[Análisis] Alice Nation

[Análisis] Alice Nation

Fecha de Lanzamiento
16/10/2026
Distribuidora
2P Games
Plataformas
PC
Versión analizada
Steam

Hay muchas formas de volver al universo de Lewis Carroll, y casi todas pasan por reciclar los mismos conejos blancos, los mismos sombrereros y las mismas reinas. Alice Nation, desarrollado por el estudio Hanamiriro y publicado por 2P Games, toma otro camino. En lugar de pedirnos que recorramos un mundo ya conocido, nos deja caer en el Más Allá, un pueblo de cuento construido literalmente con cartas, donde todo lo que haces, desde saludar a un vecino hasta fabricar una herramienta, se resuelve arrastrando una carta sobre otra.

La propuesta cruza la novela interactiva, el juego de mesa en solitario, la aventura de puzles y un toque de investigación. El resultado tiene una identidad muy marcada. En Alice Nation no hay inventario ni menús de diálogo al uso. El juego entero está hecho de cartas, y esa decisión de diseño define todo lo demás: cómo se explora, cómo se habla con los personajes y cómo se avanza en la historia. Te cuento qué me ha parecido, qué funciona y dónde se queda corto.

 

Una Alicia atrapada en un pueblo que esconde más de lo que enseña

La protagonista de Alice Nation es Alice, una chica que ha caído en el Más Allá y no sabe cómo volver a casa. A su alrededor se extiende un pueblo de aspecto encantador, habitado por personajes curiosos que la reciben cada uno a su manera. Su objetivo es claro desde el principio: explorar, conocer a los vecinos, descubrir los secretos de la ciudad y encontrar el camino de regreso a la realidad.

Lo que me gusta de cómo Alice Nation usa el material de Carroll es que no se limita a copiarlo. Toma la lógica de un mundo donde las reglas normales no valen y la convierte en un sistema de juego propio. El pueblo tiene su propia historia, sus propios misterios y sus propios habitantes, y la trama se va armando poco a poco a base de conversaciones, misiones y pequeños descubrimientos. Es una narrativa que se disfruta curioseando, no corriendo hacia el final.

Además, el juego no se queda en el cuento amable. Debajo de la superficie encantadora hay un tono más oscuro, con toques de misterio y de horror psicológico suave, que va asomando conforme avanzas. Ese contraste entre lo bonito y lo inquietante es una de las mejores cosas de Alice Nation, porque mantiene la atención sin romper la coherencia del mundo. Las decisiones que tomas también importan, de modo que la historia no es una línea recta, sino algo que se moldea según cómo trates a quienes te rodean.

 

Todo se resuelve con cartas

El corazón de Alice Nation es su sistema de cartas. Cada acción y cada objeto es una carta, y para hacer algo la arrastras sobre el lugar o el personaje con el que quieres interactuar. Quieres explorar una zona, hablar con alguien o usar un objeto: eliges la carta correspondiente y la sueltas donde toca. La mecánica es tan sencilla que se aprende en un par de minutos, pero da mucho juego, porque casi cualquier situación admite más de una aproximación.

Ahí está lo mejor del diseño. Si te cruzas con un enemigo, puedes ofrecerle un saludo amistoso, recurrir a la fuerza o intentar quitarle sigilosamente algo importante. Si un puzle se resiste, el propio juego te anima a cambiar de carta y de enfoque. Esa libertad para probar, sin que el error se sienta como un castigo, hace que la exploración tenga algo de juego de ingenio y de curiosidad constante. Siempre apetece saber qué pasa si arrastras esta carta aquí.

El crafting suma otra capa. Reunir recursos y combinarlos para crear cartas nuevas abre posibilidades que el juego no siempre te explica de antemano, y descubrir una combinación útil tiene el mismo placer que resolver un puzle con ingenio. A eso se añaden las partidas de cartas contra algunos personajes del pueblo, que rompen el ritmo de la exploración con un cambio de registro bienvenido y encajan bien con la lógica del mundo.

Si tengo que ponerle un pero, es que un sistema tan libre puede desorientar un poco al principio. Hay momentos en los que no tienes claro qué carta toca y acabas probando por descarte. Para mí forma parte del encanto, pero quien prefiera que le marquen el camino con claridad puede notarlo.

 

Un cuento ilustrado a mano con regusto inquietante

Visualmente, Alice Nation es muy bonito. El arte está dibujado a mano y tiene ese aire de libro ilustrado que casa perfectamente con la premisa. Los personajes son extravagantes sin perder la calidez, los escenarios están llenos de detalles que invitan a hacer clic en todo, y el contraste entre lo entrañable y lo ligeramente siniestro se refleja también en la parte visual. Esa dualidad es la seña de identidad de Alice Nation.

Las cartas son el elemento más cuidado. Cada una tiene un diseño que refleja su función, y verlas interactuar con el mundo al arrastrarlas resulta muy satisfactorio. La interfaz entera se construye sobre la metáfora de las cartas, así que nunca se siente como una capa añadida al juego, sino como parte de su propia lógica. Todo está en su sitio y se lee con facilidad, incluso en pantallas pequeñas.

En el apartado sonoro, el juego acompaña el tono de cuento con un punto de rareza que viene muy bien para sostener la atmósfera. El sonido al arrastrar y colocar las cartas le da al sistema una textura casi táctil, como si de verdad estuvieras moviendo cartas sobre una mesa. Conviene saber que Alice Nation no cuenta con doblaje: los textos están disponibles en inglés, japonés y chino, así que quienes lo jueguen en nuestro páis tendrán que apañarse.

 

Conclusión

Alice Nation demuestra que una buena idea de diseño puede sostener una experiencia entera. Hanamiriro ha construido un mundo con personalidad, un sistema de cartas intuitivo y original, y una historia que va más allá del cuento amable que parece al principio. Cada vez que arrastras una carta y ves cómo el mundo responde, entiendes por qué el juego funciona.

Tiene sus límites. Es una propuesta compacta, más cercana a un cuento que a una novela, y el sistema de cartas, tan abierto, puede dejarte dando vueltas en algún momento. La ausencia de doblaje y de textos en español también pesa para quien prefiera jugar en su idioma. Son detalles menores frente a lo que Alice Nation hace bien: tener una identidad propia y sostener el misterio hasta el final.

Si te gustan las aventuras narrativas con mecánicas distintas, si el universo de Alicia te llama la atención o si simplemente buscas algo diferente a lo habitual, Alice Nation merece una oportunidad. El Más Allá te espera, y lo mejor es entrar sin prisa y probar cartas hasta ver qué pasa. Podéis descubrir un poco más del juego en su página de Steam.

Alice Nation
Sinopsis
¡Explora, conversa y resuelve puzles con cartas en una aventura de mesa en solitario! Encarna a Alice, una chica atrapada en el Más Allá. Arrastra cartas para fabricar objetos, conoce a curiosos compañeros y encuentra el camino a casa. ¿Te has quedado atascado? Prueba con otra carta y con otro enfoque. Este encantador mundo de cuento de hadas guarda sus secretos.
Pros
El sistema de cartas es original e intuitivo
Probar combinaciones no se castiga y anima a experimentar
El contraste entre lo bonito y lo inquietante da identidad al juego
Contras
La libertad del sistema puede desorientar al principio
Es una experiencia compacta
8
Recomendado

He visto más animes de los que puedo recordar. Con un mando entre las manos desde que tengo uso de consciencia. Maestra y futura especialista en Asia Oriental. Tengo demasiados hobbies para el poco tiempo que tengo.