[Análisis] Daymare: 1998

Fecha de Lanzamiento
28/04/2020
Distribuidora
Meridiem Games
Plataformas
PlayStation 4, Xbox One y PC
Versión Analizada
PlayStation 4 Pro
Si eras fan de los survival horror de los 90 como el primer Resident Evil, Daymare: 1998 te va a encantar a todos los niveles, ya que recupera la esencia de esos juegos con los que lo pasábamos tan mal de pequeños y que nos suponían un desafío.

Tengamos en cuenta que el estudio desarrollador Invader Studios, un equipo indie italiano, se estaba encargando de hacer un remake no oficial del Resident Evil 2, obviamente hasta que Capcom anunció el oficial y tuvieron que parar su producción, pero ganaron bastante reconocimiento por los avances que en su día iban compartiendo.

Agraciadamente, no te rindieron ahí, decidieron cambiar de proyecto y así nació este título que te hará viajar al pasado mientras que le da un toque de realismo a la historia, los combates, etc. Sumérgete en Daymare: 1998 para descubrir lo más profundo de la psique humana y su comportamiento ante una crisis de gran envergadura.

 

Tres puntos de vista

En Daymare: 1998 nos encontramos con una historia dividida en tres. Para entender la situación, nos encontramos en Keen Sight, Idaho, una pequeña ciudad que se encontraba en pleno Festival del Manzano cuando se desata una crisis difícilmente controlable.

Nuestro primer protagonista se llama Liev, y es miembro de H.A.D.E.S. un equipo de élite que tiene la misión de entrar en un laboratorio con el que la compañía Hexacore ha perdido el contacto y se temen que haya pasado un accidente. Todo esto nos suena del Resident Evil, pero tiene unos matices totalmente distintos en: que en este caso el grupo sabe perfectamente lo que ha pasado y lo que se van a encontrar, además, no tienen el deber de proteger a los científicos y recuperar el control, al revés, deben eliminar a cualquier testigo de lo que ha pasado y llevar de vuelta unas cepas del virus que hay almacenadas en el laboratorio.

Para todo esto, Liev es el personaje perfecto, es un hombre con pocos escrúpulos que solo le interesa hacer su trabajo sin preguntar el por qué de las órdenes. Debo decir que me he llegado hasta a sentir incómoda llevando a Liev porque representa muchas cosas que odio, por lo que pienso que el personaje está muy bien construido y cumple a la perfección su papel.

Nuestro segundo personaje es Samuel, un guardabosques normal y corriente que se ve envuelto sin que se lo espere en todo el lío que es Keen Sight ahora mismo. Este protagonista tiene una enfermedad conocida como Daymare, y que le hace alucinar en ciertos momentos del juego, no pasaría nada si tuvieses sus pastillas, pero las perdemos justo antes de empezar a manejarle.

La mujer de Samuel le pide que vuelva a casa, solo para encontrarse con un caos infinito y una imagen que nunca se hubiese esperado. Desde entonces nuestro protagonista se mete en una espiral de venganza contra Sandman, el comandante del grupo H.A.D.E.S. al que pertenece Liev, y que ahora también vaga por las calles de la ciudad.

Podría parecer a simple vista que Samuel es todo lo contrario a Liev, una personaje buena, amable y que quiere ayudar a las personas, y no nos equivocamos, pero también tiene un lado oscuro y es que no puede dejar de lado la venganza que le consume, y eso le lleva a hacer cosas de las que no se siente orgulloso.

Para terminar, manejamos a Raven, el piloto profesional que ahora es parte del grupo H.A.D.E.S de Sandman y Liev, y que está traumatizado porque es el único superviviente de su antiguo grupo de trabajo, al que tuvo que dejar atrás en una misión.

Cuando Raven despierta en Keen Sight, decide que su única misión es encontrar a su comandante y salir ambos vivos de la ciudad, ya que no quiere volver a dejar atrás a un compañero, por lo que intenta por todos los medios llegar a Sandman.

Aunque no lo parezca, Raven es el personaje más humano de los tres, hace su trabajo pero se plantea el por qué de las cosas, sabe que le han estado tocando las narices y le están haciendo la vida imposible, pero no odia a los causantes ni busca venganza, solo quiere sobrevivir y salvar a los miembros de su equipo que quedan.

Como resumen y sin hacer muchos spoilers, Daymare: 1998 nos lleva a una historia muy compleja, muy profunda y con unos personajes muy trabajados, lo que nos llevará a querer descubrir todos sus misterios.

 

Survival clásico

Si habéis jugado al primer RE, la jugabilidad y ambientación de este título os darán un constante sentimiento de deja vu, puesto que está creado con mucho sentimiento de tributo en su trasfondo.

Nos encontramos con un survival horror clásico, donde, como suele pasar en este tipo de juegos, escasea la munición y los objetos de cura. Tendremos que avanzar con el personaje que nos toque y nos podremos valer de un dispositivo, llamado D.I.D, que llevamos en el brazo para gestionar nuestro inventario, la situación de nuestro personaje, ver el mapa o recuperar documentos que hayamos encontrado.

Este dispositivo no solo nos sirve para lo antes mencionado, sino que también nos dará acceso a las salas secretas de H.A.D.E.S, las cuales podremos localizar por un pitido característico que empieza a hacer el aparato cuando estamos cerca de una. Es importante encontrarlas porque no hay muchas y son las únicas que nos dejan guardar objetos que nos sobran y no queremos tirar, además nos deja conseguir objetos de otras maneras que prefiero no revelar para no incurrir en spoilers.

Básicamente tendremos que ir avanzando por el mapa, matando zombies y monstruos varios y llegar a zonas concretas para continuar la historia. Para ello nos encontraremos con varios puzles, otro punto de los survival clásicos que se recupera y que, la verdad, me dejó bastante contenta. Aunque es cierto que algunos no tenían mucho sentido, la mayoría estaban bien incorporados.

En cuanto a la gestión de objetos, nuestro inventario no aumentará con el tiempo, como pasa en los RE si encuentras las bandoleras, sino que será siempre el mismo y tendremos que tener cuidado de como lo usamos. Por suerte para nosotros, existen muchas combinaciones de objetos que nos ayudarán a hacerlo, como el poder fusionar dos inyecciones de cura para tener una cura más fuerte, o una inyección de cura y una de defensa, para subir ambos parámetros.

Encontraremos distintos tipos de objetos: inyecciones de cura, mentales o de defensa, las mentales nos servirán para localizar objetos en el mapa aunque no estemos cerca, las otras dos creo que no necesito explicarlas. También encontraremos barritas o bebidas energéticas que nos recuperarán vida y que podremos juntar con aditivos para transformarlas en inyecciones. Estos aditivos también se podrán juntar con adrenalina para crear una inyección de defensa o con gotas mentales para crear una mental.

Hay algo curioso en el uso de estas inyecciones de vida, y es que podemos tener una sobredosis que en vez de curarnos nos haga daño, por lo que tendremos que controlar bien lo que nos aplicamos y el porcentaje de vida de nuestro personaje.

A parte tendremos las balas de cada tipo de arma que encontremos, así como cargadores de las mismas. El sistema de recarga de las armas es bastante más realista de lo que querríamos, esto se debe a que, excepto la escopeta, que es un arma que si, normalmente se recarga bala a bala directamente en la recámara, las pistolas van con cargadores, lo que significa que tendremos que cargar el cargador y luego cambiarlo. En el caso de no tener cargadores extra, tendremos que cargar manualmente el que tenemos en la pistola, abriendo el menú. Esto se resume a que si estás en una batalla de jefe y no tienes cargadores extras, tienes un problema, puesto que el tiempo no se para cuando abres el menú, como pasa en los primeros RE. También es cierto que en los jefes más importantes, el juego te ofrece cargadores extra para evitarte este problema.

A la hora de la recarga que podemos hacer sin abrir el menú, tendremos dos opciones, recarga rápida y lenta. La rápida se hace pulsando un botón una sola vez y normalmente tirarás el cargador que llevabas puesto al suelo (luego podrás volverlo a recoger), perfecto si tenemos prisa porque nos persiga un enemigo; la lenta se hace dejando pulsado el botón y dejará el cargador vacío en nuestro inventario. En el caso de la escopeta, que no lleva cargadores, la diferencia estará entre cargar una sola bala o todas las que te quepan.

El último objeto del juego al que haré mención es el cable de hackeo. Con este cable podremos hackear puertas y armarios cerrados con código, de modo que, con un minijuego que se complica según el tipo de cerradura, podremos conseguir objetos, por lo general bastante útiles.

Si tengo que criticar algo de jugabilidad, son los bugs. Hablamos de un indie hecho por unas pocas personas, así que entiendo que puede tener sus cosillas, pero la verdad es que hay bugs bastante grandes en algunos momentos. Estos se dan sobre todo en batallas de jefe, donde el jefe se puede quedar atrapado en el mapa de repente, eso si, te facilita mucho la vida porque no va a atacarte. Esto me ha pasado en un par de peleas importantes. También me ha pasado con zombies normales, que en situaciones donde no tendrían que haberme dado, me dan porque si, por ejemplo, al terminar una cinemática, sin que te de tiempo a hacer nada, te da un zombie, haciendo que si no tienes vida, mueras sin sentido.

Sobre los zombies también diré que están colocados estratégicamente para acordarte de todas sus familias. Muchas veces te los encuentras al girar una esquina sin previo aviso, y obviamente te cogen, o te salen de puertas y lugares que antes estaban cerrados. Esto no es una crítica, realmente es normal en este tipo de juegos y creo que está bastante bien hecho, aunque me ha hecho saltar del sofá en más de una ocasión. También os recomiendo que no os confiéis con los zombies, algunos mueren de un tiro en la cabeza y otros necesitarán siete, por lo que se recomienda tener cuidado con la munición.

Algo que merece la pena nombrar, es que Daymare: 1998 tiene sus propios muñecos coleccionables a los que podemos disparar para conseguir, un claro guiño a los RE. Estos muñecos son unos ciervos muy graciosos disfrazados de personajes de películas de terror. No son sencillo de conseguir y tendremos que tener el oído preparado para escuchar el sonido que hacen cuando te acercas a ellos. Es muy fácil perdértelos, así que si quieres conseguirlos a todos hay que explorar bien y estar atentos.

En general, esto es la jugabilidad, si eres de los que se pone nervioso en situaciones límite, te pasará como a mi que recargar se hace un poco cuesta arriba, pero se supera y te queda un título bastante decente.

 

Daymare

Hablemos del apartado gráfico del títutlo. En Daymare: 1998 no vamos a encontrar un realismo extremo y unos gráficos impresionantes, pero la verdad es que se defiende bastante bien en general. Nos encontramos con unos decorados muy conseguidos, con buenas texturas y una cantidad bastante buena de objetos, cuidando todos los detalles al máximo. Eso si, no hay una gran cantidad de escenarios, aunque eso es algo bastante clásico en los survival, pero se hace un poco pesado cuando tienes que pasar varias veces por un mismo escenario con personajes distintos.

Algo destacable, aunque bastante típico, es que el diseño de los zombies se va repitiendo, por lo que tendremos un constante sentimiento de deja vu, aunque soy consciente de que esto pasa en casi todos los juegos de este palo, por lo que no me sorprende.

Si hay algo que de verdad me sorprendió y que, obviamente, no me gustó mucho, es que, salvo Samuel, el resto de personajes tienen caras muy parecidas y con poca expresión. No soy diseñadora de personajes, pero viendo que esto es un fallo que cometen muchos desarrolladores, tengo que suponer que no es sencillo modelas una cara expresiva y distinta, pero es que cuando veo a Raven junto a Sandman, me parece que tienen una cara super parecida. También es cierto que la cara no la ves tanto al ser un juego en tercera persona.

Pero no todo es malo, como he comentado antes, hay detalles muy cuidados en el juego: carteles, muebles, decoraciones y un largo etcétera. Desde luego los gráficos no van a sacarte de ambiente, el resultado general está muy conseguido y es bastante agradable a la vista.

También comentar que la iluminación muchas veces es bastante escasa, y si, hablamos de un survival y es normal que haya poca luz en algunas zonas, pero es que hay veces que literalmente ves entre cero y nada y, la verdad, es bastante molesto porque te obliga a forzar la vista para intentar por lo menos hacerte una idea de lo que hay en la sala en concreto.

En cuanto al sonido, nos encontramos con una Soundtrack compuesta por Alessandro Galdieri que se mueve entre varios estilos según el momento. Un cúmulo de sentimientos y una espiral de emociones en cada canción.

 

Pero lo que más destacaría es el sonido ambiente, que incluso puede hacerte saltar en algunos momentos, muy conseguido y casa genial con el sonido de los pasos, los zombies, las puertas y un largo etcétera que encontraremos en nuestro camino por Keen Sight.

 

Conclusión

Daymare: 1998 es un survival clásico con corte de los 90 que nos da todo lo que nos ofrece este estilo de juego y se recrea en muchos aspectos como su historia y su jugabilidad con un toque más de realismo que otros survival que haya probado.

A pesar de ser un estudio independiente, Invader Studios ha conseguido traer nostalgia y entretenimiento a nuestra mesa y desde luego todos deberíamos aceptar su invitación a meternos de lleno, una vez más, en una historia apocalíptica llena de egoísmo y humanidad.

7
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Sinopsis
Sumérgete de lleno en los horrores de la ciudad de Keen Sight. Desde la perspectiva de tres personajes que convergen entre si, descubre la verdad de lo que pasó en el noroeste de América en 1998...
Pros
Realismo a la hora de cargar y apuntar las armas
Historia profunda e interesante
Variedad de puzles para los amantes de los survival antiguos
Contras
Bugs varios, sobre todo en los jefes
Situaciones bastante surrealistas con los zombies
La iluminación en algunos puntos del juego
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