[Opinión] Cómo (sobre)vivir al Salón del Manga con tu hijo

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Aviso, este va a ser un artículo desde mi punto de vista, tal y como yo he vivido este año el Salón del Manga de Barcelona. Se trata de un basicamente de un relato intimista, en el que no voy a contar ni novedades ni primicias, nuevas licencias u opiniones sobre cualquier tipo de obra/evento. De eso se encargarán mis compañeros.

Primero, y para aquellos que no lo sepáis, tengo un precioso niño de cuatro años, ahora es cuando podría dedicarme a contar toooodas las bondades de mi hijo (porque sí, para los padres es todo maravilloso. No rotundamente, eso es un topicazo) o podría usar un montón de situaciones cliché que seguramente os pondrían una sonrisilla en la cara o los pelos de punta, según si tenéis o no hijos. Pero como asidua asistente al Salón del Manga, entre otros, coleccionista de todo lo que me interesa, en la medida de lo posible, y mi Sr. Esposo que poco a poco se va aficionando al mundo del manga, pues no podíamos faltar, por lo menos un día, a tan fastuoso evento. Y como este año no hemos encontrado canguro pues allí que nos hemos llevado al peque. También consideramos que con cuatro años (y obviamente conocedor de algunos animes) pues no iba a aburrirse hasta pasada una hora o así…

Pero empecemos por lo básico:

Kit de supervivencia (básica, para niños a partir de tres años)

  • Agua, mucha agua (nunca será suficiente).
  • Galletas (o cualquier cosa apetecible que le des a tu hijo para picotear).
  • Comida, al menos para el nene.
  • Cochecito (recomendable hasta los seis años aproximadamente).

Si quieres ampliar el pack básico, siempre puedes llevar una tablet con dibujos descargados o compartir los datos de tu móvil, toallitas para limpiarle y así una lista infinita.

Inicio

Por suerte mi hijo no es que se diga madrugador, por lo que pudimos disfrutar de levantarnos relativamente tarde, desayunar con tranquilidad en familia, prepararnos (este es el punto que más tiempo lleva cuando tienes hijos, antes simplemente consistía en vestirnos coger la bolsa y salir, ahora es toda una odisea, vestir al nene, bueno ayudarle, coger tooodas las cosas: las tuyas, las suyas y las de por si acaso, suerte que la lista se reduce a medida que van creciendo, pero aún te queda ese hábito de repasar mentalmente ochenta veces todo y aún así olvidar algo) y salir. Aquí os diré que cuando vió el cochecito decidió que ya estaba cansado, y así continuó de camino al bus, por suerte en el bus había asientos y pudo descansar, pero nada más bajar volvió otra vez su cansancio.

Cuando llegamos a los accesos no había cola, y aún así nos indicaron que pasaramos por el lateral al llevar un carrito. Tras el corto recorrido hasta la entrada, muy amablemente al ver el cochecito nos iban a facilitar un pase gratuito para menores de cuatro años, pero no era el caso. Así que validamos las entradas que habíamos adquirido con antelación y accedimos al recinto. Recomendación personal, acomodadlo en el cochecito nada más entrar, porque aunque el mío es tranquilo y obediente, no se suelta de la mano, no es el primero que veo corriendo y los padres detrás. Siempre podéis bajarlo y enseñarle cualquier cosa que consideréis de su interés.

Aunque no conoce el personaje alucinó con la escultura (es un robot gigante, con eso le basta por ahora), y no era para menos.

Dentro del Salón

Por los que no habéis estado nunca en el Salón del Manga de Barcelona os diré que está dividido en varios pabellones enormes en los que se pueden encontrar de todo relacionado con el mundo del manga, el anime y también algunos stands sobre la cultura japonesa.

 

Este año, supongo que años anteriores también, había un stand de la embajada de Japón en Barcelona donde pude ver que enseñaban a escribir kanjis con pincel, también podías aprender a jugar Shogi, y por supuesto te informaban sobre cualquier duda que tuvieses acerca de visitar Japón. Además encontré un par de stands regentados por japoneses, con los que pude intercambiar una palabra o dos en mi muy pobre japonés, en los que también había libros japoneses de fans y de ilustraciones, además de unas cuantas preciosidades más. Y por supuesto, en el Salón hay algunas exposiciones preciosas.

 

Desde luego en cuanto a merchandising puedes encontrar muchísimas cosas, este año vi un precioso gorro blanco con orejas de conejo que se subían y bajaban. Cada vez hay más variedad de productos a cada cual más bonito que el anterior, y para todos los gustos, también se puede encontrar una sección dedicada al hentai.

 

Mi nene disfruto especialmente con las exposiciones de figuras que hay, y aunque es bastante vergonzoso y no quiso hacerlo él, le encantó cuando me puse el casco de Darth Vader, sí, también le gusta Star Wars.

Pero el Salón del Manga no solo es merchandising, hay un montón de editoriales que también tienen su stand, donde adquirir tus preciosos tomos de manga, y, si encuentras alguno de los responsables de la editorial no dudarán en informarte de cualquier duda que tengas. Por ejemplo este año descubrí que uno de los tomos que sigo había tenido problemas editoriales y se retrasaba prácticamente un mes su fecha de salida.

Además de las editoriales, en el Salón hay un montón de actividades interesantes y divertidas, tanto para adultos como para niños, que nos acercan de manera divertida a la cultura japonesa que vemos reflejada en nuestros mangas o animes favoritos. Este año nos encontramos con un Nobita gigante, quien dejó con la boca abierta a mi hijo en cuanto lo vió, y aunque por timidez no quiso ir a saludarlo, sé que le encantó ver a uno de los personajes de sus series allí.

Por supuesto también hay gran variedad de restaurantes donde disfrutar de comida japonesa, pero las colas son extremadamente largas, y la paciencia de un niño con hambre es muy corta, por eso os recomendaba que mejor llevar algo de comer para el nene (ver el kit de supervivencia básico), y una vez os llegue el turno siempre podéis coger alguna cosa de más para que la pruebe.

Despedida

Pero como todo, no puede durar eternamente y tras un exhausto día llegó el turno de volver a casa, eso sí, siempre nos llevamos algún recuerdo para el pequeño (recordad que nunca lo habíamos traído antes), y este año no iba a ser una excepción.

Por supuesto su señor padre y yo nos llevamos unas cuantas figuritas para aumentar nuestra colección, un tomo de manga (ya que los otros aún no habían salido) y aunque me enamoró, no llegué a comprarme el gorro de las orejas de conejo, y no sabéis como me arrepiento, consejo, si veis algo que os encanta no dudéis en comprarlo.

Este año finalmente, tras dudar considerablemente sobre que le gustaba más, adoptamos un par de gatitos absolutamente adorables. Mi hijo adora los gatos.

El pequeñito es el mío, a este no pude resistirme. El grande, como no podía ser de otro modo, es el de mi hijo, que lo ha bautizado como “Remolacho”. Su padre y yo hemos decidido que nunca pondrá nombre a las mascotas, por si acaso. Y realmente parece que este año hemos acertado más que ningún otro porque no se despega del gato para absolutamente nada, incluso le habla.

Conclusión

Es realmente divertido compartir esta experiencia con nuestro hijo e ir enseñándole poco a poco parte de nuestras aficiones, que esperamos algún día comparta. Desde luego ir con él no nos ha permitido asistir a todos los eventos que nos hubiese gustado. El ritmo es muchísimo más tranquilo y tienes que combinar tus intereses con los suyos, pero si al pequeño le gusta mínimamente el anime y el mundo del coleccionismo desde luego disfrutará de la experiencia. Además no todos los días te llevan en cochecito.

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