[Artículo] Tras la máscara de Yoko Taro

[Artículo] Tras la máscara de Yoko Taro

Yoko Taro es uno de mis autores y desarrolladores de juegos favoritos. Aunque el creativo japonés tiene varios títulos en su currículum, en este caso nos centraremos en la saga Nier, saga que ha visto como sus inicios eran remasterizados hace escasos meses.

Los juegos de la franquicia no suelen destacar por su gameplay, a pesar de que este pueda tener algunos valedores. Es su historia, y la unión de esta con los sentimientos que logra transmitir lo que convierte a Nier en una saga totalmente especial. Algo que no he sentido con ninguna otra serie. Yoko Taro se centra en sorprender a su público, creando experiencias únicas y diferentes. Así pues, con Nier se ha dado un paso más allá, entrelazando las historias de todos los títulos de la compilación de una manera totalmente inédita. Decimos adiós a las historias con un principio y un final, eso no es para Yoko Taro.

En todas las historias del director nipón veremos algo en común; miseria y desesperación. La trama no busca un final feliz, sino que intenta que los jugadores reflexionen, hagan de tripas corazón, e incluso lleguen a plantearse porqué están jugando al juego. Tanto Nier Replicant como Nier: Automata han conseguido despertar en mí toda clase de sentimientos y frustraciones, llegando incluso a sentirme vació tras completar alguno de estos juegos.

 

El alzamiento de una saga

Empezaremos hablando un poco de Nier Replicant ver. 1.22474487139, un remake de la versión que a nosotros nos llegó en PlayStation 3 con el nombre de Nier. En aquel entonces, Square Enix realizó un cambió muy drástico en el juego para traerlo a nuestro territorio, y en vez de controlar al protagonista de este remake, teníamos a un señor algo más entrado en los 40 años, pasando así a ser conocido sutilmente por la gran mayoría como Papa Nier. El juego estaba dividido en dos partes, Nier Gestalt y Nier Replicant, pero aquí únicamente pudimos disfrutar de Gestalt, no consiguiendo además gozar de una excesiva popularidad.

Tras este debacle, llegó el Nier Autómata, el cual preparó el terreno para todo lo que estaba por llegar. El gameplay estuvo a manos de PlatinumGames, creadores de Bayonetta o Metal Gear Rising Revengance, y esto se notó de manera considerable, cambiando el punto de vista jugable haciéndolo más ameno en comparación con lo visto en su entrega anterior. Su historia también supuso un gran salto, puesto que pasó de tener cuatro finales, a nada más y nada menos que los veinte finales de Autómata. La obra gozó de un gran éxito, lo cual contribuyó enormemente a que Square Enix nos tuviese algo más de consideración con el remake de Nier Replicant.

Con el Nier Replicant ver. 1.22474487139  hemos visto como el Papa Nier desaparece y da paso al Hermano Nier en su lugar. Se actualizó el juego gráficamente y se mejoró el combate con lo aprendido en Nier Autómata, pero eso no es todo, hemos visto la inclusión de un capítulo entero junto con un nuevo final que se entiende mejor si habéis completado antes Autómata. Yoko Taro ha hecho un final que se entiende si te has pasado la secuela, creando una paradoja e invirtiendo el orden por el que debes pasarte los juegos, aunque esto quede finalmente al libre albedrío de cada jugador. Por ese motivo, puede que el remaster tenga puestos unos números aleatorios, pero el 1.22474487139 es el resultado de la raíz cuadrada de 1,5.

 

Las similitudes de los dos Nier

El planteamiento jugable de Nier falla en una cosa; su monotonía y repetición. En todos los juegos de la saga tenemos que repetir una y otra vez distintas acciones y misiones, lo cual se traduce en una gran sensación de tedio. Lidiar con este tedio suele ser totalmente esencial, pues los juegos requieren que los completemos más de una vez para entender realmente la historia. Para mí, incluso los combates, elemento principal en cualquier juego de acción o hack’n’slash, se acaban volviendo un incordio, un simple estorbo que ralentiza llegar al final.

Si a esos combates les añadimos una estructura de misiones que nos obligan a patear constantemente el mapa de un lado a otro con, a mi entender, bastante poco acierto, obtenemos un conjunto lejano a cualquier obra sobresaliente. Para disfrutar estos juegos hay que saber adaptarte a esto, aceptar su estructura y paladear por completo sus complejos personajes y su interesante historia.

 

La mente de Yoko Taro

Puede que los juegos de Yoko Taro estén lejos de ser perfectos, pero sigo pensando que es un genio de pies a cabeza. Nier va más allá de su jugabilidad o su estructura, la saga se convierte en una experiencia, un viaje al corazón y la psique humana que va más allá de las fronteras de un videojuego. Y pocos juegos pueden conseguir esto.

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