[Análisis] El Señor De Los Anillos – Edición 20 Aniversario

[Análisis] El Señor De Los Anillos – Edición 20 Aniversario

TIEMPO DE JUEGO
60-120 minutos
NÚMERO DE JUGADORES
2-5
EDAD
+ 12
DISEÑADOR
Reiner Knizia
EDITORIAL
Devir
GÉNERO
Juego cooperativo de dados y cartas
LANZAMIENTO
26/03/2021
Hoy en día, hablar de fantasía medieval es hablar de John Ronald Reuel Tolkien, autor de las novelas de El Señor de los Anillos y, por supuesto, del Hobbit. Otros, posiblemente apunten a George Raymond Richard Martin, artífice de Canción de Hielo y Fuego, adaptada posteriormente a una de la series más aclamadas de los últimos tiempos (pese a su más que discutible final), Juego de Tronos. Sea cual sea tu favorito, en este texto hablaremos de la obra del primero, concretamente, de su vertiente más lúdica en forma de juego de mesa, que originalmente fue diseñado por Reiner Knizia y lanzado al mercado en el año 2000.

Quizás recordéis que a finales del pasado mes os informábamos, como ya es costumbre por estos lares, de los lanzamientos que Devir tenía preparados para la última semana de marzo. La edición 20 aniversario del ya mencionado juego del Señor de los Anillos se presentaba como el único de título interés por parte de la compañía en llegar a las estanterías de las tiendas, puesto que únicamente iba acompañado de una edición en catalán de Paris, La Cité de la Lumière. Además de este «cumpleaños», se celebraba a la vez el hito de haber logrado vender más de 850.000 copias en todo el mundo, y de hecho, así aparece simbolizado con un sello de color dorado en la propia caja.

Así pues y sin más preámbulos, vamos a pasar a hablar de El Señor De Los Anillos – Edición 20 Aniversario, título distribuido en nuestro país por la editorial Devir. Es importante recordar que el juego tiene ya una buena cantidad de años a sus espaldas, por lo que además de pesarle ciertamente en lo jugable, a más de uno puede resultarle extraño e incluso chocante ver las ilustraciones de los personajes, no obstante, es necesario apuntar al hecho de que, la película El señor de los anillos: La comunidad del anillo, no se estrenó en cines hasta un año después del lanzamiento del juego de mesa, por ende, las ilustraciones de los diferentes personajes están realizadas en base a las novelas de la obra. Aclarado esto, ¿comenzamos?

 

Componentes

Creo que lo más importante, al ser una versión aniversario, es incidir en los cambios de dicha edición. Así pues, aunque los cambios son menores y casi anecdóticos en la caja, hay algunas diferencias en la portada. La primera, es que aunque el dibujo original de Galdalf con el árbol de fondo se mantiene, el color de la runa que rodea al título, ha cambiado de color a un verde que pega bastante más con el tono de la caja que el naranja que lanzó Devir hace años. Por lo demás, cambios en las posiciones de los textos sobre la creación del juego, los jugadores recomendados y demás, amén de añadir la coletilla “Edición Aniversario” en letras doradas y el sello que proclama el logro de haber superado las 850.000 ventas.

El contenido del juego es básicamente el mismo, pero como no podía ser de otra forma, hay algunos cambios respecto a la calidad de los materiales y el acabado, que os iremos desgranando a continuación. La lista de componentes completa es la siguiente:

  • Reglamento
  • Tablero principal
  • 2 tableros de conflicto reversibles
  • 60 cartas de aventura
  • 35 cartas legendarias
  • 5 cartas de Gandalf
  • 23 losetas de relato
  • 5 cartas de hobbit
  • 5 miniaturas de hobbit
  • Miniatura de Jinete Negro
  • 5 indicadores de actividad
  • Indicador de suceso
  • 11 de fichas de vida (corazón, sol y anillo)
  • 26 fichas de runa plateada de Gandalf
  • 6 fichas de runa dorada de Gandalf
  • Anillo Único
  • Dado de amenaza

Es importante partir de la base de que este juego contó con dos versiones, una original de Hasbro y otra reeditada luego por Fantasy Flight, y hasta donde he podido ver, Devir publicó ambas en su momento. La primera de ellas, contaba figuras de plástico para representar a los hobbits y a Sauron, aunque el acabado de las cartas no era el mejor; por su parte, la segunda sustituía las figuras por unas pequeños tokens de cartón con las imágenes de los hobbits cuyo arte se había extraído directamente de las cartas de personajes, al igual que Sauron, que veía cambiada su pequeña torre negra por el típico ojo de fuego en el mismo formato que los hobbits, pese a este discutible cambio, el acabado de las cartas ganó en calidad y el anillo único, pasaba de ser de cartón a estar construido en plástico. A esto, había que sumarle algún cambio que también contribuía a dejar un mejor resultado en el tablero principal y los de conflicto. Aclarado esto, me alegra señalar que esta versión aniversario, mucho más cercana a la revisión de Fantasy Flight, toma lo mejor de cada parte, conservando lo bueno de esta última (tablero, cartas y anillo de plástico) y lo mejor de la original (recuperando a los hobbits de plástico y a Sauron, aunque mediante un nuevo diseño tanto para los primeros como para el segundo, que pasa a ser un Nazgul).

El dado de amenaza, por su parte, pasa a gozar de un acabado mucho más hermoso al sustituir sus colores blanco y negro de dado estándar, a un negro completo en conjunto con un intenso dorado que le da un toque más premium al conjunto. En cuanto al resto, es básicamente lo que ya conocíamos, unas cartas con acabado lino con diferentes ilustraciones, así como un puñado de tokens de cartón grueso y unos tableros que, aunque no hayan recibido cambios reseñables, han mejorado en calidad y en colorido. Considero un especial acierto el cambio de Sauron por un Nazgul, puesto que en base a la fidelidad de la obra, estos son verdaderamente los perseguidores del anillo en representación del Señor Oscuro, que, a fin de cuentas, lo tendría realmente complicado para desplazarse en su forma actual.

 

Sinopsis

El Señor de los Anillos, la famosa novela de J.R.R. Tolkien, cuenta una historia de desarrollo personal y enfrentamiento entre el Bien y el Mal. Sauron, el Señor Oscuro, crea un poderoso anillo mágico con el que poder controlar la Tierra Media y la Comarca, hogar de las gentes de baja estatura y pies velludos conocidos como hobbits. Cuando el anillo cae en manos de los hobbits, algunos de ellos (Frodo, Sam, Pippin y Merry) se embarcan en un viaje épico, lleno de peligrosos desafíos.

A ellos se unen representantes de los Pueblos Libres de la Tierra Media: Aragorn, rey legítimo de Gondor, Gandalf el mago, Legolas el elfo, Gimli el enano y Boromir, el actual gobernante de Gondor. Juntos forman la Comunidad del Anillo, cuya misión es destruir el anillo. Para conseguirlo, deben llevarlo hasta Mordor, el reino de Sauron, y lanzarlo al volcán en la cima del Monte del Destino. Pero Sauron envía a sus fuerzas oscuras contra la Comunidad para recuperar el control del anillo y conseguir el poder absoluto sobre la Tierra Media; esta situación conforma el gran escenario de numerosas y peligrosas aventuras.

En este juego, cada jugador se convierte en miembro de la Comunidad del Anillo, demostrando su valía en la misión de salvar la Tierra Media. El objetivo común de los jugadores es destruir el Anillo y reunir la mayor cantidad posible de runas de Gandalf. Las runas simbolizan la contribución de cada jugador para combatir a las fuerzas oscuras, y pueden convocar la ayuda del mago Gandalf. Sin cooperación, el éxito es imposible. No hay un ganador individual. el grupo obtiene puntos en conjunto.

 

Prepara el zurrón y coge el pan de lembas

La preparación del juego es bien sencilla. Lo primero es colocar el tablero principal, posicionando en la casilla de salida a los hobbits (según número de jugadores) y al Nazgul en la posición 12 (o 15 si es vuestra primera partida), dejando a continuación el indicador de actividad en Bolsón Cerrado. Tras esto, habrá que desplegar el tablero de Moria justo debajo, colocando un indicador de actividad en la primera casilla de las tres posibles, y el indicador de conflicto en la parte superior izquierda (el reloj de arena). El siguiente paso, es dejar a un lado del tablero boca arriba las runas plateadas y las fichas de corazón, anillo y sol, mientras que las runas doradas de Gandalf deben mezclarse y quedarse boca abajo. A continuación, toca hacer lo mismo con las losetas de relato, que se apilan junto al tablero de conflicto.

Por último, hay que pasar a las cartas. Antes de barajar nada, hay que separar las cartas legendarias y ordenarlas para que coincidan con sus correspondientes localizaciones, dejándose boca arriba en la parte superior del tablero principal. Después de eso, separamos las cartas de Gandalf y las dejamos boca arriba en otro lugar. Finiquitando, barajamos el mazo de cartas de aventura y repartimos seis cartas a cada jugador. Huelga decir que previamente habíamos escogido uno de los cinco protagonistas (necesario para posicionar la figura correspondiente en el tablero principal) y que, siguiendo el canon, el jugador que utiliza a Frodo es el que porta inicialmente el anillo, que además, será el que comience la partida. ¡Todo listo para comenzar!

 

Un viaje en equipo para destruir el anillo

El juego de mesa de El Señor De Los Anillos es realmente accesible e intuitivo, gracias a las propias explicaciones del tablero principal. Hay tres zonas seguras, la primera Bolsón Cerrado, donde comienza la aventura. En estos puntos, únicamente hay que realizar las acciones que se indican en el propio tablero en orden (a excepción de las que indican «puede», que quedan a nuestro libre albedrío), por lo que no hay mucha pérdida. Generalmente son un par de acciones positivas/neutrales y una algo más negativa; la positiva engloba conseguir cartas legendarias y distribuirlas entre los jugadores, mientras que la negativa va asociada a descartar o ver cómo el Jinete Oscuro avanza o el dado de amenaza decide la penalización por nosotros. Así pues, lo verdaderamente emocionante viene al adentrarse en las cuatro zonas conflictivas (Moria, el abismo de Helm, el antro de Ella-Laraña y Mordor), pues es aquí donde habrá que tomar decisiones mientras ponemos a prueba nuestra suerte.

Para avanzar por los tableros de conflicto habrá que sacar una loseta de relato al azar y desplazar los indicadores de actividad en consonancia. El plan, es que todos los jugadores sean capaces de conseguir una ficha de corazón, anillo y sol, puesto que de lo contrario, al terminar el tablero habrá consecuencias indeseadas. El caso, es que si hay suerte a la hora de sacar una loseta y el símbolo coindice con uno del tablero, podremos avanzar el indicador una casilla en dicho lugar; en caso de que el símbolo no esté presente, puede utilizarse a modo de comodín para moverse una posición en el sitio que nosotros queramos. El problema real viene cuando estas losetas intentan obstaculizarnos (algo bastante común) a base de hacernos la puñeta obligándonos a descartar cartas, fichas, lanzando el dado o avanzado al Nazgul. Si aparece una de estas losetas especiales, habrá que realizar lo que en ella se indique (en ocasiones se ofrecen un par de opciones), para a continuación, revelar otra loseta hasta dar con una de relato. Para finalizar el turno, es posible jugar una carta o descansar. La primera opción, da la oportunidad de avanzar más el indicador de actividad en la zona que más ventajoso nos resulte, siempre y cuando dispongamos de los símbolos concretos. Por último, la opción de descansar permite al jugador robar dos cartas de aventura o retroceder una casilla en el marcador de corrupción del tablero principal.

Lo más preocupante de los tableros de conflicto, es el miedo al avance del indicador de sucesos del lateral que, en la enorme mayoría de casos, supondrá un traspiés para nuestra pequeña troupe, que se verá obligada a realizar acciones que, posiblemente, desencadenen en un acercamiento del Nazgul hacia nuestros hobbits o viceversa en el marcador de corrupción del tablero inicial, algo a todas luces negativo para nuestros intereses comunes, puesto si este se cruza con el portador del anillo, la partida termina, mientras que si se encuentra con otro hobbit, simplemente acaba con él, obligando así al jugador afectado a abandonar la partida. Por ese motivo, es importante intentar adelantarse a los acontecimientos ligados a la zona de sucesos, buscando así cumplir con los objetivos que indica para minimizar su impacto, bien conservando las cartas que sean necesarias descartar, o bien avanzando en el tablero de conflicto hasta un punto concreto, por ejemplo. Tened presente que tanto si os gusta como si no, en base a la cantidad de losetas por tipo, es inevitable que el marcador de sucesos se mueva 2-3 veces (o incluso más) por cada tablero, salvo si la suerte está completamente de vuestro lado.

Conforme vayamos recorriendo los tableros de conflicto, iremos acumulando unas cuantas fichas de runa, que, entre otras cosas, pueden usarse para adquirir cartas de Gandalf, que proporcionan unos cuantos efectos positivos al instante, para luego pasar a formar parte del descarte, puesto que solamente se utilizan una vez.

Superar un tablero de conflicto, es posible si conseguimos que el indicador de actividad de la zona central se desplace hasta el final de dicha zona. Si bien no es preciso disponer de todas las fichas de vida disponibles (corazón, sol y anillo), sí que es altamente recomendable intentar hacerse con ellas, puesto que de lo contrario, los jugadores que no hayan conseguido todas serán penalizados viéndose en la tesitura de desplazar a su hobbit en el marcador de corrupción acercándose así hacia el Nazgul. Es importante destacar que el juego dispone solamente de 3 fichas de corazón, 3 fichas de sol y 5 de anillo, por lo tanto, si jugáis a 2-3 jugadores en principio no hay mayor problema, pero en caso de ser 4, la opción de que todos consigan fichas al salir del tablero de conflicto es inviable, por lo que dependerá de vuestros interés, y aquí entra la parte cooperativa, quién consigue o no dichas fichas, bien por estar en una posición más cómoda en el marcador de corrupción, o por lo que fuese. Por cierto, el portador del anillo puede cambiar si al finalizar un tablero, poseemos mayor cantidad de fichas de anillo que el actual portador.

Y hablando del anillo, el portador de este puede colocárselo tanto en su turno como en el de los demás para utilizar su poder, que permite avanzar hasta cuatro casillas el indicador de actividad en un tablero de conflicto. Si lo hace, debe lanzar el dado de amenaza y moverse cuatro casillas menos el número del dado. Obviamente, el riesgo es el lanzamiento del propio dado, puesto que a excepción de que salga la cara vacía, vamos a sufrir una penalización sí o sí, algo que realmente tiene mucho sentido, igual que en la obra original. Además, las casillas por las que pasemos no se activarán, puesto que se considera que el hobbit es invisible. Sin duda, es un riesgo que puede merecer la pena correr, máxime si estamos relativamente cerca de la casilla final para terminar el tablero, no obstante, no podréis abusar de este, puesto solamente puede utilizarse una vez por cada tablero de conflicto.

¿La condición de victoria? Bueno, que el portador del anillo sea capaz de llegar hasta el final del tablero de Mordor y consiga deshacerse del anillo. Pero ojo, si el Jinete Oscuro elimina al portador del anillo al cruzarse con este en el marcador de corrupción, la partida habrá terminado. Igualmente, en el propio tablero de Mordor, si el indicador de sucesos baja hasta el último, cuyo título es «¡El Anillo es mío!», la partida también termina y la empresa de la Comunidad falla.

 

Conclusión

El Señor De Los Anillos – Edición 20 Aniversario logra reunir lo mejor de sus diferentes versiones en un único pack con algunos acabados mejorados en los materiales. Se agradecen las fichas de plástico y el cambio por el Nazgul, así como el anillo y el dado de amenaza en negro y dorado, no obstante, no hay muchos más cambios que merezca la pena reseñar. Quizás, podría haberse aprovechado la ocasión para sustituir los diseños originales de los personajes principales por su representación en las películas, puesto que es indiscutible que una gran cantidad de seguidores han llegado hasta el mundo de Tolkien gracias a las películas.

A nivel jugable, se le nota el paso de los años. Es realmente sencillo de jugar y sus mecánicas son excesivamente simples, pese a ello, como suele pasar con la mayoría de cooperativos, supone un reto interesante que crece a medida que más jugadores se unen a la Comunidad del Anillo, puesto que entre dos, los riesgos se minimizan, por lo que si queréis adquirirlo, os aconsejaría intentar jugar a 3-4 jugadores para disfrutar más de la experiencia.

(Si queréis conocer nuestra forma de valorar juegos de mesa, os dejamos aquí un enlace a nuestra política de reviews para comprender nuestro sencillo sistema de meeples)