[Análisis] Cairn

[Análisis] Cairn

cairn box
Fecha de Lanzamiento
29/01/2026
Distribuidora
The Game Bakers
Plataformas
PlayStation 5 y PC
Versión analizada
PlayStation 5

En un mercado saturado de juegos donde escalar es tan simple como mantener pulsado un botón y ver a nuestro personaje hacer parkour automático, Cairn llega para recordarnos que la montaña no es un escenario, sino un enemigo. Desarrollado por The Game Bakers, el equipo detrás de joyas indie como Furi y Haven, este título abandona la acción frenética de sus predecesores para abrazar un ritmo deliberadamente lento y metódico.

Lejos de la fantasía relajante y meditativa de Jusant o del espectáculo cinematográfico de UnchartedCairn se presenta como un simulador de escalada serio, casi documental. Aquí, la conquista del Monte Kami (una cumbre ficticia nunca antes hollada) no es un viaje de placer, sino una batalla de desgaste contra la gravedad y los elementos. Con la dirección artística del reconocido dibujante de cómics Mathieu Bablet y un diseño de sonido a cargo de veteranos de Inside y Control, el juego construye una atmósfera de aislamiento opresivo donde el silencio solo se rompe por el viento y la respiración entrecortada de nuestra protagonista, Aava.

 

Twister en la pared de roca

La propuesta de Cairn es clara: cada metro cuenta. A diferencia de otros títulos, aquí no hay animaciones pregrabadas que nos salven el pellejo. El sistema de escalada se basa en la física procedimental, obligándonos a controlar cada extremidad de Aava de forma independiente. Es una suerte de «Twister» vertical o un QWOP serio donde debemos buscar agarres manualmente, gestionar el equilibrio y cuidar la postura. Al principio puede sentirse torpe, con extremidades que no responden como esperamos, pero esa fricción es intencional: somos humanos, no superhéroes, y la satisfacción al dominar la pared y encontrar una repisa segura tras un tramo agónico es inigualable.

La libertad es absoluta. No hay rutas prefijadas ni cornisas pintadas de amarillo; miramos la montaña, decidimos por dónde subir y ejecutamos el plan. El juego nos da herramientas como pitones, que actúan como checkpoints manuales (aunque se pueden romper y debemos repararlos con ayuda de nuestro robot acompañante), pero el éxito depende enteramente de nuestra lectura del terreno.

 

Supervivencia: Más que barritas energéticas

La escalada no es solo subir, es resistir. Cairn integra mecánicas de supervivencia que se sienten orgánicas y vitales, alejándose del tedioso «trabajo de relleno». Aava tiene necesidades de hambre, sed, temperatura y salud que, de ser ignoradas, degradan visiblemente su rendimiento: las manos le tiemblan, la estamina se vacía en segundos y la pantalla cambia de color para indicarnos que el colapso es inminente, todo ello sin una interfaz intrusiva que rompa la inmersión.

La gestión del equipo es igual de táctica. Contamos con la ayuda de un «Climbot», un pequeño robot acompañante capaz de reparar los pitones rotos, herramientas esenciales que actúan como puntos de seguro en la pared. Sin embargo, la verdadera clave está en los vivacs. En estas tiendas colgadas del abismo no solo guardamos partida, sino que debemos tomar decisiones críticas: ¿gastamos suministros en cocinar avena o té para recuperar fuerzas, o los guardamos para un tramo peor? ¿Usamos cinta para vendarnos los dedos y mejorar el agarre, o medicinas para una herida?

Por otro lado, explorar el entorno premia a los valientes. Desviarse de la ruta lógica puede llevarnos a encontrar mochilas abandonadas por escaladores anteriores, un hallazgo que no solo aporta recursos valiosos, sino una extraña sensación de alivio compartido y conexión humana en medio de la desolación. Además, el clima es dinámico y despiadado; esperar dentro de la tienda a que pase una tormenta puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, ya que la lluvia convierte la roca en una pista de patinaje mortal.

 

Una cima con niebla narrativa y técnica

Donde Cairn divide radicalmente es en su narrativa. La historia de Aava se cuenta a través de la escalada misma y de la narrativa ambiental (notas, cadáveres de intentos fallidos), recordando a veces al estilo de Life is Strange por los comentarios internos de la protagonista al examinar objetos. Para algunos, será un viaje emocional de entre unas doce y quince horas sobre la superación y el aislamiento; para otros, la personalidad estoica y distante de Aava, sumada a un compañero de radio (Chris) excesivamente entusiasta y molesto, que crea una disonancia que impide conectar con el drama.

En el apartado técnico, el juego ofrece una de cal y otra de arena. Visualmente es una obra serena y majestuosa, capaz de dejarte sin aliento con sus vistas de nubes arremolinadas y cascadas verdes. Una función destacada es la posibilidad de pausar y alejar la cámara para ver la línea de nuestra ruta trazada sobre la montaña, convirtiendo el esfuerzo físico en una memoria visual tangible.

Sin embargo, el rendimiento en PlayStation 5 empaña el resultado final. Aunque el tutorial en el gimnasio funciona fluido, en cuanto salimos al exterior los frames sufren notablemente. Al estar desbloqueado pero no alcanzar los 60 FPS, el juego oscila en torno a unos 30 FPS inestables que pueden resultar molestos a la vista. Sumado a algunas colisiones extrañas donde las extremidades de Aava se comportan de forma antinatural, queda claro que al motor le falta un último pulido para estar a la altura de su ambición artística.

 

Conclusión

Cairn es un título valiente y con una identidad de hierro que sabe exactamente lo que quiere ser: un simulador de escalada exigente que pide paciencia, observación y respeto por sus sistemas. The Game Bakers ha logrado construir una experiencia que trasciende el simple acto de subir para convertirse en algo meditativo y visceral. La sensación de «conquista» al alcanzar una cima no viene dada por una cinemática espectacular, sino por el alivio real de haber sobrevivido a tus propias decisiones, ruta a ruta y agarre a agarre.

No obstante, esta escalada no está exenta de resbalones. Es una obra que polarizará a su audiencia: su ritmo deliberadamente lento y la frialdad de su narrativa pueden echar para atrás a quienes busquen una aventura más convencional o guiada. Además, el rendimiento técnico en consolas actuales es una asignatura pendiente que empaña la belleza de sus paisajes, rompiendo ocasionalmente la inmersión que tanto se esfuerza en construir.

Aun así, si estás dispuesto a perdonar sus asperezas técnicas y aceptas el reto de luchar contra la montaña metro a metro, gestionando cada caloría y cada movimiento como si fuera el último, encontrarás en Cairn una de las propuestas más honestas, gratificantes y únicas del año. No es un juego para todos, pero para aquellos que conecten con su propuesta, será inolvidable.

cairn
Sinopsis
Eres la alpinista profesional Aava y te embarcas en el ascenso del monte Kami, una cumbre que nunca se ha conquistado. A lo largo del viaje, conocerás a compañeros inesperados y sabrás de los que se quedaron atrás. Descubre la historia de la montaña y decide qué está dispuesta a sacrificar Aava para lograr su sueño.
Pros
El control independiente de extremidades y la física procedimental crean una tensión real y satisfactoria.
Poder trazar tu propia ruta sin guías artificiales es liberador.
La ausencia de HUD intrusivo y el diseño de sonido minimalista te hacen sentir la soledad de la montaña.
Contras
El rendimiento en PlayStation 5 es inestable.
La frialdad de Aava y algunos diálogos flojos pueden no conectar con todos.
Ciertas colisiones extrañas en las que el cuerpo de Aava hace algunas cosas raras.
8.5
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Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.