[Análisis] ‘Pokémon Perla Reluciente’

[Análisis] Pokémon Perla Reluciente/ Pokémon Diamante Brillante

Fecha de Lanzamiento
19/11/2021
Distribuidora
Nintendo
Plataformas
Nintendo Switch
Versión Analizada
Nintendo Switch
Dejadme que me ponga un poco nostálgico y personal, ya que la ocasión lo merece. Mi primer acercamiento formal a la industria del videojuego se dio con la misma serie que, seguramente, os motivó a muchos de vosotros a conocer más acerca de este maravilloso arte interactivo: Pokémon. Esta era una marca que, desde que nací, me ha acompañado de una forma u otra: Peluches, juguetes, series animadas… Desde que tengo uso de razón he disfrutado de las aventuras del Peter Pan japonés, Ash Ketchum, pero al principio creía que solo era una serie y nada más. Un día, en el colegio, descubrí que había videojuegos de Pokémon, y me llamó mucho la atención, por lo que acabé por conseguir una Nintendo DS. ¿Sabéis con que juego la estrené? Con la segunda entrega de Pokémon Rangers, Sombras de Almia, grandísimo título infravalorado que me mostró un acercamiento afable y cariñoso a la naturaleza y fauna del universo de los monstruos de bolsillo. Aun sabiendo que este no era el tipo de juego que a mi me llamó la atención en un principio, disfruté como un enano de las aventuras de los Rangers, y tras pasármelo varias veces al 100% conseguí ahorrar el dinero suficiente para comprar Pokémon Diamante. Y fue en ese preciso momento en el que se abrió ante mí todo un mundo repleto de posibilidades. Pokémon Diamante me maravilló, me demostró el potencial de los RPGs y lo importante que era, en un título, presentar una buena jugabilidad, una buena banda sonora y una cantidad decente de secretos, misiones secundarias y elementos post-game. No os miento si os digo que me sé el juego de memoria, ya que completé varias veces tanto esta entrega como el posterior (e igualmente redondo) Pokémon Platino, y en todas estas rejugadas mis sentimientos eran los mismos: Estaba ante un par de juegos enormes, muy divertidos, simpáticos y épicos, un sentimiento que, a pesar de no ser exactamente el mismo (las primeras veces nunca se olvidan), sí que volví a sentirlo de forma similar con Pokémon Oro Heartgold, Pokémon Esmeralda y Pokémon Negro y su secuela. Era la época dorada de la franquicia de captura de monstruos, una época que, por suerte o por desgracia, hace ya tiempo que siento que se ha quedado anclada en el pasado. A día de hoy, no siento lo mismo con Pokémon.

Y no será porque no he intentado disfrutar de las entregas más recientes de la franquicia. Pokémon X fue el motivo por el que, tras la ruptura de mi 3DS, decidí dar el paso y hacerme con una 2DS, y aunque lo completé y disfruté, sentí que no era lo mismo: El diseño de niveles apostaba por una mayor linealidad, algo que chocaba con la nueva movilidad del protagonista, al mismo tiempo que el ritmo del juego decaía en la última sección del mismo. Tampoco ayudaba que el juego te construyera un equipo, ya que la cantidad de pokémon que el propio título entrega es absurda… Pero al menos a nivel artístico y visual el juego era excelente, añadiendo nuevas mecánicas de combate que funcionaban a la perfección y presentando una región hermosa, interesante y con una personalidad arrebatadora. Algo similar ocurría con Pokémon Sol y Luna, títulos que jugué pero que no terminé de disfrutar por, de nuevo, su diseño de niveles y su ritmo. ¿El problema lo tenía yo, o los títulos más recientes? Quizá me había acostumbrado a otros JRPGs, y simplemente el sentimiento del niño que disfrutaba todas las noches explorando la región de Sinnoh con su Infernape había quedado anclado en la nostalgia. Pokémon Let’s Go Pikachu fue un paso en adelante, y agradecí bastante que, a pesar de ser otro remake más de la primera generación, se arriesgaran en Game Freak a innovar con ciertas mecánicas. Esperaba que siguieran este camino en Pokémon Escudo y Espada… Y quedé sencillamente decepcionado. No era mi juego, me sentí completamente desubicado y alejado de la serie que me introdujo en el arte que más me divierte y me enseña. Y fue entonces cuando se anunciaron Pokémon Diamante Brillante y Perla Reluciente. Era una oportunidad de oro para volver a sentirme emocionado con Pokémon, una máquina del tiempo idónea que mejoraría los juegos que, ya en su día, se alzaban como algunas de las mejores entregas de la serie. Tanto Rojo Fuego/Verde Hoja como Oro HeartGold/Plata Soulsilver y Rubí Omega/Zafiro Alfa son ejemplos perfectos de como realizar un remake en condiciones de juegos tan míticos, y seguro que Diamante Brillante y Perla Reluciente no iban a ser la excepción… ¿Verdad?

Es interesante señalar quién se encuentra detrás del desarrollo de estos remakes, ya que se tratan de las primeras entregas de la rama principal de la serie que no han sido desarrolladas por Game Freak (equipo que, actualmente, se encuentra enfrascado en el desarrollo del interesantísimo spin-off con toques de mundo abierto ambientado en la Sinnoh de hace cientos de años Leyendas Pokémon: Arceus), pues en esta ocasión el estudio encargado de tal hazaña no es otro que ILCA, conocidos por ayudar en el desarrollo de algunos triple A japoneses (entre los que destacamos Dragon Quest XI , Yakuza 0 y NieR: Automata) y por su único desarrollo individual previo a estos remakes, Pokémon Home. La presión que tiene que afrontar el estudio es enorme, teniendo en cuenta lo queridas que son estas entregas y la falta de experiencia que tiene este equipo. ¿Han conseguido dar con la tecla a la hora de traer a la actualidad estos clásicos de Nintendo DS, o por el contrario el trabajo debería haber sido liderado por Game Freak? ¿Son juegos a la altura de las expectativas? ¿Y qué tal se mueven en Nintendo Switch? Dejémonos de preguntas, ya que Sinnoh y sus múltiples misterios, junto con los 8 líderes de gimnasio, nos esperan. Si queréis respuestas, las encontraréis en el análisis completo que, como ya viene siendo costumbre en mis diversas publicaciones, podéis leer a continuación.

 

¡Bienvenidos a la región de Sinnoh!

Lo primero es lo primero: ¿Cuál era el objetivo de ILCA a la hora de traer estos míticos títulos a la generación actual de consolas? Como ya os comenté, los remakes anteriores de la serie trajeron consigo unas maravillosas actualizaciones de los títulos originales que, mientras que respetaban el material original, permitían apostar por nuevas mecánicas al mismo tiempo que presentaban nuevo contenido…  Y eliminaban contenido clásico (como ocurrió, tristemente, con el Frente Batalla en Pokémon Rubí Omega/Zafiro Alfa). Sin embargo, con estos nuevos remakes se ha optado por una vía bien distinta que, con razón, ha acabado dividiendo a la comunidad de jugadores de la franquicia: Se ha decidido mantener el contenido de los títulos originales intacto, evitando modificar cualquier elemento y decidiendo incluir pocas novedades para establecer una experiencia fiel y cercana a los títulos de Nintendo DS. Esto nos hace replantearnos el significado de la palabra remake, que como ya sabréis, se trata del desarrollo de un producto ya creado con anterioridad desde cero, buscando recrear sus cualidades a través de otros medios pero intentando mantener la esencia. Con los remakes se puede o no arriesgar, mientras que con las remasterizaciones, que viene a ser la puesta al día de una obra del pasado (añadiendo mejoras leves que no requieren cambios sustanciales dentro del código del juego), se evita cualquier gran cambio. Esto lo observamos con grandes remakes del calibre de Resident Evil o Final Fantasy VII, dos remakes que, presentando o no grandes cambios, se perfilan como grandes títulos a la altura de los originales donde, al realizar una comparación, si se observa el paso del tiempo. Sin embargo, con Pokémon Perla Reluciente no observamos tal diferencia, ya que nos encontramos con un título que bien podría servir como una máquina del tiempo: Es nostalgia pura, ya que los cambios son mínimos y la puesta al día no sobrepasa los límites para que notemos diferencias entre el original y el remake. ¿Qué opino sobre esto? Creo que esta es una pregunta compleja, y lo interesante es ir paso a paso analizando cada apartado. En algunos casos, creo que se deberían haber plasmado una mayor cantidad de cambios, ya que el paso del tiempo ha hecho que estos títulos lo requieran, mientras que en otros casos soy partidario de que se mantenga un perfil tan similar al original.

Por ejemplo, si nos paramos a observar la historia del título podemos comprobar que los cambios han sido mínimos… Y creo que esto, así de primeras, no es tan malo. La historia del título original ya era, de por sí, apasionante: El jugador controla a un joven entrenador originario de Pueblo Hojaverde (o entrenadora) que, tras un viaje al Lago Veraz junto a su mejor amigo, deciden usar los pokémon del maletín olvidado del viejo profesor Serbal para luchar contra unos pokémon salvajes. Tras el combate, el pokémon elegido por el protagonista (que ha de elegir entre Chimchar, Turtwig o Piplup) y este quedarán unidos por un vínculo inquebrantable, lo que hace que el profesor Serbal decida confiarle al protagonista una ardua misión: Completar la pokédex nacional de la región Sinnoh, todo ello mientras obtiene las ocho medallas de gimnasio necesarias para retar al alto mando y para convertirse en el nuevo Campeón de la Liga Pokémon. Sin embargo, esto no será lo único a lo que tendrá que hacer frente ya que en su camino se interpondrá el misterioso Equipo Galaxia, cuyo objetivo llevará al entrenador a descubrir la verdad detrás de la creación del universo pokémon y las fuerzas que lo rigen… La historia de Pokémon Perla Reluciente, que nos tomará unas 25 horas aproximadamente para completar, es una de las más interesantes y elaboradas de toda la franquicia, contando con un equipo rival interesante, bien construido y coherente que lejos está de los caricaturescos Equipo Aqua/Magma o de los olvidables Equipo Flare, aunque sí que es cierto que se queda algo atrás del icónico Team Rocket o del Team Plasma, posiblemente los mejores antagonistas de toda la franquicia. El rival puede parecer algo pesado al inicio, pero poco a poco se le coge cariño y acaba resultando un rival a la altura de las circunstancias. Los gimnasios son memorables y suponen un buen desafío, y la región de Sinnoh cuenta con un gran número de zonas que resultan muy divertidas de explorar, al mismo tiempo que está plagada de secretos y misterios (por ejemplo, como olvidar la enigmática Vieja Mansión que se encuentra en el Bosque Vetusto, o los tres lagos habitados por ciertos pokémon legendarios). Esto hace que el juego suponga una aventura muy interesante tanto a nivel de historia como a la hora de conocer el universo en el que se ambienta, ya que se presentan muchos elementos únicos que aportan una mayor construcción de mundo, destacando especialmente con esto las dos estrellas de la función: Los pokémon legendarios, que exploran los rincones más míticos del mundo pokémon y se coronan como dos de los legendarios más impresionantes de la franquicia.

Como os decía, Pokémon Perla Reluciente se presenta como una aventura perfecta para los jugadores de cualquier edad, pudiendo ser disfrutada tanto por niños como por adultos, aunque los diálogos, algo más infantiles, harán que sea un JRPG más apto para los primeros que para los segundos. Ya lo comentaba antes, pero a nivel de novedades la historia de este título se mantiene intacta, aportando muy poco y manteniendo casi todo lo que caracterizaba a la original. No me ha supuesto un problema, aunque sí que habría disfrutado de algún tipo de expansión como ya nos presentó en su día Rubí Omega con ese maravilloso Episodio Delta que ampliaba la historia y dejaba un gran sabor de boca. Aquí ha habido ciertas novedades relacionadas con el post-game, pero me han parecido algo escasas y simples, dejando capturar a los legendarios de otras entregas (eso sí, anteriores a la cuarta generación) dentro del Parque Hansa en uno de los movimientos post-game más flojos de la saga.

 

¡Hazte con todos… los que había en su momento!

A nivel jugable el título sigue manteniendo las principales características del original, aunque se añaden ciertas novedades que mejoran y modifican la dificultad o que amplían las opciones disponibles para el jugador. Así, el título se presenta como un RPG con vista cenital que nos lleva a explorar todos los rincones de la región de Sinnoh. El control es algo obtuso, y por lo general es más cómodo controlar al personaje con la cruceta (ya que el movimiento es igual al título original) que con la palanca, ya que al incluir más posibilidades de movimiento puede llegar a sentirse algo confuso. Una novedad que me ha llamado la atención mucho ha sido la posibilidad de pasear junto a uno de nuestros pokémon, que nos acompañará fuera de la pokéball. Aunque lo hayamos visto en otras entregas de la franquicia, siempre es un gustazo ver esta característica de vuelta y con tan buenas animaciones (aunque sí que es cierto que a veces los pokémon nos obstaculizan, y hay ciertas especies que, al quedar reducidas, se pueden ver algo ridículas, como pasa con los legendarios). La exploración es interesante y el diseño de los gimnasios, las rutas, las cuevas y demás mazmorras mantienen un muy alto nivel de progresión, apoyándose además en la interesante curva de dificultad del título que, en ciertos aspectos, toma muchas notas de las primeras entregas de la serie (solo hay que ver el inicio del título, que es muy similar al de Pokémon Rojo/Azul, con un líder de gimnasio de tipo roca y todo). Una de las novedades que presentaron los títulos originales en su momento era el pokéreloj, que era una interesante excusa para aprovechar la función táctil de Nintendo DS. En esta entrega el pokéreloj ha vuelto, y se puede utilizar en la esquina superior derecha de la pantalla, contando con funciones táctiles y todo. Se han respetado al máximo los distintos modos del pokéreloj, como el contador de pasos o el bloc de notas, aunque hay otros que, por el diseño de Nintendo Switch, se sienten mucho más pesados de usar, como pasa con el zahorí. Creo que el pokéreloj se podría haber planteado de otra forma, y es que aunque no está mal del todo, sí que llega a molestar un poco su posición en la pantalla y algunas de sus funciones están mal diseñadas. Lo que sí se ha trasladado mucho mejor es la exploración del subsuelo, una de las claves del juego original que aquí se ha visto gratamente ampliado, planteando un diseño interesante en el que no solo buscaremos los minerales ocultos, sino que podremos habilitar nuestra propia base y podremos buscar zonas en las que habitan pokémon más difíciles de encontrar en la hierba alta. Me ha convencido mucho la función del subsuelo, siendo uno de los mejores puntos de todo el título. Hablando de novedades, como ya os comentaba antes, hay ciertos aspectos que se han modificado para hacer más sencillo el camino al jugador, pero creo que esto tiene repercusiones muy variadas. 

Para poder de esto, es conveniente hablar primero del sistema de combate, que se mantiene absolutamente fiel al de las entregas originales. Así, podremos enfrentarnos a nuestros rivales o a los pokémon salvajes en batallas 1 vs 1 o 2 vs 2 donde destacarán las habilidades y los tipos de nuestros pokémon. Esto es lo más básico de la saga, ya que cada pokémon pertenece a uno o dos tipos que serán más fuertes o débiles frente a otros tipos: El tipo agua es fuerte contra el tipo fuego, el tipo roca o el tipo tierra, mientras que es débil frente al tipo planta y al tipo eléctrico… Y viceversa. Podremos utilizar ataques de tipo físico, de tipo especial, de mejora de estadísticas y demás cuyo efecto dependerán de las estadísticas de cada pokémon. Es un sistema de combate sencillo, lento y muy adictivo, que nos llevará a crear un equipo pokémon de lo más completo y variado para poder hacer frente a cualquier entrenador que se ponga en nuestro camino, al mismo tiempo que cuenta con un gran número de opciones al incorporar tanto los objetos equipables como las MTs, que nos permiten enseñarle a nuestros compañeros el movimiento que elijamos. No ha cambiado nada con respecto a los juegos originales más allá de la incorporación del tipo hada, y no se han incluido pokémon de las generaciones posteriores ni mecánicas de estas, como las megaevoluciones o los movimientos Z. Esto me ha resultado interesante, ya que simplifica y vuelve a dar otro significado al combate, a pesar de que me habría gustado que se hubieran incorporado un mayor número de pokémon para, así, poder aportar alguna novedad de mayor peso al título. Sea como fuere, seguimos estando ante un RPG extenso, denso y repleto de contenido, que dentro de su franquicia solo es superado por titanes de la talla de Pokémon Oro HeartGold/Plata Soulsilver. Las novedades quedan relegadas a un segundo plano frente a la recreación fiel y muy lograda del contenido original, que si bien puede quedar algo vacío o simple frente a los avances que se han dado dentro del género RPG durante la última década, sigue alzándose como uno de los títulos más redondos, a nivel de mecánicas y diseño, de toda la franquicia. 

Cabe destacar, antes de pasar al siguiente apartado, que se ha respetado de forma fiel todo el componente multijugador que presentaban los títulos originales, pudiendo acceder a estos a través de los Centros Pokémon y desde las zonas designadas, destacando también ciertas mecánicas como las vistas en la Sala Unión o en el Subsuelo. Esto no solo me ha generado una nostalgia enorme, sino que me ha resultado muy curioso e interesante, destacando lo bien que funciona a la hora de conectar con otros jugadores. No esperaba que funcionara tan bien, pero esto ha envejecido como un buen vino.

 

Un apartado visual repleto de criaturas adorables y personajes cabezones

A nivel artístico el título me ha generado un choque de sentimientos muy complejo debido a la intención y ejecución del mismo. Buscando respetar al máximo los títulos originales, desde ILCA han optado por trasladar los píxeles del original a un entorno 3D con modelos chibi y entornos minimalistas, haciendo que todo se parezca mucho al apartado artístico del juego original pero perdiendo mucho en la posible potencia gráfica que podría haber tenido un juego de tal calibre. Y es que viendo el desarrollo de la serie por el momento en Switch, podíamos adivinar que los remakes de Diamante y Perla, al tener menos modelos de personajes y criaturas y un universo ya constituido, podría haber sido un experimento interesante a nivel gráfico para la franquicia, siendo una tarea más sencilla que, por ejemplo, probar a innovar gráficamente con una nueva generación. Pero esta oportunidad se ha desechado a favor de un estilo artístico sencillo y fiel, que no se ve nada mal pero evidencia que, quizá, ILCA debería haber escuchado más a los fans. También creo que, dentro de lo bien que se ve el juego, el estilo artístico se podría haber pulido aún más para ofrecer un nivel de detalle superior, como ya pudimos ver, por ejemplo, en el precioso Link’s Awakening. A nivel general el apartado gráfico del título me convence a pesar de que está repleto de luces y sombras: Su iluminación, sus entornos y el movimiento del agua me resultan maravillosos y muy trabajados, mientras que las animaciones de sus personajes sí que dejan mucho que desear. Es un juego bonito, pero podría haber sido mucho más bonito. Más allá de eso, creo que debería haberse pulido un poco más, ya que encontramos varios dientes de sierra y un mayor número de glitches y bugs de lo que solemos encontrar en la serie. Por último, en batallas el título destaca especialmente, pues es donde podemos apreciar el modelado de los pokémon en su mayor nivel de calidad.

A nivel sonoro el juego sí que me parece mucho más redondo, recuperando los temas originales (que se alzaban como algunos de los mejores de toda la serie) en una serie de remezclas que no solo respetan y homenajean a la perfección a los de las entregas de Nintendo DS, sino que en algunos casos concretos consiguen superarlas. No os engaño si os aseguro que estamos ante la mejor banda sonora de la serie en años, y de hecho considero que es muy difícil superarla. Mucha suerte con esto, Leyendas Pokémon. Más allá de esto, los efectos de sonido respetan lo visto en el resto de títulos y mantienen un muy alto nivel.

 

Conclusiones: Unos remakes a la altura, a pesar de que podrían haber sido más

Pokémon Perla Reluciente y Diamante Brillante se trata de dos buenos RPGs que representan lo que hizo grande a la franquicia de monstruos de bolsillo de Nintendo, que se eleva como un gran juego no por las novedades que trae consigo sino porque el material original es de una muy alta calidad. La decisión de hacer unos remakes tan fieles al material original no resulta extraña, pero sí que sorprende al ver que a nivel técnico el juego aún necesita de un par de retoques. Dejando eso a un lado, nos seguimos encontrando un título divertido y extenso, repleto de contenido y que presenta lo mejor de la franquicia en la actualidad. Tanto si sois fans como si no, estas entregas son indispensables en vuestra colección, aunque si tenéis recientes el jugar a las entregas originales quizá os sea conveniente esperar un tiempo a haceros con estos nuevos títulos. Y si estáis esperando al lanzamiento de Leyendas Pokémon, Perla Reluciente y Diamante Brillante son una ocasión de oro para conocer la región de Sinnoh en la actualidad, antes de coger la máquina del tiempo que aterrizará en nuestras Nintendo Switch a inicios de 2022.

8
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Sinopsis
¡Vive una nostálgica aventura que vuelve a cobrar vida en Pokémon Perla Reluciente para Nintendo Switch! Emprende un viaje repleto de misterios a lo largo de la región de Sinnoh, atrapa Pokémon, enfréntate a los Entrenadores Pokémon más fuertes de la región y desbarata los pérfidos planes del Equipo Galaxia.
Pros
RPG muy divertido y con una gran variedad de contenido
A nivel musical es de lo mejor que ofrece la franquicia
Su online funciona a la perfección
Contras
Hay una grave falta de novedades con respecto a las entregas originales
Algo justo a nivel gráfico, y necesita de algo de pulido a nivel técnico
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