
Aprendiz de alquimia
Nos ponemos en las manos de un protagonista que nosotros mismos crearemos, si queremos que sea chico, chica o sin sexo definido, así como su pelo, el color de sus ojos o su piel, etc, lo que viene siendo una personalización total del personaje que vamos a manejar durante nuestra partida.
En un mundo donde la Canción es muy importante, preside el lugar un árbol sagrado llamado Árbol Eterno. Antiguamente, de sus ramas se desprendía la myora, la energía que daba vida a todas las cosas y, con el tiempo, una tribu a la que se le conoce como los Alquimistas del Corazón Eterno, se establecieron bajo sus ramas dando forma a la myora con su canción y creando diferentes cosas: artilugios, casas, arte, industrias, etc. Llegando a ser una población muy inteligente que vivía cuidando del propio árbol. Por desgracia, poco a poco el árbol se debilitó y su canción dejó de sonar, dando lugar a un evento conocido como el Marchitamiento, que llenó de malas raíces el mundo y sumió en el olvido al árbol.
En vista de este problema y sin que ninguno de ellos pudiese hacer nada para remediarlo, los Alquimistas del Corazón Eterno se fueron de sus tierras, a un lugar más seguro, quedando atrás una sola persona, el personaje principal de nuestra aventura que habremos creado al inicio de la partida. Pero tiene suerte, no está totalmente solo, le acompañan un viejo libro y un caldero de alquimia que son como sus padres, y le aconsejan sobre los pasos a seguir, mientras le enseñan todo lo posible sobre alquimia y el día a día.

El personaje se ha pasado los últimos años aprendido para conseguir crear una semilla, que, aunque parezca una tontería, podría restaurar la vida en el Árbol Eterno. Plantando esa semilla, crearemos nuestro primer mundo y tendremos que cuidarlo y seguir avanzando para poder volver a tener ciudades en la base del árbol y que todo vuelva a la normalidad.
El Árbol Eterno
El juego tiene lugar por días, es decir, nos levantamos hacemos cosas durante el día y por la noche nos acostamos, en un mismo ciclo. Al principio podremos pensar que nos sobran horas en el día para lo que tenemos que hacer, pero pronto empezaremos a sentir lo contrario, se nos hará de noche antes de que nos demos cuenta y, siento deciros, que no podemos hacer gran cosa por la noche en este juego.

Lo primero que tendremos que hacer es plantar un mundo, cuando esto pase, con una semilla que nos dan al inicio de la partida, empezaremos a cuidar de ese mundo. Tenemos una serie de herramientas que tendremos que usar para hacer crecer los mundos. Hachas para cortar madera, martillo para reventar piedra, semillas de flores para plantar nueva vida, regadera para cultivarla, caña de pescar para conseguir peces y un largo etc. Podremos ir cambiando fácilmente entre las herramientas gracias a un círculo que nos permitirá hacerlo de forma efectiva y sin perder mucho tiempo o que se haga tedioso. Aunque es cierto que, cuando tienes ya varios mundos, cuidar de los mismos día tras día con las mismas herramientas puede hacerse un poco pesado, aunque hay que reconocer que siempre hay nuevas cosas que descubrir y explorar. Llegado el momento, empezaremos a ver animales en nuestro mundo, que podremos domar para que vivan en las ciudades y hagan las veces de mascotas, una mecánica adorable.

Hay que tener en cuenta que durante nuestras visitas para cuidar los mundos, conseguiremos myora, una sustancia que hará las veces de dinero en la partida, y que podremos usar para comprar objetos o pagar a unas pequeñas criaturas llamadas Eternos que nos ayudarán a construir, despejar, y todo lo que necesitemos de ellos. Gracias a eso, más pronto que tarde, podremos empezar a construir nuestra primera ciudad. Cuando eso pase podremos empezar a personalizar la misma, construir edificios, elegir quien vive en que casa y donde trabaja cada uno de sus ciudadanos, podremos decorar los edificios con elementos que vayamos desbloqueando y mucho más. Cada aldeano tendrá sus sueños y opiniones y tendremos que intentar que estén lo más felices posible para poder avanzar en la historia.

Cuando consigamos que nuestra primera ciudad sea totalmente feliz, se nos abrirá una nueva y así iremos restaurando la vida a los pies del Árbol Eterno.
El personaje protagonista puede usar el poder de la Canción, como sus antecesores, por lo que los Eternos nos piden como favor que ayudemos a encontrar fragmentos de Canción para restaurar el poder del árbol y volver a la época en la que se escuchaban sus canciones en el aire. Estos fragmentos tendremos que conseguirlos explorando, aunque a veces nos darán pistas. En los lugares con fragmentos tendremos que resolver puzles, pero ninguno demasiado difícil por lo que no hay que preocuparse, también nos encontraremos con enemigos a veces, pero podremos defendernos con el martillo o el hacha. Con esta mecánica, cuando devolvamos un fragmento a su sitio, aprenderemos más de la historia antigua del mundo de Evertree.

Por supuesto, y como comentaba al inicio del análisis, nuestro personaje es alquimista, por lo que, cuando lo desbloqueemos, podremos deshacer objetos que hayamos conseguido en los mundos para dividirlos en diferentes tipos de energías, estas energías sirven para construir edificios y crear nuevas semillas de mundos, dependiendo de que energías usemos, crearemos un tipo u otro de mundo, pudiendo jugar con las distintas combinaciones.
También, mientras avancemos la partida, conseguiremos logros que, en nuestro diario, nos darán recompensas y no desbloquearán edificios y demás, por lo que es importante prestarles atención e intentar cumplirlos todos.

Mundos distintos
Si hay una cosa que destaca de Grow: Song of The Evertree es su apartado artístico, el cual es totalmente adorable y lleno de color. Toda la personalización, los objetos, los personajes, los animales, etc, todos gritan lo monos que son todo el rato, y eso te regala los ojos, algo que hace que sea aún más divertido sumergirte en su historia y sus diferentes mundos.

Por desgracia no todo es perfecto, aunque es muy bonito, la definición de los objetos es a veces nefasta, aunque sospecho que puede ser sobre todo por ser la versión de Switch, también hay algunas caídas de rendimiento y las pantallas de carga son muy muy largas, hasta decir basta. A eso le podemos juntar pequeños fallos de traducción donde se mezcla el español con el inglés, que espero que se acaben arreglando con un parche.
En cuanto a la OST, contamos con un compositor de lujo, Kevin Penkin, autor de bandas sonoras premiadas como la de Made in Abyss o Tower of God y de videojuegos como Deemo o Nor9, se encarga de dar música a este juego donde el sonido es francamente importante, y se nota mucho el mimo que se le ha puesto en cada una de sus melodías.
Conclusión
Grow: Song of the EverTree es un juego para toda la familia donde podremos pasar horas y horas sin aburrirnos haciendo todo tipo de tareas para cuidar de nuestros mundos y conseguir revivir las ciudades que existían en las raíces del Árbol Eterno. Cuidar, plantar, regar, construir, explorar, son solo algunas de las cosas que podremos hacer en este magnífico título que, pese a tener algunos problemas técnicos menores, es muy recomendado para los amantes de los juegos más relajados.
![[Análisis] Grow: Song of The Evertree](https://wp.fifu.app/gaminguardian.com/aHR0cHM6Ly9pLmltZ3VyLmNvbS9UVTlwOGdPLmpwZw/a2f880ca6e47/analisis-grow-song-of-the-evertree.webp?w=1200&h=675&c=0&p=10043994)
Yukop_
He visto más animes de los que puedo recordar. Con un mando entre las manos desde que tengo uso de consciencia. Maestra y futura especialista en Asia Oriental. Tengo demasiados hobbies para el poco tiempo que tengo.