[Análisis] Wolfenstein: Youngblood

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Estoy seguro de que, en más de una ocasión, os habréis preguntado cómo habría sido el mundo si Alemania y Japón hubieran ganado la II Guerra Mundial. Y aunque esto era algo que ya se había explorado en la literatura, con la magnífica novela El Hombre en el Castillo de Phillip K Dick, no se había mostrado en otros géneros. Pero esto cambió cuando la gente de Bethesda planeó resucitar una de las sagas más importantes dentro del género FPS: Wolfenstein, saga que literalmente daría inicio al género en el año 1992 con Wolfenstein 3D (que, como curiosidad, se trataba de un reboot de Castle Wolfenstein, programado por Silas Warner para el Apple 2) y que ahora buscaba regresar con un mayor enfoque en su historia. Y mereció la pena, totalmente, ofreciendo unos FPS sólidos, divertidos y muy trabajados.

La historia de Wolfenstein: The New Order, que fue como se tituló este nuevo reboot, narraba la historia de B.J. Blazkowicz, un soldado americano de ascendencia judía que cae en coma durante un asalto en plena II Guerra Mundial. Cuando despierta varios años después, descubre que los nazis ganaron la guerra y arrasaron los Estados Unidos, por lo que al conocer acerca de una especie de rebelión se une a ellos para intentar recuperar lo que les arrebataron y acabar con el mayor número de nazis que pueda. Su excelente secuela, Wolfenstein: The New Colossus, nos contaba el asalto de la rebelión a lo que quedaba de los Estados Unidos y su intento de reconquista, para así hacer frente directamente a la supremacía nazi.

Con un final abierto e interesante, todos estábamos a la espera de la tercera y última entrega de esta trilogía, que iba intercalando sus lanzamientos con los de DOOM (del mismo estudio). Pero Bethesda nos sorprendió con otra cosa, y es que anunciaron que en el mismo año en el que se lanza DOOM Eternal saldrá al mercado una especie de spin-off/secuela de Wolfenstein: The New Colossus centrada en el cooperativo y ambientada en la París de los años 80, siendo este el título que hoy toca analizar, Wolfenstein: Youngblood. Con todo esto en mente, es normal que surjan ciertas dudas: ¿estará a la altura de la saga esta nueva entrega, o por el contrario supondrá un bajón considerable de calidad? ¿Se pierde calidad narrativa al incluir un modo cooperativo? ¿Y que hay de matar nazis? ¿Sigue siendo tan satisfactorio como siempre? Vayamos por partes y respondamos a todo esto con calma, aunque esto sí que os lo adelanto: matar nazis sigue siendo tan satisfactorio como siempre. 

«En lo de matar nazis sois unas aficionadas. Con nosotros pasaréis a profesionales»

La historia de Wolfenstein: Youngblood narra, como antes mencioné, la historia de la búsqueda de B.J. Blazkowicz en Neu-París a manos de sus hijas Soph y Jess. Tras la desaparición del asesino de nazis por excelencia, las hermanas gemelas huyen hasta Neu-París donde se reúnen con la resistencia parisina, y tras recopilar información, descubren que deben acabar con algunos de los puestos más importantes de la ciudad, entre ellos los tres puestos Hermano, para así tener acceso al Laboratorio X, último lugar en el que se tiene conocimiento que estuvo su padre. Además, ambas hermanas se proponen ayudar a los miembros de la resistencia, con un objetivo más que claro: recuperar París. A diferencia de las anteriores entregas de la saga, Youngblood apuesta más por la acción que por la narrativa, lo cual es lógico debido al claro protagonismo del cooperativo. El juego narra una historia muy interesante, pero con un número menor de cinemáticas y con más «relleno» que las entregas anteriores, y es que, mientras que estas eran juegos lineales centrados total y absolutamente en su historia principal, Youngblood se permite añadir muchas más misiones secundarias alejadas de la trama principal. Al ser un spin-off, no veo esto como algo realmente malo, sino más bien como algo fresco y que termina de sentarle bastante bien, a pesar de que ciertas misiones pequen de ser algo repetitivas y no terminen de aportar mucho a la trama y lore de la saga.

Uno de los puntos claves del título es su ambientación, y es que al igual que en las entregas anteriores consigue convencernos de que realmente nos encontramos en ese universo alternativo en el que Alemania sí que ganó la guerra. Esto lo consigue gracias a cosas tan interesantes como documentos, periódicos o incluso canciones que podemos encontrar y conforman los desbloqueables del título (la versión alemana de The House of the Rising Sun es maravillosa) o mediante los personajes que se van presentando en el título. Y es que, a pesar de que los personajes no están tan trabajados como en otras entregas de la saga, con secundarios más olvidables, si que nos encontramos ante varios personajes interesantes y que se ganarán un hueco en el corazón de los fans, destacando sobretodo las gemelas Blazkowicz, cuya evolución puede verse a lo largo de todo el juego y es uno de los puntos más fuertes de su parte narrativa. Se podría haber trabajado más el resto de personajes, especialmente los secundarios, sí, pero al no estar enfocado el título en la historia sino más bien en la acción y el cooperativo, puedo comprender el por qué de esta decisión. Sea como sea, nos encontramos ante una parte narrativa sólida que, a pesar de no tener la importancia de anteriores entregas, sigue planteando una propuesta interesante y bien trabajada.

«Neu-París, la ciudad de las luces y el terror»

Youngblood sigue siendo, al igual que el resto de la saga, un FPS puro y duro, en el que el objetivo será matar a todos los soldados nazis, perros nazis y hasta robots nazis que nos encontremos. Y esto es realmente un gustazo, pues nos encontramos ante uno de los gunplays más divertidos que he visto en cualquier videojuego, estando casi a la altura de DOOM. A pesar de que la variedad de armas no es muy elevada y muchas de estas se repiten de la entrega anterior, en ningún momento llega a cansar el acribillar a nuestros enemigos. La principal novedad es que ahora, en vez de acabar con los nazis a solas, contamos con la ayuda de nuestra hermana, que puede ser controlada tanto por la IA como por un amigo, y dejad que os asegure que esta opción es mucho mejor que la otra, aunque con ciertos detalles a mencionar. Al igual que en juegos como Borderlands, en este título contamos con un sistema de progresión por niveles que será vital para cumplir ciertas misiones, ya que si vamos directos a por enemigos de un nivel mucho más alto que el nuestro no duraremos ni un minuto. Por ello, será necesario completar misiones de nuestro nivel o eventos que van surgiendo conforme exploramos París para subir de nivel y poder plantar cara a los nazis más peligrosos. Pero ahí encuentro un problema, y es que si tú estás al nivel 21 y se conecta un amigo que acaba de iniciar el juego, este estará a nivel 1, haciendo que la progresión para él sea imposible y nula. Es un problema que se podría haber solucionado balanceando el daño de los enemigos, pero que no termina de afectar si jugamos al título en solitario.

No hay duda de que se trata de un título pensado para ser jugado por completo en cooperativo, y es que a pesar del fallo que he mencionado antes, el resto del título funciona a las mil maravillas con otro jugador y resulta una experiencia bastante interesante y entretenida. Salvo cierto momento en el que sufrí algo de lag, el resto ha funcionado perfectamente, y es que realmente aplicar el multijugador a este tipo de títulos, apostando por una historia interesante, me parece un acierto. Así, se incluyen novedades tales como usar ciertos movimientos para mejorar la salud o el escudo de las dos hermanas, vidas compartidas con las cuales poder tener varias oportunidades de caer y recuperarse sin que acabe la partida o el tener que accionar ciertas cosas entre las dos para poder avanzar en los niveles. No son muchas las novedades introducidas, pero son interesantes y realmente justifican el hecho de estar ante una nueva entrega.

Cabe destacar también que nos encontramos ante el título más rejugable y abierto de la saga, y es en este apartado donde se nota la mano de Arkane, estudio creador de Dishonored, pues pasamos de niveles lineales y pasillescos a contar con una estructura abierta basada en una París dividida en sectores en la que nos moveremos a través del metro, y por el cual podremos acceder a las catacumbas, donde se encuentra la base de operaciones de la resistencia. Será aquí donde se puede interactuar con los miembros de esta banda, quienes serán los encargados de darnos las misiones secundarias y principales con las cuales poder avanzar en la historia y subir de nivel. Es una estructura muy alejada de las entregas anteriores, pero no en el mal sentido, pues realmente funciona y termina de casar con la propuesta del juego. Además, al contar con esta estructura el título da pie a poder manejar las diversas situaciones que nos encontramos de distintas maneras, ya sea con sigilo, cuerpo a cuerpo, o a tiros desde el primer momento. Como único fallo, diría que esta estructura no es tan intuitiva como se muestra en otros títulos, llegando a ser algo confusa en ciertos momentos, pero por lo demás realmente funciona.

«Este es el rostro de la venganza judía»

El apartado visual de Youngblood es apabullante, aprovechando de gran manera el motor id Tech 6, mismo usado en la entrega anterior de la saga, The New Colossus. A pesar de que se siente en parte como una expansión de este título en lo que a gráficos se refiere, no se puede negar que es uno de los puntos fuertes del título. Los edificios, paisajes y el mundo que busca mostrar el juego están representados de una forma excelente, y el nivel de detalle con el que cuenta el juego es tal que podemos ver una buena cantidad de pósters, películas y demás elementos que ayudan a la inmersión y que demuestran el cariño que los desarrolladores han puesto en crear este universo y este título. Las expresiones faciales y los movimientos también cuentan con un buen nivel de detalle y cuidado, aunque sí que es cierto que en ciertos momentos las caras pueden llegar a verse… raras. Por lo demás, poco hay que decir de este apartado, ya que si bien podría haberse dado una mayor mejoría gráfica, lo cierto es que el título se ve impresionante, y encima está adaptado a PC de una manera excelente, ya que incluso en ordenadores de requisitos medios el juego puede llegar a tirar en 60 FPS, algo que me ha sorprendido para bien.

En cuanto al tema diseños, lo cierto es que no arriesga, ya que sigue apostando en su mayoría por los diseños que ya habíamos visto en otras entregas para mostrar a los enemigos y el mundo. Hay nuevos diseños muy interesantes, como los de las protagonistas o los de ciertos secundarios (me ha encantado el de Dimitri) que demuestran que realmente siguen con la misma calidad que antes, pero tampoco abundan. Sin duda, es algo en lo que se podría haber trabajado más, sobretodo teniendo en cuenta que el título transcurre dos décadas después de la última entrega.

En cuanto a la música, esta no termina de tener la misma importancia que en entregas anteriores, dando más importancia a los sonidos ambientales y las voces de los personajes. Aunque entiendo esta decisión por ser un juego centrado en el cooperativo, me parece una verdadera pena porque la OST de los títulos anteriores me pareció una verdadera pasada, siendo de lo mejor que han compuesto en Bethesda. Aún así, el juego cuenta con un doblaje excelente al castellano y que respeta las voces de los personajes en las otras entregas, lo que es un detalle muy a tener en cuenta. En definitiva, una banda sonora algo más floja que las otras, que se ve opacada por un excelente doblaje y una buena selección de efectos de sonido.

Conclusión: «Matar nazis nunca fue tan satisfactorio»

Wolfenstein: Youngblood se trata de una propuesta interesante y fresca dentro de una saga que estaba empezando a dar indicios de estar estancada. El cambio de protagonistas, que podría molestar a algunos en su momento, es totalmente justificable y está bien implementado, con unas protagonistas a las que se les coge cariño pronto y cuya evolución es realmente interesante de ver. Se trata de un juego muy centrado en el cooperativo, y si lo jugáis con un amigo la experiencia es mil veces mejor que si lo jugáis con la IA, que a pesar de que en más de una ocasión falle, tampoco es una mala experiencia. Con una propuesta más abierta, todos aquellos que busquéis desahogaros pegando tiros a diestro y siniestro os encontraréis con un título pensado para vosotros, y aunque es cierto que si habéis jugado a los anteriores comprenderéis mejor la trama y el lore, se trata de una puerta de entrada más que correcta para los nuevos jugadores. Si no sabéis si darle o no una oportunidad y habéis jugado a los anteriores, dadle una oportunidad. Si no habéis jugado a los anteriores y os gustan los FPS, dadle una oportunidad. Si no habéis jugado a los anteriores y no os gustan los FPS… ¿Qué hacéis aquí? Pero sí, dadle una oportunidad. Es un juego que merece totalmente la pena y encima hay que matar nazis. Y no hay mayor diversión que matar nazis.

 

Análisis - Wolfenstein: Youngblood

Distribuidora: Bethesda

Sinopsis: B.J. Blazkowicz ha desaparecido mientras se infiltraba en París, por lo que sus hijas gemelas Jess y Soph pondrán rumbo a la capital francesa para ayudar a liberarla y encontrar a su padre.

  • 7.5/10
    Historia - 7.5/10
  • 9.5/10
    Jugabilidad - 9.5/10
  • 8.5/10
    Gráficos - 8.5/10
  • 8.5/10
    Sonido - 8.5/10
8.5/10

ToniJoestar

Futuro periodista andaluz con ganas de comerse el mundo. Me gusta el buen cine, los videojuegos, la música y la pizza.

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