[Análisis] Patapon Remastered

[Análisis] Patapon Remastered

Patapon fue un éxito refrescante cuando se lanzó en el PlayStation Portable en 2008. Es un título que mezcla de forma única una especie de estrategia rítmica, que terminó siendo uno de los juegos mejor valorados de la plataforma, y el segundo en su año de lanzamiento. Casi una década más tarde, el juego ha sido remasterizado para PlayStation 4. ¿Hará justicia a los nobles y valientes guerreros Patapon?

HISTORIA

Los Patapon son una tribu de ojos antropomorficados incorpóreos. Tiempo atrás la tribu fue grande y próspera, una raza orgullosa con un pasado heroico a sus espaldas, pero los actuales Patapon han sido forzados a abandonar su patria con la conquista del ejército invasor de Zigaton. Si bien son guerreros adeptos, sin un guía definitivo, están un poco dispersos y perdidos. En su situación de mayor desamparo y agonía, su reverenciada deidad vuelve a guiarlos. Nosotros seremos los encargados de tomar el rol del gran y benevolente ser divino que guiará a sus pequeños hacia la victoria. Como El Todopoderoso, es nuestro trabajo guiar a los Patapon a un misterioso lugar llamado Earthend, para que puedan contemplar las maravillas de este.

JUGABILIDAD

No tendremos el control directo sobre nuestros pequeños. En cambio, podemos interactuar y controlar a los Patapon a través del uso de cuatro tambores de batalla, cada uno asignado a los botones equis, circulo, cuadrado y triángulo del DualShock. Las órdenes son dadas a la tribu a través de los tambores, usando una cadencia que coincide con la música del nivel. Las órdenes que les demos a estos son diferentes; El simple «Pata Pata Pata Pon» ordena a las tropas marchar hacia adelante, mientras que «Pon Pon Pata Pon» llevará a nuestras tropas a atacar. Más adelante, aprenderemos otras canciones con las que podremos también, defendernos o retirarnos. También aprenderemos a utilizar nuestros poderes omnipotentes para realizar milagros y ayudar así a nuestro ejército a través de postres resecos, o melodías que pueden crear poderosos terremotos para ayudar a caer a los grandes y desafiantes jefes del juego.

Patapon es algo más que un juego rítmico, puesto que también tenemos estrategia lineal en tiempo real. Sólo podemos tomar tres tipos de unidades diferentes, y hasta seis de cada tipo con nosotros en cada misión. Elegir las unidades adecuadas (soldados de pie, arqueros, lanceros, caballería e incluso bardos) es tan importante como mantener el ritmo correcto. Si conseguimos mantener un combo, nuestras unidades entrarán en «Fever Mode», donde se moverán más rápido, golpearán más duro, y serán más resistentes. Si rompemos la cadena o no somos capaces de llevarlas a cabo, los Patapon terminarán pagando caro nuestra falta de ritmo.

Hay tres tipos distintos de nivel entre los 30 niveles de juego. Hay cazas, batallas y jefes. Los niveles de caza nos permitirán recopilar recursos de la flora y la fauna del mundo de los Patapon. Las batallas, generalmente basadas en objetivos, harán que nosotros y nuestro ejército nos enfrentemos a los Zigatons. Por último, obtendremos los niveles de jefe, que llevarán a nuestros pequeños guerreros a luchar contra los dinosaurios, cangrejos, plantas gigantes y más mientras nuestros Patapon avanzar a través de las llanuras. Después de derrotar a un jefe, contaremos con la opción de volver a jugar los niveles de jefe, con una dificultad mayor en cada intento.

Cuando no estemos haciendo ninguna de esas tres cosas, hay un puñado de actividades que podemos hacer en nuestra base. Podemos jugar a una pequeña cantidad de minijuegos basados en el ritmo para ganar algunos recursos adicionales, mientras que el árbol de la vida puede ser usado para dar nacimiento a nuevos guerreros o traer a los caídos de regreso de la muerte. La calidad de los recursos que gastemos determinará la fuerza de nuestros guerreros. También recogeremos nuevas armas y armaduras para nuestros Patapon, con una vasta colección de botines únicos y variados que valen la pena. Es algo que seguramente querréis hacer, porque aunque a primera vista pueda engañar, os aseguro que este es un juego que puede suponer un gran desafío.

GRÁFICOS Y SONIDO

El título se ve maravillosamente en PlayStation 4, y no es de extrañar, puesto que funciona a unos suaves 4K y 1080p. Sus imágenes son nítidas y coloridas, pero tan simple como siempre lo han sido. Desafortunadamente, al igual que lo vimos con Loco Roco, mientras que las imágenes en el juego son preciosas, las escenas de corte preprocesadas están a la altura de sus originales de PSP, haciendo que el resultado final las haga parecer borrosas. El juego al igual que ya pasaba en el original, carece de la opción de autoguardado.

Este es un juego de ritmo, y por tanto con la mano en el corazón me atrevería a decir que el audio es la parte más importante. Nada quedó atrás en este port para PlayStation 4. Las caprichosas voces de los Patapons son idénticas a la versión PSP y son tan simpáticas como siempre. Hay otra música para acompañar al juego, y muchas de ellos suenan influenciadas por los aborígenes australianos, pero luego llegamos al final de un nivel y nos deleitan con una fanfarria de gaita, y curiosamente, funciona bien. Es ese tipo de mezcla de culturas y sonidos que hace de este juego la joya que es.

CONCLUSIÓN

La serie de juegos de Patapon ha sido aclamada como una de las mejores del PlayStation Portable y es genial ver como el original hacer su camino a PlayStation 4 para llegar a un público más amplio.

Los desafíos rítmicos de Patapon y su estrategia en tiempo real se combinan para crear un juego inusual pero único, que es tan encantador como siempre. Sin embargo, creo que se siente mejor adaptado para ser jugado en una videoconsola portátil que en una pantalla grande, pero si nunca has tenido un PSP, esta es tu oportunidad de probar uno de los mejores juegos que este sistema tenía para ofrecer.

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.