«Stop Killing Games» supera el millón de firmas y avanza en Europa e Reino Unido

«Stop Killing Games» supera el millón de firmas y avanza en Europa e Reino Unido

Stop Killing Games va viento en popa y consigue su objetivo, haciendo que los lobbys del videojuego comiencen a ponerse nerviosos

La campaña Stop Killing Games, impulsada por Ross Scott, ha alcanzado un hito crucial al superar los 1 millón de firmas en la Iniciativa Ciudadana Europea, requisito mínimo para que la Comisión debata sus propuestas. Esta iniciativa busca que los jugadores mantengan el acceso a sus juegos comprados incluso tras el cierre de servidores oficiales.

«Stop Killing Games» es un movimiento de consumidores iniciado para desafiar la legalidad de que los editores destruyan videojuegos que han vendido a los clientes. Un número creciente de videojuegos se venden efectivamente como bienes, sin fecha de expiración declarada, pero diseñados para ser completamente injugables tan pronto como termine el soporte del editor. Esta práctica es una forma de obsolescencia planificada y no solo es perjudicial para los clientes, sino que hace que la preservación sea efectivamente imposible. Además, la legalidad de esta práctica en gran medida no ha sido probada en muchos países.

¿Por qué es importante esto? Bueno, Stop Killing Games exige que las desarrolladoras incluyan opciones como modos offline o servidores privados en sus títulos online. El objetivo es evitar que un juego se convierta en inaccesible, como ocurrió con The Crew, lo que motivó el lanzamiento de la iniciativa. Por supuesto, si bien es importante que ya haya conseguido el apoyo mínimo necesario, Ross Scott advierte que se necesitan entre 1,2 y 1,4 millones de firmas para compensar las que sean declaradas inválidas (por ser de fuera de la UE o errores en la validación), por lo que si todavía no habéis firmado o consideráis que puede ser importante para algún conocido vuestro, tened en cuenta que cada firma cuenta.

¿Y cuál ha sido la reacción general de la industria? Bueno, ya podéis imaginarlo, pues llevamos varios años en los que los recortes de plantilla y demás, más que necesarios para pagar los abultados sueldos de los CEO (nótese la ironía), son el pan nuestro de cada día. Por ejemplo, Video Games Europe, asociación europea de desarrolladores, afirma que añadir modos privados o offline supone altos costes y responsabilidades legales, y podría restringir la libertad creativa. Por su parte, Ross Scott ha respondido señalando que muchos de estos argumentos son falaces, defendiendo que derechos de los usuarios y licencias adecuadas podrían resolver esos problema.

 

Fuente

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.