[Análisis] Yakuza Kiwami 2

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Antes de comenzar a meterme en materia, quisiera dejar constancia de que no soy más que un pipiolo en esta fantástica saga de la que voy a hablaros ahora, Yakuza. De hecho, no supe de su existencia hasta hace más bien poco tiempo, cuando de repente de un día para otro comenzó este boom en los cuales parece que salía un Yakuza detrás de otro para PlayStation 4. Ahora que me he informado un poco, veo que es una franquicia longeva que tiene sus orígenes en PlayStation 2, y que ha estado en su mayor parte (y sigue estando) ligada a las consolas de Sony, aunque parece ser que existió una edición remasterizada del primer y segundo juego que llegó a Wii U, aunque nunca abandonó las tierras niponas.

Hace poco gracias a unas palabras del productor de la saga, Toshiniro Nagoshi, pude saber algo más sobre su trabajo con la franquicia, de su deseo por mostrarle a la gente como era la vida de un yakuza, de todas las dificultades que encontró al llevar la propuesta a Sega y de cómo gracias a un golpe de ingenio, pudo sacar el proyecto adelante (aunque no de la forma más ortodoxa posible).

Dicho esto, la serie siempre me causó bastante curiosidad desde el principio, en gran parte por culpa de algunos vídeos breves que veía por las redes sociales extraídos de alguna de sus entregas, en las cuales se veían sinsentidos como Kiryu golpeando a un yakuza con un bol lleno de ramen, o cómo en una escena cuyo contenido no recuerdo íntegramente, una anciana en motocicleta terminaba volando por los aires. Esto me llevó a que en una de mis visitas a la web de Play-Asia para echar un vistazo a las ofertas semanales, terminase añadiendo al carrito la edición con caja metálica de Yakuza Kiwami, que, dicho sea de paso, me salió a muy buen precio. Tristemente, debo entonar el mea culpa, pues debido a mi escaso tiempo libre, no he podido jugarlo todavía, no obstante, tras las horas invertidas en Yakuza Kiwami 2, no tengo duda alguna de que Yakuza Kiwami será el siguiente juego que pase por mi PlayStation 4.

 

Historia

En Yakuza Kiwami 2 nos pondremos en la piel de un reincidente habitual en la franquicia, Kazuma Kiryu, un yakuza fiel al Clan Tojo… o bueno, al menos así era en un principio, puesto que tras los acontecimientos vividos en Yakuza Kiwami, Kiryu se propone abandonar ese estilo de vida. No obstante, Yukio Terada, Godaime del Clan Tojo (el quinto jefe de la familia), acude al cementerio a pedir consejo a Kiryu, que fue durante un breve período el Yondaime de la familia (cuarto jefe), cuando en ese instante son asaltados por asesinos de la Alianza Omi, y acaban con la vida de Terada.

Siguiendo la última voluntad de Terada, Kiryu se embarca en la búsqueda de un nuevo jefe para el Clan Tojo, a fin de poder firmar la paz con la Alianza Omi (mucho más numerosa que el Clan Tojo) y evitar así una más que posible guerra abierta entre ambos bandos. Para su desgracia, Ryuji Goda, hijo de Jin Goda, actual líder de la Alianza Omi, parece tener otros planes diferentes a los de Kiryu. Esto llevará al inevitable enfrentamiento entre el Dragón de Dojima y el Dragón de Kansai.

A este interesante argumento que junta a una buena cantidad de familias de yakuzas y que promete unas cuantas alianzas y traiciones, hay que sumarle la constante presencia de la policía y de una organización yakuza extranjera, que no ayudarán más que a complicarle aún más la vida a Kiryu.

 

Una vez que avancemos lo suficiente en la historia se nos desbloqueará la posibilidad de vivir las aventuras del que probablemente sea el personaje más interesante que he podido ver hasta el momento, Goro Majima, el Perro Loco de Shimano. Aquí se darán respuestas a porqué Majima abandona el Clan Tojo, y termina fundando Construcciones Majima. Majima cuenta con un repertorio de movimientos muy diferentes a los de Kiryu, dejándonos así un personaje totalmente nuevo no solamente en apariencia, sino también en su uso. Tristemente, los capítulos de esta historia no se desbloquearán hasta que vayamos completando la principal.

Jugabilidad

Esta es sin duda la parte en la que más voy a explayarme, ya que es la que más posibilidades ofrece en el juego, y aunque ya había escuchado maravillas al respecto, he de confesar que mi sorpresa ha sido mayúscula una vez que he ido avanzando en la historia.

En primer lugar, quisiera dejar claro algo, ya que he visto bastantes textos en los que se comparaba Yakuza con Grand Theft Auto. Aunque el mundo de Yakuza Kiwami 2 podría llegar a considerarse “abierto” hasta cierto punto, entendiendo esto como dar cierto grado de libertad al jugador sacrificando así la linealidad, nada tiene que ver con lo que ofrecer GTA V, el sandbox de mundo abierto de Rockstar. Mientras que la obra occidental permite moverse libremente por su mundo sin pantallas de carga o muros invisibles, los barrios por los que se mueve Kiryu, aunque vibrantes y llenos de opciones, están acotados por muros invisibles que no permiten sobrepasar determinadas zonas, y aunque bien podemos viajar a diferentes localizaciones mediante el uso de taxis, no será sin una pantalla de carga de por medio.

 

Una vez dicho esto, la parte más inmediata a la hora de jugar y que nos ayudará a solventar la mayoría de los problemas, son los combates. El Dragón de Dojima se ha ganado una gran reputación como una leyenda entre los yakuza, y no es para menos, ya que es fuerte y confiable. A la hora de pelear contamos con ataques débiles y fuertes (representados como ya es costumbre con el botón cuadrado y triángulo respectivamente) que se pueden combinar entre sí. Asimismo, podemos defendernos y agarrar enemigos para golpearlos, o incluso hacernos con objetos del mobiliario urbano para usarlos como arma, algo que os será útil en cualquier situación (más aún cuando enfrentamos a grupos numerosos, Dios bendiga las bicicletas)

Por lo general, simplemente mientras paseamos por las calles con normalidad, bandas de macarras de poca monta o yakuzas vendrán a buscarnos las cosquillas, y como buen yakuza que somos, nuestro deber es mandarlos a casa bien calentitos para que, en el futuro, se lo piensen dos veces (spoiler: eso no va a pasar, puesto que siguen viniendo). Normalmente son grupos de 5-6 personas, que se encaran contra nosotros y de los cuales podemos huir… Pero eh, ellos se lo han buscado, ¿no? ¿Por qué no darles caña? Como comentaba un poco más arriba, es bastante útil hacer uso de aquello que podamos coger por la calle, bien sea una bicicleta, un cubo de basura, un cartel o lo que sea que sirva para repartir estopa. Las armas que poseen los adversarios caen al derrotarlos y se pueden recoger para guardarlas en el inventario para cuando sean necesarias, o bien para demostrarle al resto de amigos, que han venido a meterse con el señor trajeado equivocado.

Además de estas pandillas de desgraciados, en ocasiones habrá que hacer frente a adversarios más dignos, una especie de jefes que tienen varias barras de vida y que nos llevarán algo más de tiempo y esfuerzo.

 

Las peleas son la piedra angular del juego, ya que estaremos golpeándonos constantemente contra todos, incluso muchas misiones principales y secundarias terminan llevándonos a acabar a palos con la gente. Es por esto que gracias a la experiencia que Kiryu cosecha, se pueden subir sus estadísticas, además de aprender habilidades nuevas para el combate o simplemente para ayudarnos en la propia aventura. A esto hay que sumarle la posibilidad de equipar accesorios a nuestro Dragón para subirle aún más los stats, y por supuesto, no olvidéis llevar un pequeño arsenal de emergencia encima, nunca sabemos cuándo puede hacernos falta un cuchillo, un puño americano o una arrocera eléctrica.

Lo que más me ha maravillado a la hora de combatir es el uso de las Heat Actions, que se usan una vez que nuestro Heat Gauge (la barra azul que aparece bajo la roja, que es la salud) está suficientemente cargado. Son unas acciones especiales que hacen más daño al rival, y que pueden llegar a ser desternillantes, yendo desde partirle a alguien una bicicleta encima, hasta que el rival se choque en mitad de la calle contra el escote de una señora, que más pronto que tarde se encargará de despachar al susodicho de un buen guantazo.

 

Igual si habéis leído hasta aquí, pensáis que me estoy extendiendo adrede porque el juego no tiene nada que ofrecer más allá de ser una especie de simulador de peleas, pero dejadme que os adelante que, si pensáis así, estáis tremendamente equivocados. Esto, amigos míos, es la punta de un iceberg tremendamente profundo.

Los diferentes distritos por los que vamos pasando en nuestro periplo, están llenos de vida, y ofrecen una gran cantidad de entretenimiento por doquier. Desde ir a restaurantes a tomar algo de comer para evitar que nuestro querido yakuza muera de inanición, hasta visitar tiendas 24H para comprar algo de picar, alcohol (no os aconsejo pasaros bebiendo, a menos que deseéis ver a Kiryu andar de forma errática) y otras tantas cosas; o farmacias para obtener algo con lo que recuperar vida cuando lo necesitemos.

 

Pero lo mejor de todo son los minijuegos, que son muy variados. Hay desde recreativas de SEGA, en las que se pueden revivir grandes clásicos como Virtua Fighter 2, hasta esas máquinas con pinzas para conseguir peluches. Además, hay otras tantas cosas como dardos, mahjong, karaoke, etc. Por Dios, si hasta podemos ir a locales a visionar películas eróticas (aunque realmente solamente Kiryu las ve) o incluso ir a tomar fotos sugerentes a modelos reales en un minijuego. ¿Y cómo olvidarse de gestionar nuestro cabaré Four Shine y ayudar a Goro Majima a defender sus planes de construcción de Kamurocho Hills con Clan Creator? Es sencillamente genial ver como el juego es capaz de cambiar de género según el minijuego que toque, pasando a ser un rítmico al estar en el karaoke, o pasando a ser un táctico a la hora de ayudar a Goro y su equipo, sin olvidarnos de la emulación de los diferentes juegos que SEGA pone a nuestra disposición en las recreativas.

Las misiones secundarias también son para echarles de comer aparte, y es que hay algunos personajes y situaciones que son para verlas. En una de ellas terminé a golpes contra una familia de yakuzas en pañales (sí, tiene que ver con fetiches sexuales), mientras que, en otra, acabé pegándome sin camisa contra un fornido señor que apenas llevaba un pequeño tanga para taparle sus partes.

 

Gráficos y sonido

El título hace uso del Dragon Engine para cimentarse (motor que utiliza Yakuza 6: The Song of Life), y el resultado es en general muy notable en todos los sentidos, con una fluidez y transiciones en las batallas geniales. Los distritos son ecosistemas en sí mismos, lugares tremendamente bulliciosos con gente yendo y viniendo, gran cantidad de sonidos y luces de neón. Aunque los distritos del título son inventados, hay algunos decorados que han surgido de la inspiración de entornos reales de Japón.

 

Lo que más destaca es lo bien creados que están los personajes, y es que podemos llegar a ver las arrugas, cicatrices y hasta los poros de la piel perfectamente. Hay que tener en cuenta que este juego es un remake del Yakuza 2 original para PlayStation 2, por lo que como os podréis imaginar en vista de las capturas de pantalla que voy dejando por el análisis, el cambio ha sido brutal en todos lo sentidos.

 

El sonido en general tampoco se queda atrás, destacando la música eléctrica y machacona, que es fácil asociar a todo esta temática pandillera y macarra. Aunque hay un tema que ha conseguido hacerse un hueco en mi corazón… ¡Arriba Goro Majima!

 

Las actuaciones de voz son todavía mejores si cabe, queriendo resaltar por mi parte la voz de Kiryu Kazuma y la del antagonista, Ryuji Goda, cuya actuación me parece magnífica, tienen la voz de tipo duro que cabría esperar de un yakuza.

Hay algo importante a tener en cuenta, que supongo que no afecta únicamente a este juego, si no a la saga en general. El inglés que se usa y aparece en los subtítulos es bastante informal, llegando a encontrarnos expresiones como “dunno”, “helluva” o “y’know”, por lo que a menos que estés familiarizado con la jerga un poco más callejera (que no es la típica que se aprende en clase), puede que tengas algún que otro problema para entender todo lo que se dice.

 

Conclusión

Yakuza Kiwami 2 ha sido una grata sorpresa para mí. Llevaba tiempo queriendo introducirme en la franquicia, y aunque bien es cierto que probablemente no he empezado por donde debería, este se ha esforzado en ponerme al día desde que he tomado al mando, gracias a sus resúmenes en vídeo de lo que aconteció en el anterior juego, ayudándome así a jugar con algo de idea sobre los hechos que han llevado a esa situación actual.

 

No solamente hay ante nosotros una buena historia de intrigas entre familias de yakuzas por alzarse con el poder, con la policía de por medio por si fuese poco. Hay personajes carismáticos, mucho humor y acción, así como una gran cantidad de entretenimiento en forma de minijuegos y misiones secundarias. Por si fuese poco, audiovisualmente cumple de forma notable. ¿Qué más se puede pedir?

Sí, soy nuevo en esto de Yakuza y Yakuza Kiwami 2 ha sido mi primera toma de contacto, ¿pero sabéis? Ojalá hubiese probado la serie antes, ahora puedo asegurar que este es el primero, pero no será el último, y es que quiero saber más sobre el bueno de Kiryu Kazuma y sobre el excéntrico Goro Majima. Como reza el refrán: “Nunca es tarde si la dicha es buena”.

Análisis - Yakuza Kiwami 2

Distribuidora: SEGA

Sinopsis: Vuelve a sentir el poder de la Yakuza con Yakuza Kiwami 2 para PlayStation 4. Un año después del incidente de los 10 billones de yenes, Kazuma Kiryu empieza una nueva y pacífica vida con Haruka Sawamura. De manera desgarradora, un asesinato amenaza con crear una guerra entre el Clan Tojo y la Alianza Omi. Kiryu, el Dragón de Dojima, deberá viajar a Sotenbori, Osaka, en un intento de mantener la paz entre los clanes rivales, pero Ryuji Goda, conocido como el Dragon de Kansai, no se detendrá con tal de conseguir la guerra. En este mundo sólo puede haber un dragón.

  • 9/10
    Historia - 9/10
  • 9/10
    Jugabilidad - 9/10
  • 9/10
    Gráficos - 9/10
  • 9/10
    Sonido - 9/10
9.0/10

Kalas

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.

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