[Análisis] Return to Monkey Island

Fecha de Lanzamiento
19/09/2022
Distribuidora
Devolver Digital
Plataformas
Nintendo Switch y PC
Versión Analizada
Steam
Las aventuras gráficas nacieron en el mundillo del PC gracias a la labor de múltiples estudios de desarrollo que, con habilidad e ingenio, presentaron al mundo títulos en los que se presentaban historias diversas y mucho más profundas que las que presentaban el resto de juegos de la época. Y si bien estos estudios sentaron las bases de todo un género, ninguno tendría el impacto que acabó generando LucasArts, el estudio nacido en torno a la productora de George Lucas y que tantas alegrías había dado en la industria del cine con títulos del calibre de Star Wars e Indiana Jones. ¿Y por qué se habla de tal impacto? Pues porque con la llegada del mítico motor SCUMM se presentaron juegos innovadores y de una calidad narrativa inigualable, donde el humor y la inventiva sobresalían por encima del resto: Maniac Mansion daba un giro de tuerca a las clásicas cintas de terror, apostando por un juego pequeño pero muy rejugable gracias a la posibilidad de elegir entre múltiples protagonistas, mientras que Indiana Jones y la Última Cruzada ofrecía una de las mejores adaptaciones jamás realizadas de una película, mucho mejor que la realizada por la misma compañía del clásico Dentro del Laberinto. Pero la auténtica revolución llegaría en el año 1990, pues con la reestructuración de la empresa se lanzarían dos títulos totalmente adversos pero igualmente únicos: Loom, que aunque pase más desapercibido ofrecía una aventura gráfica basada en la música, y The Secret of Monkey Island, el epítome de la creatividad vigente en LucasArts donde Ron Gilbert y su equipo daban rienda suelta a una versión del caribe desvergonzada en la que, una vez entraban, todos querían acabar siendo piratas.

The Secret of Monkey Island es una de las vacas sagradas tanto del género como de la industria del videojuego occidental, un clásico atemporal indiscutible cargado de un humor mordaz en el que no faltan las constantes rupturas de la cuarta pared. Cada sección del juego supone un interesante coqueteo con conceptos no vistos hasta el momento, y se presentaba como un juego en el que, más que castigar al jugador con la muerte, se le castigaban los fallos con más humor. LucasArts ofrecía un juego en el que pusieron todo su corazón, uno que les llevó al olimpo del género y les hacía ir más allá de su nombre, capaz de opacar cualquier creación original. Con Monkey Island como su nuevo buque insignia, era cuestión de tiempo que se continuaran las aventuras del bueno de Guybrush. Así, se lanzó en 1991 Monkey Island 2: LeChuck’s Revenge, otra obra maestra atemporal que, a mi parecer, rompía aún más con los estándares y no solo ofrecía una mejor historia, si no también un humor mucho más pulido. Las aventuras del joven pirata pararon momentáneamente, debido principalmente al interés de la compañía por realizar nuevos juegos, y no sería hasta 1997 que Guybrush volvería a la acción con The Curse of Monkey Island Pero sin parte del staff que dio forma a la saga. Ron Gilbert, arquitecto absoluto tanto de la serie como del motor SCUMM, ya no trabajaba en la compañía, y la serie no volvió a la misma. Por mucho que se la intentara traer de regreso, parecía que Monkey Island ya estaba atada al pasado… Hasta que, en pleno 2022, se anunció que la serie regresaría junto a Ron Gilbert en un nuevo título que es, precisamente, el que hoy tengo el placer de analizar. Bienvenidos, por tanto, a la reseña de Return to Monkey Island.

 

El retorno del rey (pirata)

Pongámonos en situación: la historia de Return to Monkey Island nos traslada directamente al final de la segunda entrega de la serie, en esa loquísima secuencia que parecía alterar por completo el significado de la serie. Respondiendo a lo que ocurrió realmente (que no desvelaré para evitar posibles spoilers), pronto nos pondremos en la piel del buen Guybrush Threepwood quien, tras regresar a la isla de Melée, decide poner fin a una de la dudas que más había atormentado a los fans de la franquicia: ¿Cuál es el secreto de Monkey Island? A fin de cuentas no se respondía a esta incógnita en el juego, y tras más de 30 años ya iba siendo hora de conocer la verdad. Nuestro deslenguado pirata pronto descubre que han cambiado muchas cosas en la isla, como los líderes piratas que encontramos en el SCUMM Bar hasta la situación del pobre Stan, cuyo negocio ha sido cerrado por ventas fraudulentas. ¡Incluso se ha elegido a una nueva gobernadora! Pero lo peor de todo se encuentra en el puerto, pues LeChuck ha vuelto, una vez más, con un objetivo claro: Descubrir el secreto de Monkey Island. Un momento… ¡Pero si es lo mismo que ansía nuestro protagonista! ¿Qué posibilidades había? Con su característica suerte y su inagotable ingenio, Guybrush deberá averiguar la forma ideal para hacerse con el secreto de Monkey Island antes que el resto, una tarea que le podrá llevar a conseguir el éxito… O algo menos espectacular, como ya nos acostumbraron los duelos del primer juego.

A pesar de que han pasado más de 30 años en la vida real, el tiempo no parece haber pasado por las islas del caribe. Encontramos una historia interesante y muy divertida que plantea una excelente revisión a muchos de los parajes que ya visitamos en la primera entrega de la serie. Los fans se verán fuertemente recompensados con eficaces guiños a ciertos personajes, bromas y demás elementos que hacían de estas entregas únicas, mientras que los nuevos jugadores son los que, quizá, se sentirán algo más perdidos. Y es que el juego hace un buen trabajo para presentar el alocado universo de Monkey Island a nuevos jugadores, pero su necesidad de recaer constantemente en la nostalgia hace que muchos aspectos no calen como deberían en los jugadores nuevos. Es un juego hecho especialmente para los fans, quienes a nivel narrativo encontrarán un regreso absoluto que retoma lo mejor de las primeras entregas al mismo tiempo que innova de una forma eficiente. Los nuevos personajes encajan a la perfección en este universo, y parece como si hubieran estado planeados desde la época de los primeros juegos. El humor es de lo mejorcito, gozando de muchos gags y golpes de humor que funcionan a las mil maravillas y que tienen muy en cuenta elementos externos al juego, como la situación actual de la industria, tratándolos con la sutileza adecuada para que no acaben quedando anticuados. Como fan de la serie, he disfrutado mucho de la historia del juego, de sus alocados diálogos y de su variadísimo plantel de personajes, uno de los mejores de la antigua y nueva LucasArts. 

 

¡Detrás tuya, un mono de tres cabezas!

A nivel jugable el título opta por innovar alterando de forma superficial las bases del juego, ofreciendo un sistema de control original e intuitivo que no elimina nada de lo visto hasta el momento. Es decir, que Return to Monkey Island se presenta como una aventura gráfica a la vieja usanza, con un sistema de control point-and-click en el que deberemos ir de escenario en escenario interactuando con objetos y charlando con los personajes, pero lo minimiza todo para hacerlo más intuitivo y dinámico. Los más puristas del género podrán rechazar de primeras esto, pero lo cierto es que la decisión tomada me parece la más adecuada. Con este nuevo sistema de control no tendremos que elegir la acción a realizar con cada objeto, si no que simplemente tendremos que pulsar sobre los que queramos para realizar la acción adecuada. Esto elimina el sistema de prueba y error tan común en los clásicos títulos de LucasArts, y hace que todo se sienta mucho mas dinámico. Esta no es la única novedad del título que aporta mejoras en la jugabilidad, pues también se incluye la posibilidad de resaltar todos los objetos en el escenario con los que podemos interactuar, y se aportan dos objetos que nos permitirán no perdernos durante el desarrollo del juego: un listado de objetivos, y un libro que nos dará pistas para avanzar cuando no sepamos qué hacer. Todo esto hace que nos encontremos ante el Monkey Island más accesible, pero no por ello el más sencillo, pues esto no afecta de ninguna manera al diseño de niveles tan completo que presenta.

Hablando de esto, el juego presenta una serie de puzles muy bien planteados donde solo nuestro ingenio nos permitirá avanzar. Se evita la presencia de puzles muy absurdos, como el del clásico pollo de goma con polea (que es referenciado en el juego, faltaría más), aunque no se han dejado de incorporar puzles en los que el humor es la clave. Hay un equilibrio de puzles muy bueno y, aunque nos encontramos ante uno de los juegos más extensos de la serie, en ningún momento se acaba volviendo repetitivo o pesado. Es más, poco me ha faltado para completar el título en dos partidas, pues es innegable que el juego es adictivo como pocos. Las decisiones de diálogo son hilarantes, y en más de una ocasión me han hecho querer volver atrás para probar todas las posibilidades. Es una aventura gráfica que, al mismo tiempo, se siente clásica y refrescante. Un regreso al pasado que nos hace sentir como si el género se hubiera mantenido en forma hasta nuestros días.

 

Pregúntame sobre Loom

Desde su anuncio, el juego generó una fuerte polémica por el estilo artístico elegido, que abandonaba tanto los píxeles clásicos como la resolución algo más realista de las ediciones especiales para apostar por uno mucho más colorido y cercano a los dibujos animados infantiles. Y aunque es comprensible que algunos fans no quedaran contentos con esta decisión, no se puede negar que el juego tiene tanta o más personalidad como los primeros juegos, siendo a nivel artístico más fiel y coherente con sus predecesores que The Curse of Monkey Island o Escape from Monkey Island. El uso del color es maravilloso, impidiendo que no perdamos la pista de ningún objeto importante. Los diseños de personajes rezuman originalidad, y los que se presentan nuevos están a la altura de los clásicos. Todo a nivel gráfico funciona muy bien, aunque sí que creo que se debería haber retocado un poco más el movimiento de los personajes, que es especialmente tosco. Por otro lado, a nivel técnico el juego funciona a las mil maravillas, sin bajones de rendimiento ni problemas del estilo. 

A nivel sonoro el título destaca especialmente gracias al retorno de Michael Land (compositor de las primeras entregas de la serie) quien, junto a Peter McConnell y Clint Bajakian (compositores veteranos en la serie, y reconocidos por su labor dentro y fuera de Lucasfilm), presenta una banda sonora de toque clásico pero con sonidos innovadores que le sientan al título de escándalo. Los temas que se recuperan suenan frescos, mientras que los nuevos temas se amoldan como anillo al dedo al estilo de la franquicia. Con el doblaje ocurre algo similar: todos realizan un trabajo excepcional, tanto actores nuevos como veteranos, destacando especialmente el papel de Dominic Armato como Guybrush.

 

Conclusión: Un regreso como ningún otro

Return to Monkey Island es una aventura gráfica excepcional, fresca y dinámica, que revisa los cánones del género de la aventura gráfica point-and-click para hacerlos más accesibles al gran público sin dejar de lado a los jugadores de toda la vida. Siendo un juego pensado especialmente para los fans de la franquicia, estos encontrarán aquí una propuesta profundamente nostálgica que consigue alzarse como el juego que la franquicia merecía y necesitaba. No se le pueden poner muchos peros a este juego, siendo una aventura que cualquier amante del género no se puede perder, y menos por su irresistible precio reducido. 

 

9
Imprescindible
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Sinopsis
Return to Monkey Island es el inesperado y emocionante regreso del creador de la serie, Ron Gilbert, que retoma la historia de las legendarias aventuras gráficas The Secret of Monkey Island y Monkey Island 2: LeChuck's Revenge, desarrollado en colaboración con Lucasfilm Games.
Pros
Historia divertida y adictiva, que recompensa a los fans de la serie
Se añaden múltiples mejoras a la clásica fórmula del point-and-click, haciéndolo más accesible
Su apartado gráfico es todo un acierto
Gran banda sonora y gran doblaje
Contras
Si no eres fan te perderás una gran parte de la experiencia
Aunque es más largo que el resto, sigue siendo algo cortito