prometedora, en la práctica se traduce en un conjunto de novedades que combinan aciertos memorables con decisiones algo torpes y un coste que puede resultar excesivo para quienes ya posean el juego original.
Concepto y novedades
Esta nueva edición no es un simple parche visual. Jamboree TV es un modo adicional que se suma al juego base e introduce:
- Nuevos minijuegos adaptados a la cámara, micrófono y ratón de los Joy-Con.
- Dos modos alternativos que rompen la rutina del tablero clásico: El Show de Bowser (minijuegos con cámara y voz) y Feria frenética (shooter sobre raíles con control de ratón).
- “Reglas Festivas”: una variante del tablero tradicional que acelera las partidas con menos turnos y más recursos iniciales.
- El planteamiento es atractivo: ofrecer alternativas más rápidas y sociales para un público que ya no siempre puede dedicar 90 minutos a una partida completa.

Jugabilidad: más opciones, más caos
El corazón de Mario Party sigue intacto: moverse por el tablero, acumular monedas, conseguir estrellas y sabotear a los amigos. Pero las nuevas modalidades aportan frescura:
- Reglas Festivas condensa la experiencia: partidas de 30-45 minutos, ideales para sesiones rápidas. La tensión aumenta porque cada decisión pesa más y los errores se pagan caros.
- Feria frenética es, probablemente, la incorporación más sólida. Una mezcla entre atracción arcade y shooter cooperativo, con minijuegos que aprovechan bien los nuevos controles. Resulta perfecto para partidas rápidas y risas compartidas.
- El show de Bowser explota las capacidades sociales de la consola: ver en pantalla las reacciones de los jugadores mediante la cámara aporta un toque memorable. Sin embargo, la calidad de los minijuegos ligados a micrófono y movimiento es irregular: algunos divierten, otros parecen simples ejercicios para niños pequeños.
- Los minijuegos con ratón son la sorpresa positiva: Domino Effect, Shell Hockey o Toad-ally Electric Escape demuestran que esta mecánica puede tener recorrido más allá de la anécdota.

Apartado técnico
En lo visual, la mejora es clara: HDR, colores más vivos y entornos que lucen más detallados. No es una revolución, pero el salto es visible frente a la versión original.
El problema es la integración confusa: el menú principal divide el juego en dos versiones distintas. El modo clásico sigue anclado en la resolución de Switch 1, mientras que Jamboree TV es el que recibe las mejoras. Esto obliga al jugador a alternar entre ambos para acceder a diferentes reglas y contenidos, lo cual es poco intuitivo y rompe la cohesión del producto.
En cuanto a conectividad, persisten problemas ya conocidos:
- Micrófono que a veces no reconoce la voz.
- Cámara que recorta mal a los jugadores.
- Ratón que en ocasiones no registra el movimiento.
Nada rompe la experiencia por completo, pero para un título que sirve como escaparate del hardware, es decepcionante que Nintendo no haya afinado más estos detalles.

Contenido y valor
Aquí llega el punto más polémico: el coste. El Upgrade Pack cuesta alrededor de 30 €. Para aprovechar al máximo los nuevos modos, necesitas la cámara de Switch 2 y un segundo par de Joy-Con con ratón, lo que eleva el gasto total muy por encima de los 150 €.
Aunque es posible disfrutar del juego sin estos extras, parte del contenido queda inaccesible o pierde atractivo.
Además, hay omisiones difíciles de justificar:
- El Modo Pro, que ofrecía partidas más estratégicas, no se ha trasladado a Jamboree TV.
- No se ha añadido ningún tablero nuevo, lo que limita la longevidad a largo plazo.
- El GameShare online no está disponible, pese a que otros títulos de Nintendo sí lo ofrecen.
Todo esto da la sensación de que el contenido extra es más un “parche premium” que una expansión plenamente integrada.

Conclusión
Super Mario Party Jamboree – Nintendo Switch 2 Edition + Jamboree TV es un paquete de contrastes. Por un lado, ofrece algunas de las mejores innovaciones que la saga ha visto en años: partidas más rápidas, minijuegos creativos, nuevas formas de interacción social gracias a la cámara. Por otro, está empañado por una integración torpe, extras demasiado caros y omisiones inexplicables que limitan su potencial.
Para quienes no jugaron al original, esta es la versión más completa y una de las mejores entregas de Mario Party en la última década. Para quienes ya lo tienen, la pregunta es si las novedades justifican el gasto. Si disfrutas regularmente de partidas con amigos y familia, la respuesta probablemente sea sí. Si solo lo tocas de vez en cuando, lo más prudente es esperar a una rebaja.

Kalas
Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.