[Artículo] 11-11 Memories Retold: La guerra es bella

[Artículo] 11-11 Memories Retold: La guerra es bella

Contamos los recuerdos, pues son las pruebas vivientes de los momentos más monstruosos. Así es 11-11 Memories Retold, un cuento. La narración de unos hechos espeluznantes, durante una época aterradora. La guerra que acabaría con todas las guerras tiene, de hecho, muchísimo que decir, en pos de que todos los que la sufrieron tienen una historia que, de una u otra manera, queremos preservar y recordar.

 

¡Buenos días, princesa!

Quizá recordéis la frase: “¡Buenos días, princesa! ¡He soñado toda la noche contigo! Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto… Solo pienso en ti, princesa, pienso siempre en ti”. Y si no sabéis de qué hablo, tardando estáis en echarle el ojo a La vida es bella (1997), de Roberto Benigni.

Creo que nadie duda a la hora de catalogar este filme como hermoso. Triste, pero indudablemente precioso. Se trata de un hito sorprendente, teniendo en cuenta que la película narra lo sucedido en un campo de concentración nazi, tras el Holocausto, durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo es posible que combinen tan bien elementos que, a priori, son totalmente contrarios? Quiere decir esto que… ¿hay belleza en la guerra?

Pues sí, la hay. Posiblemente no en la guerra propiamente dicha, sino en lo que esconde tras de sí. Hay tantísimos ejemplos de ello en el cine, en la literatura… y en los videojuegos. Porque más allá del multijugador de Call of Duty, Battlefield o similares, suele haber otras experiencias, también cercanas a estas batallas, pero con un enfoque que se aleja de lo competitivo para ofrecer algo más particular.

El momento en el que una obra audiovisual jugable es capaz de recoger las características más atroces de la guerra y evocarlas de tal manera que sintamos, por un momento, pellizcos emocionales de un pasado oscuro; ese momento, es la representación de un trabajo bien hecho. 11-11 Memories Retold es un trabajo bien hecho.

 

Escalera de grises, as de contrastes

Memories Retold es una aventura narrativa. Su planteamiento no esconde nada novedoso, sus puzles son básicos dentro del género y su jugabilidad no deja de ser sencillista. Sin embargo, se ambienta en la Primera Guerra Mundial y, contra todo pronóstico, huye del estilo oscuro y gris que atesora el apartado artístico de esta clase de títulos. En su lugar, ofrece arte impresionista. Sí, arte impresionista para calcar una etapa bélica.

Bram Ttwheam, director de arte del videojuego, mantiene en una entrevista para Games Industry:

[…] hay muchas otras capas de arte y emoción que deberíamos intentar explorar en los juegos […] si quieres que la gente se involucre en diferentes niveles emocionales[…] quería algo que fuera un poco más pictórico y suave, como el impresionismo […] nos permitió experimentar con el color y una forma más subjetiva de contar la historia a través de la elección de las pinceladas.

Estas elecciones no fueron tomadas a la ligera. En la obra de Aardman y Digixart, los personajes que aparecen recreados son personas a los que la guerra les ha atrapado. Por unos motivos u otros, se han visto como partícipes del conflicto. No hay buenos ni malos, y eso es algo en lo que el videojuego se esfuerza a la hora de transmitir: solo hay historias. Acontecimientos que provocaron que esos individuos tomaran esos caminos y no otros.

Se construye, de esta manera, un argumento bajo escala de grises que choca, directamente, con un apartado artístico magistralmente colorido, y que a su vez se ve envuelto en un conflicto oscuro. El juego con los colores es magnífico, y las ideas tras su elaboración, soberbias.

 

La tierra que pisaron

El 6 de noviembre se conoce como el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados. No es especialmente conocido, pero existe. Y si existe, es porque posee, al menos, cierta relevancia.

Más allá de las bajas humanas, otro principal afectado de los conflictos bélicos es el medioambiente. La destrucción del mismo es una prueba más del pasado y, aún a día de hoy, se dan muchísimas evidencias de estas catástrofes por el mundo.

Indirectamente, muchos videojuegos han explorado con los entornos de la guerra para ofrecer distintas perspectivas. Aunque se basen en apartados artísticos distintos, tienen en común algunos valores que sirven de objetivo: concienciar de las capacidades destructivas de esta clase de enfrentamientos armados.

Valiant Hearts: The Great War, esconde escenarios súper detallados, lúgubres, desolados, quemados. Spec Ops: The Line muestra una Dubái moribunda, arrasada por la arena, la muerte y el polvo. ¿11-11 Memories Retold? Puede mostrarnos desde una exuberante belleza parisina hasta los lienzos del barro que dan paso a las trincheras.

Por momentos, las luces más humanas son capaces de decorar los conflictos armados, con sus historias, sus instantes. En la industria, la reconstrucción de los hechos y lo que se quiere contar con ellos también puede ir acompañado de buen gusto. Porque la guerra, como tal, no cambia, pero tras sus trincheras se dieron estampas que, de acabar en buenas manos, pueden ofrecer una visión bella de una etapa horrible.

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