
Con Senua’s Saga: Hellblade II – Enhanced Edition, Ninja Theory reafirma su ambición de llevar el medio más allá de lo lúdico, acercándolo al cine y al arte experimental. Esta versión mejorada, ahora disponible también en PlayStation 5, añade un modo rendimiento a 60 fps, contenido adicional como comentarios de los desarrolladores, el regreso del modo Dark Rot y soporte optimizado para DualSense. Pero más allá de estas mejoras técnicas, la pregunta clave es: ¿logra esta edición pulir los desequilibrios entre forma y fondo que ya generaron debate en su lanzamiento original de 2024? La respuesta es compleja, porque Hellblade II sigue siendo al mismo tiempo un espectáculo audiovisual de vanguardia y un juego mecánicamente limitado.
Historia y narrativa
La secuela continúa poco después de Hellblade: Senua’s Sacrifice, trasladando a la guerrera picta a la Islandia del siglo X. Tras dejarse capturar voluntariamente por esclavistas vikingos, Senua emprende una cruzada para liberar a su gente y acabar con quienes los oprimen. Esta vez, la narrativa abandona el enfoque puramente íntimo de la primera entrega para abrirse a una dimensión más colectiva. Si en el primer juego la lucha era contra sus demonios interiores, aquí la trama explora cómo el trauma individual afecta a una comunidad entera.
Melina Juergens, nuevamente en el papel de Senua, firma una de las interpretaciones más impresionantes vistas en un videojuego. Cada tic nervioso, cada mirada y cada titubeo en la voz transmiten una vulnerabilidad brutal y a la vez una resiliencia férrea. A ello se suman nuevos personajes como Thorgestr, Astrithr y Fargrimr, que aportan matices a la aventura y muestran cómo distintos individuos perciben a Senua: ¿loca, visionaria o salvadora? Este choque de perspectivas refuerza los temas centrales de la obra: fe, incomprensión y fortaleza a través de la fragilidad.

La psicósis de Senua sigue siendo el motor de la experiencia. Las “Furias”, esas voces internas que la guían y atormentan, vuelven con un papel más complejo: a veces destructivas, otras alentadoras, dibujan un retrato de una mujer que ya no niega su condición, sino que la integra en su viaje. El resultado es un relato maduro y devastador que, aunque lineal y de unas 8 horas, logra dejar una huella emocional imborrable.
Jugabilidad
Aquí es donde las fisuras aparecen con más claridad. Hellblade II – Enhanced Edition se sustenta en tres pilares: exploración, resolución de puzles y combates cuerpo a cuerpo uno contra uno. Ninguno de ellos evoluciona lo suficiente respecto a la primera entrega.

- Exploración: extremadamente guiada, casi como un pasillo teatral. La ausencia de HUD, mapa o marcadores refuerza la inmersión, pero reduce la agencia del jugador. Sí hay coleccionables en forma de tótems que expanden la mitología nórdica, aunque son un añadido menor.
- Puzles: basados en alinear símbolos o encontrar la perspectiva correcta para desbloquear un camino. La metáfora narrativa (cambiar el punto de vista de Senua) es interesante, pero en lo práctico los rompecabezas se repiten y carecen de verdadera dificultad. Tras varias repeticiones, su función se siente más como un obstáculo artificial que como un desafío estimulante.
- Combate: brutal, visceral y extremadamente cinematográfico. Cada duelo se siente encarnizado gracias a la cámara cercana, los efectos de sonido y la crudeza de las animaciones. Sin embargo, mecánicamente es demasiado limitado: no hay progresión, no se desbloquean nuevos movimientos y los patrones enemigos se repiten. La tensión inicial pronto se diluye en la monotonía. El añadido del Dark Rot Mode (muerte permanente tras un número de caídas) introduce un matiz de riesgo, pero no basta para profundizar el sistema.
En definitiva, jugar a Hellblade II es más parecido a participar en una obra de teatro interactiva que en un videojuego de acción con sistemas complejos. Esta apuesta consciente funcionará para quienes buscan una experiencia narrativa absorbente, pero decepcionará a los que esperen profundidad jugable.

Apartado técnico y audiovisual
Es aquí donde Hellblade II – Enhanced Edition alcanza cotas sobresalientes. El uso de Unreal Engine 5 convierte cada escenario de Islandia en un lienzo hiperrealista: costas azotadas por tormentas, cuevas sofocantes, llanuras volcánicas cubiertas de ceniza. La dirección de arte, siempre oscura y opresiva, refleja de manera magistral el estado mental de Senua.
La decisión de prescindir de interfaz gráfica aporta un componente cinematográfico radical: todo depende de lo que vemos, escuchamos y sentimos a través de la protagonista. El DualSense contribuye a esa inmersión: la lluvia palpita en el mando, los susurros de las Furias generan vibraciones localizadas y el latido de Senua se transmite en momentos de pánico.

El sonido es directamente insuperable. El sistema de audio binaural crea un espacio tridimensional que coloca voces en los rincones más íntimos del oído, generando una ansiedad constante. Con auriculares, la experiencia es casi insoportable… en el mejor de los sentidos. A ello se suma una banda sonora inquietante que mezcla melodías folk con pasajes disonantes, siempre al servicio de la emoción de la escena.
En cuanto al rendimiento, la Enhanced Edition soluciona la rigidez del modo 30 fps de la versión original añadiendo un modo rendimiento estable a 60 fps. Esto mejora la fluidez del combate y la respuesta de los controles. Aun así, se mantienen algunos problemas: popping de texturas en transiciones y cierta inconsistencia en la carga de entornos.

Conclusión
Senua’s Saga: Hellblade II – Enhanced Edition es, en esencia, la misma obra que en 2024: un viaje sensorial y emocional arrollador, empañado por una jugabilidad superficial. Como pieza de arte interactivo es un logro monumental, capaz de transmitir con crudeza la vivencia de la psicosis y de envolvernos en una atmósfera que ningún otro juego ha igualado. Como videojuego, se queda corto: la repetición de mecánicas y la falta de profundidad hacen que su potencial jugable se agote pronto.
Es una experiencia recomendable para quienes entiendan el medio como vehículo narrativo y artístico, menos para quienes busquen acción variada o sistemas profundos. La Enhanced Edition pule algunos bordes, añade valor con comentarios y modos adicionales, y convierte a PS5 en un escenario ideal para disfrutarla. Pero no transforma lo fundamental: estamos ante un título brillante en lo audiovisual, irregular en lo jugable.


Kalas
Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.
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