[Análisis] Fimbul

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De la mano de la desarrolladora Zaxis y la distribuidora Wild River nos llaga Fimbul, una historia basada en la mitología y los relatos nórdicos. Fimbul es una experiencia corta, preciosista y basada en su historia. Su seña de identidad es un marcado estilo artístico, con escenas recreadas como si de un cómic se tratase.

Si os gustan las historias basadas en los cuentos y leyendas del norte, sin duda disfrutaréis de Fimbul. Sin más, vamos a adentrarnos en el frío invierno. Dentro análisis.

 

El cantar de los Nibelungos. Análisis de la historia

Fimbul. El mismo nombre del juego hace referencia a las leyendas nórdicas al referirse al Fimbulvetr, el largo invierno que precede al Ragnarok. Nada más comenzar el juego se nos pondrá en la senda de lo que está por ocurrir; los Jotun han declarado la guerra al mundo, y están buscando una manera de adelantar el Ragnarok, el fin del mundo. Para ello, los Jotun están buscando algo, un artefacto que podría decantar las tornas a su favor. Un objeto de gran  poder que les permitiría someter a los 9 reinos.

Completamente ajeno a lo que se le viene encima, Kveldulver, un granjero y gran guerrero pasa la noche en casa. De repente, gritos, humo y fuego… su granja está en llamas. Un grupo de guerreros, liderados por alguien de su pasado han venido a cobrar venganza por una antigua afrenta. Este será el principio del viaje de Kveldulver, que le llevará a enfrentarse a la verdad, y al creciente peligro que se cierne sobre el mundo.

 

El frío invierno. Análisis de la jugabilidad

La base jugable de Fimbul es muy sencilla y eso le pasa factura. Recorremos escenarios altamente lineales, salpicados aquí y allá por algunas bifurcaciones que no suelen llevar a nada interesante. El mundo de Fimbul está vacío. No encontraremos ningún aliciente para “explorar” pues no existe en todo el juego ningún objeto o coleccionable que encontrar o conseguir.

Hay que destacar que el juego es muy corto. He podido pasármelo en poco más de un par de horas, por lo que es de entender que nos enfrentaremos a multitud de situaciones diferentes. Lamentablemente estas situaciones se reducirán a secuencias cinemáticas y combates.

 

Fimbul se estanca en un anodino abismo en el que su única carta de personalidad es su historia

El apartado jugable en el que Fimbul consigue despuntar un poco es en el combate. Las fases de combate suelen ser exigentes, pudiendo morir muy fácilmente. Para alzarnos con la victoria tendremos que servirnos de nuestra técnica, nuestros reflejos y nuestras habilidades. Podremos armar a Kveldulver con varias armas diferentes, cada una con sus pros y sus contras. El hacha nos servirá para destrozar los escudos enemigos, pero tiene poco rango y hace poco daño. La espada es el arma más equilibrada y posee un alcance aceptable y un gran daño, pero es detenida fácilmente por cualquier escudo. Por otra parte, y siendo el arma que más usaremos, tenemos las lanzas que pueden usarse como arma arrojadiza.

 

Las armas no son algo que debamos ir consiguiendo a lo largo del juego, y estarán disponibles desde el principio. Además, si nuestro escudo se rompe, o arrojamos nuestra lanza, podremos coger cualquiera de las armas que los enemigos dejan al morir. Además, podremos llevarlas encima todas a la vez, de forma que no queda ningún resquicio para la estrategia más allá de establecer prioridades entre nuestros objetivos en combate.

Normalmente nos enfrentamos a luchas en los que los enemigos nos superan en número, y además, por algún motivo, vienen en oleadas. En estas situaciones nos limitaremos a golpear cuando podamos, esquivar y de vez en cuando arrojar una lanza o realizar una habilidad. Además, en las acciones realizadas en combate existe un incomprensible efecto de “lag” que propicia situaciones injustas y y respuestas a destiempo.

 

Estamos ante un conjunto de habilidades pequeño y falto de inspiración que además se desbloquea de manera totalmente arbitraria

Una sensación que nos acompaña al jugar Fimbul es la de déjà vu, como si todo esto ya lo hubiéramos visto, y esta sensación se traslada también a nuestras habilidades de combate. En batalla podremos usar cuatro habilidades, que se irán desbloqueando al avanzar en la trama y en momentos sumamente arbitrarios.

Una habilidad nos permitirá desplegar un estandarte de batalla, que nos curará al permanecer a su lado, otra consistirá en un remate a un solo enemigo al que haremos una gran cantidad de daño mientras que otra desplegará a nuestro alrededor un ataque en área… ¿os suenan verdad? Quizá sea porque estamos ante el repertorio menos inspirado y variado que hemos visto en mucho tiempo.

 

Pero no todo serán combates contra oleadas de múltiples enemigos. De vez en cuando, el juego nos pone a prueba en peleas contra jefes. Nos enfrentaremos a brutales trols o enormes gigantes… y las batallas, una vez más, resultarán de lo más anodinas. En estas peleas tendremos que golpear a los jefes con nuestra lanza arrojadiza, siempre que muestren con una marca roja un punto débil. Además, en estos combates tendremos lanzas ilimitadas mediante puntos de reabastecimiento distribuidos por el escenario, por lo que solo tenemos que ser constantes. Cuando hayamos golpeado un par de puntos débiles seguidos el jefe caerá al suelo, y entonces podremos golpearlo a placer.

Tras esta explicación puede que estéis pensando que nos estamos contradiciendo y que, en realidad, el combate tampoco es para tanto. Es cierto, pero sin embargo, y como ya hemos dicho, si nos descuidamos las consecuencias serán catastróficas. Será esta amenaza lo que hará de los momentos de lucha lo mejor del juego.

 

El brillo del oro en la boca del dragón. Análisis del apartado artístico

El apartado técnico no se salva en Fimbul. En la versión de PlayStation 4 no hemos notado problemas de rendimiento graves, pero al acercarnos a ciertos objetos pueden observarse unos enormes dientes de sierra en sombreados o detalles. Además, a pesar de la poca carga gráfica hemos podido notar algunas pérdidas de fps puntuales. No han sido muchas, y no han empañado nuestra experiencia de juego, pero es algo que sucede.

Los modelados de los personajes tampoco son nada destacable, siendo figuras simples con colores planos. El estilo “low poly” y los escenarios contrastan con los efectos de nieve o luz, más conseguidos y vistosos. A su vez, los scripts y la interacción con el entorno son totalmente nulos, dándose casos como el de bajar un tremendo desnivel corriendo como si nada por la ladera, de la misma forma que en terreno llano. Las cinemáticas entran de forma abrupta, cortando la acción de golpe y con una pequeña carga al arrancar.

Sin embargo es en estas escenas donde realmente encontramos belleza en el juego. Las viñetas y el dibujo recuerdan fuertemente a los trazos de Mike Mignola (dibujante de Hellboy entre otros), aunque sin llegar a la maestría y perfección del artista. Estos momentos destacan a años luz del resto de diseño artístico, consiguiendo que la historia nos interese aún más solo por los dibujos.

 

El sonido del norte

La banda sonora, compuesta  por temas interpretados con instrumentos clásicos y propios del folklore nórdico, acompañan de manera perfecta a nuestro gameplay. No obstante, al pararnos a escuchar alguna de las composiciones nos damos cuenta de que están compuestas por bucles infinitos de las mismas notas en un espacio corto de tiempo, por lo que el peso de la misma decae por momentos.

Tampoco hay ningún tema pegadizo fuera de los acompañamientos, ninguna canción destacable o que se quede en nuestra cabeza. El juego vuelve a encontrarse con un “quiero, no puedo y tampoco voy a esforzarme tanto”.

 

Un viento en una ventisca. Conclusión

Fimbul se queda en un limbo tan amplio que es difícil recomendarlo sobre otras opciones del género. Además de sus carencias, su precio de 30 euros hacen mucha mejor opción la compra de títulos como Hellblade, centrados en una narrativa mucho más profunda, y con una calidad infinitamente mayor.

Si os gusta la mitología nórdica y sobre todo los juegos en low poly, Fimbul puede ser una opción, pero una experiencia tan corta y vacía es fácilmente superable.

Análisis - Fimbul

Distribuidora: Wild River

Sinopsis: Acompaña a Kveldulver en su viaje hacia Jotunheim, la tierra de los gigantes de hielo, en un viaje para encontrar la verdad. Enfrenta a trols, gigantes y bárbaros en un combate desafiante y utiliza las habilidades de un auténtico guerrero vikingo.

  • 7/10
    Historia - 7/10
  • 4.5/10
    Jugabilidad - 4.5/10
  • 5/10
    Gráficos - 5/10
  • 4.5/10
    Sonido - 4.5/10
5.3/10

David Hress

Mi nombre es David, soy Ingeniero de la Edificación y Arquitecto Técnico de profesión y jugón y freak de corazón. Mi tag es Hress y yo tampoco se como se pronuncia, por encima de todo me gusta el Rol y el "chinofarmeo". Me ponen bastante burro Geralt de Rivia y Sephiroth y mi novia no lo entiende.

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