brigandine box
Fecha de Lanzamiento
26/08/2026
Distribuidora
NIS America
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2 y PC
Versión analizada
Nintendo Switch 2

Pocas sagas han sabido ocupar un nicho tan concreto como Brigandine. Desde su debut en PlayStation, la franquicia entendió que había espacio entre el SRPG tradicional a la Final Fantasy Tactics y la estrategia de conquista a la Nobunaga’s Ambition, y construyó su identidad precisamente en esa frontera incómoda. Adglobe, el estudio detrás de Ender Lilies y Ender Magnolia, hereda ahora ese legado con Brigandine Abyss, y lo hace sin ceder ni un ápice de la exigencia que siempre definió a la serie. Es un juego que no busca convencer a nadie que no esté dispuesto a comprometerse con sus sistemas desde el minuto uno.

Ambientado en el continente de Meltitea, sumido en el caos tras el ascenso del Imperio Abyssloa, el juego permite elegir entre seis facciones con motivaciones y puntos de partida propios, cada una enfrentada a un enemigo común pero con su propio hilo argumental. La premisa es sólida y el armazón estratégico que la sostiene, también. El problema, y esto es algo que creo que hay que decir sin rodeos, es que la ambición de servir a la vez al fan de toda la vida y al recién llegado termina generando fricciones que ninguna de las dos partes va a salir del todo satisfecha.

 

Una guerra de temporadas, no de misiones

La estructura de Brigandine Abyss es lo más interesante que tiene, y también su mayor fuente de problemas. En vez de encadenar misiones de historia de forma lineal, el juego avanza por temporadas divididas en tres fases: la Organización, donde se prepara al ejército y se gestionan recursos; el Ataque, donde se declaran ofensivas contra territorios vecinos; y la Invasión, donde finalmente se libran las batallas tácticas. Es un diseño que se parece más a Civilization o a Nobunaga’s Ambition que a cualquier SRPG convencional, y cuando se juega en Modo Misión, con sus veinticuatro facciones disponibles y condiciones de victoria que van de lo convencional a lo directamente extravagante, funciona de maravilla. Ahí es donde el juego me parece más honesto consigo mismo: te suelta con un objetivo raro y unas reglas concretas, y te deja resolver el puzle a tu manera.

El Modo Historia es otra cosa. Al depender de un número arbitrario de temporadas transcurridas para activar sus batallas de evento, la narrativa pierde por completo el contacto con lo que realmente está pasando en el mapa. Se puede llegar a la siguiente escena de historia habiendo conquistado media región o sin haber movido un dedo, y el guion va a tratar igual al jugador en ambos casos. Me parece un fallo de diseño real, no una simple cuestión de gustos: cuando la trama sigue describiendo a tu ejército como un grupo de mercenarios novatos mientras tú ya controlas la mitad del continente, la disonancia rompe cualquier tensión dramática que el juego pudiera haber construido. A eso se suma una escritura que no pasa de correcta, apoyada en arquetipos de fantasía reconocibles y en muy pocas cinemáticas, casi todas ellas poco más que imágenes fijas con ligero movimiento.

 

Un sistema de combate que castiga de verdad

Aquí es donde Brigandine Abyss recupera buena parte del terreno perdido. El combate en cuadrícula hexagonal ofrece más ángulos de ataque que una rejilla estándar, y las restricciones de cada clase obligan a planificar con varios turnos de antelación: un lanzador de hechizos no puede moverse y lanzar su conjuro más potente en el mismo turno, y una unidad como el Dragón solo despliega su ataque de área si se ha quedado quieto. Son decisiones de diseño que valoro mucho, porque convierten cada turno en una decisión real en vez de un trámite. El sistema de mando, donde cada líder puede desplegar un séquito de monstruos que crece conforme sube de nivel, y la posibilidad de sacrificar un monstruo del campo para otorgarle una bonificación pasiva permanente a su líder, dan una capa de personalización que resulta genuinamente adictiva de optimizar.

Lo que no me convence tanto es la decisión de mantener un coste real y punitivo a la pérdida de unidades, especialmente de líderes, cuya muerte retira de golpe a todo su séquito y duplica el coste de recuperación. Entiendo la lógica: es un juego que quiere que cada decisión pese, y en ese sentido lo consigue. Pero cuando se combina con una tienda que vende objetos de revivir sin demasiada restricción, el resultado es contradictorio, porque en la práctica nunca llegué a temer perder una unidad de verdad. La consecuencia lógica de este diseño es que, para avanzar en el Modo Historia sin sufrir un colapso, conviene concentrar el desarrollo en un puñado reducido de unidades principales, dejando al resto del roster como carne de cañón sin propósito claro. El resultado es una campaña que obliga a repetir la misma composición de tropas una y otra vez, en batallas que además tienden a ser demasiado largas para lo poco que suelen ofrecer: mapas grandes, a menudo vacíos, y una inteligencia artificial que rara vez protege a sus propios líderes, lo que convierte la estrategia óptima en algo tan simple como ignorar a los monstruos e ir directo a por el general enemigo.

 

Presentación irregular con un acierto sonoro

En lo visual, Brigandine Abyss no está a la altura de lo que la saga ha ofrecido antes. Los retratos de personaje se sienten genéricos comparados con el trabajo de Raita Kazama en Legend of Runersia, y lo que más me molesta es la inconsistencia entre esos retratos y los modelos que realmente aparecen en el campo de batalla: la mayoría de líderes usan modelos genéricos de su clase que no coinciden en absoluto con su arte de presentación, algo que en un juego tan detallado en sus sistemas se siente como un descuido que no debería haber pasado el control de calidad. La banda sonora, en cambio, es un acierto rotundo: la composición de Rei Kondoh logra un tono épico y bombástico que sí está a la altura de lo que un conflicto de escala continental merece.

 

Conclusión

Brigandine Abyss es, en mi humilde opinión, un juego de dos caras que nunca terminan de encajar del todo. Como sandbox de estrategia, especialmente en su Modo Misión, ofrece una de las propuestas más originales y exigentes que ha dado el género este año, con un sistema de dificultad que se compromete de verdad con la decisión inicial del jugador en vez de ofrecer atajos. Como experiencia narrativa dentro del Modo Historia, en cambio, se siente lastrada por una estructura que traiciona su propio ritmo y por decisiones de combate que fomentan la repetición en vez de recompensarla.

En definitiva, Brigandine Abyss es una experiencia recomendable para quien ya sea fan de la saga o de la estrategia de conquista más dura, dispuesto a aceptar sus más de doscientas horas de contenido como una inversión, no como un obstáculo. A quien busque una puerta de entrada amable al género, o espere la accesibilidad de un Fire Emblem, le va a costar mucho encontrar aquí lo que busca, y no creo que el juego tenga ningún interés real en convencerle de lo contrario.

BRIGANDINE ABYSS - Brigandine: Abyss
Sinopsis
El rey de Solginat ha muerto y un nuevo aspirante a emperador se yergue sobre su cadáver. Planta cara a la oscuridad en una de las seis historias diferentes mientras gestionas recursos, reúnes a tus monstruos y te enfrentas al imperio.
Pros
El Modo Misión, con sus veinticuatro facciones y condiciones de victoria variadas, es una de las propuestas de estrategia más creativas del año.
El sistema de combate hexagonal, con sus restricciones de clase bien pensadas, premia la planificación real por encima del simple avance de turnos.
El sistema de dificultad fija desde el inicio obliga a comprometerse con las mecánicas del juego en vez de buscar atajos.
La banda sonora de Rei Kondoh transmite con acierto la escala épica del conflicto continental.
Contras
La estructura de temporadas desconecta las batallas de evento del estado real del mapa, arruinando cualquier tensión narrativa.
El coste punitivo de perder unidades, combinado con objetos de revivir demasiado accesibles, genera un diseño contradictorio en sus propias consecuencias.
El Modo Historia empuja a repetir la misma composición reducida de tropas durante decenas de batallas casi idénticas.
Los retratos de personaje rara vez coinciden con sus modelos en combate, un fallo de coherencia visual notorio en un juego tan detallado en otros aspectos.
7.5
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.