[Análisis] Dynasty Warriors: Origins (Nintendo Switch 2)

[Análisis] Dynasty Warriors: Origins (Nintendo Switch 2)

dynasty warriors: origins
Fecha de Lanzamiento
22/01/2026
Distribuidora
Koei Tecmo
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2 y PC
Versión analizada
Nintendo Switch 2

Hace exactamente un año, Dynasty Warriors: Origins llegó para dar un puñetazo sobre la mesa y revitalizar una franquicia que empezaba a mostrar signos de fatiga. Como ya os contamos en nuestro análisis de la versión de PlayStation 5, Omega Force acertó al volver a los orígenes, centrando la narrativa y ofreciendo las batallas más multitudinarias que habíamos visto. Ahora, la pregunta del millón es: ¿puede la nueva Nintendo Switch 2 gestionar semejante caos sin explotar? La respuesta corta es sí, y sorprendentemente bien.

Para entender la magnitud de este port, hay que recordar de dónde venimos. El género Musou siempre ha vivido en una encrucijada difícil: su premisa básica (el «uno contra mil») exige una potencia de cálculo bruta que a menudo choca con las limitaciones del hardware, especialmente en el terreno portátil. Durante años, los fans de la saga en consolas híbridas se han acostumbrado a versiones descafeinadas, con enemigos que aparecían y desaparecían mágicamente a dos metros de distancia o con un rendimiento que convertía la acción en una presentación de diapositivas. Llevar la experiencia completa al bolsillo siempre ha sido una labor pendiente de Koei Tecmo.

Y, siendo francos, Dynasty Warriors: Origins no es un candidato fácil para esta prueba de fuego. A diferencia de entregas anteriores que se perdían en mundos abiertos vacíos o planteles de personajes inabarcables, este título apuesta por la densidad extrema. Aquí los ejércitos no son decorado; son mareas vivas que reaccionan, empujan y rodean. Que Nintendo Switch 2 se atreva a mover esta simulación de guerra masiva sin recortar la escala es toda una declaración de intenciones sobre lo que la nueva máquina de Nintendo puede ofrecer a los amantes de la acción desenfrenada.

 

El milagro de la escala: Un mar de enemigos en tu mano

Lo primero que sorprende al encender la consola es que el espíritu del juego sigue intacto: la escala. En el pasado, los ports portátiles de juegos del género solían ser versiones «a medio gas», sufriendo recortes drásticos en la densidad de población que convertían batallas épicas en tristes escaramuzas de barrio. Aquí no hay trucos baratos. Nintendo Switch 2 aguanta el tipo mostrando cientos (y en ocasiones miles) de soldados simultáneos en pantalla sin recurrir al agresivo pop-in (aparición repentina de enemigos) que sufren otras plataformas portátiles como Steam Deck. Ver el campo de batalla lleno de unidades hasta el horizonte, con batallones enteros maniobrando en tiempo real en la pantalla de la consola, es sencillamente impresionante y cambia la jugabilidad: ya no golpeas al aire esperando impactar, sino que realmente necesitas abrirte paso a empujones entre la multitud.

Visualmente, Dynasty Warriors: Origins es un caramelo que sabe jugar sus cartas. El estilo artístico luce nítido y vibrante en la pantalla de la portátil, aprovechando la menor resolución para esconder ciertas imperfecciones, y al conectarla al dock, el reescalado a 4K cumple con nota, ofreciendo una imagen limpia y detallada en el televisor. Es cierto que se aprecian sacrificios si buscas con lupa (en los planos cortos de las cinemáticas se nota cierta compresión en las texturas de los rostros y algunas físicas de ropa o pelo son más sencillas), pero en plena batalla, cuando el caos reina y los efectos de partículas llenan la pantalla, el espectáculo visual es muy superior a lo que esperarías de un dispositivo que puedes llevar en la mochila.

 

Rendimiento: Los sacrificios de la guerra

Por supuesto, meter esta bestia técnica en una portátil tiene un precio, y ese precio se paga en fluidez. Olvídate de los 60 FPS de las hermanas mayores (PS5/Xbox Series); aquí la experiencia se mueve con un objetivo de 30 FPS. El juego ofrece un modo de framerate variable, pero mi recomendación es clara: bloquéalo a 30. En un hack and slash donde el timing del bloqueo y el contraataque (parry) es vital, la consistencia es mucho más valiosa que unos pocos frames extra inestables. El combate se siente sólido y rítmico con el bloqueo activado, permitiéndote disfrutar de la coreografía de golpes sin saltos molestos.

Sin embargo, la estabilidad no es perfecta en todos los frentes. Mientras que las batallas mantienen el tipo sorprendentemente bien, el mapamundi es otra historia. Al explorar el mapa de China para moverte entre misiones, el juego sufre de tirones y caídas de frames notables, haciendo que la navegación se sienta a veces pesada o poco pulida. Es un mal menor, ya que no afecta a la acción directa, pero rompe un poco la inmersión.Otro peaje inevitable son los tiempos de carga. Si vienes de jugar en un SSD de última generación de sobremesa, notarás que las transiciones no son instantáneas. El juego se toma sus segundos para respirar entre cinemáticas, menús y el inicio de las batallas. No son cargas dramáticas que te hagan soltar la consola, pero están ahí, son frecuentes y su acumulación puede hacerse algo pesada en sesiones de juego largas, recordándote que, al final del día, estás jugando en un hardware móvil.

 

Un reinicio que sigue funcionando

Más allá del rendimiento técnico, el corazón del juego sigue latiendo con la misma fuerza que en 2025. Dynasty Warriors: Origins no es solo «otro Musou»; es una reimaginación valiente. La decisión de encarnar a un protagonista «sin nombre» (y mudo) puede parecer arriesgada al principio, pero resulta ser un acierto narrativo: te permite vivir el drama del Romance de los Tres Reinos desde una perspectiva externa, casi como un espectador de lujo que se mezcla con leyendas como Cao Cao o Liu Bei. Esta posición neutral te da la libertad de tomar decisiones tácticas y elegir alianzas que alteran el curso de la historia, ofreciendo una rejugabilidad enorme con múltiples finales que invita a volver una y otra vez para ver «qué hubiera pasado si…».

En lo jugable, el combate en Dynasty Warriors: Origins ha madurado. Ya no basta con machacar botones a ciegas; el sistema ahora premia la precisión. Los enfrentamientos contra oficiales y jefes finales (especialmente bestias pardas como Lu Bu) exigen leer los movimientos, ejecutar paradas (parries) perfectas y gestionar tu resistencia, acercándose por momentos a la tensión de un soulslike ligero. Además, la variedad de armas disponibles suple con creces la imposibilidad de cambiar de personaje principal libremente, permitiéndote adaptar tu estilo de lucha a cada situación.

Eso sí, no todo son buenas noticias en el traspaso a la híbrida. Hay una ausencia dolorosa que los veteranos notarán al instante: el cooperativo local ha desaparecido. Tradicionalmente, limpiar China con un amigo en el sofá era parte del ADN de la franquicia, y perder esa función social es un golpe duro, probablemente sacrificado para mantener la estabilidad gráfica. Además, un aviso para los que juegan en modo portátil: los textos de la interfaz y los menús pueden resultar excesivamente pequeños. Son legibles, sí, pero te obligarán a forzar la vista más de lo deseable si no estás jugando en una televisión.

 

Conclusión

Dynasty Warriors: Origins en Switch 2 no es un simple port para cumplir expediente; es una demostración de fuerza bruta. Omega Force ha tomado una decisión de diseño clara y honesta: priorizar lo que hace grande a este juego (la escala masiva de los ejércitos y la fidelidad visual) sacrificando por el camino la fluidez de los 60 FPS y el multijugador. ¿Es un intercambio justo? Posiblemente lo sea, aunque como siempre, eso dependerá de cada jugador. Si puedes vivir con el límite de 30 FPS y no necesitas jugar acompañado, tienes ante ti, sin discusión, el mejor y más espectacular Musou portátil del mercado. Es el compañero de viaje ideal: batallas intensas, historia profunda y la satisfacción de borrar del mapa a mil enemigos mientras vas en el autobús. Una prueba de fuego superada que augura un gran futuro para los juegos de acción masiva en la nueva consola de Nintendo.

Dynasty Warriors: Origins
Sinopsis
La historia de los Tres Reinos está ambientada en la inmensidad de la China continental y narra los encuentros entre las creencias de diferentes héroes. Disfruta de este magnífico y cautivador mundo desde la perspectiva de un protagonista original, un «héroe sin nombre».
Pros
Mantiene la sensación de batalla masiva con cientos de enemigos en pantalla sin pop-in grave
El sistema de combate, paradas y jefes sigue siendo tan satisfactorio como en sobremesa
Luce genial en portátil y escala muy bien a 4K en el dock
Contras
Los 60 FPS han desaparecido dejando paso a los 30 FPS
La eliminación del multijugador local es un paso atrás importante
Los tiempos de carga son más frecuentes y largos que en otras versiones
7.5
Recomendado

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.