Woolhaven box
Fecha de Lanzamiento
22/01/2026
Distribuidora
Devolver Digital
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC
Versión analizada
Steam

Tengo que admitir que Cult of the Lamb ocupa un lugar especial en mi biblioteca; es, sin duda, uno de mis indies favoritos y de lo mejor que nos dejó su año de lanzamiento. Me he pasado la campaña un par de veces y nunca me canso de esa mezcla perfecta entre la gestión relajante tipo Animal Crossing y el combate frenético de un roguelite oscuro. Tiene un carisma único que te atrapa, haciéndote sentir culpable y poderoso a partes iguales mientras limpias cacas de tus adeptos o los sacrificas por el bien mayor. Por eso, volver a este mundo no me da pereza, sino una ilusión genuina, especialmente cuando la excusa es contenido alta calidad, como lo es la visita a los Vellones Elíseos.

Así pues, si pensabas que tu labor como líder de secta había terminado tras derrotar a los obispos de la Antigua Fe, prepárate para sacar el abrigo. Woolhaven no es solo un DLC más; es una expansión masiva que se siente casi como una secuela, transformando la gestión de tu rebaño con la llegada de un invierno implacable. Massive Monster ha logrado lo imposible: hacer que Cult of the Lamb sea aún más profundo, desafiante y, por supuesto, encantadoramente cruel.

 

Diosas olvidadas y lobos hambrientos

La premisa de Woolhaven nos lleva a Vellones Elíseos, el hogar ancestral de los corderos ahora en ruinas. Allí nos convoca Yngya, una diosa olvidada cuya voz hipnótica y cantarina nos guía en la tarea de restaurar su gloria perdida. Pero, como siempre, el poder tiene un precio: a medida que Yngya despierta, el invierno se intensifica, trayendo consigo heladas mortales.

La narrativa se divide en dos frentes: en la cima de la montaña nos espera Marchosias y su manada de lobos herejes, mientras que en las profundidades, una corrupción viscosa conocida como La Putrefacción amenaza con consumirlo todo. Es una historia que expande el lore de forma significativa sin limitarse a reciclar la trama del juego base, ofreciendo villanos con personalidad y un tono que oscila entre la melancolía de un dios caído y el horror corporal de las profundidades.

 

Supervivencia bajo cero

El cambio más radical que introduce Woolhaven es la mecánica de Invierno, que transforma por completo la experiencia de gestión. Ya no basta con mantener las barrigas llenas y la fe alta; ahora debes evitar que tu secta muera congelada. El frío es un enemigo invisible y letal que destruye tus cultivos tradicionales, paralizando la producción de alimentos, y enferma a tus adeptos si no están protegidos. Esto te obliga a replantear la estructura de tu base, construyendo estufas estratégicas y asegurando un suministro constante de combustible que, cruelmente, solo se consigue arriesgando el pellejo en las mazmorras de La Putrefacción.

Para combatir la hambruna cuando los huertos se hielan, entra en juego el Rancho. Esta nueva instalación permite criar animales como ovejas o llamas, que puedes cuidar, acariciar y pasear para obtener recursos renovables como lana y leche. Sin embargo, Cult of the Lamb nunca olvida su naturaleza macabra: cuando la despensa está vacía y la ventisca aprieta, tendrás que mirar a esa llama que acabas de mimar y decidir si su lana vale más que su carne. Usar el bloque de carnicero para sacrificar a tus mascotas es una decisión moralmente dolorosa pero mecánicamente necesaria, creando esa disonancia ludonarrativa tan brillante que define al juego. Además, deberás confeccionar ropa de abrigo y preparar bebidas calientes para que tus seguidores puedan sobrevivir a las noches cada vez más largas y gélidas.

 

Mazmorras de nieve y vísceras

Woolhaven no se conforma con añadir más de lo mismo; introduce dos biomas que se sienten radicalmente opuestos tanto visual como jugablemente. Por un lado, una tundra helada dominada por los Marchosias, lobos herejes que utilizan los elementos (viento, rayos y nieve) para obligarte a moverte constantemente. Por otro, las profundidades putrefactas ofrecen una experiencia mucho más opresiva: es una pesadilla de «gore húmedo» inspirada en el surrealismo de Zdzisław Beksiński, donde el escenario mismo parece estar vivo y enfermo. Aquí, los enemigos son viscosos, se dividen en versiones más pequeñas al morir y explotan, exigiendo un control del espacio mucho más preciso.

Para hacer frente a estas amenazas, el arsenal se renueva con el Mangual. Este artilugio híbrido permite lanzar una bola de pinchos a distancia para luego retraerla o usarla como gancho para acercarte a los enemigos, ofreciendo una movilidad y una sensación jugable de proferir ataques pesados y satisfactorios que cambian el ritmo habitual de los combates. Además, la gestión de recursos humanos se vuelve más cínica con los seguidores podridos: adeptos que no necesitan comer, dormir ni calentarse (ideales para el invierno), pero que tienen una fecha de caducidad de diez días antes de morir, obligándote a tratarlos como herramientas desechables.

 

Conclusión

Woolhaven es mucho más que una simple lista de tareas adicionales; es una reinvención invernal que demuestra que Cult of the Lamb todavía tiene mucho que decir. Massive Monster ha logrado tejer una expansión que se siente masiva y sustancial, casi una «pseudo-secuela» que justifica sobradamente volver a instalar el juego. No solo amplía el lore con una historia melancólica sobre dioses olvidados y legados perdidos, sino que se atreve a retar al jugador veterano alterando el núcleo de la jugabilidad: la gestión ya no es solo optimización, es pura supervivencia contra los elementos.

Con unas quince horas aproximadas de contenido nuevo, una atmósfera inmersiva potenciada por la excelente banda sonora del difunto River Boy y un equilibrio perfecto entre el humor negro y la estrategia exigente, esta expansión es un triunfo absoluto. Si alguna vez disfrutaste liderando a tu rebaño, Woolhaven es una cita obligada. Es el broche de oro perfecto para uno de los indies más carismáticos de la década, recordándonos que, incluso bajo la nieve más fría, siempre hay lugar para un sacrificio calentito.

Cult of the Lamb - Woolhaven
Sinopsis
El invierno se cierne sobre estas tierras y, tras una eternidad silenciada, una deidad se revuelve inquieta bajo la nieve. Yngya, la diosa olvidada de los corderos, acude a ti para que reúnas a su rebaño y recuperes lo que el paso del tiempo ha borrado. Sin embargo, al intentar dar vida a lo ya desvanecido, despiertas una plaga putrefacta que acaba propagándose por la montaña sagrada que antaño fue el hogar de los corderos. No todo lo que recorre esta montaña viene en busca de redención. Sobre la cumbre escarchada hay un lobo al acecho, y su manada, sedienta de sangre, ansía una guerra con los dioses codiciosos. En lo más profundo de las cavernas se oculta una figura sombría con el acero afilado y a punto de perder la paciencia. Por la cresta deambulan espíritus inquietos, todos ellos atados por los pecados que cometieron. Hubo una buena razón para enterrar el pasado… ¿Lo desenterrarás o acabará consumiéndote? Lo que antaño se consideraba sagrado hoy se pudre, y nada es lo que parece. El destino de Vellones Elíseos está en tus pezuñas, último de los corderos.
Pros
Nuevas zonas, historia, armas y mecánicas que justifican el regreso.
La mecánica de invierno añade un desafío de supervivencia real que transforma la gestión de la base.
El mangual es un arma divertidísima que cambia el ritmo del combate con su mezcla de rango y cuerpo a cuerpo
Desde la belleza nevada hasta el horror visceral la putrefacción, visualmente es espectacular.
Contras
El salto de exigencia en el invierno y la agresividad de los nuevos enemigos puede pillar desprevenidos a los jugadores más casuales.
Al ser contenido endgame (tras vencer a los obispos), los nuevos jugadores tardarán mucho en poder disfrutarlo.
8.7
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.