En los albores de la leyenda: The Legend of Zelda y el nacimiento de un mito moderno

[Artículo] En los albores de la leyenda: The Legend of Zelda y el nacimiento de un mito moderno

Cero que no sorprendo a nadie si digo que, posiblemente, The Legend of Zelda sea el primer gran evento dentro de la industria de los videojuegos, una franquicia que siempre ha ido más allá de lo establecido para sentar las bases que el resto han seguido con total empeño e interés. Si Super Mario Bros es el Renacimiento, The Legend of Zelda es el Romanticismo, mucho más definido y personal pero igual de importante. The Legend of Zelda es aventura pura, diversión sin precedentes, una maravilla moderna que permite al jugador perderse en sus fantásticos parajes y lugares dignos de las más increíbles leyendas. La historia de Link, ese joven chico que decide dejar todo a un lado para cumplir con su destino y rescatar a la enigmática Zelda de las garras del mal, es historia de los videojuegos, una historia cíclica que se mantiene firme generación a generación, y que deja un huella imborrable en el corazón de todo aquel que la experimenta. Sea cual sea tu acercamiento a la franquicia, creo que no dudarás en afirmar que esta franquicia ha marcado, de una forma u otra, tu forma de ver los videojuegos. 

Una franquicia tan importante y longeva merece todos los reconocimientos habidos y por haber, y es por eso que, a sabiendas de que se acerca (poco a poco) el lanzamiento de la secuela de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, hemos decidido repasar y reflexionar acerca de los títulos principales de la franquicia, tratando cada uno de estos en artículos individuales y yendo en el orden de lanzamiento al mercado. Como este es el primer artículo de esta serie, me centraré en hablar acerca de la primera entrega de la saga. Hablamos, como no, de The Legend of Zelda, lanzado en Famicom en 1986 y en NES en 1987, un juego que como bien indica su título ya es toda una leyenda.

 

“Encuentra las piezas de la trifuerza y rescata a la princesa de las garras del mal…”

Ya desde el inicio, The Legend of Zelda sorprende y cautiva. Su colorida y preciosa puesta en escena se nos presenta desde su primera imagen, con ese menú en el que la cascada y la trifuerza llaman especialmente la atención por su brillo. La cascada, y ese entorno montañoso, ya señalan que nos encontramos ante una aventura que nos llevará a lugares exóticos, ocultos y peligrosos, pero con una belleza natural palpable, mientras que la trifuerza, colocada en el centro de la imagen, nos atrapa y nos llama, denotando la importancia que esta tendrá en el desarrollo del título. Pero si hay algo que capta al jugador y lo maravilla no es otra cosa que su increíble banda sonora, donde el maestro Koji Kondo sacó la artillería pesada para componer uno de los himnos más reconocidos y aclamados de la industria. Pocas veces habíamos visto, hasta este momento, pantallas de inicio que mostraran y contaran tanto como esta, y poco después veríamos una revolución clara en este aspecto, pudiendo destacar la imagen cinematográfica en el primer Castlevania.

Y entonces pulsamos el botón y comenzamos la aventura. El juego no explica nada, pues no es necesario, simplemente nos encontramos ahí, anclados en un páramo vacío donde solo podemos movernos. Instintivamente nos movemos hacia la cueva que hay un poco más al norte, y es ahí donde descubriremos lo peligroso que es ir solo… Tras obtener la espada, comienza la aventura. Y es interesante como, siguiendo los pasos del primer Dragon Quest, en este título no se nos ofrece ningún tipo de dirección a seguir de forma directa y obligada. Como jugador, somos libres desde el primer minuto para hacer lo que nos plazca (dentro de unos límites, por supuesto) y visitar los lugares que queramos y podamos. The Legend of Zelda es el súmmum de la libertad en la industria, una obra que prescinde de cualquier tipo de atadura para dejar libre al jugador a la hora de descubrir sus diversos secretos y para encontrar las mejoras y objetos ocultos. Y no es para menos, dado a que la principal influencia de su director, Shigeru Miyamoto, no era otra que la de aquellas interminables horas que el joven creador japonés se pasaba buscando bichos y explorando los extensos bosques de su región natal. Esa sensación de aventura, de insignificancia ante un entorno tan vasto y desconocido, y esa necesidad incipiente de recorrer aquellos pasajes ajenos a la realidad y al día a día es lo que se ve reflejado en el título. No es raro, pues, que el protagonista sea poco más mayor que un niño, un joven que ha sido elegido por el destino y que gracias a su valentía podrá poner fin al imperio de terror del malvado Ganon. El primer The Legend of Zelda es sinónimo de aventura, intriga y libertad, algo que se mantuvo en el resto de la franquicia de una forma más o menos similar, siendo The Legend of Zelda: Breath of the Wild el título que recupera de una forma más directa las emociones, ideas y planteamientos de este título. Pero la leyenda es extensa y detallada, y queda aún bastante para que pasemos a hablar de ese juego.

 

“Es peligroso ir solo. ¡Toma esto!”

A nivel de diseño de niveles, el primer The Legend of Zelda es una maravilla imperfecta. ¿Por qué digo esto? Porque es un título que en la época en la que salió estaba a años luz de todo lo que se veía en la industria, y no sería hasta varios años después que veríamos algo similar, pero que a día de hoy está algo más obsoleto debido a lo obtusos que son algunos de los aspectos de su diseño. Por ejemplo, ocurre lo mismo que sucedía con el primer Metroid, en donde muchos de los elementos ocultos del título estaban dejados un poco al azar, y sin una guía que  indicara su posición la única forma de obtenerlos era por pura suerte. Al fin y al cabo, ¿Quién te iba a decir que detrás del decimoquinto arbusto que encuentras en una zona iba a haber una pieza de corazón? Si no hay nada que lo indique, difícilmente va a pensar uno en que ahí hay algo. Con el desarrollo de la tecnología y con la base de estas franquicias fundamentadas, los siguientes videojuegos comenzaron a incorporar esa búsqueda de secretos de forma más orgánica y no tan dejada al azar, algo más que evidente en juegos como Zelda: A Link To The Past y Super Metroid. Si bien la idea de ocultar de forma tan ambigua los secretos es, a día de hoy, una mecánica realmente obsoleta, no podemos negar que aporta un más que interesante matiz de aventura y realización que aumenta la sensación de recorrer unos parajes hostiles y ocultos al mundo como un auténtico aventurero.

No todo en este juego es recorrer el enorme (para la época) mundo abierto que propone, si no que también habrá que recorrer 8 oscuras y peligrosas mazmorras en las que podremos hallar cada uno de los diversos fragmentos en los que se divide la legendaria trifuerza. Y aquí vemos dos de los pilares fundamentales de la franquicia que esta entrega planteó y que se han mantenido inmovibles: Por un lado, a partir de esta entrega en todos los títulos la acción se ha centrado en la exploración de diversas mazmorras con una estructura similar, en las que tendremos que obtener una serie de objetos (llaves, armas, brújula…) que nos servirán para avanzar en esta y, tras enfrentarnos al jefazo de turno, obtener un contenedor de corazón para ampliar nuestra vida, además de cumplir el objetivo a batir (obtener un elemento concreto, rescatar a un personaje…), mientras que por otro lado se introdujo la figura de la trifuerza, poder místico y legendario que acompañará a todos los Link a través de las épocas y los juegos. La trifuerza en Link es el símbolo del valor, del coraje, aquello que representa la heroicidad de nuestro personaje y la importancia de sus acciones. La trifuerza es, a fin de cuentas, aquel símbolo que llevó a la saga a ser una leyenda. 

 

Todo comienza aquí

Toda leyenda tiene un origen, y aquí encontramos el inicio de la franquicia Zelda. Link, Zelda, Ganon, la trifuerza, las mazmorras, la Espada Maestra, las armas tales como el arco o el bastón de juego, así como el planteamiento de ciertas mecánicas se darían aquí por primera vez y no abandonarían la franquicia en más de 30 años, manteniéndose vigentes hasta la actualidad. La importancia de este título fue fundamental, suponiendo un paso adelante claro en el desarrollo de videojuegos más profundos, detallados y grandes, capaces de inventar parajes idílicos y entornos míticos con algo más que palabras. The Legend of Zelda era pura aventura, fantasía de las más alta categoría salida de una mente absurdamente creativa y brillante, capaz de reflejar sueños en forma de píxeles. Si habéis jugado a este título, muchos sabréis que quizá no sea el juego más accesible del mundo debido a su elevada dificultad (las últimas mazmorras son bastante duras, y ya ni hablemos de la batalla contra Ganon) y a lo que antes comentaba con respecto a los secretos que esconde. Pero a pesar de esto, a los que vengáis de nuevas con esta entrega os recomiendo encarecidamente darle una oportunidad. Desde el momento en el que os hagáis con la espada y comencéis a explorar su mundo, la magia de esta leyenda os cautivará por completo.

Adelantando mucho de lo que vendría en la industria, The Legend of Zelda fue un antes y un después que, en un afán por desarrollar una creatividad sin precedentes, daría pie a una secuela muy distinta, alejada de las bases pero con la misma esencia. Así, en el próximo artículo hablaremos sobre Zelda II: The Adventure of Link, la dura y especial secuela a la obra maestra atemporal del joven Link y de Nintendo que supuso un cambio radical en el planteamiento y propuesta jugable con respecto a esta. 

escort mersin escort adana escort ankara escort bodrum escort
X