[Análisis] Beyond the Dark: Nightwatch

[Análisis] Beyond the Dark: Nightwatch

Beyond the Dark: Nightwatch
Fecha de Lanzamiento
22/10/2026
Distribuidora
Atlantis Studio
Plataformas
Nintendo Switch 2
Versión analizada
Nintendo Switch 2

La llegada de un nuevo ciclo generacional de consolas siempre trae consigo experimentos jugables diseñados para sacar partido a las características únicas del hardware. Es en este escenario donde irrumpe Beyond the Dark: Nightwatch, la carta de presentación de Atlantis Studio. Fundado en Aviñón por Nico Augusto y Ru Weerasuriya (co-fundador de Ready at Dawn y creativo tras The Order: 1886), el estudio francés debuta con una propuesta de terror cooperativo e interactivo concebida desde sus cimientos de forma exclusiva para Nintendo Switch 2. Apoyándose en el uso del sistema GameShare y el pase de amigo, el título propone un desafío asimétrico donde la comunicación verbal directa entre dos jugadores es la única herramienta capaz de garantizar la supervivencia.

 

Una pesadilla a dos pantallas

La premisa de Beyond the Dark: Nightwatch prescinde por completo del modo para un solo jugador. La aventura requiere obligatoriamente a dos participantes que asumen roles radicalmente opuestos y complementarios. Por un lado, el Explorador despierta desorientado en primera persona en el interior de una espeluznante mansión aislada, rodeada de sombras y fenómenos anómalos. Para orientarse, debe activar a WB-86, un pequeño asistente robótico que conecta directamente con la consola de su compañero.

Por otro lado, el segundo jugador asume el rol del Supervisor/Vigilante. Desde una perspectiva remota e instrumental, este jugador supervisa las cámaras de seguridad en visión nocturna pixelada, activa la visión a infrarrojos para detectar objetos clave, consulta el inventario del Explorador y examina los documentos del mapa para interpretar pistas que el jugador sobre el terreno no puede ver. La magia de Beyond the Dark: Nightwatch reside en esta asimetría informativa: el Explorador sostiene objetos cuyo propósito desconoce e ignora sus propios objetivos, mientras que el Supervisor posee los esquemas, códigos e instrucciones para descifrarlos. La coordinación en tiempo real y la precisión al describir el entorno resultan fundamentales; un malentendido o un dato impreciso conducen inevitablemente al desastre.

 

La amenaza de Gloam y la gestión del sonido

El principal obstáculo de la mansión es Gloam, una entidad monstruosa y gelatinosa que se desliza bajo las puertas y reacciona de manera extrema ante el sonido. Acciones tan cotidianas como correr, tropezar con objetos del escenario o forzar cerraduras elevan una barra de ansiedad. Cuando el medidor se llena, la criatura inicia una cacería activa contra el Explorador. En ese instante se desata la tensión: mientras el jugador en primera persona busca desesperadamente un armario donde esconderse, el Supervisor puede lanzar señuelos o activar perturbaciones a distancia mediante las cámaras para desviar la atención del monstruo.

Sin embargo, esta mecánica de distracción entraña un dilema táctico: utilizar un dispositivo remoto para salvar a tu compañero invalida de forma permanente esa cámara para el resto de la partida. Esta gestión de recursos añade una capa de estrategia sumamente interesante. Además, el juego cuenta con la participación en la narración introductoria del reconocido actor Troy Baker y una notable banda sonora ambiental compuesta por Óscar Araújo, que renuncia a los sustos fáciles en favor de una atmósfera sonora gélida donde cada crujido y susurro altera los nervios.

 

Frustración y estructura de Escape Room

A pesar de la brillantez de su punto de partida, el diseño jugable de Beyond the Dark: Nightwatch tropieza en la ejecución de su bucle principal. La criatura asesina de un solo golpe y su inteligencia artificial resulta excesivamente agresiva e injusta. Gloam parece conocer en todo momento la ubicación exacta del Explorador, convirtiendo la persecución en un angustioso juego del gato y el ratón donde las esperas en los armarios se prolongan en exceso, cortando en seco el ritmo de la partida (eso siempre y cuando tengas la suerte de dar con un escondite, porque si te pilla por un área inexplorada y no tienes ninguno ubicado, las opciones de supervivencia caen en picado). Por si fuera poco, mantenerte en el interior de un armario no te asegura nada, ya que en varias partidas la entidad ha abierto el armario de forma totalmente aleatoria (se entiende, estando escondido de antemano incluso varios minutos antes de que llegase siquiera a la habitación en la que el jugador estaba escondido, por lo que el Gloam no ha podido verte entrar al escondite)

El mayor problema reside en el castigo tras la muerte. Caer en garras de la entidad implica reiniciar la incursión desde el principio, perdiendo todos los objetos recogidos y reapareciendo centinelas enemigos en el lugar exacto del fallecimiento. Aunque el título guarda notas y documentos resueltos e incluye atajos de brillante ejecución (como un pasaje secreto deducible que actúa como un impecable soft checkpoint para la primera mitad), la segunda mitad del juego exige una cadena de objetivos excesivamente larga y sin puntos de control. Una vez memorizada la ruta y pulidos los movimientos, la mansión puede completarse en apenas treinta minutos, pero llegar a ese punto requiere unas seis horas de ensayo, error y repetitividad que pueden minar la paciencia de la pareja jugadora.

 

Rendimiento técnico y presentación en Switch 2

En el apartado gráfico, el uso de Unreal Engine 5 permite recrear una mansión claustrofóbica con estancias variadas como cines privados, acuarios u oficinas tenebrosas. Sin embargo, la ejecución estética queda empañada por un acabado técnico con severas deficiencias visuales. La iluminación del Explorador es extremadamente escasa, apoyándose en la linterna para transmitir indefensión, pero en numerosos pasajes la oscuridad es tan densa o las texturas están tan poco definidas que avanzar se convierte en un proceso de ir a ciegas a ras de pared.

El mayor problema gráfico radica en el renderizado y el filtrado de texturas. Elementos de los escenarios como la pantalla de un cine que aparece totalmente desenfocada e ilegible, un puñado de ratones corriendo con las texturas justas o las molduras y paredes con bajo nivel de detalle; lucen de forma embarrada y borrosa. Esta falta de nitidez se acentúa de forma crítica al jugar en red local mediante el sistema GameShare, donde la compresión del vídeo degrada la calidad de imagen. Asimismo, la pantalla del Supervisor sufre de aberraciones cromáticas molestas tras sesiones prolongadas y caídas puntuales en la tasa de fotogramas al alternar entre las cámaras, lo que evidencia un trabajo de optimización muy flojo para la consola de Nintendo.

Técnicamente, Beyond the Dark: Nightwatch aprovecha la función GameShare para permitir que dos consolas (incluso combinando una Switch 2 con una Switch original en red local) jueguen con una sola copia del título gracias al pase de amigo a un precio competitivo de 19,99 €. No obstante, en su estado actual el título presenta fallos técnicos notables: la IA del monstruo tiende a quedarse bloqueada contra obstáculos del escenario (obligando a provocar el game over para salir del bucle), las cámaras del Supervisor sufren desactivaciones erráticas y la conclusión argumental da la sensación de haber sido apresurada y poco satisfactoria tras el esfuerzo exigido.

 

Conclusión

Beyond the Dark: Nightwatch es un experimento cooperativo de terror repleto de buenas intenciones y conceptos innovadores que no logra alcanzar su pleno potencial debido a una ejecución desequilibrada. La asimetría entre el Explorador y el Supervisor ofrece momentos de auténtica complicidad, tensión genuina y brillantez comunicativa que convierten la experiencia en una suerte de gran escape room virtual.

Lamentablemente, la agresividad desmedida de la IA de Gloam, el castigo excesivo tras la muerte en su tramo final y la presencia de ciertos errores técnicos terminan empañando una propuesta que requería un calibrado más afable. Beyond the Dark: Nightwatch es un título complicado de recomendar en estos momentos, pero si tenéis una pareja de baile y ambos estáis cargados de paciencia, aquí tenéis una velada de terror diferente, pero que se queda lejos de la excelencia por no haber pulido sus asperezas mecánicas.

[Análisis] Beyond the Dark: Nightwatch
Sinopsis
Elige en quién confiar. Uno de vosotros explorará una extraña casa. El otro observará a través de un sistema de vigilancia. Elige tu papel. Tendréis que comunicaros, observar e improvisar para sobrevivir.El silencio es muerte. Hacer ruido es peligroso. LA ENTIDAD ESTÁ ESCUCHANDO.
Pros
Un concepto cooperativo asimétrico muy original que convierte la comunicación y la interpretación de datos en la mecánica principal.
Gran sensación de estar atrapado en una escape room gigante llena de secretos y atajos ingeniosos.
La tensión constante generada por la gestión del sonido y la interacción remota del Vigilante.
Contras
La IA del monstruo es demasiado agresiva y parece conocer la posición exacta del jugador en todo momento.
El rol del Supervisor resulta bastante más estático y menos participativo en la acción que el del Explorador.
La estructura de reinicio total se vuelve frustrante en la segunda mitad del juego por la falta de puntos de control.
Ciertos errores de programación (IA bloqueada, fallos en cámaras) y un desenlace abrupto y poco gratificante.
5
Aceptable

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.