[Análisis] Dollhouse: Behind The Broken Mirror

[Análisis] Dollhouse: Behind The Broken Mirror

Dollhouse Behind the Broken Mirror
Fecha de Lanzamiento
28/03/2025
Distribuidora
Soedesco
Plataformas
PlayStation 5, Xbox Series y PC
Versión analizada
PlayStation 5

La mente humana es un escenario ideal para el horror. No necesita criaturas imposibles ni cataclismos sobrenaturales: basta con los traumas, los recuerdos distorsionados, las emociones reprimidas. Esa es precisamente la propuesta de Dollhouse: Behind the Broken Mirror, una secuela espiritual que retoma la ambientación oscura y la temática psicológica del Dollhouse original de 2019, pero llevándola en una dirección más enfocada, narrativa y, en muchos sentidos, perturbadora.

Desarrollado por Indigo Studios y publicado por SOEDESCO, el juego se aleja de la estructura algo dispersa de su predecesor para apostar por una experiencia más guiada, pero no por ello menos inquietante. Lo que nos encontramos aquí es una aventura de terror en primera persona, donde el miedo no reside en lo que se ve… sino en lo que se recuerda.

 

La reconstrucción de una mente rota

El juego nos pone en la piel de Eliza de Moor, una mujer que tendrá que enfrentarse a una versión fragmentada de su propia psique, una mansión familiar deformada por el dolor y la culpa. A través de espejos rotos, grabaciones, visiones turbias y habitaciones que cambian de forma, Eliza intenta reconstruir sus recuerdos para entender qué le ocurrió… y qué está ocurriendo ahora.

El enfoque narrativo es introspectivo. No hay monstruos clásicos ni jump scares forzados cada dos pasos: lo que hay es un dolor constante, a menudo implícito, que se convierte en atmósfera. La mansión no solo es un escenario: es una metáfora de la memoria de Eliza. Las muñecas, los espejos, los pasillos que se repiten, todo responde a un lenguaje simbólico que remite al trauma y a la pérdida de identidad.

La historia, pese a partir de una premisa intrigante, no logra desarrollarse de manera efectiva. La protagonista, Eliza, apenas tiene presencia emocional en los momentos clave, y la narrativa se vuelve confusa rápidamente.

 

Entre la exploración y el rompecabezas psicológico

En lo mecánico, Dollhouse: Behind the Broken Mirror se define como una aventura narrativa de terror en primera persona, con énfasis en la exploración, la resolución de puzles ambientales y algunos segmentos de sigilo. La protagonista no tiene medios de defensa directa, y el foco está en evitar confrontaciones, resolver enigmas y encontrar pistas que ayuden a reconstruir sus recuerdos.

La gran mecánica distintiva del juego es el uso de espejos como portales y como ventanas a realidades paralelas. A través de ellos podemos acceder a versiones distorsionadas de habitaciones, activar eventos o revelar secretos ocultos. Algunos rompecabezas requieren ir y venir entre ambas versiones del mundo, lo que aporta una capa de estrategia e interpretación espacial que, en los mejores momentos, recuerda a juegos como The Medium.

Los puzles en sí son variados: hay acertijos clásicos de combinación de símbolos, uso de luz, manipulación de objetos, pero también retos más emocionales, como reconstruir una escena clave del pasado o decidir si mirar o no cierto reflejo.

En cuanto a la exploración, se combina un diseño semilineal con cierta libertad: puedes recorrer estancias fuera del camino principal para encontrar coleccionables, pistas adicionales o detalles de ambientación que enriquecen la historia. La estructura de la mansión evoluciona a medida que progresamos, con nuevos accesos y transformaciones sutiles que refuerzan la sensación de que todo está vivo… o descomponiéndose.

El juego evita abusar de la mecánica de “perseguir al jugador”, aunque sí hay momentos de tensión real, donde entidades nos acechan y debemos escondernos o salir del plano reflejado para evitar ser capturados. Estos segmentos están bien medidos y no rompen el ritmo narrativo.

En cuanto al combate, la falta de opciones, como armas cuerpo a cuerpo, limita las posibilidades estratégicas cuando se agota la munición. Aunque, como ya se ha señalado, se han integrado algunos acertijos interesantes, no logran compensar la sensación general de falta de pulido en la jugabilidad.

 

Un mundo de sombras rotas

Visualmente, Dollhouse: Behind the Broken Mirror se apoya más en diseño artístico que en músculo gráfico. La mansión donde se desarrolla la historia está cargada de texturas sucias, detalles decadentes y juegos de luces y sombras que refuerzan la sensación de descomposición emocional.

La dirección de arte es consistente, y el uso de los espejos (con reflejos distorsionados, desenfoques y duplicaciones) está bien logrado sin sobrecargar al motor. En consolas de nueva generación el juego se mantiene fluido, con 60 FPS estables, mientras que en PC ofrece soporte para resoluciones altas y mejoras gráficas adicionales.

La ambientación sonora es, sin duda, uno de los puntos más fuertes del título. El uso de sonidos sutiles —puertas que crujen, pasos lejanos, murmullos apagados— es constante y efectivo. La música es minimalista, presente solo cuando debe serlo, y el doblaje (en inglés) transmite bien la fragilidad de Eliza, aunque en algunos momentos cae en cierto dramatismo exagerado.

Por otro lado, y esto es importante, Dollhouse: Behind the Broken Mirror presenta serias deficiencias técnicas que afectan de forma notable la experiencia de juego. El sistema de guardado es uno de los mayores problemas: los puntos de control no funcionan correctamente y al salir del juego, el progreso se pierde, obligando a reiniciar desde el principio. Además, el soporte para controladores es inconsistente, provocando fallos como inversión aleatoria de la cámara, sensibilidad errática y pérdida de la asistencia de puntería. También se han detectado problemas en la cámara, que se comporta de manera errática durante las cinemáticas, rompiendo la inmersión.

 

Conclusión

Dollhouse: Behind the Broken Mirror es, en muchos sentidos, el juego que el original intentó ser: una experiencia de terror psicológico madura, centrada en el trauma, la culpa y la reconstrucción emocional.

No es perfecto. La duración es algo justa, y aunque la ambientación es poderosa, puede resultar repetitiva en su tramo medio. A nivel mecánico, aún le falta profundidad para competir con los grandes del género, pero como experiencia narrativa, es compacta e inquietante.

En resumen, si bien presenta una atmósfera prometedora y algunos puzzles bien diseñados, se ve lastrado por problemas técnicos, un sistema de guardado defectuoso y una narrativa poco desarrollada. Si decides probarlo, es recomendable hacerlo con expectativas moderadas y estar preparado para posibles frustraciones técnicas.​

Dollhouse: Behind the Broken Mirror
Sinopsis
Entra en la fragmentada mente de Eliza de Moor, que pasó de ser una cantante famosa a estar atrapada en el laberinto de los recuerdos que ha olvidado. Eliza sufre amnesia desde que se derrumbó en mitad de una actuación. Su única esperanza para recuperar la memoria reside en el doctor Stern y su medicación experimental. Como Eliza, navegarás entre la realidad y el mundo tras el espejo roto con la ayuda del medicamento. Recupera tus recuerdos derrotando o evitando a unas siniestras muñecas y resolviendo puzles. ¿Conseguirás encajar las piezas del misterio de tu pasado o te perderás en esta oscura y retorcida realidad?
Pros
Su ambientación logra transmitir una atmósfera inquietante y opresiva
Algunos acertijos están bien integrados en el entorno y suponen un desafío satisfactorio
Contras
Problemas con el sistema de guardado
Duración limitada y algo de repetición en las mecánicas
IA enemiga básica en los momentos de tensión
Unos cuantos fallos técnicos por pulir
5
Aceptable

Veterano en esto de escribir sobre videojuegos, pero un día me cansé y decidí fundar mi propia web. No soy amante de las marcas, sino de los buenos juegos, aunque Nintendo ha estado muy presente en mi infancia. Sobrevivo en mi lucha por convertirme en un especialista en Asia Oriental.