Ninja Gaiden 4 box
Fecha de Lanzamiento
21/10/2024
Distribuidora
Xbox Game Studios
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series y PC
Versión analizada
Steam

Ninja Gaiden 4 recoge el testigo de una franquicia que nació en 8‑bit, se redefinió en 3D en 2004 y cimentó su leyenda como sinónimo de acción veloz, ejecución precisa y exigencia honesta, siempre al servicio de un protagonista que hizo del control total su identidad: Ryu Hayabusa.

El arco histórico de Ninja Gaiden atraviesa las plataformas clásicas con la trilogía de NES y encuentra su reinvención moderna con Ninja Gaiden (2004) y su edición Black, una dupla que consolidó el estándar de “jugar bien paga mejor” y situó el reto en la lectura del espacio y la iniciativa, más que en trampas punitivas, antes de escalar el espectáculo con Ninja Gaiden II y su énfasis en los desmembramientos y remates devastadores como sello de combate técnico y agresivo. Team Ninja convirtió así a Ninja Gaiden en un lenguaje: movimientos que se encadenan, reposicionamientos que cuentan historias y peleas que se resuelven por claridad de manos, un ethos que conecta incluso con el universo Dead or Alive en personajes y mitología, y que explica por qué cada regreso de la serie es también una declaración de principios sobre cómo debe sentirse la acción en tercera persona cuando el jugador manda.

En ese marco aparece Ninja Gaiden 4, una colaboración con PlatinumGames que se atreve a modernizar la gramática sin traicionar la raíz, poniendo a Yakumo del clan Raven al frente de una Tokio herida por la sombra del Dragón Oscuro y reservando a Ryu un papel significativo para subrayar continuidad, linaje y tensión entre estilos, con un objetivo común: mantener la agresión como mejor defensa y la precisión como idioma central del juego. El resultado es una entrega que reivindica la velocidad, multiplica rutas con parries y movilidad ampliada, y recupera la sensación de dominio que definió a Ninja Gaiden, ahora con un pulso visual y una puesta en escena más estilizada pero atada a la misma premisa: si lees bien y ejecutas mejor, Ninja Gaiden 4 te devuelve el control y la satisfacción en cada encuentro.

 

Historia

Ninja Gaiden 4 sitúa la acción años después de los eventos previos con un Tokio corroído por la estela del Dragón Oscuro, una maldición que convierte la ciudad en un tablero de acero y sombras donde Yakumo, ninja del clan Raven, debe afrontar una profecía que reescribe su destino y lo vincula al corazón mismo de la amenaza que pretende erradicar. El detonante es doble: una misión que arranca como ajuste de cuentas con el ritual que mantiene a raya al Dragón y un encuentro que desarma certezas, abriendo un camino de purificación, ruptura de sellos y confrontación con fuerzas humanas y demoníacas mientras la ciudad se convierte en campo de pruebas para su crecimiento técnico y moral, con Ryu cruzando su trayectoria en momentos clave para tensar tradición y relevo.

Sin necesidad de cargar la trama de lore interminable, Ninja Gaiden 4 usa la narrativa como acelerador del juego: jefes humanoides que miden tu sangre fría, set pieces que estiran el repertorio y una progresión que hilvana capítulos como arenas de aprendizaje y confirmación, sosteniendo el ritmo sin distraer del núcleo que siempre definió a la serie, incluso cuando el telón de fondo invoca linajes, clanes y reliquias como el Dragón Oscuro y su hoja. La figura de Yakumo no intenta mimetizar a Ryu sino dialogar con él: armas que mutan en Bloodraven Form, una agresividad que pide parries precisos y una movilidad que legitima el reposicionamiento ofensivo, rasgos que convierten su arco en una declaración de intenciones sobre el futuro de Ninja Gaiden sin diluir la presencia del maestro, que aparece con un rol importante para recordar de dónde viene el filo que corta la saga.

Con ese equilibrio, Ninja Gaiden 4 propone una historia funcional, directa y eficaz como marco de un sistema que habla a través del control, y que encuentra en el choque entre legado y modernidad la chispa para que cada combate importe tanto como el capítulo que lo contiene, manteniendo viva la promesa que hizo grande a Ninja Gaiden desde su reinicio de 2004.

 

Combate y ritmo

El combate de Ninja Gaiden 4 vuelve a pivotar sobre la iniciativa del jugador y la lectura fina del espacio, con un ritmo altísimo que premia priorizar objetivos, castigar recuperaciones y rematar a tiempo para mantener a raya a grupos que no dejan respirar, todo sin recurrir a castigos de progreso al estilo Souls, sino a una dificultad que nace de ejecutar con precisión lo que el sistema propone en cada arena. La defensa es activa y se integra en el ataque: la parada perfecta, el bloqueo a tiempo y la esquiva medida abren ventanas claras para contraatacar con seguimientos que devuelven el control del ritmo, siendo la parada perfecta la que más recompensa ofrece por su capacidad de volcar una situación adversa en cuestión de segundos. Se mantienen las amputaciones como seña de identidad; un rival mutilado se vuelve torpe pero peligroso, y queda expuesto a ejecuciones instantáneas que limpian presión y ordenan la melé, reforzando esa sensación de “caos legible” donde cada decisión cuenta. El resultado es un ballet violento que vuelve a pedir manos y cabeza a partes iguales, y que despliega su mejor cara cuando el jugador entiende que atacar, recolocarse y rematar son el mismo gesto en tres tiempos.

La movilidad es una herramienta ofensiva más: el gancho permite cerrar distancias, escapar de embudos y volver a entrar desde ángulos ventajosos, enlazando con carreras por paredes y tramos de deslizamiento por raíles que conectan desplazamiento y golpeo sin perder claridad visual en plena refriega. Yakumo alterna su repertorio base con la Forma Cuervo de Sangre, una transformación con medidor que cambia alcance y patrón de golpes para romper guardias, interrumpir ataques potentes y despejar grupos cuando la densidad aprieta, rindiendo especialmente bien si se activa en mitad de la ofensiva en lugar de “en frío”. Esta exuberancia convive con técnicas definitivas que ofrecen invulnerabilidad durante su preparación y animación, útiles para convertir la presión enemiga en daño seguro si se dominan los tiempos, y con un contraste estilístico claro respecto a Ryu, que conserva su propio estado potenciado y una cadencia más “seca” y quirúrgica. Todo ello mantiene la identidad de la saga: contundencia, legibilidad y una puesta en escena estilizada que no sacrifica el control fino que exige la lectura de cada duelo y cada jefe.

La progresión refuerza el “jugar bien compensa”: cada arma dispone de su árbol de técnicas, la moneda y la experiencia se ligan al rendimiento por encuentro y por capítulo, y el juego invita a practicar de inmediato lo recién aprendido con un modo de entrenamiento que acelera el paso de la teoría a la arena real sin fricción. El abanico de dificultad abre la puerta a perfiles muy distintos, desde modos pensados para aprender sin frustración hasta Maestro Ninja, donde la agresividad de la inteligencia artificial y el castigo por error obligan a precisión real, con ayudas conmutables (como automatizar esquivas o desafíos de movimiento) que sirven para incorporarse sin desvirtuar la cima del reto. Más allá de la campaña, los desafíos y marcadores fomentan la rejugabilidad por tiempo, daño recibido y consistencia de defensas a tiempo, prolongando la vida del sistema y animando a encontrar rutas creativas en arenas que admiten varias soluciones válidas.

 

Rendimiento y accesibilidad

En consolas, Ninja Gaiden 4 ofrece tres modos base: calidad a 30 fps con parámetros altos, rendimiento a 60 fps con ajustes medios y un modo de 120 fps que baja configuración para sostener la fluidez, mientras que PS5 Pro añade un “modo Pro” que combina el perfil visual del modo calidad con 60 fps a 1440p gracias a su escalado propio.​​ Como regla general, el modo rendimiento es el más equilibrado para este género al mantener 60 fps sin comprometer en exceso nitidez, y el modo 120 fps merece la pena en pantallas con frecuencia de actualización variable (VRR) si aceptas una resolución interna menor y algo más de “brillo” en contornos por el escalado.

En Xbox Series X el trío de modos es equivalente, con el añadido de un 120 fps solvente en arenas exigentes y secciones de velocidad, y con un modo rendimiento que se percibe como el “punto dulce” por su estabilidad general en combate denso.​ Si priorizas nitidez y contraste, elige el perfil de 60 fps y HDR activo; si tu pantalla es de 120 Hz y prefieres respuesta máxima, el modo de 120 fps luce especialmente bien en encuentros humanoides y pruebas de tiempo, siempre asumiendo el coste visual asociado.

En PC, el juego parte de los mismos tres modos y se ha optimizado tanto por CPU como por GPU para sostener escenas con muchos enemigos y tramos de raíles, con decisiones de fidelidad que evitan recortes agresivos cuando la acción se dispara.

En conjunto, la presentación es consistente: el modo rendimiento es la recomendación por defecto, el de 120 fps brilla con pantallas adecuadas y en PC la carga se reparte bien para sostener la claridad incluso en escenas con gran densidad gracias a la optimización cruzada.

 

Conclusión

Ninja Gaiden 4 recupera la chispa de una acción que se siente en las manos: velocidad sostenida, precisión quirúrgica y arenas que premian al jugador que manda, con una modernización de sistemas (paradas a tiempo, movilidad ampliada y estados potentes) que añade rutas sin desdibujar la identidad de la saga. La virtud principal está en el combate y su puesta en escena: encuentros con lectura clara, jefes mejor resueltos y un ritmo que rara vez baja, reforzado por opciones de rendimiento bien planteadas en consolas y PC para priorizar fluidez sin traicionar la estética tecno‑ninja del conjunto.

Como contrapeso, la historia y algunos desarrollos de personaje no alcanzan el nivel del sistema y pueden sentirse funcionales frente a la brillantez del juego puro, algo que no entorpece la recomendación si lo que buscas es dominio y rejugabilidad en desafíos y rankings.​ La puerta de entrada es más ancha que nunca por las ayudas configurables y el escalado de dificultad, pero la cima sigue intacta para quienes quieran medirse en Maestro Ninja, de modo que Ninja Gaiden 4 funciona tanto como regreso ambicioso para veteranos como inicio exigente y enseñable para nuevos jugadores.

En resumen, Ninja Gaiden 4 es una recomendación clara por su combate, su ritmo y su capacidad de convertir cada arena en una microhistoria de decisión y ejecución.

Ninja Gaiden 4 anuncio
Sinopsis
En un futuro cercano, una lluvia de miasma cae incesantemente sobre Tokio tras la resurrección de un antiguo enemigo. El destino de la ciudad está en manos de Yakumo, un joven prodigio ninja que se abre camino a través de un ejército de soldados ninjas cibernéticos y criaturas sobrenaturales. Junto con el legendario Ryu Hayabusa, deberá hacer frente a la maldición ancestral que amenaza con destruir toda Tokio.
Pros
Combate veloz, expresivo y exigente que premia iniciativa, lectura y precisión, con parries perfectos y cancelaciones que abren rutas de agresión constantes sin perder claridad
Herramientas de movilidad y gancho integradas al combo, que convierten el reposicionamiento en parte del daño y del control del espacio en arenas densas
Entrenamiento inmediato y progresión ligada al rendimiento que aceleran el dominio y favorecen la rejugabilidad de capítulos y jefes en escalas de reto
Accesibilidad granular que abre puertas sin vaciar la cima del reto, con un Modo Héroe configurable de verdad
Contras
Narrativa y arcos de personajes por debajo del listón del sistema, funcionales pero poco memorables frente a la potencia del combate y la puesta en escena
Cierta “sobrecarga” mecánica al inicio que puede saturar hasta que cuaja el estilo de Yakumo, especialmente si se llega con expectativas de continuidad 1:1 con Ryu
8.5
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.