![[Análisis] Deck of Haunts [Análisis] Deck of Haunts](https://gaminguardian.com/wp-content/uploads/2026/10/Deck-of-Haunts-wallpaper-800x450.jpg)

El género de la construcción de mazos (deckbuilder) y los juegos roguelike llevan años rozando la saturación, obligando a los desarrolladores a buscar giros de tuerca cada vez más estrambóticos para destacar. En este panorama, la propuesta de Mantis Games publicada por DANGEN Entertainment resulta maravillosamente retorcida: ¿y si en lugar de ser la pobre víctima que explora el terror, encarnas a la propia pesadilla? Deck of Haunts te pone en el papel literal de una mansión encantada cuyo único propósito es proteger su corazón demoníaco manipulando, enloqueciendo y asesinando a los incautos humanos que cruzan su puerta. Y aunque esta llegada a consolas incluye de serie todo el contenido de más de un año de actualizaciones en PC, la experiencia final, aunque innegablemente divertida, no siempre logra alcanzar la grandeza de su premisa.
Arquitectura del terror: La fase de día
La estructura jugable de Deck of Haunts se divide inteligentemente en dos fases muy diferenciadas. Durante el día, actuamos como macabros arquitectos. Utilizando la «esencia» (la moneda del juego obtenida al diezmar a los visitantes de noches anteriores), debemos expandir la casa colocando nuevas habitaciones y pasillos para crear un laberinto defensivo. El objetivo es alargar al máximo el recorrido desde las múltiples entradas hasta la cámara central donde late nuestro vulnerable Corazón.
La genialidad de este sistema de construcción reside en la especialización. No basta con poner pasillos al azar; si conectamos varias salas básicas podemos transformarlas en estancias únicas. Las habitaciones mecánicas otorgan vida extra a nuestro Corazón, las salas de espinas dañan pasivamente a quien las pise, y lugares tan lúgubres como el pozo o el vivero introducen efectos permanentes que aterrorizan a los invitados. Es un puzle de gestión espacial sumamente satisfactorio, aunque pronto te das cuenta de que el equilibrio flaquea. Estrategias simples, como crear docenas de habitaciones minúsculas de una sola baldosa en lugar de grandes salones, resultan matemáticamente superiores para dispersar a los humanos y ralentizar su avance.

Cartas en la oscuridad: La fase de noche
Cuando cae el sol, los humanos (guiados por la inteligencia artificial) entran en nuestra trampa, y Deck of Haunts despliega su vertiente deckbuilder. Cada noche contamos con puntos de acción y un mazo de cartas aleatorias para desatar el infierno. Aquí brilla una de las mejores decisiones de diseño del título: la dicotomía entre la salud física y la salud mental (Cordura).
Podemos jugar cartas para infligir daño físico y asesinar a los visitantes rápidamente, pero dejar cadáveres a la vista provocará que otros invitados entren en pánico y escapen de la mansión, restándonos esencia valiosa. La alternativa es usar cartas de terror para mermar su Cordura hasta reducirlos a un estado catatónico, inmovilizándolos en posición fetal sin asustar a los demás. A esto se le suma la brillante mecánica de la «Tensión», un medidor de ansiedad que potencia el efecto de nuestras cartas de terror si logramos mantener a los humanos asustados en la oscuridad. Encontrar sinergias (como bloquear una puerta y usar cartas que dañan a todos los ocupantes de una sala abarrotada) resulta endiablada y deliciosamente cruel.

Un elenco de víctimas y verdugos
El bestiario de intrusos de Deck of Haunts evoluciona rápidamente para poner a prueba nuestra crueldad. Los simples curiosos de los primeros días pronto dan paso a policías capaces de reventar puertas cerradas a tiros, albañiles que dañan nuestro Corazón por cada turno que pasan en él, y los temibles sacerdotes, que otorgan inmunidad al daño físico y mental a cualquier humano que comparta sala con ellos, obligándonos a gastar cartas de teletransporte para aislarlos antes de atacar.
Para hacerles frente, esta versión definitiva de consolas incluye decenas de cartas nuevas y aliados sobrenaturales desbloqueados tras un año de parches en PC. Podemos invocar fantasmas en el Campanario, vampiros, arañas tejedoras o incluso al mismísimo Krampus para que nos ayuden a sembrar el caos. Sin embargo, pese al abrumador volumen de opciones y los nuevos modos como Pesadilla (con 13 noches de dificultad extrema), la progresión general peca de oscura. Las mejoras entre runs rara vez se sienten dirigidas, y a menudo dependemos de la suerte del generador de números aleatorios (RNG) para conseguir esa carta concreta que salve la partida ante un asedio masivo de sacerdotes y policías.

Atmósfera gótica en la consola de Nintendo
A nivel audiovisual, la obra abraza un estilo gótico e ilustrado muy efectivo, alejándose del gore fácil para centrarse en un terror más clásico y sutil. De hecho, la disposición espacial de las habitaciones y el constante goteo de investigadores abriendo puertas a lo desconocido evocan irremediablemente a las tensas partidas de juegos de mesa como Mansiones de la Locura o el universo Arkham Files, con la fantástica salvedad de que aquí nosotros somos la fuerza primigenia que mueve los hilos en las sombras. Los susurros, los crujidos de la madera y los ecos en los pasillos suplen con creces la falta de una banda sonora convencional, logrando una inmersión tétrica muy lograda.
Jugado en Nintendo Switch 2, Deck of Haunts se comporta de manera solvente, pero arrastra decisiones de diseño incomprensibles para la plataforma híbrida. La ausencia total de controles táctiles en modo portátil es una carencia gravísima para un juego de cartas, obligando a usar un control por mando que, si bien funciona, carece de la agilidad que el género exige. Afortunadamente, nuestra experiencia de juego ha estado libre de los fallos críticos y bugs, permitiéndonos disfrutar de la gestión de la mansión sin sobresaltos técnicos.

Conclusión
Deck of Haunts es un soplo de aire fresco en el saturado mercado de los constructores de mazos roguelike. La fantasía de poder de encarnar a la fuerza maligna que acecha entre las paredes de una mansión está maravillosamente ejecutada gracias a la profundidad de su sistema dual de salud física y mental, así como a las intrincadas posibilidades de diseño arquitectónico de nuestra propia casa de los horrores. Aunque la experiencia puede volverse algo repetitiva debido a la aleatoriedad de su progresión y ciertas opciones de construcción desequilibradas que trivializan el reto, el volumen de contenido acumulado en esta versión de consolas garantiza decenas de horas de terrorífico entretenimiento táctico.
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Kalas
Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.