Hell Let Loose: Vietnam
Fecha de Lanzamiento
13/08/2026
Distribuidora
Team17
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series y PC
Versión analizada
Steam

Trasladar Hell Let Loose de los campos de Normandía a la jungla vietnamita en Hell Let Loose: Vietnam no era una decisión evidente, pero sí una de las más lógicas que podía tomar Expression Games. El original de 2021 se ganó su reputación ocupando un hueco muy concreto entre el shooter de escala masiva y la simulación militar seria, un terreno que ni Battlefield ni Arma cubren del todo bien en su forma actual. Vietnam, con su asimetría real entre un ejército tecnológicamente superior y una guerrilla que se apoyaba en el terreno y el sigilo, ofrecía sobre el papel la ambientación perfecta para llevar esa fórmula un paso más allá sin tener que reinventarla.

El resultado en la práctica es un juego notablemente irregular, y no solo por el momento en que se pruebe. En Steam, las valoraciones oscilan de forma llamativa entre quienes lo describen como una experiencia plagada de fallos técnicos serios y quienes apenas reportan incidencias relevantes tras varias horas de partida, sin que esa diferencia se explique de forma simple por cuándo se jugó cada versión. La plataforma, el hardware concreto y hasta la suerte con según qué mapa o servidor tocara parecen pesar tanto como cualquier parche publicado. Esa inconsistencia, más que un problema técnico aislado, es en sí misma el rasgo que mejor define este lanzamiento.

 

Una jungla que castiga la organización

El núcleo jugable apenas cambia en Hell Let Loose: Vietnam respecto al Hell Let Loose original, y esa continuidad es una virtud. Los enfrentamientos de 50 contra 50 se dividen en escuadrones de Infantería, Blindaje, Reconocimiento, Mortero y Helicóptero, cada uno con roles especializados que van del Fusilero encargado de repartir munición al Ingeniero que levanta puestos de reabastecimiento, pasando por el Oteador que marca objetivos para su Francotirador con una pistola de bengalas. Por encima de todos ellos está el Comandante, capaz de dirigir ataques aéreos, solicitar bombardeos de artillería o lanzar suministros a las tropas sobre el terreno; es, sin discusión, la figura que más puede inclinar una partida hacia la victoria o la derrota cuando sabe leer el campo de batalla.

Lo que distingue a Hell Let Loose: Vietnam es cómo la jungla convierte esa estructura táctica en algo mucho más caótico e impredecible. La vegetación densa castiga la organización tanto como premia la paciencia: la mayoría de enfrentamientos ocurren por sorpresa, a corta distancia, contra sonidos que uno mismo no ha provocado. Es una decisión de diseño coherente con la naturaleza real del conflicto, y cuando funciona, genera algunas de las situaciones más memorables que puede ofrecer un shooter de escala masiva: emboscadas improvisadas, avances desesperados bajo fuego de mortero, o la tensión de seguir una transmisión de radio hasta localizar un túnel enemigo que hay que desmantelar. El movimiento se ha ampliado con la posibilidad de nadar, trepar escaleras y encaramarse a superficies elevadas, reforzando una sensación de mayor movilidad que el original no ofrecía.

La asimetría entre facciones es, para mí, una oportunidad a medio aprovechar. El ejército de Estados Unidos puede arrasar posiciones con napalm y reabastecer tropas asediadas por aire, mientras que las fuerzas de Vietnam del Norte responden con redes de túneles que permiten aparecer detrás de las líneas enemigas sin previo aviso. El planteamiento es inteligente y aprovecha bien el contexto histórico del conflicto, pero no llega a calar del todo: las armas iniciales de ambos ejércitos son tan efectivas por sí solas que la diferencia de enfoque entre bandos se diluye en cuanto empieza el tiroteo, y ese potencial de jugar de forma radicalmente distinta según la facción elegida se queda, en mi opinión, más cerca del papel que de la partida real.

 

Vehículos con más estilo que sustancia

Helicópteros, lanchas patrulleras, camiones de logística y tanques amplían el abanico de opciones tácticas en Hell Let Loose: Vietnam, pero su implementación deja bastante que desear. Son vulnerables al fuego enemigo hasta el punto de sentirse desechables, su efectividad real en combate es limitada, y los esquemas de control de algunos, como los helicópteros, resultan innecesariamente incómodos al depender de una combinación de teclado y clics de ratón en vez de un control más intuitivo. Fuera de los asaltos iniciales o los lanzamientos de suministros en fases avanzadas, buena parte de este arsenal termina aparcado en la base sin uso real. Es una lástima, porque cuando se coordinan bien con el resto del escuadrón, especialmente los tanques operando junto a infantería de apoyo, generan algunos de los momentos más espectaculares del juego.

 

Un apartado técnico que no inspira confianza

Este es el problema central de Hell Let Loose: Vietnam. Unreal Engine 5 se ve obligado a ser extremadamente agresivo para renderizar la densidad vegetal de los mapas, lo que provoca de forma constante una distancia de renderizado corta y un popping de texturas notable, especialmente molesto al apuntar por la mira: árboles y arbustos aparecen de la nada justo donde se esperaba tener línea de visión limpia, dificultando distinguir enemigos reales de simples fallos de carga. A esto se suma un uso de gradación de color que, aunque estéticamente vistoso, reduce el contraste necesario para detectar objetivos a distancia.

Lo que más me preocupa, sin embargo, es lo desigual del resto del cuadro técnico: caídas de framerate constantes durante los tiroteos, cierres inesperados sin explicación clara, audio que desaparece en mitad del combate, y fallos de física tan llamativos como balas que atraviesan hormigón pero no una plancha de madera, compañeros de equipo bloqueados al correr, barcos sin tripulación que emergen y se sumergen solos, o personajes que de pronto nadan en pleno aire por una detección errónea de agua cercana. Frente a esto, existen también partidas de varias horas sin un solo incidente grave, con detección de impactos consistente y conexión sólida incluso con ping elevado. No creo que esa diferencia responda a una simple cuestión de parches con el tiempo, me inclino a pensar que el juego se comporta de forma distinta según la plataforma y posiblemente según el hardware concreto de cada máquina, lo cual, francamente, es un problema de estabilidad tan grave como los propios bugs.

El crossplay forzado en todos los servidores tampoco me convence: el aim assist en mando resulta notablemente más potente que la puntería manual con ratón, y no ofrecer la opción de jugar en servidores sin esa mezcla me parece una decisión de diseño injusta hacia quien juega en PC. El navegador de servidores añade una fricción menor, con colas de espera y plazas reservadas para jugadores VIP de comunidades específicas, aunque esto sí se resuelve con facilidad buscando otro servidor.

 

Contenido suficiente para empezar, corto para quedarse

Seis mapas de gran escala y varios modos de juego, entre ellos Guerra y Ofensiva, con alguna rotación adicional ya disponible, componen la oferta de salida de Hell Let Loose: Vietnam. Me parece un catálogo que permite hacerse una idea completa de lo que el juego puede ofrecer, pero insuficiente para un título pensado alrededor de la progresión a largo plazo y las partidas prolongadas que caracterizan al género. La selección de armas también es más reducida de lo que ofrecía el Hell Let Loose original en su propio lanzamiento, y la personalización de personajes se limita a variaciones de uniforme sin mayor profundidad. Además, la similitud visual entre los distintos escenarios de jungla dificulta distinguir un mapa de otro, y creo que eso diluye buena parte de la identidad que sí tenían los paisajes europeos de la entrega anterior.

 

Conclusión

Hell Let Loose: Vietnam construye sobre una base de diseño que sigo considerando de lo mejor que ofrece el género de shooters de escala masiva, con un sistema de roles sólido y una ambientación que aprovecha con acierto, aunque no del todo, la asimetría real del conflicto. Lo que me impide valorarlo mejor es que su ejecución técnica no transmite ninguna garantía: no sé qué versión del juego me voy a encontrar la próxima vez que entre a una partida, y esa incertidumbre es exactamente lo contrario de lo que debería sentir alguien que paga por un producto terminado.

Mi recomendación es clara: si ya sois fans del Hell Let Loose original y podéis tolerar la posibilidad real de una mala sesión técnica, aquí hay una de las propuestas más originales del género este año. Si preferís una experiencia fiable desde el primer minuto, esperaría a ver cómo evoluciona el juego antes de invertir en él.

Hell Let Loose: Vietnam
Sinopsis
Adéntrate en el explosivo conflicto de la guerra de Vietnam y lucha en algunos de los combates más intensos de la historia moderna. Únete a la intensa batalla en profundos desfiladeros y en la espesa jungla, donde las tropas de Vietnam del Norte se enfrentan al ejército de las Fuerzas Armadas de EE. UU. Construye túneles, pilota helicópteros, conduce patrulleras, utiliza armamento históricamente preciso y colabora con tu equipo para alcanzar la victoria.
Pros
El sistema de roles y la figura del Comandante mantienen la profundidad táctica que hizo especial al Hell Let Loose original.
La ambientación de la jungla vietnamita genera situaciones de combate tensas y memorables que se sienten distintas a cualquier otro shooter del género.
Las mecánicas de movimiento ampliadas, como nadar o trepar, aportan más flexibilidad táctica que en la entrega anterior.
Cuando el rendimiento acompaña, la experiencia de combate resulta tan sólida como cualquier otro título destacado del género.
Contras
La calidad técnica varía enormemente de una partida a otra, sin garantía real de estabilidad.
El popping de texturas y la escasa distancia de renderizado en la jungla dificultan la lectura del combate en cualquier condición.
Seis mapas y un arsenal más limitado que el original se quedan cortos para sostener el interés a largo plazo.
El aim assist con mando, combinado con el crossplay forzado, genera un desequilibrio competitivo notable frente a los jugadores de teclado y ratón.
6.8
Aceptable

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.