[Análisis] Quarantine Zone: The Last Check

[Análisis] Quarantine Zone: The Last Check

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Fecha de Lanzamiento
12/01/2026
Distribuidora
Devolver Digital
Plataformas
PC
Versión analizada
Steam

En los videojuegos, el apocalipsis zombi suele resolverse a golpe de escopeta y cóctel molotov. Sin embargo, títulos como Papers, Please nos enseñaron que la burocracia puede ser tan letal como una horda de infectados. Quarantine Zone: The Last Check, apadrinado por Devolver Digital, recoge ese guante y nos sitúa en la posición más incómoda posible: no eres el héroe que salva el mundo, sino el funcionario que decide quién merece entrar en lo que queda de él. Así pues, llevando a cabo una observación inicial y una serie de pruebas rápidas, tu trabajo es gestionar la última frontera entre la vida y la muerte, es decir, entre el brutal exterior lleno de infectados y los pocos supervivientes que van llegando al punto de control militar en busca de seguridad. Es un cambio de perspectiva refrescante y cruel que transforma la gestión de colas en un thriller psicológico.

 

Burocracia letal

La premisa de Quarantine Zone: The Last Check es engañosamente simple: examinar a los supervivientes que llegan a tu puesto de control. Tu rutina consiste en buscar síntomas de infección (ojos rojos, sarpullidos, fiebre) utilizando herramientas que vas desbloqueando, como escáneres térmicos o martillos de reflejos. Los casos obvios (un tipo cubierto de sangre y mordiscos o alguien perfectamente sano) son fáciles. El verdadero reto, y donde reside la genialidad del juego, está en los casos grises. ¿Esa tos es tuberculosis o el inicio del virus? ¿Esos temblores son miedo o infección? Aquí entra en juego la mecánica de la duda. Tienes tres opciones: dejar pasar, ejecutar o poner en cuarentena. Pero el espacio de cuarentena es limitado. El juego te obliga constantemente a elegir entre el protocolo estricto y tu propia humanidad, sembrando una paranoia constante: «¿Y si acabo de dejar pasar al paciente cero?» o, peor aún, «¿Y si acabo de ejecutar a un inocente por un resfriado?».

Siempre juegas un día. Te despiertas y luego ves primero lo que pasó la noche anterior. ¿Cuántos residentes se han convertido en zombis y cuántas personas han sobrevivido a la noche? Verás esto en una bonita descripción general. Luego puedes ir hacia la puerta principal y la gente llegará allí poco a poco. A medida que vas dando el aviso a tus compañeros soldados, el juego avanza y la gente va entrando poco a poco y de forma ordenada, esperando pacientemente a nuestro juicio (se nos valorará en consecuencia en base a lo concienzudos que seamos con nuestros exámenes). Así, amigo mío, irán pasando los días en la zona de cuarentena.

Si diagnosticas correctamente a las personas, como ya adelantaba, obtienes algo de dinero y puedes adquirir diversas mejoras para el refugio. Puedes optar por añadir más lugares para dormir para que más personas puedan encontrar refugio en la zona. También puedes simplemente aumentar el número de plazas en cuarentena. En este sentido, se está realizando una importante mejora en cada edificio. ¿Necesitas más energía? Entonces no dudes en invertir en un generador más grande, y así sucesivamente.

 

Gestión de la miseria

Pero tu trabajo no acaba en el arco de entrada a la zona militarizada. Quarantine Zone añade una capa de gestión de recursos que dota de contexto a tus decisiones. Debes administrar la comida, la energía y las medicinas de la base. Esto transforma la experiencia: habrá ocasiones en las que quizás no te quede otra que rechazar a varias personas que vengan a buscar refugio, no tanto porque sospeches de que estén o no realmente infectados, sino porque literalmente no tienes recursos para mantenerlos. Es una vuelta de tuerca cruel que convierte la gestión en un drama ético, obligándote a ser pragmático hasta la náusea para asegurar la supervivencia del colectivo, aunque eso signifique condenar al individuo.

En este tira y afloja moral, los refugiados intentan jugar sus cartas. Suelen soltar frases suplicantes, apelando a tu «bondad natural» o inventando excusas sobre su estado de salud. Sin embargo, estas interacciones a menudo se sienten poco convincentes, como si recitaran un papel aprendido para ablandarte el corazón. Irónicamente, esta falta de carisma juega a favor de la atmósfera: al no conectar emocionalmente con ellos de forma profunda, te resulta más fácil verlos como simples estadísticas o amenazas potenciales, reforzando esa deshumanización que el juego critica y fomenta a partes iguales.

Quarantine Zone: The Last Check intenta romper la monotonía de la oficina con minijuegos adicionales, como cirugías para extraer muestras o secciones de defensa con drones, aunque estos añadidos se sienten algo más flojos y desconectados del núcleo principal, que sigue siendo el juicio humano y, en menor medida, la gestión del refugio militar. Sin embargo, aquí se cumple la máxima de que «menos es más». Aunque se agradece el intento de variar la fórmula para evitar el tedio, estas mecánicas se sienten toscas y desconectadas de la tensión del triaje. Lejos de ser un alivio divertido, el minijuego de los drones acaba convirtiéndose en un trámite molesto y aburrido que solo deseas que termine cuanto antes para volver a lo que el juego hace realmente bien: juzgar vidas humanas mediante observación y herramientas médicas.

 

Atmósfera opresiva

Visualmente, Quarantine Zone: The Last Check apuesta por una estética austera y desangelada de forma intencional. Los entornos son pequeños, sucios y deprimentes, reforzando la sensación de que la civilización ya ha caído y solo estamos gestionando los escombros. No hay brillos ni colores vivos; todo está bañado en una paleta de grises y marrones que transmite desgaste y desesperanza. En cuanto al diseño de personajes, es más que mejorable, amén de que, por su propuesta, lleva a cabo un reciclaje bastante importante con los supervivientes que van llegando hasta nuestras puertas en busca de seguridad.

El diseño sonoro es excelente, utilizando el silencio como un arma: el zumbido constante de la maquinaria o el carraspeo nervioso de los refugiados crean una tensión palpable sin necesidad de música épica que te diga cómo sentirte.Sin embargo, la experiencia no es perfecta y a veces esa austeridad juega en su contra. Algunos bugs técnicos pueden romper la inmersión de golpe, recordándote que estás en un videojuego indie con aristas por pulir. Además, la repetición inherente al género puede hacer que las sesiones largas se vuelvan mecánicas; cuando llevas horas jugando, el impacto emocional de rechazar a alguien se diluye y empiezas a jugar en «piloto automático», viendo solo variables y síntomas en lugar de personas.

 

Conclusión

Quarantine Zone: The Last Check es, a grosso modo, un simulador de llevar a cabo diagnósticos en un apocalipsis zombi, que intenta incomodarte al poner en tus manos el peso de la vida de todos aquellos que acuden a la zona de cuarentena militar. ¿Consigue esto último? (es decir, hacerse sentir el peso de la responsabilidad sin glorificarla) La respuesta es un rotundo no. Sentir pena por los mismos NPCs que van llegando una y otra vez con alguna frase que intente apelar a tu corazón, es difícil; no obstante, si disfrutas de la idea de comprobar si las personas que van llegando a la zona militar están o no infectados a base de utilizar la observación y unos cuantos utensilios médicos, aderezado a su vez con algo de gestión, muy posiblemente puedas disfrutar de la propuesta de Brigada Games y Devolver Digital. Hay unas cuantas horas de diversión en esta rutina del fin del mundo.

Quarantine Zone: The Last Check
Sinopsis
Con un utensilio de cribado en una mano y tu instinto en la otra, te tocará decidir quién entra y quién se queda atrás. Una única mala elección podría desembocar en un brote interno. Pero controlar la situación no es todo. También te tocará gestionar los pocos recursos que quedan, fortalecer las defensas y mantener el asentamiento a salvo mientras el caos se intensifica cada día más.
Pros
El bucle de juego principal (triaje) es muy entretenido
Efectos especiales efectivos y una atmósfera inmersiva
Se agradece la inclusión de elementos de gestión...
Contras
Las secciones de defensa con el dron no están al nivel del triaje principal
Si bien lo intenta, no es capaz de hacerte sentir un peso emocional a la hora de tratar con los supervivientes que llegan a tu puerta
... Aunque bien es cierto que podrían haber dado más de sí
7
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Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.