
Pasado un tiempo desde el lanzamiento en noviembre de 2023 del notable RoboCop: Rogue City, título que, pese a sus fallos, lograría capturar la esencia del icónico policía cibernético gracias a su mezcla de nostalgia ochentera y acción, la desarrolladora Teyon y la editora Nacon han vuelto a la carga con la expansión independiente RoboCop: Rogue City – Unfinished Business, buscando ampliar el universo del agente Alex Murphy con una nueva aventura en las «calles» de Detroit pero apostando, en este caso, por una fórmula más concentrada y directa con la que tratar de mejorar el espíritu brutal y el carisma de la entrega anterior. Como diría el bueno de nuestro protagonista, en las siguientes líneas impartiremos justicia, tratando de descubrir si esta propuesta, que además llega con precio reducido, hace justicia al mito del policía robótico.
Una buena ascensión con algunos altibajos
La historia de Unfinished Business se sitúa poco después de los eventos del juego original y, más concretamente, entre los sucesos de las películas RoboCop 2 y RoboCop 3. Toda la propuesta se localiza en la OmniTower, un colosal rascacielos de la OCP que otrora prometía ser un paraíso en la Tierra pero que ha sido tomado por un grupo de mercenarios armados con tecnología avanzada. Nuestro metálico protagonista, fiel a su directiva de proteger y servir, tendrá que ascender por las respectivas plantas del imponente edificio para neutralizar la amenaza, liberando civiles y desentrañando los secretos propios del asalto por el camino, además de conocer algunas microhistorias de los personajes con los que se irá cruzando.
Como es esperable en un producto de estas características, la premisa es sencilla, pero también resulta efectiva para el tono ochentero que busca explotar. Aunque ya lo mencionamos anteriormente, es importante destacar que Unfinished Business es una especie de secuela/expansión de RoboCop: Rogue City que no requiere conocimiento previo de éste ni que lo hayamos comprado, lo que convierte al juego en fácilmente accesible para nuevos jugadores.

La inclusión de niveles jugables, en forma de flashbacks, que nos permiten controlar a Alex Murphy antes de su transformación en poli-androide nos ha parecido todo un acierto. Estas secciones exploran su humanidad y añaden profundidad emocional, ofreciendo un claro contraste con la frialdad y brutalidad mecánica de RoboCop. Hasta aquí todo bien, sin embargo, hay que ser sinceros y también destacar, para mal, que la narrativa de RoboCop: Rogue City – Unfinished Business tropieza en algunos puntos: los personajes secundarios y los villanos carecen de carisma, sus motivaciones son bastante genéricas y no logran enganchar más allá de servir como excusa para la acción, y, además, las decisiones morales presentes en los diálogos tienen un impacto limitado y no transforman significativamente la trama. Pese a esto, la historia cumple como hilo conductor, manteniendo el tono satírico y violento característico de la saga, con momentos de humor negro que sobre todo sacarán más de una sonrisa a los fans de la franquicia.
Trabajo por terminar
En el apartado jugable, Unfinished Business mantiene, como es lógico, la esencia del título original. Así, el juego nos volverá a situar frente a un shooter en primera persona donde encarnar a RoboCop la mayoría del tiempo (ya os hemos hablado sobre las secciones siendo un «poli normal»), haciéndonos sentir como si estuviéramos controlando a un tanque humano que podremos equipar con una buena cantidad de armas, donde destaca la Auto-9, la icónica pistola de Murphy, que sigue siendo el arma estrella. Con respecto al juego anterior, se han añadido nuevas herramientas de destrucción como la granada Tesla, que añaden variedad estratégica a los enfrentamientos, sin llegar a ser un cambio demasiado notorio, eso sí; también se echa en falta un poco más de profundidad a la hora de mejorar las habilidades de nuestro héroe anti-corrupción.

Donde sí se respira aire limpio con respecto al juego base es en el diseño de niveles, introduciendo una verticalidad que marca la diferencia. La OmniTower, con sus múltiples pisos, nos obliga a pensar en tres dimensiones durante los tiroteos de RoboCop: Rogue City – Unfinished Business, enfrentándonos a enemigos que se posicionan en plataformas elevadas o coberturas improvisadas y nos atacan desde diferentes ángulos. La variedad de enemigos también se ha expandido, contando con drones explosivos, soldados equipados con jetpacks, androides fortísimos con ataques cuerpo a cuerpo o torretas automáticas que nos exigirán un enfoque más estratégico que en el juego base. Es una verdadera pena que esto se vea empañado de nuevo en Unfinished Business por una IA enemiga un tanto floja, con comportamientos erráticos que a veces rompen la inmersión al quedarse expuestos o atascados.
No podían faltar las secciones de investigación donde RoboCop analiza pistas y escanea entornos, pero la realidad es que resultan bastante simplistas y se sienten más como un añadido que como un componente con peso específico en el juego. Por otro lado, las fases donde controlamos a otros personajes, como el mencionado Alex Murphy humano, aportan frescura, aunque no todas están igualmente pulidas: algunas caen en mecánicas de «walking simulator» que ralentizan el ritmo y nos hacen querer volver al frenesí destructivo. En general, la jugabilidad resulta sólida, con tiroteos intensos y un ritmo más ágil que el visto en el original, aunque la IA y la falta de innovación en el sistema de progresión evitan que RoboCop: Rogue City – Unfinished Business alcance todo su potencial. Lo que no se puede negar, también sea dicho, es que esta continuación, de nuevo, logra transmitir la fantasía de poder que define al personaje como ya ocurría en Rogue City, alcanzando su clímax cuando disfrutamos de las ejecuciones contextuales que podremos llevar a cabo (como empotrar enemigos contra objetos del escenario).

Detroit nochentera
Unfinished Business emplea Unreal Engine 5 para ofrecer una ambientación que captura el espíritu opresivo de Detroit. La OmniTower, aunque limitada a un solo edificio, sorprende por la variedad de sus entornos: desde garajes industriales o trituradoras de basura hasta áticos lujosos, cada piso tiene una identidad visual distinta. Los efectos de iluminación, partículas y desmembramientos están mejor integrados que en el juego base, con sangre y explosiones que refuerzan la brutalidad de la acción.
Por su parte, el modelado de RoboCop y los escenarios principales es correcto, con texturas aceptablemente detalladas y reflejos metálicos que dan su mejor versión sobre todo durante el furor de los combates de Unfinished Business. Sin embargo, no todo es bueno, ya que encontraremos animaciones faciales bastante pobres de los NPCs, con un sistema bastante deficiente de sincronización labial y expresiones poco naturales, además de algunos problemas técnicos, como caídas de frames en momentos de apogeo (aunque hay que decir que el rendimiento en PS5, versión con la que hemos hecho este análisis, es mayormente estable a 60 FPS), bugs que afectan la interacción con objetos o puntos de cámara que no tienen ningún tipo de sentido. Comparado con el juego original, Unfinished Business tiene mejoras sutiles, pero no es un salto significativo en este aspecto. En cuanto a menús y HUD, la estética láser/interfaz robótica le va perfecta y la gran mayoría de textos son entendibles y están bien traducidos al castellano, por lo que no hay queja.

La banda sonora de Unfinished Business, aunque parca en cantidad, rescata el icónico tema principal de la saga en los momentos clave rememorando la épica ochentera de las películas, lo que resultará agradable para los que hayan disfrutado de los filmes del agente blindado. Por su lado, los efectos de sonido son robustos, haciendo que elementos como los disparos de la Auto-9 tengan un «punch» satisfactorio, que las explosiones resuenen con fuerza o que los movimientos mecánicos de RoboCop refuercen su imponente presencia. El regreso de Peter Weller como la voz de RoboCop es un acierto, con frases lapidarias que de nuevo harán esbozar más de una sonrisa. En cuanto a la ambientación sonora, los gritos de los enemigos o sus comunicaciones interceptadas ayudan a la inmersión, aunque hay que reconocer que las voces de los personajes secundarios no siempre están a la altura.
Conclusiones finales
RoboCop: Rogue City – Unfinished Business vuelve a posicionar al policía cyborg como el protagonista de un shooter frenético lleno de guiños a la cultura ochentera, a través de un hilo conductor sencillo pero eficaz que hará las delicias de los fans de la saga. Para todos los demás, si se obvian sus errores técnicos y algunos detalles un tanto simplones, Unfinished Business es un juego notable que garantiza unas 10 horas de divertidos tiroteos en los que sentirse como el peso de la ley de Detroit.

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