[Análisis] Mario Tennis Fever

[Análisis] Mario Tennis Fever

mario tennis box
Fecha de Lanzamiento
12/02/2026
Distribuidora
Nintendo
Plataformas
Nintendo Switch 2
Versión analizada
Nintendo Switch 2

Mario Tennis Fever llega a Nintendo Switch 2 con la difícil tarea de superar el sabor agridulce que dejó Mario Tennis Aces en parte de la comunidad. Y lo hace con un derechazo impecable. Camelot ha decidido dejar atrás la frustrante curva de dificultad y las mecánicas de rotura de raquetas para abrazar un tenis más fluido, accesible y deliciosamente caótico. Con el plantel más grande de la historia de la saga (38 personajes), un multijugador a prueba de bombas y las nuevas y alocadas raquetas furor, este título no intenta ser el RPG deportivo de la época de Game Boy Advance, sino el mejor y más completo arcade de tenis que Nintendo ha firmado en años. Funciona tan bien en solitario como en familia, y demuestra que el Reino Champiñón aún tiene mucho que decir a pie de pista.

 

Bebés, monstruos y un niñero llamado Donkey Kong

El modo Historia de Mario Tennis Fever arranca con un giro tan absurdo como encantador. Durante un viaje en el barco volador de Peach para buscar una fruta mágica que cure a Daisy de una misteriosa enfermedad, Wario y Waluigi (fieles a su naturaleza lianta) liberan un mal antiguo envuelto en niebla morada. El resultado: Mario, Luigi, Peach y los dos villanos acaban transformados en adorables (y gruñones) bebés sin poderes, dejando a un estresado Donkey Kong a cargo de la guardería. Para romper la maldición, Toad les inscribe en la Academia de Tenis, donde deberán recuperar su maestría con la raqueta para derrotar a los monstruos que asolan el mundo. Es un pretexto ligero, pero los diálogos reales y las dinámicas cómicas entre los personajes le inyectan un carisma tremendo a la aventura.

Jugablemente, esta campaña funciona como un gigantesco y detallado tutorial. Te moverás por un pequeño mundo central (hub) participando en clases del Centro de Entrenamiento que recuperan el espíritu de los minijuegos de Mario Party o de la era de Nintendo 64. Desde saltar sobre champiñones elásticos para atrapar bolas al vuelo, hasta correr por cintas transportadoras con alitas de avión o afinar tiros con efecto derribando recortes de Goombas de cartón. Es divertido y variado, aunque su arranque peca de ser excesivamente guiado y lento, pecando de sobreexplicar mecánicas que el juego ya te enseña de forma más ágil en su tutorial inicial.

Donde la Historia brilla con luz propia es en los combates contra jefes. Defender la diminuta aeronave de Peach devolviendo Bill Balas a cañonazos contra el gigantesco acorazado de Bowser o rebotar bolas de fuego a la boca de un Cheep Chomp gigante son picos de genialidad. Superar la campaña apenas te llevará unas cuatro o cinco horas; no es el profundo modo RPG que algunos veteranos siguen anhelando, pero sirve como un divertidísimo y espectacular calentamiento para el plato fuerte de Mario Tennis Fever.

 

Raquetas furor: el caos controlado

En la pista, Mario Tennis Fever es una delicia mecánica. Camelot ha limpiado las asperezas de Mario Tennis Aces: adiós a la cámara lenta abusiva y a los tiros zonales que rompían el ritmo. El control tradicional (con sus dejadas, globos, golpes planos y liftados) es ahora más limpio, indulgente y fácil de leer en movimiento, haciendo que los peloteos básicos fluyan con una naturalidad envidiable. Sin embargo, la gran revolución llega con el sistema de raquetas furor.

Existen más de 30 raquetas desbloqueables, cada una imbuida con un poder elemental o alterador que se carga alargando el peloteo y llenando el medidor de puntos de furor. Al desatar un golpe furor, la locura invade la pista: la raqueta de hielo congela el bote y hace resbalar a tu rival, la raqueta minichampiñón siembra la pista de trampas que encogen al oponente, y otras lanzan tinta de Blooper, crean tornados de viento o invocan clones sombríos para ayudarte en individuales. Lejos de romper el juego, este sistema añade una capa táctica brillante gracias a la contra furor: si logras volear un golpe furor antes de que la bola toque el suelo, el efecto se invierte y se lo traga tu rival. Esto genera peloteos tensos, larguísimos y estratégicos, donde cada jugador intenta forzar el bote en el campo contrario mientras sobrevive a un infierno de elementos en pantalla.

La sinergia entre personaje y raqueta es crucial. Con 38 tenistas de base (desde debutantes absolutos como Bebé Waluigi hasta favoritos como Floro Piraña o Destello), cada uno posee estadísticas de velocidad, potencia y alcance que, combinadas con los efectos de las raquetas furor, abren un abanico inmenso de estilos de juego. Y si prefieres la pureza del deporte, el modo Libre te permite seleccionar raquetas normales, donde el golpe furor se limita a acercarte velozmente a la bola para ejecutar un mate tradicional con el stick, un homenaje ágil y directo a la jugabilidad de Nintendo 64.

 

Torres, pistas maravilla y diversión compartida

Donde el modo Historia se queda corto, el resto de modos de Mario Tennis Fever sacan músculo. El gran tapado del juego en solitario son las Torres de los retos: tres niveles de ascenso que mezclan personajes, raquetas y condiciones locas en escenarios que te obligan a dominar el sistema bajo presión. Es aquí donde el juego te exige entender las mecánicas defensivas y de posicionamiento, ofreciendo un desafío genuino y recompensas constantes que alimentan una gratificante sensación de progresión.

Para el multijugador, la joya de la corona es el modo Popurrí, que abraza el espíritu party de Nintendo con modificadores demenciales. Sobresale la pista Maravilla (claramente inspirada en Super Mario Bros. Wonder): al pelotear generas Semillas Maravilla y, al sumar tres, una Flor Maravilla altera las reglas del partido por completo. De repente, unas Plantas Piraña pueden ponerse a cantar y bailar en la red bloqueando tus tiros, obligándote a apuntar milimétricamente o a derribarlas a pelotazos. También hay pistas temáticas como el vibrante Pinball Waluigi, garantizando que ninguna pachanga con amigos sea igual a la anterior.

Nintendo Switch 2 saca a relucir su vertiente más amigable gracias a GameShare, que permite a cuatro jugadores saltar a la pista localmente con una sola copia del juego y múltiples consolas (incluso conectando modelos antiguos de Switch sin rastro de lag). El multijugador online también rinde a la perfección, con vestíbulos rápidos y opciones flexibles para configurar sets o torneos dobles. En este aspecto, la IA aliada merece un aplauso: es sorprendentemente competente, cubriendo huecos y respondiendo a tus estrategias sin frustrarte. La única mancha negra en las opciones de control es el Modo Realista; jugar agitando los Joy-Con sufre de un retardo perceptible y una falta de precisión evidente si se compara con títulos dedicados como Nintendo Switch Sports, quedando relegado a mera anécdota.

 

Un Grand Slam visual y sonoro

Gráficamente, el salto a Nintendo Switch 2 no busca el fotorrealismo, sino la explosión de color. A unos rocosos 60 fotogramas por segundo, tanto en modo sobremesa como portátil, los efectos de partículas de los golpes furor y las animaciones de los personajes lucen espectaculares y llenos de vida. El mimo en los detalles en Mario Tennis Fever es evidente (el sello habitual de la casa), e incluso puedes escanear figuras amiibo para personalizar el diseño visual de la propia pelota de tenis.

Por otro lado, el diseño sonoro de Mario Tennis Fever acompaña con efectos de golpeo contundentes y una banda sonora vibrante marca de la casa, coronada por la simpática inclusión de la Flor Parlanchina como comentarista del torneo. Sin embargo, no todo es perfecto en el audio: hay momentos de saturación y los personajes repiten en exceso ciertas frases durante y entre los puntos, lo que puede resultar algo machacón en sesiones largas y resta un ápice de pulido a los altos estándares de la compañía.

 

Conclusión

Mario Tennis Fever es el redil perfecto para una saga que necesitaba soltarse el pelo. Al prescindir de la rigidez punitiva de Mario Tennis Aces en favor de la espectacularidad táctica de las raquetas furor y la contra furor, Camelot ha firmado un arcade de tenis tremendamente ágil, accesible y divertido. Su modo Historia funciona más como un entrañable tutorial cómico con jefes memorables que como una campaña profunda, pero lo compensa con creces gracias a las desafiantes Torres de los retos, la locura impredecible del modo Popurrí y un multijugador robusto potenciado por el sistema GameShare. Pese a un control por movimiento deficiente y algún traspié sonoro, su inmenso plantel de personajes y su constante ritmo de desbloqueos lo convierten en un título redondo. Una fiesta deportiva imperdible que llega por todo lo alto para rellenar el catálogo multijugador de Nintendo Switch 2.

Mario Tennis Fever
Sinopsis
¡El Gran Torneo del Reino Champiñón está a punto de comenzar! Blande nuevas y poderosas raquetas y domina la pista de juego como nadie en Mario Tennis Fever, solo para Nintendo Switch 2.
Pros
Las raquetas furor y la contra furor aportan una capa táctica y espectacular divertidísima.
El modo Popurrí y la pista Maravilla son un derroche de creatividad party.
Las Torres de los retos ofrecen un desafío individual excelente.
Fluidez total a 60fps y un multijugador impecable, destacando el sistema GameShare.
Contras
El modo Historia es breve y su arranque peca de ser un tutorial demasiado lento.
El Modo Realista con control por movimiento es impreciso y decepcionante.
Repetición excesiva de voces y frases durante los partidos.
8.5
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.