[Análisis] Yomawari: Lost in the Dark

Fecha de Lanzamiento
28/10/2022
DISTRIBUIDORA
NIS America
PLATAFORMAS
PlayStation 4, Nintendo Switch y PC
VERSIÓN ANALIZADA
PlayStation 4
Remontándonos varios años atrás, concretamente en 2015, al menos en territorio japonés, pues su salida al mercado occidental no se produciría hasta el año siguiente, Nippon Ichi Software lanzaba al mercado Yomawari: Night Alone, un survival horror que, en base al diseño artístico a cargo de Yu Mizokami, (creativo de la compañía nipona que también ha trabajado en Disgaea 5: Alliance of Vengeance), podría llegar a causar algún que otro malentendido en aquellos que se decidiesen a adquirirlo sin informarse bien antes de lo que van a encontrarse. Así pues, nacía esta franquicia cuyo principal sello denominador era su arte, un simpático diseño infantil que, a priori, parecía difícilmente explotable en este género, aunque el tiempo ha demostrado todo lo contrario. Espíritus malignos del folclore japonés, sangre, muerte y temas que otros podrían considerar tabús, son algunos de los rasgos distintivos que Yomawari, que unos años después se expandiría consolidándose como franquicia con Yomawari: Midnight Shadows, la segunda entrega independiente que, poco después, se unió a la primera en un único cartucho para Nintendo Switch: Yomawari: The Long Night Collection. Ahora, en apenas unos días, le toca el turno a Yomawari: Lost in the Dark, la tercera entrega de la serie que saldrá a la venta para PlayStation 4, Nintendo Switch y PC (vía Steam). ¿Queréis saber más sobre esta magnífica propuesta para este Halloween que ya casi está aquí? ¡Pues vamos a ello!

 

Una historia de sufrimiento y dolor

Yomawari: Lost in the Dark comienza con bastante fuerza en relación a sus antecesores, una dosis de carga emocional negativa que te lleva a empatizar rápidamente con la pequeña protagonista. Vaya por delante que todo lo que voy a contar pasa en los primeros minutos, por lo que aunque haya datos reveladores, todo esto puede vivirse en los primeros 10-20 minutos de partida. Los compases iniciales tienen lugar en el colegio de la muchacha, lugar en el que queda patente desde el primer minuto que sufre bullying, uno atroz y constante por parte de todos sus compañeros, que le golpean la puerta del baño violentamente, le lanzan balonazos, papeles, le colocan cubos con agua en la puerta para que se moje al abrirla, le pinta el pupitre y, además, le «obligan» hasta a comer gusanos. Y sí, lo del gusano es muy ilustrativo, pues si bien el juego ofrece la posibilidad de comerlo o rechazarlo, la opción de rechazarlo aparece completamente tachada, lo que hace que sea imposible negarse. Esto es un reflejo de la mente de la niña, una que tras haber sufrido un maltrato prolongado por parte de tanta gente, ya ha perdido hasta las fuerzas para revelarse contra todo lo que sucede a su alrededor, es incapaz de decir «No», aceptando todo esto como una rutina, una normalidad a la que ya parece haberse acostumbrado (y a la que, sinceramente, nadie debería acostumbrarse nunca en una sociedad ideal…) Lo siguiente que vemos es a la pequeña salir del aula a toda prisa tras comerse el gusano. Ahora, aparece en el tejado de la escuela, mirando al horizonte desde un borde… a continuación, un fundido en negro, la niña ha desaparecido y solamente quedan sus zapatos. Esa armadura que recubría su corazón y aguantaba los golpes cada día, parece haberse quebrado por completo…

A continuación, la protagonista despierta en un lugar boscoso y nevado sin recordar cómo ha llegado hasta ahí. Mientras avanza en busca de una salida, es ayudada en su camino por una muchacha que parece conocer a la pequeña de algo, aunque esta última no parezca recordarla. Cuando consigue salir de ese extraño espacio, la chica que le ayudaba le informa de que es presa de una maldición y que, para romperla, tendrá que hacerlo a lo largo de esta noche, recorriendo las calles de su ciudad y desbloqueando diversos recuerdos que su mente parece haber olvidado. Huelga decir que no será fácil, pues esto es Yomawari, así que te esperan calles repletas de espíritus malévolos con ganas de acabar contigo. ¿Conseguirás sobrevivir a esta larga noche de exploración? Solamente el tiempo lo dirá…

 

Ojos que no ven, corazón que no se asusta

La jugabilidad de la serie Yomawari es bastante sencilla. La chica dispone de una linterna para alumbrar en la oscuridad de la noche, que además, es necesaria para ver cualquier objeto que pueda haber por el suelo. Normalmente, cuando te acercas demasiado a un monstruoso ser del averno, que hay unos cuantos, lo común era correr (si el susodicho no era más rápido) o buscar el escondite más cercano y esperar a que dejase de acosarnos. En Yomawari: Lost in the Dark no hay que esconderse, pues se ha cambiado esto por una mecánica en la que habrá que cerrar los ojos cuando haya un fantasma cercano para intentar evitar que todo acabe en una pantalla llena de salpicaduras de sangre, típica señal de que hemos muerto violentamente. Esta acción se realiza con R2 y L2 a la vez, al caminar con los ojos cerrados lo hacemos muy despacio, por lo que correr no es posible. Hay que poner mucha atención a los latidos de la protagonista y a las estelas rojas que pululan por la pantalla ennegrecida al cerrar los ojos, ya que, si bien cerrar los ojos funciona bien para evitar que un fantasma se abalance contra nosotros, no impide que si vamos directos hacia uno o si decidiese lanzarse contra nosotros, fuésemos a poder librarnos del Game Over. Correr puede ser otra opción viable para escapar de las garras de la muerte, pero mucho ojo a la barra de resistencia si no quieres llevarte un susto.

Aunque morir varias veces es inevitable, pues hay hasta algunos trofeos asociados a morir en determinados puntos o un número X de veces, es importante llevar cierto cuidado al pasear por las calles y edificios, haciendo especial hincapié en el sonido del juego, pues es el primer indicador de que algo malo va a suceder en breves. Desde los latidos de la pequeña que van in crescendo conforme se acerca a un fantasma, hasta los sonidos que emiten los propios espectros, que ya te permiten anticipar lo que vas a encontrarte en la próxima esquina. Si escuchas el grito de una mujer y no ves a nadie, es que un fantasma femenino se va a arrojar muy cerca de ti, mientras que si escuchas una mezcla entre llanto y balbuceo, un fantasma bebé gateando se aproxima por las cercanías. De todas formas, en Yomawari: Lost in the Dark hay mucho de prueba y error, por lo que posiblemente muráis y en ocasiones sin saber ni de qué lado soplaba el viento, pues un pequeño despiste o unos segundos más o menos, según en qué sitios, pueden suponer la diferencia entre vivir o morir. Por lo tanto, si aceptáis un consejo, sed lo más tolerantes posibles con el juego, pues vais a vivir varios momentos de frustración y hace falta cierto grado de entereza.

Dicho esto, recordad que el juego no tiene autoguardo (salvo en muy contadas ocasiones) y por tanto, la partida se guarda a través de la estatuas Jizo, el bodhisattva encargado de proteger a los niños que han muerto y a los viajeros, entre otros. Para ello, hay que hacer una ofrenda de una moneda. Asimismo, es importante hacerlo, ya que eso permitirá usar el viaje rápido entre las distintas estatuas con las que hayamos interactuado, algo imprescindible para moverse con cierta rapidez por la ciudad. Además de recoger piedras, aviones de papel y monedas, hay una ingente cantidad de coleccionables esperando a cualquiera con ganas de explorar, entre ellos, objetos ligados la muchacha, imprescindibles para que, recuerdo mediante, permitan que avancemos en nuestra búsqueda por recordar y eliminar así la maldición. De hecho, la ciudad está limitada por tramos mediante una densa niebla a la que no os invitaría a entrar, ya que es muerte segura. La única forma de deshacerse de ella es mediante los objetos de recuerdos, que desbloquean zonas nuevas para seguir con nuestro periplo.

Hablando de los objetos ligados a los recuerdos de la protagonista y la niebla que cubre diferentes zonas de la ciudad, si bien es relativamente fácil perderse recorriendo las calles (a pesar de los mapas repartidos por esta), hay que intentar dar con las zonas vinculadas a los recuerdos deambulando por aquí y por allá. Una vez logrado, habrá que resolver varios rompecabezas y, generalmente, hacer frente a uno o varios espectros que hacen las veces de jefes de zona, que además, suelen custodiar el nuevo objeto que necesitamos para desbloquear otro recuerdo y seguir así avanzando. En cuanto a los puzles, bueno… hay algunos absurdamente sencillos y otros que prácticamente te piden a gritos que busques una guía, por lo que no suele haber un término medio. Sobre los jefazos, no hay enfrentamientos reales per se, pues no es ese tipo de juego, por lo que suelen resolverse huyendo como alma que lleva el diablo o afrontando algunos pruebas mortales. Si todo sale bien, volveremos a casa, guardaremos partida y repetiremos la misma jugada.

 

Cuando lo infantil y lo tétrico se dan la mano

En Yomawari: Lost in the Dark, al igual que en el resto de títulos de la serie, Yu Mizokami sigue con el buen hacer que consiguió convertirse en la identidad de la serie, unos gráficos muy peculiares, unos personajes estilo chibi muy infantiles, con esos cabezones y esos cuerpos chiquititos (muy propios de muchos videojuegos de Nintendo 3DS), amén de que los objetos que vas recogiendo y aparecen en tu cuaderno como unos dibujos propios de niños pequeños, y claro, todo esto te hace pensar que estás ante una obra muy inocente… Pero no, pues esta es una serie oscura que a su vez se entremezcla lo antes mencionado con monstruos espeluznantes y únicos, además de hacer gala de una atmósfera entre aterradora y melancólica.

En los juegos del género el sonido es un aspecto muy importante, y en Yomawari se ha seguido siempre un mismo patrón. No hay música, solamente el ruido ambiental, como las pisadas de la protagonista o los sonidos esgrimidos por los entes, dando así una sensación de  indefensión, realismo crudo y desgarrador. Este minimalismo contribuye a crear una atmósfera que mantiene al jugador en tensión constantemente, y es que, como bien indica el propio juego antes de comenzar, el sonido es vital, por lo que la experiencia se vive con mayor intensidad si haces uso de unos cascos.

Por cierto, ¡caso se me olvidaba comentarlo! Yomawari: Lost in the Dark es el primer juego de la serie que permite personalizar a tu personaje en vez de simplemente entregárselo al jugador ya predefinido. Es un cambio interesante, ¿no? Bueno, la realidad es que es algo sin importancia, casi testimonial, ya que los cambios que pueden hacerse son mínimos. Modificar el pelo por delante y por detrás, cambiarle el uniforme y la mochila, añadirle un par de accesorios para el pelo o no utilizar ninguno y… poquito más, la verdad. Si la personalización es de por si bastante restrictiva, a excepción del pelo que igual hay 5 o 6 variedades, de la mochila, el uniforme o los adornos para el pelo, únicamente hay dos.

Conclusión

Yomawari: Lost in the Dark es un magnífico survival horrror que, revestido con ese disfraz inocente que son sus gráficos, no se acompleja al presentar temas como el bullying, el suicidio o la culpabilidad. Una vez más, conseguirá satisfacer a los fans de la franquicia y del terror en general, pues sabe hacer que el jugador se mantenga constantemente en tensión gracias a su inteligente juego de sonidos, a la vez que tira de ti invitándote a querer saber más sobre los recuerdos de la protagonista, su relación con la chica misteriosa y, en general, todo lo que rodea a esa maldición.

Eso sí, a nivel jugable se mantiene muy conservador, cambiando la necesidad de esconderse de los espíritus en detrimento de taparse los ojos, y si bien es muy accesible a la hora de jugarse, vuelvo a repetir que hay mucho de prueba y error aquí, por lo que morir con frecuencia y aprender a llevar la frustración, es muy importante para adentrarse en las oscuras calles de este título.

 

7.5
RECOMENDADO
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Sinopsis
Una niña se despierta en un bosque oscuro y desconocido sin recordar cómo llegó allí. Mientras busca la salida, se cruza con una individua misteriosa que le revela que ha sido maldecida. Para romper la maldición, necesita explorar las calles de su ciudad por la noche para buscar sus recuerdos perdidos. Sin embargo, fantasmas malévolos acechan en las sombras, y la niña debe evitarlos corriendo, escondiéndose y cerrando los ojos si espera sobrevivir lo suficiente para romper su maldición.
Pros
Se las ingenia para conseguir mantener el interés del jugador en su historia
Su estilo artístico y el inteligente uso del sonido
Contras
Se mantiene excesivamente conservador en cuanto a mecánicas
Se abusa bastante del prueba y error, lo que puede llegar a ser frustrante en ocasiones