
Pero esto no era así, y estuvo en manos de un grupo de desarrolladores indie el resucitar al género con el que posiblemente sea el mejor título de skate de la pasada generación. Estoy hablando, por supuesto, de OlliOlli, un simpático título de plataformas en 2D que aborda el patinaje con un carisma y una fidelidad inauditos para los estándares del género en 2D. Este título, desarrollado originalmente por el estudio londinense Roll7 y lanzado en PS Vita en 2014, dio la sorpresa al dar con una propuesta realmente sencilla e interesante que, además, aportaba una visión más moderna y revitalizada al mundillo del skate. Tras recibir ports a PS4, Switch y Xbox One, era cuestión de tiempo que saliera a la venta una secuela, y OlliOlli 2: Welcome to Olliwood no solo mantuvo el nivel si no que perfeccionó muchos de los elementos más cuestionables del primer título, ofreciendo una obra muy disfrutable y amena. Ante esta situación, era evidente que la saga no iba a concluir aquí y ya, pues con razón una enorme cantidad de jugadores esperaba con ansias una tercera entrega. Y aunque se aleja de la numeración, lo cierto es que OlliOlli World es, al mismo tiempo, una tercera entrega y una reinvención clara de la franquicia, planteándose como un curioso y llamativo experimento por parte de Roll7 al ofrecer por primera vez en la serie, y entre otras novedades, un apartado visual con modelos 3D y una historia llamativa salpimentada por la presencia de varios dioses del skate. Sí, oís bien, dioses del skate. ¿Queréis conocer más al respecto, y saber qué tal ha salido el título? Pues no esperemos más, y vayamos al análisis completo, que podéis leer a continuación.

Queridos dioses del skate, vosotros que estáis en el Gnarvana
La historia de OlliOlli World nos pone en la piel de un (o una) skater que decide participar en la búsqueda del próximo dios del skate que está siendo realizada en la isla de Radlandia, y los jueces (un carismático grupo de personajes, cada cual más extraño que el anterior) acabarán siendo nuestros aliados en un viaje que nos llevará a recorrer las cinco secciones del mapa, cada una de estas vigilada por un dios distinto. Aunque la trama en sí está bien, lo cierto es que no deja de ser en ningún momento una mera excusa narrativa para ofrecer un por qué a la realización de los distintos niveles, y lo cierto es que hay momentos concretos en los que la trama… Bueno, sobra. No es tanto por lo que cuenta, si no por como lo cuenta, colocando al inicio de cada nivel una serie de diálogos muy flojos y, en la mayoría de las ocasiones, innecesarios y molestos. ¿Me habría gustado más si no hubiera habido ningún tipo de historia? Bueno, quizá no, pero sí que habría disfrutado más la experiencia si se hubieran cortado esos diálogos innecesarios, o si se hubieran introducido cada ciertos niveles, manteniendo un equilibrio. Y es que el juego es muy adictivo, tanto que da bastante rabia que la acción se corte de forma constante. Si buscáis una trama potente, lo cierto es que aquí no lo vais a encontrar… Pero seamos sinceros, ¿Quién juega a un OlliOlli buscando una trama profunda e interesante? Nadie, por supuesto.
Lo que sí que me ha convencido algo más es el plantel de personajes con el que nos vamos encontrando a lo largo de la aventura. Tanto los dioses como los skaters son bastante reconocibles y acaban siendo muy divertidos, recordando mucho al tipo de personajes que se pueden encontrar en los dibujos animados occidentales, género del que el título bebe bastante. También me ha gustado la isla en la que se desarrolla el juego, siendo un lugar paradisíaco en el que todas sus localizaciones me han parecido interesantes y muy bien aprovechadas, alejándose de forma acertada de los clichés. Por último, el juego viene traducido al español y presenta, en este aspecto, un trabajo muy bien realizado, a pesar de que la importancia de esto no sea tan elevada como podría serlo en un juego de otro género como el RPG. Da gusto verlo traducido al español y de una forma tan eficiente. En resumidas cuentas, si bien el título cuenta con una historia, esta me ha parecido olvidable y su implementación acaba haciendo que se sienta algo pesada, aunque al menos su ambientación y sus personajes sí que me han gustado más, siendo estos últimos especialmente carismáticos.

A grindear por siempre
A nivel jugable OlliOlli World opta por mantener fielmente alguna de las señas de identidad de la franquicia, como es su esquema de control simple y preciso o su filosofía de diseño de nivel, además de la importancia absoluta de la realización de trucos y combos. Sin embargo, el título no se queda solo en recurrir a lo que ya funcionaba en entregas anteriores, si no que arriesga y apuesta por nuevas ideas, sistemas y trucos. Pero antes de explicar esto, ¿Cómo se juega a OlliOlli World? Pues bien, lo cierto es que esta es una pregunta bastante sencilla, ya que para jugar a este título tan solo necesitamos saber usar el joystick izquierdo de nuestro mando y un botón que nos permitirá impulsarnos. Si movemos abajo el joystick y lo soltamos podremos realizar un salto, y si en el aire lo movemos con precisión podremos realizar trucos, que nos otorgarán puntos. Además, si nos encontramos con una pared o con una valla, manteniendo pulsado el joystick podremos realizar un grindeo o un deslizamiento, siendo ambos movimientos clave para superar los niveles. Con todo esto en mente podemos dejar en claro que nos encontramos ante un plataformas 2D que, a nivel de diseño, bebe mucho de los títulos de ritmo, pues se puede observar cada nivel como si se tratara de una partitura en la que las acrobacias y los movimientos son notas que se deben tocar (en este caso realizar, ya me entendéis). Ese esquema de juego me ha gustado mucho, y hace del título uno realmente adictivo y absurdamente divertido. El diseño de niveles alcanza un nivel muy alto, planteando de una forma continuada y notable un crecimiento de la dificultad equilibrado. De hecho, gracias a esto podría asegurar que nos encontramos ante un juego muy apto para cualquier jugador, sea cual sea su nivel. Los tutoriales están muy bien planteados, permitiendo conocer cada movimiento para que el jugador se enfrente a los niveles con un mínimo de conocimiento. Eso sí, me habría gustado una mayor explicación de los trucos aéreos, ya que esto se deja un poco en el aire y es algo complejo conocer la forma de realizarlos todos. Es divertido descubrirlo, sí, pero he echado en falta una mayor claridad en este aspecto. Quitando esto, es un juego perfecto para cualquiera interesado en su propuesta, muy accesible y diverso.
Lo que sí que me ha frustrado algo más es su adaptación a PC, que podría haber sido mucho mejor por un pequeño gran detalle. Y es que si no contáis con un mando para jugar, no podréis disfrutar del título. ¿A qué se debe esto? Pues a que no existe, al menos a día de hoy, compatibilidad con teclado y ratón, lo que puede echar atrás a una gran cantidad de jugadores. Esto me hace pensar que la versión de PC no es la ideal, pues limita mucho la forma de juego de forma incomprensible: vale, quizá sería algo complejo realizar trucos con el teclado, pero creo que no sería imposible adaptar el preciso control del juego. Más allá de esto, estoy conforme con los modos de juego: su modo historia es realmente extenso y cuenta con una gran cantidad de niveles que hará que estemos, al menos, unas 5 horas liados para completar todos los desafíos de la isla, eso sin contar los desafíos que nos impondrá el Salvaje Mike en cada nivel y con los que podremos obtener objetos extra. Hablando de esto… También me han gustado las enormes posibilidades de personalización que podemos encontrar con nuestro personaje, a quien podemos dar una enorme variedad de peinados, vestidos y demás elementos estéticos, dando pie a que sea muy difícil encontrar dos personajes idénticos. Los otros modos, como la Liga Gnarvana (que nos permite enfrentarnos a otros jugadores) y el Portal Gnarvana (que nos permite disfrutar de niveles únicos y editados), funcionan muy bien y añaden un gran puñado de horas de juego, haciendo de esta la entrega más completa de la serie.

¡Hora de patinar!
Es a nivel artístico y gráfico donde OlliOlli World más innova, presentando un aspecto visual que recuerda de forma inevitable a ciertas obras de la animación americana, como son Hora de Aventuras o Somos Osos. Este nuevo apartado artístico podrá, de forma personal, convencer o no a ciertos jugadores, pero la verdad es que a mi, personalmente, me ha encandilado: su maravilloso uso de la paleta de colores, y la expresividad de sus personajes, unido a los locos diseños que se pueden encontrar, demuestran que estamos ante una obra única y distintiva, que se aleja de sus antecesores para darle a la serie un sello de identidad único. OlliOlli consigue elevarse como marca gracias a este título y a su apartado artístico, que no solo funciona a la perfección, si no que hace que quiera más entregas con este estilo. No se llega a echar en falta el pixel-art de los juegos anteriores, y el paso adelante le sienta de escandalo. Además, a nivel técnico el juego funciona a la perfección, teniendo una estabilidad de frames realmente notable que se complementa de una forma sublime con la falta de bugs o errores del mismo estilo.
Por último, a nivel sonoro el juego también eleva el nivel de la serie gracias a su genial banda sonora. Esta, compuesta por un gran número de composiciones de distintos artistas que se enmarcan dentro de un mismo género, nos da una nueva perspectiva del skate y permite que contemplemos el título como una experiencia relajante e incluso desestresante. He disfrutado mucho de las canciones de la banda sonora, no os voy a engañar, y la posibilidad de poder pasar canciones es, sencillamente, genial. Ninguna canción se siente fuera de lugar, lo que me ha sorprendido gratamente.

Conclusión: la mejor experiencia de skate de los últimos años
OlliOlli World se trata de una experiencia inmersiva y explosiva que lleva a otro nivel a la franquicia de skate, dando una nueva perspectiva de la misma al mismo tiempo que perfecciona su jugabilidad, su diseño de nivel y, en definitiva, sus posibilidades. Creo que, si bien la trama y ciertos diálogos sobran, el resto del título es, sencillamente, espectacular. Que no os engañe su estilo artístico, que aquí tenemos el mejor juego de skate de los últimos años, uno que mira de tú a tú a los clásicos del género y que les enseña como se debe actualizar el skate para volverlo interesante en la actualidad. Chapó, además, por su apartado sonoro, que vuelve a este título uno capaz de servir mejor como anti-estrés que cualquier otro título. Si os interesa el género ni os lo penséis, pues merece muchísimo la pena y, sin duda, se plantea como uno de los grandes títulos del año.

Antonio Gallardo
Normalmente escribiría algo profundo que contara más sobre mi... ¿Pero de verdad alguien lee esto? Bueno, en ese caso... Me gustan los videojuegos y el cine. A veces unos más que otros, ya sabéis como funciona. Si queréis saber más, solo tenéis que leer lo que escribo.