Fecha de Lanzamiento
18/08/2020
DISTRIBUIDORA
Playstack
PLATAFORMAS
PlayStation 4, Xbox One y PC
VERSIÓN ANALIZADA
Xbox One
Otro mes más, otros juego soulslike que se lanza al mercado. Si hace poco más de un par de semanas os hablaba de lo último de Cradle Games, Hellpoint; hoy le toca subir a la palestra a la obra de Cold Symmetry, Mortal Shell. Tras una exitosa beta abierta en Epic Games Store, la empresa independiente reveló que lanzarían el juego en formato físico, aunque por el momento, únicamente puede adquirirse en formato digital. Sorprende, sin duda, que un pequeño equipo conformado por 15 personas haya conseguido generar tantísimas expectativas en los fans del género, hasta el punto de que muchos afirman sin pestañear que este, podría ser el alumno más parecido al maestro. ¿Lo es? Bueno, eso es una decisión muy personal que no voy a entrar a valorar, aunque es plausible que esta comparativa sea más o menos cierta, siempre y cuando valoremos que el alumno buscaba emular al maestro lo máximo posible. Pese a esto, siempre es difícil destacar por encima de un maestro de talla mundial como es la creación de FromSoftware, y si me preguntarán directamente mi opinión, no titubearía al decir que, obviamente, no está al nivel de este, no buscando con esto desprenderle de aquellos méritos propios que ha puesto sobre la mesa, sin embargo, coincidiréis conmigo en que Dark Souls es mucho Dark Souls.

 

Un cascarón vacío en un mundo muerto

En Mortal Shell encarnamos a una figura humanoide similar a un hueco de Dark Souls, que en esta ocasión, es nombrado por los creadores como un “empty vessel” (un recipiente vacío). Es por ello que este ser consigue avanzar y luchar gracias a la parasitación de un cadáver, es decir, se introduce en un cuerpo, una especie de cascarón sin huésped (al menos, hasta que entramos en su interior). La narrativa es oscura y confusa, un sistema repetido en el género. Ante nosotros hay un mundo hostil y despiadado en el que la humanidad no parece ser ya más que un recuerdo del pasado. Aferrándonos al deseo de cumplir las órdenes del Padre Oscuro, ponemos rumbo a unos santuarios ocultos donde sus fieles esperan para plantarnos batalla. ¿Nuestro objetivo? Obtener unas glándulas sagradas.

 

Un hombre no es nada sin su coraza

Antes de nada, quisiera aclarar que el juego de Cold Symmetry no es un título para iniciarse en el género. No tarda uno mucho en darse cuenta de que, pese al tutorial inicial que te muestra los controles básicos, su mundo no tarda en darte rápidamente un golpe de realidad. Mientras que Dark Souls te dota desde el primer momento de varios frascos de Estus para que recuperes tu salud si fuese necesario, rellenándose al completo en cada visita a una hoguera; Mortal Shell no tiene la cortesía de proporcionarte esas “facilidades”. Si bien hay objetos curativos, como setas campestres de una extraña tonalidad roja, así como deliciosos pinchos de rata, estos se consiguen mediante la exploración o, en algún caso, derrotando enemigos. Esto augura que, en más de una ocasión, probablemente tengas que afrontar un combate contra un jefe sin nada para restaurar tu salud, por lo que la cosa se complica.

¿Hay al menos alguna ventaja en este sentido? Bueno, a medias. Cuando la barra de salud del personaje se vacía, es expulsado violentamente del caparazón que utiliza a modo de cuerpo. En ese instante, la prioridad pasa a ser volver a introducirnos rápidamente en este, siempre intentando hacerlo de la forma más segura posible, ya que si somos golpeados una sola vez en esta forma, se acabó. Si tenemos éxito en nuestro desesperado intento, volveremos a tener la barra de salud al completo, eso sí, esta será la última oportunidad antes de morir definitivamente.

Los caparazones son algo similar a las clases en Dark Souls, aunque en un sentido mucho más minimalista, puesto que simplemente varían la salud, resistencia y resolución. Descubrirlos o no depende totalmente de nuestras ansias aventureras, puesto que no aparecen a lo largo del camino natural de la historia, sino que están medianamente escondidos. El primero de ellos, Harros, es el único seguro, puesto que es el inicial y difícilmente puede uno pasar de largo cuando se le pone en el camino. Harros es el balanceado del equipo, ya que tiene unos valores medios en todas sus estadísticas, mientras que Tiel, Solomon y Eredrim, disponen de máximos en un valor concreto a cambio de caer vergonzosamente en el resto. ¿Quieres apostar por algo similar a un pícaro? Tiel y su enorme barra de stamina, así como sus ágiles esquives son tu mejor opción. ¿Prefieres una enorme cantidad de salud a costa de prácticamente cualquier atisbo de agilidad? Bueno, Eredrim es tu “hombre”. Cada uno tiene su propio árbol de habilidades, lo que sumado a lo antes mencionado, ayuda a que cada uno ofrezca una forma de afrontar el juego totalmente diferente. Dicho esto, hay unas tallas que permiten cambiar entre uno y otro caparazón, siempre y cuando se hayan conseguido previamente, claro está

Ciertamente, la gran baza de diferenciación de Mortal Shell (presente hasta en el propio título) es ese sistema de intercambio de cuerpos. Es una idea interesante, aunque más de un jugador echará en falta la creación de personajes y la selección de clases, ya que la diferencia entre estas no es excesiva salvando la potenciación de una u otra estadística, tampoco hay nada similar a un usuario de magia (tipo un piromante o hechicero). El otro mecanismo propio que añade, es el endurecimiento, que sirve como método defensivo que se recarga a cada uso y que puede, además, contribuir a que seamos capaces de crear algún que otro combo. Además, mientras dure este estado, que podemos apurar hasta al máximo o cancelar según convenga, se recupera stamina, por lo que con todo esto en cuenta, es importante aprender a sacarle el máximo partido en cada combate.

¿Qué pasa con las armas? Que es otro componente de lo más importante en estos juegos. Bueno, sinceramente, no se puede decir que abunden. Hay un total de cuatro de ellas (cinco si sumamos otra a distancia), divididas entre dos espadas, una hachuela y un cincel, así como una enorme maza llameante. Estas son más sencillas de localizar que los caparazones, puesto que están a la entrada de cada mazmorra. Eso sí, para hacernos con ellas habrá que afrontar un combate contra Hadern y derrotarlo, naturalmente. A pesar de lo que podáis pensar, no hay restricciones en la combinación de armas y caparazones, no obstante, no tiene demasiado sentido hacer uso de Tiel y su agilidad si vas a equiparle con una maza pesada y lenta (pero si quieres hacerlo, eres totalmente libre). Por cierto, la forma de cambiar entre armas es bastante molesta, puesto que la única opción es sustituirla en la entrada de cada zona cambiándola mediante una estatua. Si cuando lleves un rato explorando te arrepientes y quieres cambiarla… bueno, puedes volver al inicio, aunque es un poco putada, hablando en plata. Esto se solventa a medias cuando completas una zona, pero hasta que eso pasa, ese problema va a estar ahí. Habría sido mucho más sencillo que pasase a formar parte de tu inventario y poder cambiarla libremente, pero es lo que hay.

La no presencia de armas y armaduras, conlleva el hecho de que no hay un sistema de loot. Igualmente, la experiencia conseguida no puede gastarse en mucho más que en aprender alguna de las limitadas opciones que ofrece cada árbol de habilidades, por lo que no tardaréis en toparos con la realidad al ver que a mitad del juego, esta “moneda” ya no tiene mucho uso. Ciertamente, hay una tienda que permite comprar algún que otro ítem, aunque limitado en su mayor parte a objetos de un uso y alguno que otro realmente importante.

Las limitaciones del desarrollo independiente

Si uno atiende al diseño del juego, empieza a notarse algo más la falta de presupuesto, puesto que no hay que olvidar que estamos ante un título de corte independiente. Gráficamente hay un poco de todo, algunas cosas mejores y otras peores, sin llegar a destacar en exceso. Pese a la errónea la sensación inicial que tuve durante mis primeros minutos, Mortal Shell ha preferido apostar por diferentes tipos de escenarios separados por pantallas de carga, que por una interconexión de un área enorme que se expande y se mezcla con otras, al igual que hace Dark Souls o Bloodborne (prefiero evitar hablar de la saga en general, puesto que con Dark Souls II hay entretenimiento al hablar de coherencia en este aspecto). Esto no quiere decir que su mundo no sea atractivo visualmente, pero viendo la falta de interconexiones, la ausencia de atajos, el abuso de zonas pasilleras y la inconsistente cantidad de enemigos, uno tiene la sensación de que solamente querían mostrarle unas pocas zonas diferentes por dotar de variedad al ojo del jugador y para cambiar la forma de afrontar algunos encuentros.

Otra cosa que tampoco tiene Mortal Shell en comparación con aquello a lo que aspira, es una banda sonora con temas épicos que quedarán en nuestra memoria. Es más, la “música” presente se compone de efectos sonoros, desde gritos agónicos, hasta choques metálicos al golpear, en fin, lo esperable. En algunas peleas contra jefes, hay un pequeño sonido de fondo que difícilmente podría catalogarse como una banda sonora, algo como el sonido de unos tambores, que de hecho, quedan rápidamente ahogados por el intercambio de golpes entre el ser demoníaco de turno y nuestro personaje.

Por otro lado, hay igualmente un reciclaje importante de enemigos y, esto ya duele algo más, de jefes. Hablando de los boss, las peleas contra estos son la parte más interesante. No obstante, hilando así con la falta de cohesión antes comentada sobre las zonas, con los jefes pasa algo similar. De los NPC, un poco más de lo mismo, apenas sabes nada de nadie, hay un personaje que te hace de hoguera y que parece ser conocida de uno de los muertos cuyo cuerpo usurpamos, pero no vais a tener mucha más información. Es una pena, puesto que conectar así con el jugador es mucho más complicado. Realmente, reconozco que me produce algo de rabia, puesto que está claro que Cold Symmetry ha puesto corazón en la obra, pero, posiblemente por una ambición desmedida o, quizás por limitaciones de tiempo, uno siente que falta algo y, al menos desde mi humilde punto de vista, el lore es una pieza fundamental independiente de cómo se cuente en un soulslike.

 

Conclusión

En parte, consigue replicar ese aura oscura y decadente de la serie de FromSoftware aportando su propio granito, pero olvidándose de otras características que hacen grande a la franquicia de Hidetaka Miyazaki. Dark Souls es mucho más que una oscura fantasía medieval cuyo único valor es su dificultad a la hora de combatir, es también una construcción coherente del mundo, una exploración satisfactoria que propicia la unión de zonas mediante atajos, es un lore que, si bien no viene regalado al jugador, está ahí y dota a todos y a cada zona del mundo de sentido, por último, es asimismo una puesta en escena que consigue encoger el corazón en su conjunto. Mortal Shell no es un mal juego, pero es imposible librarse de la sensación de que podría haber dado mucho más de sí, de que falta algo, de que hay un potencial desaprovechado que ha dejado un producto a medio gas. De todas formas, si os gusta el género daos el capricho, puesto que sale a precio reducido.

7
Recomendable
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Sinopsis
Mientras los últimos despojos de la humanidad se marchitan y se pudren, hordas de devotos enemigos aguardan entre las ruinas. Tus adversarios no conocen la piedad: para sobrevivir, necesitarás agudizar la atención, la precisión y los instintos al máximo. Localiza los santuarios ocultos de los devotos y descubre cuál es tu verdadero cometido.
Pros
El sistema de combate y las peleas contra los jefes
La decadencia y oscuridad de su mundo consiguen crear una atmósfera que le sienta bien
Aportaciones propias como el sistema de caparazones y endurecimiento
Contras
Falta de coherencia narrativa
El diseño de niveles
Una duración bastante discreta dentro del género
La banda sonora termina reduciéndose a efectos sonoros
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