Fecha de Lanzamiento
03/12/2020
Distribuidora
The Game Bakers
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series X, PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC
Versión analizada
PlayStation 5
Entre oleadas de grandes lanzamientos para nutrir las nuevas consolas que han llegado al mercado, y como no, la desproporcionada campaña de marketing de Cyberpunk 2077 que ha acaparado todos los focos, posiblemente muchos jugadores no hayan tenido la oportunidad de descubrir que entre tanto triple A, algunos indies muy interesantes siguen regando el mercado de videojuegos ofreciendo enfoques muy diferentes. Hoy, quiero hablaros de Haven, la última obra de The Game Bakers, un estudio independiente conocido por ser los artífices de Furi, un título frenético cuyo principal atractivo es su apuesta por exigentes combates contra distintos jefes. Haven se aleja enormemente de su hermano mayor, puesto que deja de lado el frenetismo y el fragor de la batalla para centrarse en el amor, una relación pausada entre una simpática pareja que se fragua día a día.

 

Una historia de amor sincero

Haven es la historia de Yu y Kay, una pareja de enamorados que ha huido del Arca en su nave espacial a un lejano y recóndito planeta donde disfrutar de su tiempo juntos. ¿A qué se debe esto? Bueno, ambos no podían haber mantenido una relación si se hubiesen quedado en su planeta, puesto que allí, hay un emparejador que mediante un test de compatibilidad te busca a tu “media naranja ideal” (sí, lo sé, al más puro estilo Black Mirror). Dejando su vida atrás, los dos jóvenes deciden abandonarlo todo y apostar su única carta a vivir ese amor “prohibido”.

Sin duda, la parte más disfrutable y destacable de esta obra reside en la relación de Yu y Kay. Es uno de esos juegos que consigue construirse a sí mismo en base a los detalles, las trivialidades, las conversaciones entre los dos tortolitos. Es realmente fácil encariñarse con ellos, y es que, son una de esas parejas que parecen predestinadas el uno para el otro, se complementan, se lo pasan bien y se apoyan moralmente. Generalmente hay conversaciones constantemente, desde piques para ver quién recolecta más semillas por el planeta, hasta momentos más subidos de tono antes de dormir. En ocasiones, la pareja se abraza o se besa espontáneamente al estar quietos durante un rato mientras exploran el planeta, lo cual, además de ser un bonito gesto, recupera su salud. Si mientras planean se acercan mucho, los dos se cogen de la mano. Igualmente, en combate se preocupan el uno por el otro. Como digo, son pequeños detalles que en algunos casos pueden pasar desapercibidos, pero son el tomate frito de este plato de macarrones.

En cualquier caso, la mayoría de los diálogos tendrán lugar en la nave y servirán para afianzar la relación entre ambos, contribuyendo así a mejorar sus estadísticas en combate una vez que hayamos alcanzado el tope y previo brindis con sidra de mielzana. De vez en cuando, se nos plantean un par de decisiones conversacionales a elegir, algo que puede granjear una dosis de confianza extra a Yu o Kay. Entre las posibilidades que ofrece nuestro hogar, está la elaboración de platos, bien para consumir ahí mismo o para llevárnoslos de exploración por si los compañeros tienen hambre, la opción de curarse usando el botiquín y de fabricar medicamentos y pastillas dopantes variadas, y por supuesto, dormir, que recupera algo de salud aunque no demasiada. ¡Y no te olvides de recoger los alimentos del huerto y acariciar a Grocky de vez en cuando! (ojo, no todo está disponible desde el principio, pero se consigue pronto)

En lo jugable, lo último de The Game Bakers flojea bastante y tiende a volverse repetitivo por abusar del farmeo, en cualquier caso, no adelantemos todavía acontecimientos. Yu y Kay salen a explorar diariamente esta tierra ignota que se divide en varios islotes interconectados por puentes espaciales. Nuestra pareja se desplaza a cierta velocidad levitando gracias a sus botas y puede hacer giros drifteando. El motivo principal para salir, además del afán exploratorio, es dar con piezas que puedan servir para reparar su maltrecha nave. Claro está, no puede uno olvidarse de ir recolectando frutas, hortalizas y semillas para que los protagonistas estén bien alimentados, puesto que si pasan hambre, habrá consecuencias a la hora de combatir.

Buena parte del tiempo iremos limpiando el óxido de los islotes, una especie de masa de chapapote morado que, por alguna razón desconocida, está dispersa por toda la isla y vuelve violentos a los animales que entran en contacto con ella. Recolectar óxido será útil para reparar la nave y crear determinados ítems de batalla. Por otro lado, para que esta sea posible habrá que disponer de onda suficiente, puesto que es lo que permite limpiar el óxido al contacto. Esta onda es lo que permite desplazarse a gran velocidad, el “carburante” de nuestras botas que, con el uso, va gastándose. En cada islote hay hilos de onda que uno puede seguir para reponer las reservas simplemente sobrevolando por encima de ellos sin desviarse.

La vertiente más rolera está presente en los combates, aunque son muy sencillos y cuentan con escasas opciones. Hay un par de ataques, impacto y llamarada, cada uno daña en mayor o menor medida a los rivales en base a si son más resistentes a uno u otro. A esto, hay que sumarle la defensa, que puede ser para nosotros o para evitar que el otro reciba un golpe interponiéndose. Por último, está la pacificación, algo que toca hacer cuando hemos bajado completamente la barra de salud del rival para que vuelva a su ser no corrupto. Igualmente, se pueden utilizar algunos ítems puntuales si los fabricamos en la nave antes de salir. Además, si queremos hacer más daño pese a tardar algo más en cargarse, podemos realizar un ataque conjunto con nuestra pareja pulsando el mismo ataque a la vez.

No hay mucho más que añadir en este aspecto. No hay subidas de niveles (a lo sumo las mejoras por relación), no hay complejos árboles de habilidades, no se aprenden nuevos ataques. Todo se reduce a recorrer cada islote separado hasta limpiarlo y desplazarse al siguiente. Está todo excesivamente simplificado a la hora de pelear, y limpiar los islotes de óxido mientras aprovechas para recoger nueces boba, mielzanas y pimienta, no es demasiado gratificante. Lo único que os convencerá para seguir jugando hasta el final (unas 11-12 horitas más o menos) es la relación de Yu y Kay.

Haven puede jugarse tanto en solitario como en cooperativo local, aunque por la naturaleza de la obra, si está en vuestra mano jugar en pareja, casi mejor. En el modo individual puedes ir cambiando entre personajes y el otro simplemente te sigue. Para hacer que ambos ataquen, deberás controlarlos a los dos al mismo tiempo, algo que no es muy complejo, pero que es mejor si se hace en compañía.

Gráficamente, tampoco puedo decir que Haven sea una obra sobresaliente, más bien tiende a lo contrario. Los diseños de todo el interior de la nave, incluido el mobiliario, me han recordado a mis pinitos con el Qcad en dibujo técnico. Son excesivamente simples, sin texturas, se ven todas las líneas como si hubiesen sido creadas en uno de esos programas. El diseño de los diferentes islotes es extremadamente similar, predominando los verdes de la hierba, el gris de terrenos pedregosos y el morado oscuro del óxido. Por otro lado, los enemigos y los protagonistas son ligeramente mejores, pero tampoco optarían a ganar ningún premio. Quizás, lo más relevante esté en los dibujos de Yu y Kay en los momentos de diálogo, donde van cambiando entre una variedad de expresiones. Soy consciente de que esto es obra de una compañía indie y que hay ciertas limitaciones, pero Furi hacía un mejor uso del colorido, gracias también a su frenetismo y a la variedad de ataques.

En el apartado sonoro la cosa mejora. La banda sonora electrónica creada especialmente por el compositor francés Danger da mucha vida al título y le sienta bien, adaptándose a cada momento emocionalmente hablando. Igualmente, los actores de voz que prestan su interpretación a Yu y Kay hacen un trabajo soberbio.

 

Conclusión

Haven es Yu y Kay, es su relación, sus momentos íntimos, sus conversaciones, los abrazos y las caricias, sus gestos y, en definitiva, el tremendo amor que se profesan. Una vez que despojas a la obra de esto, no hay nada más que vaya a convencerte para completar esta aventura. Jugablemente tiene un sistema de combate excesivamente simplificado y la parte más enfocada a la exploración, tampoco brilla especialmente. En lo visual, está ciertamente desfasado aunque hay algún que otro momento notable (los dibujos de las pantallas de carga, por ejemplo), ganando ritmo e intensidad en la banda sonora y la actuación de voz.

Lo último de The Game Bakers no es para todo el mundo, eso está claro. Es una apuesta muy personal y mientras que a algunos les sabrá a gloria bendita, otros probablemente lo abandonarán a la media hora de juego. En cualquier caso, si disponéis de Xbox Game Pass, sabed que está disponible por si dudáis y deseáis darle una oportunidad.

6.5
Aceptable
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Sinopsis
Yu y Kay se han refugiado en un planeta olvidado, dejando atrás todo lo que conocían. Ponte en la piel de los dos amantes mientras intentan rehacer sus vidas en un mundo desconocido. Explora el planeta en busca de materiales para reparar la nave y transformarla en un cálido hogar. Disfruta de momentos cotidianos en pareja para llegar al día siguiente: cocina, fabrica, recoge suministros... Lucha contra quienes desean separarlos y sincroniza bien las acciones. Solo si los dos personajes siguen el ritmo y logran coordinarse en perfecta sintonía podrás proteger su relación.
Pros
La hermosa relación entre Yu y Kay es cautivadora
La banda sonora y las actuaciones de voz son realmente buenas
Contras
El sistema de combate es excesivamente simple
La exploración no es tan gratificante como cabría esperar
Gráficamente hay bastante margen de mejora
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